domingo, 14 de abril de 2019

Joseph Beuys le habla de arte a una liebre muerta


El 11 de Noviembre de 1965 Joseph Beuys llevó a cabo una de las acciones más absurdas que ha vivido el arte contemporáneo en toda su historia. Vestido con un traje de fieltro y con la cara untada en miel y polvo de oro, se paseaba por una galería de arte de Dusseldorf. En sus brazos tenía una liebre muerta y cada poco tiempo se acercaba a ella para susurrarle al oído una explicación de los cuadros que allí estaban expuestos.


La gente que allí se dio cita miraban la performance con cara de estupefacción, el artista estuvo tres horas paseando por la galería y ofreciendo al animal explicaciones de los cuadros que estaban colgados.
Se trata de una obra de arte conceptual donde el artista trata de transmitir una idea al público que allí ha acudido que en todo momento y con atención plena se cuestiona lo que Beuys está haciendo en cada momento. Los artistas conceptuales se sitúan en los límites de la lógica. Una obra de arte es una especie de proposición presentada dentro de un contexto artístico.
La idea de Beuys era que la gente tomara conciencia de las dificultades que tiene explicar el arte contemporáneo. Decía el artista que los animales, incluso los animales muertos, tienen una mayor intuición que muchos humanos, porque al no ser racionales no son capaces de cuestionarse las cosas que les explican.
La cuestión que se plantea es si podemos considerar esto como arte, tenemos una idea, un concepto que trata de transmitir y un público receptor que puede reaccionar de manera positiva o con sensación de rechazo. Conviene recordar que el ready-made que introduce Duchamp en 1917 cambia nuestra percepción del arte al convertir cualquier objeto por extraño que sea en artístico por el simple hecho de llevarlo a un museo. Pero no hace falta ir un siglo atrás sino que un icono como Andy Warhol también hizo lo mismo cuando en 1964 expuso en Nueva York un montón de cajas de las esponjas brillo, en este caso no se trataba de la propia caja que podía comprarse en cualquier tienda sino de unas reproducciones realizadas en madera con ilustraciones estampadas por medio de serigrafías, eran algo más grandes que las cajas originales. Se trataba de 24 envases que mostraban el lado más amable de la sociedad de consumo. Se trataba de una reproducción de los originales pero con una diferencia de precio considerable, unos podíamos encontrarlos en cualquier supermercado y otros en una galería de arte a un precio desorbitado. Entre las dos acciones no hay mucha diferencia pese a que una nos provoque cierto rechazo y la otra sea mucho más delicada.


Así que cuando Beuys le habla a una liebre y analizando algunas de las acciones llevadas a cabo en el siglo XX, debemos afirmar que se trata de una obra de arte. Si Manzoni fue capaz de presentar y vender a precio de oro unas latas con su propia mierda, por qué la performance de Beuys para explicar la dificultad de percepción que existe en el arte contemporáneo va a ser menos?

domingo, 31 de marzo de 2019

¿Qué es el luminismo?

Respecto a esta forma de pintar debemos distinguir dos momentos en la historia del arte. En primer lugar este término se aplica a algunos pintores que van a trabajar junto antes de la aparición de Caravaggio, en la transición entre el siglo XVI y silo XVII.


Algunos artistas van a utilizar estos grandes contrastes de luces en sombras en algunos de sus cuadros. Merece la pena echar una ojeada a los cuadros realizados por artistas como George La Tour que iluminaba el interior de la habitación con una vela, siendo el único punto de luz que incluía la obra, creando con ello fuertes zonas de luz y sombra dependiendo de la situación de los personajes mas cerca o más lejos de la vela.
Por otro lado la palabra luminismo también se aplica a otro grupo de pintores que trabajan en la transición entre el siglo XIX y XX. Puede aplicarse a diferentes estilos que aparecen en ese momento y que en muchos casos se mezclan y se confunden. Los artistas tratan de reflejar la influencia de la luz sobre el paisaje, objetos y personajes que componen la obra. Muchos de los artistas se dedicaban solamente a representar paisajes y estudiaban los efectos de la luz sobre ellos, en algunos casos estos efectos son parte más importante del cuadro que el propio paisaje, cuya belleza o incluso misterio aumenta con los efectos de la luz.


Otros artistas por su parte incluyen figuras humanas en sus cuadros. En España hay distintos artistas que siguen este estilo y mezclan el paisaje con el costumbrismo que también esteba de moda en la pintura de finales del siglo XIX. Encontramos personajes realizando actividades comunes o propias de una profesión concreta. Todo ello representado con gran nivel de detalle como es característico de la pintura costumbrista que tanto éxito tuvo en España. La obra Descanso de Segadores realizada en 1901 por Vicente Castell puede ser un buen ejemplo de ello.
Uno de los grandes representantes del luminismo español será Joaquín Sorolla que muestra un dominio excepcional tanto del paisaje como de la luz que aparece en cada uno de sus cuadros, donde los paisajes de playa tienen una belleza y un colorido especial.
Muchas veces se ha dicho de Sorolla que es un pintor impresionista, aunque nosotros pensamos que pertenece más a esta corriente preocupada por el efecto de la luz sobre el paisaje y los personajes. Es uno de los grandes pintores de la transición entre los dos siglos.


domingo, 17 de marzo de 2019

El Capricho una obra de Antoni Gaudí

Gaudí realizó muy pocas obras fuera de Barcelona, en concreto fueron 3, una en la ciudad de Comillas, otra en Astorga y la tercera en León. El resto de su trabajo se encuentra concentrado en la ciudad de Barcelona. Es cierto que el arquitecto no era muy proclive a salir de la ciudad y que se trata de obras de primera época, una vez consolidado no volverá a realizar obra alguna fuera de la ciudad condal.


Cuando miramos fotografías de El Capricho, que se encuentra en Comillas, en la Comunidad de Cantabria, podemos observar que Gaudí no es todavía un arquitecto modernista. Así como otras obras tienen una clara inspiración en la naturaleza e intentan imitar sus formas, este trabajo no ha llegado todavía a ese punto. el edificio fue construido entre los años 1883 y 1885.
Gaudí tuvo una formación neogótica en la escuela de arquitectura, estos movimientos neo estaban de moda en el momento en que él estudiaba y sus primeros trabajos tienen estas conexiones con este tipo de movimientos.
El ambiente general de la casa nos recuerda obras de tipo neomudejar, la utilización del ladrillo es determinante. Ya lo había utilizado en otros edificios como la Casa Vicens. El neomudejar alcanzará su máxima expresión en la ciudad de Sevilla de la mano del también arquitecto Aníbal González con edificios como la Plaza de España o el Museo de usos y costumbres populares. 


Junto a la utilización del ladrillo Gaudí utilizaba en sus obras un tipo de torres que resultan extrañas a la arquitectura española. Se trata de torres orientales, como la que podemos observar en la entrada del edificio, que Gaudí había estudiado por su cuenta y que le llamaban la atención. Son ejemplos tomados de la arquitectura de la zona de oriente medio que repite en muchos de sus edificios. Al mismo tiempo se combina toda esta decoración con azulejos que también eran típicos de los edificios musulmanes como podemos observar en palacios como el Alcázar de Sevilla o la Alhambra de Granada
Junto a la combinación de colores, rojo y verde, también llama la atención el tejado que cubre el edificio, que tiene una inclinación excesiva, comparada con los edificios españoles en general. Parece más propia de edificios del norte de Europa, zonas donde hay una mayor abundancia de lluvia que la que tenemos en España. 


domingo, 3 de marzo de 2019

Reflexiones sobre la movida madrileña

En el último libro publicado por Victor Lenore y que lleva por título Espectros de la movida, hay un par de cuestiones al comienzo del libro que me han llamado la atención y que me gustaría comentar de una forma más profunda. Recordemos que la movida no afecta solo a la música sino que es un movimiento contracultural que afecta a todos los ámbitos del arte o la cultura, incluidas las 
manifestaciones artísticas.


El primero de los aspectos es que se produce un aumento del consumo en la mayoría de los productos ofrecidos. Los jóvenes del momento, gracias a la ayuda de su pertenencia a la clase media, pueden gracias a su propio dinero o bien al de sus padres, acceder a una serie de productos que se ofrecen vinculados al tema de la movida. Venta de discos, asistencia a conciertos, apertura de nuevas galerías de arte, asistencia a teatros, bares y discos de moda,  etc. La gente quiere formar parte de cada uno de los eventos que se anuncian. Para llevar eso a cabo se necesita disponer de dinero que sirve para mover la economía.
Resulta curioso que muchos de los grupos nuevos que surgen durante la movida tienen na estética punk, tanto en su forma de vestir, comportamiento y música. Esta supuesta actitud antisistema, proveniente del Reino Unido crea una tendencia que abarca diferentes ámbitos del consumo. Pero lo que llama la atención es la capacidad del capitalismo para adaptar todo tipo de mensajes en su propio beneficio. Lo mismo sucede con la imagen del Che Guevara que con la estética punk que supuestamente clama que no existe futuro para la juventud tras la crisis que se vivió en la segunda mitad de los años 70.


El segundo aspecto es el apoyo político que recibieron por parte de los ayuntamientos, sobre todo el PSOE. Multitud de grupos de la movida eran contratados para las fiestas patronales de los diferentes pueblos y ciudades, entre otras cosas porque les hacía parecer modernos y les garantizaba votos. Desde el año 1977, cuando se producen las primeras elecciones libres, la edad de voto se rebajó desde los 21 a los 18 años. Era un nicho importante de votos que había que conquistar. Muchos políticos solo se han apoyado en la cultura por interés propio, jamás porque hayan pensado en la educación en libertad del pueblo. De hecho cuando no les ha interesado en número de votos le han dado la espalda de forma radical, como por ejemplo en la última crisis económica donde la mayoría de los presupuestos dedicados a este tema quedaron temblando.
Así que muchos ayuntamientos vieron una baza importante en la promoción de estos grupos de música. Les hacían transmitir una imagen joven y que conectaba perfectamente con un importante nicho de votos. 
Me parecen dos puntos interesantes para comentar. Por un lado el aumento del consumo y por otro la promoción cultural apoyada por las personas que se encuentran en el poder. 

domingo, 17 de febrero de 2019

La apropiación en la obra de arte

Quizás las diferencias entre la apropiación y la copia sean muy pequeñas. En la historia de la evolución humana la copia se ha dado siempre y son las pequeñas variaciones sobre esa copia lo que han hecho que la humanidad pueda avanzar. Los avances científicos ya no se avergüenzan de mostrar claramente cuáles han sido sus fuentes de información y los cambios que sobre esas bases se han producido para poder crear algo nuevo.


Hay diferentes artistas que han usado la apropiación como forma de expresión. Algunos de los trabajos realizados en vídeo por el artista Christian Marclay están formados por diferentes fragmentos de películas famosas en las que sus personajes realizan la misma acción en cada uno de ellos, puede ser por ejemplo observar la imagen de un reloj como podemos ver en The Clock o bien diferentes personas que marcan números en aparatos telefónicos como ocurre en la obra de 1995 llamada Telephones. La pregunta es si podemos considerar una obra original este tipo de trabajos ya que en realidad son un refrito de otras creaciones ya realizadas. 
Estas ideas chocan con aquello de lo que hablaba Walter Benjamin sobre el aura que toda obra de arte debería tener. En buena parte se ha perdido la originalidad. Actualmente esa idea está completamente olvidada ya que la copia se ha institucionalizado. Antes incluso la copia pese a serlo tenía algo de originalidad porque había sido realizada por alguien diferente al original, podría incluso tener diferentes matices. En la actualidad en muchos casos es imposible ya que la reproducción digital y la distribución de archivos hacen que la copia sea exacta. Pese a ello Agustín Fernandez Mallo en su libro Teoría general de la basura afirma que la copia exacta también se considera un original y como tal la utilizamos para en algunos casos transformarla.  Lo que hace valioso una copia es aquello en lo que se diferencia del original (que puede ser por ejemplo el tipo de soporte) y al mismo tiempo lo que le hace igual a este. 


Cuando Marcel Duchamp pinta unos bigotes a la imagen de la Gioconda, se está apropiando de una de las imágenes más icónicas de la historia del arte. Pero también con ese gesto transforma su imagen, de forma irónica, con un gran espíritu provocador, intentando buscar una reacción en el espectador. El propio autor decía que se transforma totalmente porque el rostro de una mujer pasa a convertirse en el de un hombre con ese atributo por encima de sus labios.
Pensemos en el propio Pablo Picasso, si hacemos un repaso a una de sus obras más emblemáticas Las Señoritas de Aviñón 1907 encontramos cantidad de influencias y posiciones en las que se inspira para componer la obra. ¿Se trata de copias? Pues en muchos casos parece que si pero también hay que reconocer que la mezcla le sale original. La eliminación de la tercera dimensión y Cezanne, las posiciones de los brazos con El Baño Turco de Ingres, las máscaras africanas y la inspiración en algunas piezas del arte ibérico, los ojos grandes y almendrados igual que los que observamos en las pinturas románicas de las iglesias del Vall de Boi y la simpleza en la composición de la mayoría de los cuerpos y objetos que aparecen en la obra. Citamos autores para reafirmar esta teoría de la apropiación y al mismo tiempo el avance que supone la primera obra cubista en la historia del arte superando la fotografía y ofreciendo distintos puntos de vista. 
Se trata como dice Agustín Fernández Mallo de un territorio común donde confluyen lo propio y lo ajeno. Es un hecho innato a la evolución del conocimiento.


Quizás fue el arte pop el que más utilizó la copia sin ningún pudor. En algunas de las obras de Andy Warhol podemos observar que se puede copiar cualquier cosa sin que por ello se produzca un menoscabo de la obra original. Algunos artistas pop españoles como el Equipo Crónica no solo utilizan estos elementos sino que copian descaradamente algunos de los detalles que introduce Andy Warhol en sus obras incluyendo algunos elementos icónicos de la cultura española que hacen referencia a grandes cuadros de la historia o héroes del comic hiperconocidos por la juventud española. 
Más que apropiación podríamos hablar de traducción. Cuando Duchamp lleva un urinario a un museo lo que hace es traer un objeto y llevarlo a un lugar diferente de su disposición habitual, transformando por completo su significado. Se traduce de esta manera y se percibe de forma diferente, indudablemente al traducir se pierde cierta información y se genera otra nueva. Es algo que ocurre con cualquier texto pero que también podemos aplicar a cualquier obra de arte u objeto incorporado a una exposición. 


domingo, 10 de febrero de 2019

El pintor de bodegones barroco Luis Meléndez

Vamos en situarnos en la época en la que trabaja este artista al que calificamos como pintor barroco, que trabaja en el siglo XVIII ya que nació a principios de este época 1716 y vivió hasta el año 1780. Tuvo una vida bastante difícil pasando muchas dificultades pese a ser actualmente uno de los pintores más conocidos y considerado en el género del bodegón.


Nació en Italia, concretamente en Nápoles, aunque debemos aclarar que Nápoles era un territorio español en ese momento. El caso es que su padre se había marchado a ese lugar buscando oportunidades para su obra, ya que también era pintor. Al poco tiempo de nacer su hijo regresó a Madrid donde se estableció el resto de su vida.
Suponemos que fue su padre el que le transmite los primeros conceptos pictóricos, aunque sabemos que nuestro artista asistió al taller de Louis Michel Van Loo, artista de origen francés que había llegado a España para trabajar como pintor de cámara, concretamente con el cambio de dinastía tras el fallecimiento del rey Carlos II. El nuevo rey Borbón, Felipe V, era de origen francés que contrató algunos pintores también franceses para trabajar en la corte.
Acudió como alumno a la recién creada Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde su padre había sido nombrado director de pintura y sería allí donde comenzó a trabajar la naturaleza muerta que estaba siendo promocionada junto a otras disciplinas en esta escuela.


Como dijimos no tuvo una vida fácil, se marchó a Italia buscando fortuna, pero no le fue bien, regreso a España cuando tras la quema del Alcázar los reyes reclamaban todo tipo de obras para paliar el desastre que había ocurrido en ese lugar donde se perdieron multitud de obras.
Entre 1759 y 1774 trabajó en más de 30 bodegones que pasarían a formar parte de la colección del futuro rey Carlos IV. La gran mayoría de ellos se conservan en el Museo del Prado.
Tenemos que tener en cuenta que el bodegón se encuentra muy unido a la tradición española del barroco. No tenemos más que pensar en artistas como Juan Sánchez Cotán que se muestra como un gran artistas avanzado de este género. También Francisco de Zurbarán dedicó varias obras al mismo. Aunque el bodegón está presente en muchos de los trabajos realizados por los grandes artistas barrocos. Diego Velázquez utilizaba el bodegón en muchas de sus obras de primera época. José de Ribera también daba una tremenda importancia a este género en muchos de sus trabajos. Todos trataban de dotar de un gran realismo fotográfico tanto a los objetos como los alimentos que suelen aparecer en las obras. 
Para Meléndez la influencia de la luz es muy importante en sus obras, el color de las frutas que aparecen o los brillos tanto de la cerámica como de los objetos metálicos son de una gran importancia en sus obras. Le atraían las obras  que trataban la vida cotidiana frente a los grandes temas tratados por otros artistas de su época.


domingo, 27 de enero de 2019

La escalera dorada de la Catedral de Burgos

Es una de las mejores obras del renacimiento en España situada en la nave de crucero de la Catedral de Burgos. Es una obra realizada posteriormente a la construcción de la Catedral. Burgos es una catedral gótica clásica del siglo XIII, la segunda que se construye en España tras la Catedral de Toledo. Es cierto que la obra de Burgos tuvo fuertes reformas en el siglo XV cuando se añadieron por ejemplo el cimborrio de la Catedral o diferentes capillas que llenaron este edificio de bóvedas estrelladas. 


La zona de la catedral donde se sitúa la escalera tiene que salvar un desnivel de ocho metros entre la puerta de acceso (llamada Portada de la Coronería) y el suelo de la Catedral. Debía existir otra forma de acceso anteriormente a la construcción de esta escalera aunque no sabemos nada de ella.
La obra se encargó a uno de los mejores arquitectos del renacimiento español, se trata de Diego de Siloe hijo de Gil de Siloe, artista de origen extranjero que había trabajado profusamente en la ciudad, con magnificas obras en la Cartuja de Miraflores, donde realizó el retablo y los sepulcros de familiares de la reina Isabel la Católica. 
Diego de Siloe nació y se formó en España, su padre era un artista del final del gótico, pero su hijo ya se encuentra trabajando en pleno renacimiento. Además completó su formación en Italia, lo que le lleva a ser uno de los arquitectos más clasicistas que tenemos en España.

Escalera Biblioteca Laurentina de Miguel Ángel 

Posee obras tanto de arquitectura como escultura, destacando la Catedral de Granada, la Iglesia del Salvador de Úbeda o el Palacio Fonseca de Salamanca, por citar algunas de ellas. Como escultor sabía trabajar los materiales duros como el mármol o el alabastro. 
La obra de la escalera se realizó en torno al año 1520 y tiene semejanzas con obras italianas como la escalera de la Biblioteca Laurenciana que realizó Miguel Ángel en Roma. También Bramante había realizado una escalera en espiral en el Museo Vaticano de Roma. Tiene un tramo recto que se divide en dos tramos a derecha e izquierda que vuelven a juntarse en la parte superior que ya comunica con la puerta. La preciosa barandilla está cargada de adornos de todo tipo, flores, cabezas de ángeles y bichas entre otras cosas. 

Escalera de Bramante. Museos Vaticanos