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martes, 19 de marzo de 2013

Nuestra cultura es católica

La elección del nuevo Papa Francisco I nos ha hecho reflexionar acerca de nuestra base cultural, seamos o no seamos creyentes. Es indudable que aunque no tengamos creencias religiosas la presencia del catolicismo esta presente en Europa desde hace dos mil años y las actuaciones, buenas o malas, de la Iglesia marcan la historia y sobre todo, lo que más nos interesa, el arte. Religión y arte están unidos durante muchísimo tiempo ya que los artistas tardan en independizarse casi 1900 años de los encargos de particulares y especialmente de la Iglesia. Por eso cuando estos días escuchamos hablar de San Francisco de Asis, patrono de los pobres y fundador de una de las más importantes órdenes religiosas o San Ignacio de Loyola, fundador de la orden Jesuita, a la que pertenece el nuevo Papa, aunque no seamos creyentes sabemos de que nos están hablando y quienes son esos personajes, si no es así, debemos leer algún libro más y nuestra cultura será muy limitada por el exceso de televisión.
Si nos parece importante el territorio del que procede el nuevo Papa, América Latina. Ahora mismo hemos escuchado que el 42% de los católicos se encuentra en América Latina. Este hecho nos ha recordado el Tratado de Tordesillas y la división del mundo nuevo que se realiza con la linea que decide el territorio español y el territorio portugués realizado en el año 1494. Pero nos resulta llamativo el empeño que unos años antes el Papa de la epoca el español Rodrigo Borgia mas conocido como Alejandro VI puso en la evangelización del nuevo territorio, con el fin de que las nuevas tierras descubiertas fueran católicas. Aunque en ocasiones esa evangelización no se hiciera con toda la libertad que debiera hacerse, el hecho es que en la actualidad América es el territorio con una mayor presencia de católicos y una de las grandes esperanzas de esta religión en todo el mundo.
Ya hemos hablado en este blog de los nuevos retos del Papa Francisco I, pero la procedencia del Papa nos hace pensar en las desigualdades y la pobreza que existe en el continente del Santo Padre, unas desigualdades que deben ser puestas de manifiesto por la institución eclesial, denunciando las situaciones de discriminación que sufren muchas personas que deben subsistir en condiciones que rozan lo esperpéntico. Desigualdad que no solo existe en América Latina sino que azota con la crisis a otros países que se dicen "desarrollados".
Es en esa opción por los mas pobres y desfavorecidos donde la Iglesia realiza una impagable labor, tanto de sacerdotes como de voluntarios, que atienden y cuidan de forma desinteresada esas desigualdades que acabamos de comentar. Ahí se encuentra el camino marcado por el Señor, la apuesta de la Iglesia, el camino de Cristo, la verdadera acción. El resto de problemas de la Iglesia se convierten en pequeños detalles al lado de este planteamiento que debe ser conocido por el resto de la comunidad, una Iglesia cercana, amiga, cuya verdadera vocación se encuentra al lado de los enfermos, confortando, mostrando la linea que ya nos indicaba el propio Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida, quien cree en mi tendrá vida eterna".
(Como siempre que hacemos un post de este tipo refleja una opinión personal y como tal la firmamos  Rafael López Borrego)

miércoles, 27 de febrero de 2013

Los retos del nuevo Papa elegido en 2013

Diego Velázquez. Retrato de Inocencio X
Tras la renuncia de Benedicto XVI como Papa, en unos días conoceremos el nombre del nuevo Papa, que será elegido tras el conclave que se celebra en la Capilla Sixtina, con toda la parafernalia que lleva consigo el boato de la elección de un nuevo Papa.
Tras la elección del nuevo pontífice hay algunos retos que sin duda el nuevo Papa debe afrontar sin demora e incluso sin consulta si lo que quiere es modernizar la iglesia y adaptarla a los nuevos tiempos, para no quedarse anclada y desconectada de una sociedad que contempla como la Iglesia se aleja de ellos.
Tres son los aspectos, en nuestra opinión, más importantes que deben hacerse frente cueste lo que cueste:

  1. Reconocimiento de la mujer en igualdad con el hombre. En el momento en el que vivimos la Iglesia debe reconocer que las mujeres son iguales que los hombres en todos los aspectos, que pueden realizar sus mismas labores y colaborar en las funciones de la Iglesia en igualdad de condiciones. Las mujeres deben decir misa, deben poder consagrar, deben poder administrar el sacramento de la penitencia o cualquier otro sin que eso suponga algo raro, distinto o diferente.
  2. Reconocimiento de la homosexualidad. La iglesia debe reconocer y aceptar que dentro sus fieles existen personas que son homosexuales, que no pueden hacer nada por evitarlo,  que no son enfermos, que pueden participar de los sacramentos de la Iglesia sin sentirse culpables por una situación que no han podido elegir sino que es fruto de un sentimiento interior. Hay que aceptar esta situación, ninguna persona puede ser condenada por su situación o inclinación sexual.
  3. Los pederastas deben ser entregados a la autoridades para ser juzgados y procesados. Si no era suficiente escándalo que algunos sacerdotes hubieran abusado de menores en iglesias y colegios, más tarde pudimos saber que muchos de ellos habían sido escondidos, trasladados de lugar para que pudieran continuar con sus correrías, estando como estaban enfermos y con necesidad de tratamiento. Ese quizás es mayor escándalo que el primero (gravísimo sin duda). Las personas acusadas de este delito deben ser juzgadas por ello y en caso de ser halladas culpables deben pagar por ello en las mismas condiciones que el resto de los humanos sometidos a la ley, por muy doloroso que pueda ser el escarnio público de un miembro de la iglesia.
Estos son los tres primeros puntos que el nuevo Papa elegido debería afrontar, sin demora, en cuanto el humo blanco salga por la chimenea de la Basílica de San Pedro, ya debería estar pensando en ello. Si la iglesia quiere seguir conectando con la gente debe adaptarse a las exigencias de la sociedad y estas tres deben ser las primeras de una larga lista de cuestiones que están encima de la mesa. Se puede ser un nuevo Benedicto XVI o bien un nuevo Juan XXIII, esperemos estar más cerca del segundo que del primero.
(Este post expresa una opinión personal del autor, ya sabemos que este es un blog de arte pero también nos gustaría que fuera espacio de debate y sin duda la religión forma parte de la cultura contemporánea. Eso no significa que todo el mundo deba compartir nuestra opinión. Rafael López Borrego)