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domingo, 21 de febrero de 2016

El pintor francés George La Tour para niños

George La Tour puede ser considerado el mayor representante del los pintores tenebristas franceses que tuvieron su actividad en la primera parte del siglo XVII. Ahora que el Museo del Prado dedica una exposición a este artista aprovechamos para conocer un poco más acerca de su vida y su obra.


A George la Tour le sucede como a El Greco, tuvo éxito en vida, pero una vez que falleció, sus obras cayeron en el olvido y no fueron recuperadas hasta mediados del siglo XX, con motivo de varios estudios realizados sobre el tema.
El artistas estuvo afincado en el ducado de Lorena, un territorio independiente que se encontraba casi todo este tiempo en disputa entre el estado francés u el imperio Austro-Hungaro. El artista se vio afectado por diferentes saqueos, pillajes, entradas de diferentes ejércitos y la guerra de los 30 años, que tiene lugar por ese momento.
Para poder centrarnos en las fechas sobre las que estamos hablando debemos decir que George La Tour nació en 1593 y falleció en 1652. Por tener una idea similar sobre estas fechas Diego Velázquez vivió en unas fechas similares a las del artista francés 1599-1660


En esta época muchos artistas europeos están influidos por el tenebrismo, del cual podemos decir que había dos grandes escuelas. Primero la italiana, con Caravaggio al frente, un avanzado a su época con un uso magnífico del claroscuro y un realismo descarnado que llamaba la atención a los habitantes de Roma en ese momento. Una segunda escuela sobre el tenebrismo la tenemos en los Países Bajos, en concreto la escuela holandesa establecida en Utrech, con los que La Tour tiene más conexiones. No sabemos si el artista realizó algún viaje a estos lugares o bien si es posible que a través de reproducciones conociera muchas de estas obras realizadas en la época.
La gran originalidad de la obra de George la Tour se encuentra en el elemento que ilumina la escena representada, se trata normalmente de una vela o un candil, a veces una antorcha. Se trata en cualquier caso de una luz artificial que puede iluminar más la parte izquierda o derecha del mismo. Esto muestra una gran diferencia con Caravaggio donde la luz suele ser artificial y proviene de un punto externo (situado en la parte izquierda) que es difícil de identificar.
La mayoría de los temas representados son religiosos y escenas de devoción, no se dedicó a otros géneros. Sus pinturas transmiten un gran equilibrio. Sin duda es uno de los artistas más importantes del barroco y el máximo representante francés del momento.


miércoles, 28 de octubre de 2015

La ronda de noche para niños

Este es uno de los cuadros más conocidos de la Historia del Arte. Es una obra barroca pintada por Rembrandt a mediados del siglo XVII, más o menos en el año 1640. Actualmente se conserva en Amsterdam concretamente en el Risjkmuseum. El lugar original donde la obra iba a ser situada era un salón, el más grande del edificio en la sede municipal de la Compañía de arcabuceros de la ciudad de Amsterdam


El título de la obra se debe a una confusión ya que en realidad el evento sucede de día no de noche, el polvo acumulado en el siglo XIX hizo que los llamaran la Patrulla de noche en francés o los vigilantes de noche en inglés, una vez que el cuadro se limpió a mediados del siglo XX se dieron cuenta de que la escena sucedía de día. Ciertamente el título original del cuadro hace alusión a los militares que se encuentran en el centro de la obra y que se encuentran acompañados por sus compañeros. En realidad la compañía se encargaba de la vigilancia de las calles y está representado el momento en que van a salir para realizar esta labor de vigilancia.
La obra fue un encargo para conmemorar la visita de María de Medicis, madre del rey de Francia a Amsterdam y los personajes representados tuvieron que pagar una cantidad de dinero por aparecer en el cuadro, una cantidad que fue mayor para los dos personajes centrales. No todos quedaron contentos con el resultado final y hubo problemas con el pago de 100 florines que debían entregar al pintor, entre otras cosas porque había soldados que decían que no se les veía por la oscuridad que aparece en el fondo del cuadro. Las personas que integraban el grupo era de dieciocho. El precio de la obra debió de ser de unos 1600 florines.
Y es que una de las características del barroco es la utilización del claroscuro, es decir hay una luz que ilumina desde la izquierda una de las partes del cuadro, dejando en penumbra el resto de los personajes y objetos representados. El introductor de esta técnica fue el artista italiano Caravaggio y su magistral forma de hacerlo se extendió por toda Europa y fue practicado por los más importantes artistas del momento.
Estos retratos de grupo también se extendieron y se pusieron de moda en época barroca bien para representar personajes o conmemorar eventos, artistas como Rubens, Velázquez también lo practicaron, aunque observamos una gran profusión de este tipo de retratos en la obra de Rembrandt como por ejemplo en sus obras lección de anatomía y Los síndicos del gremio de pañeros.


domingo, 11 de octubre de 2015

El pintor Holandes Vermeer de Delft para niños

Vermeer es una de las figuras más importantes e influyentes de la época barroca, aunque es difícil clasificare dentro de este estilo, ya que mantiene un toque personal en sus obras que le diferencia de otros artistas de su propio país y de su época.


Si tenemos que trazar una pequeña biografía de Vermeer de Delft diremos lo primero que no sabemos la fecha de su nacimiento, si de su bautizo, que tuvo lugar en el año 1632, en la ciudad de Delft que como vemos adoptó para su nombre obviando el apellido de sus padres. Su familia no estuvo vinculada a la pintura, es más regentaban una hostería que posiblemente pasó a manos de Vermeer cuando sus padres fallecieron y que le sirvió de sustento tanto a él como a los quince hijos que llegó a tener, aunque no todos ellos sobrevivieron. Se casó con una mujer más rica que él, eso le daba cierta tranquilidad, aunque bien es cierto que a su muerte su mujer tuvo que vender uno de sus cuadros para poder sacar adelante a la familia y falleció pronto ante la carga que se le venía encima.


Vermeer de Delft no tiene una amplia producción artística, primero porque falleció joven, en el año 1675, con algo mas de cuarenta años y en segundo lugar porque no pintaba excesivamente, quizás dos cuadros anuales, ya que como hemos dicho posiblemente se dedicaba también al negocio familiar.
Aunque no sabemos con claridad quien es su maestro, ingresó en el gremio de pintores de la ciudad, eso implicaba una formación de seis años con uno de los artistas del momento que estuvieran en la ciudad. Lo cierto es que su estilo, al igual que ocurre con otros grandes maestros del momento, desborda a cualquier artista cercano, para convertirse en algo original y personal.


No es Vermeer de Delt un artista muy conocido por sus escenas religiosas o históricas, aunque si se dedicó a hacerlas en la primera época, sino más bien por sus retratos costumbristas donde se puede observar la vida diaria y los objetos utilizados por la gente, en algunos casos enigmática que retrata en sus obras. La lechera o bien La Joven de la Perla pueden ser perfectos ejemplos de lo que estamos diciendo.
Geometria y composición son dos elementos que definen su pintura, a ello unimos un uso especial de la luz, casi como si fuera de día en escenas de interior, utilizando colores muy vivos, donde el gris prácticamente es desconocido. Se ha comentado varias veces que el artista utilizó la cámara oscura para componer sus cuadros.
El valor de sus obras siempre fue alto y se le considera un artista muy demandado en su época.
Es un artista con gran influencia en maestros posteriores, vamos a destacar a Salvador Dalí obsesionado con una de sus obra La Encajera, que copió personalmente e incluyo por ejemplo en la película realizada junto a Luis Buñuel en el año 1929, Un Perro Andaluz.


miércoles, 7 de octubre de 2015

La dignidad de los bufones de Velázquez

Velázquez es uno de los grandes genios de la pintura, pero no solamente porque pinte bien, sino porque en muchos de sus cuadros, que simplemente representan retratos o paisajes, podemos sacar una segunda lectura que no lleva a un plano más humano y personal. Algo que hace hincapié en el estado de ánimo o la condición de la persona representada.


Esta es una cosa que le ocurre cuando realiza retratos de los bufones de la corte. Así como por ejemplo con el rey Felipe IV podemos ver una evolución desde su radiante juventud a su cansancio senil, cuando representa los bufones de la corte Velázquez trata de dotarlos de toda la dignidad posible.
Decimos los de la dignidad porque debemos recordar que los bufones eran personas, muchas de ellas con deformidades físicas o psíquicas, cuya labor era entretener al monarca y otros miembros de la corte, diciendo o haciendo tonterías que provocaran la risa del monarca o sus más allegados. Digamos que puede resultar una labor no muy reconfortante y sin ninguna posibilidad de ascenso social.
Es por ello que cuando Velázquez decide pintar los bufones de la corte no los represente en ninguna de estas actitudes que acabamos de señalar. Los bufones aparecen haciendo cosas que resultan totalmente ajenas a su condición como por ejemplo leer un libro, cosa que ni siquiera se pensaba en la época para un personaje de este tipo, con la pluma y la tinta preparadas para poder tomar alguna nota o escribir algo. Velázquez piensa que es bueno representar un bufón como una persona culta


En otras ocasiones sobre un fondo que tiene una pared o un paisaje aparece un enano altivo, mirando de forma desafiante al espectador, como si no se sintiera inferior o "diferente" a ningún otro de los seres humanos, elegante y señorial.
De esta manera podemos ver a estos personajes, considerados como "monstruos" en su época, revestidos de una dignidad que no poseían y que a través de los cuadros el pintor barroco español más importante decide otorgarles para que la posteridad los juzgue de una manera diferente, humana podríamos decir.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Los arrepentimientos de Diego Velázquez

Velázquez es uno de los grandes genios de la pintura, quizás uno de los mas grandes que ha dado España a lo largo de los siglos. Su manera de pintar, sus obsesiones y alguno de los avances que provoca en la pintura de su tiempo le convierten en un aventajado respecto a otros artistas tanto de su mismo tiempo, como posteriores a él.


Pero nadie es perfecto y como humano Velázquez también cometía errores cuando pintaba. Cuando cometía un error, bien de proporción o de distancia en vez de dejarlo como estaba lo corregía borrando o tapando con pigmentos la parte que no le interesaba y pintando la nueva parte al lado. En un primer momento nadie se daba cuenta, entre otras cosas porque la pintura estaba muy reciente, pero con el paso de los años algunos de los pigmentos aplicados se han perdido y han salido a la luz estas correcciones que pueden apreciarse perfectamente.
Una de las ventajas de Velázquez respecto a otros artistas es que las obras que fueron pintadas por él no se vendieron ni se trasladaron a otros lugares sino que se encontraban en su propio lugar de residencia, con ello era mucho más fácil poder darse cuenta de estos pequeños errores y ponerse a trabajar sobre ellos.
Y es que ponerse a pintar no es tan fácil como parece. Hay que tener una perfecta idea de la proporción, tanto en personas, animales o en paisaje. Me viene a la cabeza imágenes del maestro sevillano de Velázquez, Francisco Pacheco, cuya idea de la proporción estaba completamente distorsionada, pintando por ejemplo objetos excesivamente pequeños para su distancia respecto al primer plano. Zurbarán también cometía este tipo de errores.
Vamos a ver algunos de estos ejemplos de los arrepentimientos de Velázquez: 


Como podemos apreciar tanto en el original como en el detalle, este caballo en su parte trasera da impresión de tener una pata de mas.


En este retrato de Felipe IV como cazador si nos fijamos tanto en el brazo como en la pierna se nota perfectamente que la posición del monarca ha sido corregida


La calabaza que aparece en la parte derecha del cuadro ha sido pintada de nueva, quizás la posición inicial de la primera no le convencía del todo.


En esta representación del bufón Diego de Acedo se nota que no tuvo otro sitio donde limpiar los pinceles después de utilizar el negro que en la parte trasera del cuadro, luego lo cubrió con un paisaje, pero, como hemos dicho, el desgaste de los pigmentos han hecho volver a aparecer estas manchas negras sobre el paisaje de montañas posterior.

domingo, 23 de agosto de 2015

Las tres gracias de Peter Paul Rubens

Las tres gracias es una pintura de Rubens que se conserva actualmente en el Museo del Prado. Estaría pintada en torno al año 1636 y fue comprada por el rey Felipe IV tras el fallecimiento del artista en el año 1640 ya que pertenecía a su colección particular.


En esta obra siempre puede hablarse de los cánones de belleza femeninos y como estos van cambiando a lo largo de los siglos y tanto en el siglo XX o XXI dependiendo de la década de la que hablemos, nos encontramos ante un modelo diferente, ya que no son para nada lo mismo la visión atlética de los años 20 con la voluptuosidad de los años 50.
El barroco es la época del teatro y del truco, muchas veces con la finalidad de engañar al espectador, pero en muchos casos nos encontramos ante un movimiento mucho más realista que sus predecesores. Encontramos otra obra de las tres gracias pintada por Rafael Sanzio donde el cuerpo desnudo de las mujeres está por completo idealizado, ya que muestra la perfección de sus curvas y sus carnes. La forma que tienen las mujeres de mirar también es diferente en los dos cuadros, mucho más perdida en la obra de Rafael que en la de Rubens. Frente a esta idea Rubens nos acerca mucho mejor a lo que sería la realidad de la mujer en esa época y también a un canon estético que podría estar de moda a tenor de las muchas veces que repite estos modelos en sus cuadros. Se trata de una belleza mucho más sensual que física.
Las tres gracias representa a las tres hijas del dios Zeus, reunidas creando un círculo acompañadas por un amorcillo en la parte derecha del cuadro, completamente desnudas, la figura de espaldas se apoya en las otras dos y llevan unos velos transparentes que permiten ver cada una de las partes de su cuerpo, como hemos comentado mucho mas cercanas al realismo imperante en la época barroca que a la idealización medieval. Hay quien afirma que una de las mujeres representadas sería la segunda esposa de Rubens, algo muy habitual que familiares o personas cercanas al artista pudieran servir como modelo a la hora de pintar sus obras, ya que muchos pintores barrocos lo harán de esta manera.

Las tres Gracias. Rafael Sanzio

miércoles, 25 de marzo de 2015

Zurbarán visita el Museo Thyssen en verano de 2015

Francisco de Zurbarán, nacido en la localidad pacense de Fuente de Cantos en el año 1598, es uno de los pintores barrocos más interesantes de la escuela sevillana, quizás eclipsado por el buen hacer de Velázquez, ya que son contemporáneos, pero con sus propio predicamento en la zona sevillana y extremeña e incluso en América donde fueron enviadas algunas obras.
El museo Thyssen de Madrid dedica una completa exposición de artista que abarca desde sus obras de juventud a otras de madurez, incluyendo obras inéditas que nunca han sido expuestas en España: A ello se unen otras obras de artistas barrocos del momento y algunos bodegones pintados por su hijo Juan de Zurbarán confrontando las obras de estos artistas con las del artista extremeño.
Zurbarán es un artista un tanto extraño, se nos presenta como un grandísimo artistas a la hora de realizar obras de tipo místico, tuvo una gran relación con los monjes cartujos, así como a la hora de representar bodegones y todo tipo de detalles inanimados en muchos de sus cuadros. Asimismo es un artista que domina perfectamente las diferentes tonalidades del color blanco, que en sus obras adquiere una gran belleza por la cantidad de matices que podemos encontrar en el mismo.
Pero en cambio hay otras obras en las cuales comete errores de perspectiva, por ejemplo en obras como La Apoteosis de Santo Tomás de Aquino, donde la separación entre el cielo y la tierra está mal resuelta así como los edificios y personajes que aparecen tras la ventana que tenemos en primer plano. Algo parecido observamos en la obra La Virgen de los Cartujos, donde las piernas de la Virgen dan sensación de arrancar desde el pecho y no desde la cadera.
Es decir cuando las personas están en movimiento o hay que desarrollar una obra en perspectiva con cierta profundidad, a Zurbarán se le plantean diversos problemas para poder resolverlo correctamente, de hecho en alguna de sus obras para evitarlo reduce la perspectiva a su mínima expresión, como ocurre por ejemplo en San Hugo en el Refertorio de los Cartujos, una obra perfectamente resuelta con todos los monjes vestidos en color blanco y una gran calidad en los objetos que aparecen encima de la mesa, pero que en la parte derecha cuando se abra a un paisaje urbano vemos cometer a Zurbarán los mismo errores que cometía Francisco Pacheco, maestro de Diego Velázquez, que unía a sus grandes conocimientos iconográficos, sus problema para resolver correctamente la perspectiva en muchos de sus cuadros.
Por eso Zurbarán es un pintor muy destacado por sus bodegones, es decir cuando lo que tenemos encima de la mesa son objetos inanimados que se encuentran en primer plano. En ese aspecto es un pintor maravilloso, con una excelente calidad tanto en el colorido, como en el realismo de los objetos que están representados en la obra, lo cual le une también a Velázquez, un artista que demuestra un especial tratamiento de los objetos con un realismo que podríamos calificar casi de fotográfico, algo parecido le sucede a Zurbarán en este aspecto.
Las fechas programadas para la exposición de Zurbarán en el Museo Thyssen de Madrid es desde el 9 de Junio al 13 de Septiembre de 2015, será sin duda un momento estupendo para ver reunida obra del artista y apreciar obras del autor nunca vistas en España.

San Hugo en el refertorio de los Cartujos

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Gian Lorenzo Bernini para niños

Bernini es uno de los artistas barrocos más conocidos y afamados de su tiempo. Era un artista completo, eso quiere decir que practicaba las tres artes mayores entre otras destrezas, por tanto fue arquitecto, escultor y pintor, destacando en las dos primeras materias por las que fue más conocido.



Para trazar una pequeña biografía de Bernini, debemos decir que nació en Napoles en el año 1598, por tanto es un artista que debemos situar dentro del barroco,  estilo en el que se mueven sus obras. Su padre, el escultor Pietro Bernini,  se encontraba circunstancialmente trabajando en la ciudad y por eso nació allí, aunque pronto, cuando Bernini tenía 6 años su familia se traslada a Roma donde pasará en el resto de su vida. 
Pronto comenzó a trabajar con la escultura, su padre le enseñaría a tallar y Bernini mostró mucha habilidad para realizar obras en mármol, tanto que fue comparado con el gran Miguel Angel y nombrado su digno sucesor. Fue un hombre de hondas convicciones religiosas que se pueden apreciar en muchos de los estudios realizados antes de realizar sus obras.
El ambiente artístico en la ciudad de Roma era excelente, los Papas y diferentes cargos de la iglesia y nobles hacen confluir en la ciudad a los grandes artistas europeos del momento, que intercambian ideas en la ciudad eterna, centro del arte a principios del siglo XVII.
Bernini trabajó para diferentes Papas, Urbano VIII, Inocencio X y Alejandro VII y de él conservamos multitud de obras ya que tuvo una vida larga que se extendió hasta los 82 años. Falleció en la ciudad de Roma en el año 1680.
Como arquitecto hay que destacar algunos de sus trabajos que se encuentran a la altura de los mejores artistas del momento, como por ejemplo Francesco Borromini o Pietro da Cortona. Algunas de sus obras son muy conocidas, por ejemplo quien no ha visto alguna vez la Plaza de San Pedro y su diseño de la galería porticada como unos brazos que abrazan al mundo. Otro ejemplo es el Baldaquino que se encuentra en el interior de la Basílica de San Pedro, La Cátedra de San Pedro en el mismo edificio o la Fuente de los Cuatro Ríos también en Roma. Una de las iglesias más destacadas es la de San Andrea al Quirinal.
Como escultor tenía una gran habilidad para mostrar los sentimientos de las personas que representaba, sobre todo en aspectos que tenían que ver con lo dramático, llegando a penetrar psicológicamente en los sentimientos de los personajes. Tenía gran maestría para realizar esculturas de grupos. Sus obras suelen representar el momento culminante de la escena, el de mayor tensión dramática, jugando con los efectos de claroscuro y jamás descuidando el ambiente del lugar donde la obra iba a estar situada.
Hay multitud de obras destacadas, vamos a señalar algunas, pero cualquiera de ellas nos parece bellísima, así tenemos Apolo y Dafne, David, El Extasis de Santa Teresa o el busto del rey Luis XIV.