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miércoles, 8 de abril de 2015

Escultura Ibérica. La bicha de balazote

Desde el año 900 antes de cristo en España conviven numerosas colonizaciones que van a conformar la cultura de los pueblos primitivos que habitaron en España. Fenicios y griegos estaban muy interesados en el comercio, aunque entre ellos surgió un pueblo con un amplio desarrollo del que tenemos numerosos ejemplos en el Museo Arqueológico de Sevilla. Se trata de la civilización de Tartessos que se asentaron en la zona oeste de Andalucía con un avanzado grado de desarrollo y comercio para su época, explotando sobre todo los recursos mineros de la zona y comerciando con todo el área mediterránea.


Tras los Tartessos, que desaparecieron sin hacer ruido, igual que llegaron, tanto Turdetanos como Cartagineses tomarán el relevo, justo antes de que Roma traslade sus actividades a la Península y comience su expansión e influencia tras la derrota cartaginesa en la primera y segunda guerra púnica.
Así si nos situamos en el periodo en el que los Romanos llegan a España, allá por el siglo III a.c. encontramos en el país dos grupos de asentamientos. En primer lugar los Iberos descendientes de las comunidades prehistóricas que viven en Andalucía y en la zona Mediterránea. Tienen un nivel cultural mayor que otras partes del país y un modelo social bastante complejo donde existen reyes que rigen las ciudades y una aristocracia que tiene el control de los organismos públicos. Los Íberos tenían su propia moneda.
Por otro lado tenemos los pueblos de origen celta, gente que vino del centro de Europa para asentarse en el resto del país con una organización tribal y un jefe de la aldea al que todos deben lealtad.
Dentro de la escultura ibérica no existe duda que la obra más conocida que se conserva es la Dama de Elche, que actualmente puede contemplarse en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
La Bicha de Balazote es una escultura ibérica que fue encontrada en la provincia de Albacete, podemos datarla en el siglo VI a.c. y en un principio se relaciono con la imagen de un ciervo. Aunque es extraña porque tiene cara de hombre y cuerpo de animal, este animal esta recostado en la misma posición que lo hace un toro cuando está descansando, no tenemos más que mirar las patas para darnos cuenta que están haciendo referencia a este animal. La cola, como vemos, descansa directamente sobre el lomo doblada de forma bastante curiosa y detallista para ese momento artístico en el que nos encontramos.
La cara nos muestra una persona con barba, mirando al espectador, con unos pequeños cuernos en la parte superior y una actitud que nos recuerda otras esculturas de la época griega.
No se sabe exactamente su función, muchas de estas esculturas se asocian con motivos de tipo funerario, aunque es posible que esta sirviera como motivo decorativo para la entrada de un templo. También hay quien afirma que podía tener conexiones con creencias ligadas a la fertilidad y el nacimiento de nuevos individuos para la comunidad. Actualmente esta obra se puede contemplar en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid.

martes, 6 de mayo de 2014

La Dama de Elche para niños

Nos encontramos ante la más famosas de las esculturas ibéricas que se conservan en España, pero no la única, ya que tenemos ejemplos similares en otras Damas como la de Baza o la de Ibiza. Una escultura que se puede contemplar en el Museo Arqueológico Nacional, situado en la Calle Serrano número 13 de Madrid


La razón de su nombre tiene que ver con el lugar donde fue descubierta, en una zona cercana a la ciudad de Elche, allá por el año 1897, mientras se realizaba el desmonte de una ladera por unos obreros.
La presencia de un pueblo tan importante y de influencias orientales como Tartessos en la zona sur de España tiene lugar entre el siglo VII y el siglo V antes de cristo, pero tal como aparecieron los Tartessos desaparecen, dando lugar hasta la ocupación cartaginesa y después romana la presencia de tribus que denominamos Iberos, la cultura ibérica, son pueblos que conocen la escritura, la organización social y económica en el trabajo y que se muestran herederos de los Tartessos. Es en esa época cuando debemos situar la realización de la Dama de Elche, entre los siglo V y IV antes de cristo.
La escultura es de una gran belleza, representa una mujer que curiosamente tiene un gran hueco en la parte posterior, que posiblemente se utilizaría para introducir diferentes elementos que servían para acompañar a la persona fallecida dentro de la tumba en la que la estatua fue depositada. Joyas, objetos sagrados o cenizas pueden ser los elementos que podían colocarse en ese hueco.
Una de las cosas más curiosas es que la escultura no nos ha llegado con la pintura original, pero originalmente estaría pintada, como ocurre con otras muchas representaciones escultóricas. Es posible observar restos de esta pintura en algunas partes de la misma, como zonas del vestido lo los labios. Debió de ser imponente poder observar la escultura con su pintura original, tal como por ejemplo podemos hacer con la Dama de Baza.
La escultura esta decorada con las joyas típicas de los íberos. Esas típicas ruedas cerca de las  orejas, de las cuales cuelgan unas pequeñas cadenas: Junto a ello unos preciosos collares que decoran el pecho de la obra, tallados con una filigrana muy detallista. Son de influencia oriental, ya que encontramos joyas similares en zonas de la Grecia asiática, hoy Turquía y en Etruria, zona de origen de lo que será la ciudad de roma. Todo ello nos índica que estos pueblos mantenían un constante contacto e influencia con otras zonas del mediterráneo donde los productos y minerales españoles servían de excusa para los intercambios culturales con estas zonas. Estas influencias de tipo oriental afectan al modo de vida de las familias íberas y ocupan también ámbitos religiosos, no es extraño encontrar esculturas de dioses y diosas orientales en estas épocas.