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domingo, 3 de julio de 2016

Las cuatro claves en la vida y obra de Antoni Gaudí

El arquitecto Antoni Gaudí es uno de los más conocidos a nivel mundial, aunque todas sus obras se encuentran en España y concretamente, excepto tres, en la ciudad de Barcelona, donde desarrolló su carrera con edificios innovadores que desbordan la visión arquitectónica comparados con cualquier compañero que trabaje en esa misma época.


Pero como decimos hay cuatro hechos que marcan su vida y que están íntimamente unidos a su trabajo, que para él era lo más importante. Vamos a enumerarlos y comentamos cada uno de ellos:

  1. El interés por la arquitectura y principalmente el gótico. Gaudí fue un gran observador, incluso antes de su época de estudiante de arquitectura en Barcelona. Se sentía especialmente atraído por el románico y el gótico. Este último estilo estaba muy de moda en toda España y vivía un renacimiento con imitaciones neogóticas en muchos lugares. La presencia de representaciones góticas en Barcelona como la Catedral o la Iglesia de Santa María del mar no pasaban desapercibidas para nuestro artista. A ello unimos un especial interés por la arquitectura en general. El estudio y la investigación forman parte de su ser natural. Gaudí estaba sobre todo interesado en adquirir conocimiento.
  2. La Historia y la cultura catalana. Debemos pensar con una mentalidad del siglo XIX en España, alejada del fanatismo nacionalista que hemos podido observar en el pasado y que en muchos casos también se ve en la actualidad. Gaudí pensaba en un nacionalismo unido a la cultura y sobre todo a la arquitectura donde la historia y las tradiciones de Cataluña debían aparecer para educar a la gente en esos aspectos de la vida catalana.
  3. La doctrina y la devoción católicas. El nacionalismo catalán, unido a movimientos conservadores, tiene también un componente católico importante, para nada exento en las obras de Gaudí, muchas de las cuales desarrollan iconografías tomadas de los libros sagrados y que fueron expresamente diseñadas por Gaudí, para el que los santos tienen un papel especial en muchos de ellos.
  4. Las formas y el mundo natural. Hay quien afirma que en sus excursiones para visitar diferentes monumentos en Cataluña, se fijaba en todos los aspectos que tenían que ver con la disposición de las piedras, los árboles, ramas, arbustos y otros elementos naturales que pasarán a formar parte de su arquitectura. Todas esas estructuras naturales se integran en sus obras, de manera que en muchos casos imitan las formas de la naturaleza o tratan de imitarlas.
Estos serían algunos aspectos que se repiten a lo largo de la obra de Antoní Gaudí y que nos parece importante reseñar porque sin duda influyen en muchas de sus obras.


Interior de la Casa Milla en Barcelona


miércoles, 9 de marzo de 2016

El arquitecto Frank Gehry para niños

El arquitecto de origen canadiense es uno de los artistas más conocidos en la actualidad, gracias a unos espectaculares edificios que no dejan indiferente a la gente cuando los contempla. Unas obras que por si mismas atraen público para ser contemplados, convirtiéndose en autenticas referencias de la arquitectura contemporánea, a la altura de obras clásicas que también reciben multitud de visitas.

Casa Danzante en Praga

Frank Gehry nació en Canada en 1929, así que es bastante mayor. Pese a su origen canadiense su familia se trasladó a Los Angeles en el año 1947 y será en este país donde va a desarrollar sus estudios y desarrollar su carrera como arquitecto. Tras graduarse en arquitectura pasó por dos estudios de arquitectura, uno en Los Angeles y otro en París, la conexión entre lo nuevo y lo viejo será determinante en sus posteriores creaciones. Admiraba mucho a Le Corbusier y otros arquitectos europeos y se sentía fuertemente atraído por la arquitectura románica.
Lo que nadie puede negar es que las obras, realizadas en su estudio de Los Angeles, son de lo más originales y diferentes. Quizás es un visionario, como Anonio Gaudí, cuyos trabajos siguen manteniendo un ambiente de modernidad pese a que fueron realizados hace más de 100 años. Estamos pensando en edificios como la Basílica de la Sagrada Familia o en algunas de las casas realizadas en el Paseo de Gracia de la ciudad de Barcelona.

8 Spruce Street New York

Frank Gehry basa la original forma de sus edificios en un especial uso de formas y volúmenes, no desconocidos por ninguno de los que los contemplan, sino combinados de una forma diferente a lo que estamos habituados. Se trata en muchos casos de formas geométricas bastante simples, fáciles de reconocer; mezcladas unas con otras dan lugar a estas formas tan extrañas llenas de curvas y contracurvas.
Los materiales utilizados también forman parte del edificio, en muchos casos con formas inacabadas, utilizando preferentemente el metal para las fachadas.
Por otra parte Gehry trata de integrar el edificio en el entorno natural o urbano en el que se encuentra ubicado. Podemos poner un ejemplo con el Museo Guggenheim de Bilbao, cuya forma al pie de la que atraviesa la ciudad, recuerda la forma de un barco que parece lanzarse al mar durante una larga temporada. En esta integración con la naturaleza es algo en lo que también coincide con Antonio Gaudí para el cual la naturaleza y la imitación de sus formas es parte prioritaria de su trabajo.
Nos atrevemos a decir que en ocasiones da impresión de que Gehry tiene gran influencia del modernismo, pero que ha sido capaz de desbordar este movimiento, para partiendo de muchas de sus premisas, transformar sus trabajos en algo nuevo y tremendamente original. Se trata de auténticas obras de arte.

Museo Guggenheim en Abu Dhabi

domingo, 25 de octubre de 2015

El beso de Gustav Klimt para niños

Esta es una de las obras más conocidas de este artista que había nacido en Austria en el año 1862 y que desarrolla su obra en los primeros años del siglo XX. Klimt falleció en el año 1918. La obra que nos ocupa fue pintada en 1907, una fecha marcada en la historia del arte por la realización del primer cuadro cubista pintado por Picasso y que lleva por título Las Señoritas de Aviñón. 


Gustav Klimt es un pintor simbolista (para ellos el mundo es un misterio por descifrar), el ornato y la decoración de sus obras así lo demuestran, aunque en muchas ocasiones se encuentra cerca del modernismo intentando dotar de movimiento y lineas curvas a muchos de sus trabajos, podemos decir que el artista se encuentra a caballo entre los dos estilos.
Si llama la atención la utilización en muchas de sus obras de pan de oro, que le dan ese color tan característico, su padre fue grabador de oro, así que es algo que había visto en su casa desde niño y que comienza a incorporar a sus obras desde el año 1900. Este brillo recuerda las obras del siglo XIV y Xv donde el uso del pan de oro era habitual en muchas pinturas. Hay quien dice que el uso de este material comenzó en su obra tras un viaje realizado a Italia donde pudo contemplar una serie de mosaicos bizantinos y partir de ese momento comenzó a incorporar este material en su trabajo.
El beso da impresión de representar a una pareja de amantes dentro de una habitación, pero nos quedan dudas porque Klimt, al igual que otros pintores de la época, elimina la tercera dimensión y parece que el fondo está adelantado al primer plano, confundiéndose la pared del fondo con los amantes en primer plano. Por eso nos hace dudar si es una escena de interior o bien el lugar donde están apoyados besándose es el cesped de un campo cualquiera, cargado de flores de colores rojos y amarillos. Otros artistas como Degas, Cezanne o el mismo Picasso trataban de eliminar en el mismo momento la tercera dimensión de sus obras.
Los ropajes son de los mas curioso y trabajado, mientras la mujer parece llevar un vestido con decoraciones de flores que parecen incluso prolongarse por la zona donde apoya sus rodillas, el hombre lleva una túnica decorada con rectángulos de color negro.
La obra, pese a que en ocasiones Klimt fue criticado por la temática lasciva de sus trabajos, se vendió rápidamente, actualmente puede contemplarse en la Galería Belvedere de Viena.

domingo, 27 de julio de 2014

La Casa Mila o la Pedrera de Antonio Gaudí

Este bloque de viviendas es una de las casas que construye Gaudí en la principal zona de ensanche de la ciudad, el conocido Paseo de Gracia, fue realizado entre los años 1906-1912. Allí también se sitúa otra de sus obras más conocidas, la Casa Batlló, otro bloque de viviendas que localizamos prácticamente enfrente de la obra que hoy nos ocupa.


Cuando observamos la casa Mila, nos damos cuenta que se cumple una de las características del modernismo, que es la imitación de las formas de la naturaleza. Puestos a comparar podemos decir que la forma ondulada de su fachada y los diferentes tamaños de las ventanas de las casas, todo acompañado del color que tiene la piedra, nos hace pensar en una montaña o una zona de colina con cuevas o huecos de diferentes tamaños, donde vivirían los hombres primitivos, pero en este caso adaptado a una vivienda moderna.
Recordemos que el espacio con el que contaba Gaudí para hacer la obra no era el más adecuado, en parte porque tenía que resolver como componer el edificio en una zona de esquina, pero lo hace perfectamente con este diseño ondulado que como decimos trata de imitar esta forma de colina y cuevas.
Otro de los elementos que son típicos del modernismo es la utilización de nuevos materiales como el hierro, no solamente para los pilares del edificio o para poder elevarlo en altura, como sucede con los rascacielos de Estados Unidos, principalmente en la Escuela de Chicago, que utilizan hierro y acero, sino también para la decoración de la fachada, como podemos observar en los balcones del edificio, que imitando formas de plantas y hojas, estarían realizados en hierro (al igual que ocurría con los de la Casa Batlló) y en diferentes tamaños, ya que tanto las ventanas como los balcones no repiten estructuras sino que parece tener cada uno su propio tamaño y diseño.
Si accedemos a la casa para visitarla, en la azotea encontramos otro de los elementos favoritos del autor, como es el mosaico. La azotea es de perfil sinuoso al igual que la fachada y permite observar algunas de las torres y remates orientales tan del gusto del artista (que el había estudiado por su cuenta mientras realizaba su carrera de arquitecto y que resultan ajenos a la arquitectura española) que incorpora a muchos de sus trabajos.
Como decíamos la Casa Milá ofrece un montón de actividades, no solamente la visita, pero si queremos realizar un recorrido por el interior, observar una de las viviendas con su pertinente distribución, acceder al espacio Gaudí y pasear por la azotea, los precios varían entre los 9€ de los niños entre 7 y 12 años y los 18 euros del adulto, pudiendo adquirirse de forma anticipada en la web de la propia vivienda que os acabamos de facilitar.