domingo, 27 de diciembre de 2015

Blanco sobre blanco de Kazemir Malevich

Blanco sobre blanco es una de las obras más conocidas del artista ruso y una de las que ha marcado el desarrollo del arte en las dos primeras décadas del siglo XX, convirtiéndose en una referencia del arte abstracto, del que intentamos extraer su significado.


Debemos situarnos y pensar como podían hacer muchos artistas en esa época. La extensión de la fotografía marca un antes y un después en el desarrollo de la pintura, que observa como gran parte de su papel ha quedado obsoleto ante un objeto que retrata la realidad de forma perfecta. ¿Cual será pues el objeto de la pintura? Habrá que buscar un nuevo camino que algunos iniciaron y Picasso culminó en 1907 con la realización del primer cuadro cubista de la historia del arte, Las Señoritas de Aviñón.
Desde ese momento y gracias entre otros al cubismo, muchos artistas inician un proceso de experimentación que en muchos casos les lleva hasta la abstracción, evolución lógica del cubismo por otra parte. Será Kandinsky el primero en realizar una obra abstracta, pero durante la década entre 1910-1920 muchos otros artistas llegan a una misma conclusión abstracta buscando el ideal de pintura, la pureza de la misma.
En esa evolución también está inmerso Kazemir Malevich que tiene diferentes fases que abarcan el futrismo, el cubismo, para terminar componiendo obras abstractas como la que hoy nos ocupa.
Blanco sobre blanco es una obra del año 1918, y forma parte del suprematismo inaugurado por Malevich en el año 1915, se trata de obras que tratan de definir la esencia misma de la pintura y para ello utilizan simplemente el color, en distintas tonalidades y formas geométricas como las que podemos observar en este cuadro.
Todo queda reducido a elementos simples y básicos donde el color juega un papel fundamental. Se trata de toda una filosofía en torno a las formas puras y la gradación del color, esencia misma de la pintura.
La obra nos presenta un cuadrado blanco más pequeño, inscrito en otro algo más grande y tratados con diferentes tonalidades de color blanco. No tenemos que buscar ninguna conexión con la realidad, simplemente tratar de disfrutar del color y la forma y de como se relacionan entre ellos. Borremos de nuestra cabeza las asociaciones con objetos o paisajes cotidianos y disfrutemos del hecho de la pintura, solo pintura, nada más que eso.
Aunque pensemos que no Malevich tuvo mucha influencia en las escuelas de diseño, tanto industrial como gráfico, así como en muchas de las obras de arquitectura moderna que hoy podemos disfrutar.

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