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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Las pinturas románicas de Santa María de Tahull

La iglesia románica de Santa María de Tahull se encuentra en el Vall de Boi, donde se concentran un grupo de iglesias que fueron edificadas en el primer románico, es decir entre los años 1000 y 1088. Se aprecian algunas características de este estilo en el exterior de la iglesia cuya cabecera está decorada con arquillos ciegos y bandas lombardas que pueden llegar a España por mar desde la zona de Como en Italia.


En su interior estas iglesias estaban pintadas, tanto en el ábside principal como en los muros laterales, en el románico no se concibe una iglesia sin pintura, también en ocasiones en el exterior para decorar pórticos, columnas o capiteles. En la mayoría de los casos estas pinturas se han perdido.
La técnica que utilizaban es la pintura al fresco, con ello tenían una limitación de tiempo para poder pintar, ya que debían preparar la pared con una mezcla de cal y arena fina y sobre ella aplicar unos colores acuosos que tardaban unas siete horas en secarse, por eso el artista debe ir a toda pastilla para realizar su trabajo.
En el abside de la iglesia de Santa María de Tahull (ahora conservado en el Museo de Arte de Cataluña) se representa una escena que conocemos como la Epifanía, es decir los reyes magos se disponen a entregar regalos al niño, le entregan oro como rey, incienso como Dios y mirra como hombre, cubriendo así todos los atributos de su figura. 
Resulta curioso que los tres reyes son de color blanco, recordemos que según la tradición y como podemos observar en muchas otras pinturas el rey Baltasar es de color negro, aquí incluso podemos identificar a cada rey con su nombre, ya que aparecen escritos junto a sus figuras en el ábside de la iglesia.
La Virgen sigue el modelo bizantino de Teotokos, es decir la figura de la madre es como un asiento donde el niño se recuesta y donde no existe ninguna comunicación entre la madre y el hijo, de hecho al niño se le ve como demasiado mayor para la edad que debe tener bendiciendo con su mano derecha y sosteniendo un rollo de papel en su mano izquierda. Ellos, tanto madre como hijo, aparecen dentro de una mandorla o forma parecida a una almendra. Esta situación de falta de comunicación cambiará en el gótico donde la actitud de la Virgen será mucho mas maternal recibiendo respuesta por parte de su hijo.
Todo con esos colores tan vivos que podemos observar en estas iglesias y que tienen influencias del este de Europa.


miércoles, 17 de junio de 2015

La nuez de Adan una tradición bíblica

Algunas veces las representaciones de algunas pinturas son fruto de la tradición mas que lo que realmente sucedió según los escritos que conservamos relativos al momento concreto. Ya hemos trabajado con algún ejemplo de este tipo, como por ejemplo cuando nos referimos a la muerte de la Virgen María por dormición.


Pero hoy nos ocupamos de un tema del antiguo testamento, concretamente de uno de sus libros mas antiguos, el Génesis, cuando todo comienza, en el momento en que Adan y Eva están viviendo todavía en el Paraiso.
Como sabemos, según indica el libro, Eva fue tentada para comer una fruta del árbol prohibido por el más astuto de los animales, la serpiente. El animal, símbolo del demonio, la convenció indicándole que si comían del árbol de la vida se les abrirían los ojos y serían como dioses, que era lo que el Creador trataba de evitar.
Eva comió y también le ofreció a su marido (un detalle curioso porque se culpa a la mujer de los males que existen en la tierra, algo parecido sucede en la mitología griega y la caja de Pandora, ya que esta mujer al abrir la caja deja escapar todos los males que asolan el universo). 
Adán al dárselo su mujer come sin preguntar, pero cuando va a tragar, de acuerdo con la tradición, como venimos diciendo, no puede tragar correctamente, se atraganta y comienza a toser, eso le provoca que la nuez empiece a sobresalir y se note cuando se le mira al cuello. Esa sería la razón de que a los hombres se le note la nuez en su cuello frente a las mujeres que no se les nota si hacemos una comparación física.
En la pintura de la Ermita de la Veracruz de Maderuelo, que se conserva en la actualidad en el Museo del Prado podemos contemplar dos escenas, una representa la creación de Adán y la otra el pecado original, que es la que tenemos en la fotografía. En ella observamos a Eva recogiendo el fruto que le ofrece la serpiente. También a Adán que al comer y atragantarse se lleva la mano a la garganta, conectando con la historia que acabamos de contar. Al mismo tiempo ambos al comer del fruto prohibido se dan cuenta de que se encuentran desnudos y sienten vergüenza por lo que tratan de taparse con unas hojas de parra, como también podemos comprobar tras esos desnudos realizados de forma bastante tosca y de acuerdo con los cánones estéticos medievales, donde lo importante no son las figuras sino el mensaje que trata de enviarse.

domingo, 22 de marzo de 2015

La Iglesia mozárabe de San Baudilio de Berlanga

Esta iglesia situada en el pueblo de Casillas de Berlanga que pertenece a la provincia de Soria constituye un ejemplo total mente diferente al de otras iglesias de estilo por sus diferencias tanto en planta como en alzado con algunas de las características del estilo mozárabe. La primera referencia que tenemos de la iglesia corresponde al año 1135, aunque la construcción del edificio se iniciaría cien años antes.
Como podemos observar en la planta, se trata de una iglesia de una sola nave, que tendría una forma cuadrada, por medio de unas escaleras se accede a la capilla mayor que tiene forma rectangular, el ábside aparece de forma independiente a la nave, de hecho está cubierto con bóveda de medio cañón y se accede a él por un arco de herradura, uno de los arcos que se usaban en época mozárabe y que podemos observar en otras iglesias por ejemplo en la leonesa San Miguel de Escalada.
La nave posee una gran columna en la parte central que se abre en la parte superior para formar (como si fuera una palmera) ocho arcos de herradura que rematan en las esquinas y el centro de cada uno de los lados del cuadrado. Esta palmera de piedra oculta por encima del arranque de sus ramas una pequeña cámara cubierta con bóveda cordobesa, es decir que hay cuatro nervios que marchan paralelos y otros dos se cruzan en el centro formando un cuadrado en la zona central, así lo podemos observar claramente en algunos ejemplos que encontramos en la zona de la quibla de la Mezquita del Córdoba.
A los pies de la nave se sitúa una tribuna que se alza sobre múltiples columnas que rematarían en arcos de herradura bastante toscos. Estas columnas carecen de capiteles.
Toda la iglesia se encontraba pintada, de esas pinturas actualmente se conserva muy poco, ya que las pinturas fueron trasladadas al Museo del Prado donde pueden contemplarse en la actualidad. Las pinturas no serían de época mozárabe sino que fueron realizadas en el románico, a mediados del siglo XII, es curiosa la escena de caza donde unos perros persiguen a unos conejos y para crear sensación de profundidad se superpone una figura de animal encima de otra.
Como era habitual en las iglesias pegado al ábside se encuentran una necrópolis con unas veinte tumbas que conservan la talla, aunque esta sea de bastante mala calidad. La creencia de que estar cerca del ábside de la iglesia hacía que estuvieras más cerca de Dios en el cielo llevaba a la gente a enterrarse lo mas cerca posible del mismo, llegando en muchos casos a competir y a pagar grandes cantidades de dinero por enterrarse dentro de la iglesia y lo más cerca posible de este lugar. No tenemos mas que observar el suelo original de muchas catedrales para darnos cuenta de lo que decimos.




domingo, 2 de febrero de 2014

El Pantocrator de la colección Varez Fisa donado al Museo del Prado


Se ha hablado bastante de las obras donadas al Museo del Prado por la familia Varez Fisa que recientemente han sido acondicionadas en una de las salas del Museo para poder ser contempladas por el gran público.
Nosotros vamos a analizar el Pantocrator o la Maiestas Domini que se encuentra entre las obras de la colección donada, que deberíamos fechar en época románica, aunque cercana al momento gótico, esto podemos apreciarlo en la posición de los pies del Cristo que tiene tendencia a la forma de letra V, una de las características del gótico, así que podemos decir que estamos a mediados del siglo XII cuando se pintaría esta obra.
El tema que se representa es un Juicio Final, Cristo aparece dentro de una mandorla, sentado, con un libro en la mano izquierda que se encuentra abierto y tiene escrita en latín la palabra PAX, en ocasiones aparece la frase EGO SUM LUX MUNDI, como ocurre por ejemplo en el Pantocrator de la Iglesia de San Clemente de Tahull, actualmente conservado en el Museo de Arte de Cataluña. La mano derecha de Cristo aparece alzada, en una posición que se encuentra entre la bendición y la amenaza, con tres dedos abiertos y dos semicerrados. El rostro es serio, es el día en que debe separar a los que van al cielo y los que van al infierno e incluye alguna de las características propias de la pintura románica, como por ejemplo las lineas de color negro que delimitan la figura o los coloretes de color rojo que adornan las mejillas de su cara.
Alrededor de la mandorla Cristo aparece acompañado del tetramorfos, los cuatro evangelistas representados con formas animales, Marcos es un león, Lucas es un buey, Juan es un águila y Mateo es un ángel.
A los lados dos escenas del Nuevo Testamento que podemos identificar a la derecha con la resurrección de Lazaro, escena contemplada por tres mujeres que podemos identificar con Marta, María (hermanas de Lázaro) y la madre de Cristo. Al otro lado la escena parece Jesús delante de la mujer adultera en el momento en que es salvada de ser apedreada.
Colores muy vivos y figuras muy bien delimitadas con hablan de un buen maestro, el Cristo tiene semejanzas con las pinturas de San Isidoro de León, aunque las escenas de los laterales tienen mucho menos sensación de movimiento que las que encontramos en el antiguo reino.





miércoles, 5 de septiembre de 2012

Pintura al fresco en época románica

Es muy difícil pensar en una iglesia románica que no estuviera pintada, tanto en el interior como, en ocasiones, en el exterior. Aunque en la actualidad muchas de estas pinturas se han perdido bien por el paso del tiempo o por la desaparición de algunas partes de las iglesias.
Las paredes en el románico se pintaban con la técnica del fresco, con colores acuosos sobre una pared húmeda preparada a través de cal y arena fina. Esta capa absorbe el color y al secarse adquiere la solidez de la piedra. Pintar al fresco exige una gran rapidez de ejecución y no se puede rectificar, los pintores disponían de siete horas para poder realizar un tramo de pintura.

  • Por tanto en el románico el estilo es lineal y esquemático, alejándose de la realidad naturalista.
  • En muchas ocasiones los rostros se parecen unos a otros si están realizados por el mismo maestro.
  • No hay perspectivas ni fondos, no hay líneas de fuga.
  • Muchas veces encontramos imperfecciones, bien por la rapidez de realización o bien porque según la filosofía de Plotino el hombre es imperfecto y como tal se le representa en algunas ocasiones.
  • El color es reducido, ocre-amarillo, rojo, negro, blanco; un tono más oscuro indicará sombra y uno más claro luz.
  • La figura humana tiene una presencia constante y se reafirma la teoría de Dios como alguien cercano al hombre, hecho a su imagen y semejanza.
  • No se considera el desnudo como algo bello, en caso de que representen a Adán y Eva u otra escena que implique desnudo se tapan sus partes con una hoja de parra o bien con un cruce de piernas. El vestido en cambio otorga dignidad y distingue las clases sociales.
  • Los cuerpos en la pintura románica no sienten sino que actúan.
La pintura que ilustra este post ha sido realizada por Laura Alberich, si quieres conocer más acerca de su obra y su trabajo puedes visitar su blog estupendo blog dedicado a la Pintura Medieval