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domingo, 20 de septiembre de 2015

La Cueva de Altamira para niños

Situada en la región de Cantabria la Cueva de Altamira siempre se ha calificado como la Capilla Sixtina del arte prehistórico debido a la calidad de las pinturas conservadas en su interior. Unas obras que fueron realizadas a lo largo de los años ya que por mucho tiempo el ser humano estuvo viviendo en ese lugar, desde el 35.000 al 13.000 antes de cristo, son varios miles de años en los cuales se hicieron tanto pinturas de diferentes animales como extraños símbolos mucho más difíciles de interpretar.


Las pinturas se encuentran a lo largo de toda la cueva y están pintadas en todos los lugares, tanto muros como techos en las diferentes salas de la cueva, quizás la mas conocida es el techo de una sala que se encuentra llena de bisontes, pero hay muchos otros lugares con pinturas dentro de la cueva.
Es muy posible que estas representaciones animales tengan un carácter icónico, el deseo de acceder a estos animales para unas comunidades que viven de la caza tienen mucho que ver con su representación.
Se utilizan dos colores, el carbón negro y un pigmento de color rojo, a veces solo el negro, a veces combinado como ocurre con los conocidos bisontes en los cuales se pintaba la forma en color negro y se rellenaba con el color rojo, incluyendo detalles en negro como el vientre o el pelo de la joroba, también se grababan algunas partes del cuerpo como los ojos, los cuernos o el pelo del cuello. Algunos bisontes adoptan la forma del relieve de la cueva adaptándose de forma perfecta al relieve de la cueva.
Pero no solamente se representan bisontes sino que también encontramos otros animales como caballos o ciervos.


Mas complicados son algunos símbolos de forma rectangular subdivididos en diferentes cuadrados de distintos tamaños que aparecen también en la cueva, se ha apuntado a símbolos cercanos a la fertilidad o bien a cuestiones de tipo religioso que nos son desconocidas. También podemos encontrar manos representadas en color rojo en positivo y en negativo que podemos asociar con firmas o hechos de los habitantes de la cueva.
La Cueva ha sufrido diferentes problemas de conservación y le afecta sobremanera la presencia humana y el aumento de temperatura que supone de respiración dentro de la misma, por esa razón la cueva se encuentra cerrada desde hace años. Actualmente se permite solamente una visita semanal de cinco personas y 37 minutos de duración con unas medidas muy estrictas en la forma de vestir e iluminación de la cueva, el día en que se celebra la visita es los viernes. Existe la posibilidad de visitar el Museo de Altamira que reproduce partes de la cueva de forma exacta.


miércoles, 8 de abril de 2015

Escultura Ibérica. La bicha de balazote

Desde el año 900 antes de cristo en España conviven numerosas colonizaciones que van a conformar la cultura de los pueblos primitivos que habitaron en España. Fenicios y griegos estaban muy interesados en el comercio, aunque entre ellos surgió un pueblo con un amplio desarrollo del que tenemos numerosos ejemplos en el Museo Arqueológico de Sevilla. Se trata de la civilización de Tartessos que se asentaron en la zona oeste de Andalucía con un avanzado grado de desarrollo y comercio para su época, explotando sobre todo los recursos mineros de la zona y comerciando con todo el área mediterránea.


Tras los Tartessos, que desaparecieron sin hacer ruido, igual que llegaron, tanto Turdetanos como Cartagineses tomarán el relevo, justo antes de que Roma traslade sus actividades a la Península y comience su expansión e influencia tras la derrota cartaginesa en la primera y segunda guerra púnica.
Así si nos situamos en el periodo en el que los Romanos llegan a España, allá por el siglo III a.c. encontramos en el país dos grupos de asentamientos. En primer lugar los Iberos descendientes de las comunidades prehistóricas que viven en Andalucía y en la zona Mediterránea. Tienen un nivel cultural mayor que otras partes del país y un modelo social bastante complejo donde existen reyes que rigen las ciudades y una aristocracia que tiene el control de los organismos públicos. Los Íberos tenían su propia moneda.
Por otro lado tenemos los pueblos de origen celta, gente que vino del centro de Europa para asentarse en el resto del país con una organización tribal y un jefe de la aldea al que todos deben lealtad.
Dentro de la escultura ibérica no existe duda que la obra más conocida que se conserva es la Dama de Elche, que actualmente puede contemplarse en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
La Bicha de Balazote es una escultura ibérica que fue encontrada en la provincia de Albacete, podemos datarla en el siglo VI a.c. y en un principio se relaciono con la imagen de un ciervo. Aunque es extraña porque tiene cara de hombre y cuerpo de animal, este animal esta recostado en la misma posición que lo hace un toro cuando está descansando, no tenemos más que mirar las patas para darnos cuenta que están haciendo referencia a este animal. La cola, como vemos, descansa directamente sobre el lomo doblada de forma bastante curiosa y detallista para ese momento artístico en el que nos encontramos.
La cara nos muestra una persona con barba, mirando al espectador, con unos pequeños cuernos en la parte superior y una actitud que nos recuerda otras esculturas de la época griega.
No se sabe exactamente su función, muchas de estas esculturas se asocian con motivos de tipo funerario, aunque es posible que esta sirviera como motivo decorativo para la entrada de un templo. También hay quien afirma que podía tener conexiones con creencias ligadas a la fertilidad y el nacimiento de nuevos individuos para la comunidad. Actualmente esta obra se puede contemplar en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid.