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domingo, 19 de agosto de 2018

La tumba del rey Juan II e Isabel de Portugal

El lugar de descanso eterno de estos reyes de Castilla y León está en la ciudad de Burgos, concretamente en la Cartuja de Miraflores, donde fueron trasladados sus cuerpos por orden de su hija, la reina Isabel la Católica.


Ni el rey ni la reina fallecieron en la ciudad de Burgos, además hay bastante diferencia en las fechas de fallecimiento de uno y otro. El rey Juan II falleció en 1454, cuando la reina Isabel contaba con tan solo 3 años de edad. La reina, segunda esposa del Juan II, falleció en el año 1496 en la ciudad de Arevalo que pertenece a la provincia de Ávila.


Pero antes de esa fecha concretamente en 1486 la reina Isabel aprobó el proyeecto de construcción de la tumba que había encargado al escultor Gil de Siloe. No será la única obra que realice en este lugar ya que Gil de Siloe también realizó el retablo de la Cartuja y también la tumba del infante Alfonso, hermano de Isabel que falleció en unas circunstancias extrañas en la ciudad de Ávila. Alfonso quizás fuera envenenado por intereses políticos.
Gil de Siloe era un escultor extranjero, había venido a España como otros muchos artistas que habían llegado atraídos por el lujo de la corte castellana. Este artista, pese a que en España era lo normal en escultura trabajar en madera, también sabía manejar los materiales duros. De hecho el sepulcro que nos ocupa está realizado en alabastro, un material ajeno a la tradición española.
El sepulcro tiene forma de estrella de ocho puntas. Cuenta con decoraciones de personajes en cada una de sus puntas que incluyen representaciones de santos, apóstoles o evangelistas, que aparecen representados en las esquinas mayores.
Los reyes aparecen representados en la parte superior. El rey sujetaba un cetro con su mano derecha, mientras que la reina aparece leyendo un libro.
Hay que destacar el virtuosismo y el buen hacer del artista trabajando este material. Podemos apreciar diferentes detalles de calidad tan pequeños como difíciles de realizar. No tenemos más que observar los trajes con los que se encuentran ataviadas las esculturas o bien observar las manos, los pliegues de los guantes o los anillos que llevan en algunos de sus dedos.


miércoles, 11 de junio de 2014

El sepulcro del infante Alfonso de Castilla en la Cartuja de Miraflores de Burgos

El príncipe Alfonso era hijo del rey Juan II de Castilla y de su segunda esposa Isabel de Portugal, fruto del primer matrimonio de Juan II con María de Aragón nació Enrique IV (el impotente) que sería el sucesor cuando falleció su padre. En este segundo matrimonio nacieron dos hijos, la primera de ella la infanta Isabel, será la sucesora de su hermanastro Enrique IV cuando este fallezca y será conocido como Isabel I de Castilla o Isabel la Católica. Es decir el príncipe Alfonso era hermano de Isabel la Católica y un año y medio mas pequeño que ella.
Alfonso tuvo una corta vida y bastante difícil, apartado de la corte tras el fallecimiento de su padre, se crió en Arévalo junto a su hermana y su madre, la cual sufrió un proceso de enajenación mental y fue utilizado por su hermanastro y por los nobles en sus luchas de poder durante el reinado de Enrique IV.
En 1465 los nobles se rebelaron contra el rey y le exigieron la entrega del príncipe Alfonso para proclamarlo rey en Ávila, los nobles estaban hartos de la influencia y los favores recibidos por Juan Pacheco, Maruqes de Villena y amigo de Enrique IV desde su infancia. Pero tras numerosos enfrentamientos y en un traslado de Segovia a Toledo, poco antes de llegar a Ávila, Alfonso se acostó después de cenar una trucha en pan y amaneció muerto al día siguiente, era el 5 de Julio de 1468. El príncipe tenía tan solo 15 años, no se puede saber pero quizás fue envenenado para que no molestara en estas luchas de poder.
Estuvo enterrado en Arévalo hasta que su hermana Isabel (que estuvo muy afectaba porque amaba profundamente a su hermano pequeño), ya reina, decidió construir para él una tumba y trasladar el cuerpo a La Cartuja de Miraflores, lugar donde estaban enterrados sus padres, Juan II e Isabel de Portugal. Su hermana encargó la talla del sepulcro al escultor Gil de Siloe.
Este escultor fue uno de los introductores en el país del estilo gótico flamígero o gótico florido (hay quien lo quiere llamar gótico isabelino en honor a la reina Isabel). Era de origen flamenco, pero vino a trabajar a España y aquí se quedó realizando grandes obras, por ejemplo en el mismo edificio suyo es el retablo de la Cartuja de Miraflores, una obra cargada de decoración y detalles iconográficos de gran belleza. Será Gil de Siloe padre de uno de los más grandes arquitectos españoles e introductores del Renacimiento clásico en nuestro país, nos referimos a Diego de Siloe.
Esta profusión decorativa se puede apreciar también en la escultura que adorna el sepulcro del infante Alfonso. Vamos a fijarnos en un par de detalles donde se aprecia el detallismo con el que trabaja este maestro que realizó la obra en alabastro (material que no todos los artistas españoles dominaban mucho más acostumbrados a trabajar en madera que en materiales duros).
En primer lugar me gustaría llamar la atención sobre los guantes y los pliegues y dobleces que se aprecian en esas manos juntas en oración que miran hacia el altar mayor de la iglesia. En segundo logar el pelo, la melena del infante, con un pelo liso y una melena donde se puede individualizar cada uno de los pelos del infante, es de un realismo y un detalle muy grande. Pero junto a esto podríamos destacar otros detalles, como los adornos del traje o bien la almohada sobre la que apoya las rodillas, los motivos vegetales o las formas arriñonadas que decoran el arco sobre el que se coloca la escultura. La profusión decorativa sera una de las principales características de este momento e influirá en el inicio del renacimiento en España en un estilo propio, personal de nuestro país que será el plateresco

domingo, 29 de julio de 2012

El retablo de la Cartuja de Miraflores en Burgos


Esta obra escultórica dentro de la Cartuja de Miraflores, edificio diseñado en 1454 por Simón de Colonia, fue tallada por Gil de Siloe (tallista de origen flamenco que trabajaba la madera y el alabastro con muy minuciosa técnica y gran cantidad de detalles) y policromado por Diego de la Cruz. Debemos situarnos en la segunda mitad del siglo XV, dentro del arte gótico internacional.
Se inspira en la organización de un rosario alemán, es decir hay un motivo dominante constituido por una gran rueda o circulo que encuendra los motivos centrales en unos círculos más pequeños. Estos cuatro círculos mas pequeños incluyen escenas de la pasión de Jesucristo (Oracion del Huerto, Cristo atado a la columna, Cristo con la Cruz a cuetas y la Piedad). Alrededor del gran círculo otros cuatro en los ángulos que incluyen representaciones de los Cuatro padres de la Iglesia y los cuatro evangelistas, cada uno de ellos con su símbolo, Marcos con un león, Lucas con un toro, Juan con un águila y Mateo con un hombre.


En el centro dominando el conjunto, una escena que representa la Trinidad, Crsito crucificado cuya cruz está sujeta por Dios Padre y Dios Espíritu Santo, muy curiosa representaciópn porque en vez de hacerlo en forma de paloma como es la tradición, se representa al Paráclito en forma antropomorfa, es decir con forma humana.
A los pies de la cruz se sitúan las figuras de Maria y Juan Evangelista, presentes en ese momento de la Pasión.


También en la parte inferior encontramos las figuras orantes de Juan II e Isabel de Portugal (padres de la reina Isabel la Católica y fundadores del edificio), junto a ellos escenas evangélicas y esculturas de santos de gran belleza destacando Santa Catálina, María Magdalena, San Juan y Santiago.

(Detalle de Isabel de Portugal orante en el retablo)