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domingo, 17 de julio de 2016

Tres claves para entender la pintura de Joan Miró


Joan Miró es un pintor surrealista, que explota como tal en la década de los años 20 del siglo pasado, cuando más de moda se encuentra este movimiento artístico, que contará con grandes representantes, como Salvador Dalí o Rene Magritte en el bando masculino y Maruja Mallo o Remedios Varo en el bando femenino.


Antes de llegar a la etapa surrealista Miró pasó por varios estilos e influencias, desde la pintura románica al cubismo, que suponía siempre una referencia para el resto de artistas en la primera mitad del siglo XX, el Retrato de Vicente Nubiola de Miró tendrá esta influencia cubista.
Pero será a partir de 1925 cuando Miró pinte sus obras más conocidas, se trata de un tipo de obras donde la imaginación se hace presente de forma que se crean situaciones imposibles, extrañas, en muchos casos cómicas. Serán algunas de las tesituras que podremos observar más tarde en las escenas de dibujos animados, donde el mundo aparece representado al revés. Hay personas que dicen que Miró influenció a Walt Disney. ¿Es normal que un ratón persiga y torture a un gato? No, debería ser al revés. Pero en la pintura de Miró o bien en los dibujos animados estas escenas tan divertidas se repiten de forma constante.


Así en las obras de Miró podemos observar al sol pintado de color rojo y azul, fumando en pipa. Un murciélago, que debería ser negro, aparece pintado con colores rojo, azul y amarillo. Un perro aparece con un ojo de cada color. Y siempre acompañado de formas de estrella, pero nunca pintadas con gran complejidad, sino más bien de forma simple y accesible para todo el mundo. ¿Cómo pintaría un niño una estrella? Pues posiblemente con un punto central del que parten líneas en diferentes direcciones. Pues así es como lo representa Miró, de la misma manera.
Por eso es fácil asociar la pintura de Miró a la pintura que realizan los niños de cuatro o cinco años, las situaciones que se producen y la forma de representar distintos objetos naturales tiene mucho que ver a como lo harían los niños de esta edad. Todo ello aderezado con puntos, líneas que se van cruzando y entrecruzando en el cuadro y combinaciones de colores que tratan de seguir una proporción para dirigir la vista al punto de interés siguiendo una gradación en abundancia que va desde el negro, pasando por el rojo, azul, verde y amarillo.


lunes, 10 de junio de 2013

El carnaval del arlequín de Joan Miró


Esta es una de las obras más significativas de la etapa surrealista de Joan Miró, debemos tener en cuenta que cuando realiza trabajos de esta época, Miró esta viviendo en París y en contacto constante con el grupo de surrealistas, que allí se reunían en torno a la figura de Andre Bretón, el padre del surrealismo, el cual llegó a afirmar que Joan Miró el mas surrealista de todos los pintores, por encima de otros artistas que se encontraban en ese momento en París y entre los que debemos citar a Salvador Dalí.
Esta obra esta realizada en el año 1925 y marca un poco la trayectoria de las obras surrealistas del artista, donde hay un elemento importante que es una referencia: nos referimos a la naturaleza. Esta es una constante en su obra desde sus primeros trabajos, el paisaje y los elementos que lo componen, algunos naturales y otros fabricados, se dan cita en escenas que recuerdan lugares de Cataluña o de Mallorca.
Una naturaleza que se altera, llegando a realizar una obra que conecta perfectamente con el público infantil ya que muchos de los elementos que la componen cobran vida, actuando de una manera inverosímil, fantástica, onírica, podríamos decir que jocosa y divertida, en muchas ocasiones cercana al comic por las situaciones que se pueden contemplar.
No tenemos mas que fijarnos en algunos elementos que componen la obra, por ejemplo ese cigarrillo tremendamente alargado que recorre los límites de la ventana que intenta mostrarnos un paisaje. En la parte inferior apreciamos como un ratón ha enganchado el cuello de un gato con lo que parece un hilo y parece que tira de él dominándolo  el mundo al revés ya que la situación debería ser la contraria. Vemos como unos peces parecen nadar sobre una mesa que en vez de tabla de madera parece tener agua que se sujeta de una manera que no podemos imaginar. Apreciamos también una libélula en la parte central del cuadro, con unos colores un tanto llamativos e inexistentes. Algo similar sucede con la figura del sol que vemos también en el centro, no representado con el color amarillo como suele ser tradicional sino dividido en dos colores, azul y rojo, con ojos y un gran bigote y lo que parece ser una barba que cuelga debajo de su barbilla. Y una escalera que parece que si ascendemos por ella nos conduce a un mundo de fantasía que es todo aquello que podemos contemplar en la obra. Todo acompañado por otro tipo de figuras, estrellas, lineas de distintos colores sin ningún significado especial pero son detalles que componen o forman parte de una obra llena de detalles y cargada de matices. 
El surrealismo de Miró abre el camino hacia un mundo fantástico y cómico, lleno de imaginación y situaciones que hasta el momento no eran posibles y que enlazan con los personajes de las obras de El Bosco y nos muestran la capacidad creativa del autor.

domingo, 22 de julio de 2012

La maquina de coser del pintor Oscar Domínguez


El pintor tinerfeño Oscar Domínguez nació en el año 1906 y se trasladó a París en 1927, un poco más tarde que lo habían hecho otros pintores de su generación como Joan Miró o Salvador Dalí. Allí se dedicó a trabajar en un almacén de frutas hasta que su padre falleció y tuvo que ganarse la vida como dibujante publicitario. Se adherió tarde al surrealismo, en el año 1934, participando activamente en tertulias del barrio de Montmartre en París.
Tiene, como pùede observarse una fuerte influencia de Dalí, esto puede notarse en el alargamiento de los miembros y el empleo de figuras que dan la impresión de comportarse como formas gelatinosas y desbordadas. La imagen dobre también esta presente en su trabajo. 
Sin embargo en su obra la sexualidad está muy comedida siendo el humor y el deseo los principales motivos y motores de la actividad humana. El humor como una parte de la subversión de la realidad, tal como lo consideraba el surrealismo.
Máquina de coser electro-sexual fue pintada en el año 1934 y quizás sea su obra más conocida. Lo erótico y lo mortal se dan cita en esta obra, donde aparece un desnudo femenino, acompañado por una cabeza de toro de cuya boca surge un hilillo de sangre, al mismo tiempo que el cuerpo de la mujer es engullido por una gigantesca planta carnívora.
Fantasías frtuo de la liberación de la conciencia y el desborde de la imaginación, que dan origen a todo tipo de fantasías, tal como propugna el surrealismo

jueves, 7 de junio de 2012

Nathan Carter se acerca con sus composiciones a Joan Miro

Nathan Carter
Otras veces en el blog hemos comparado artistas contemporáneos con otros clásicos para poder contemplar como a veces estamos mas cerca de lo que pensamos de la influencias de los artistas actuales.
En este caso vamos a poner en valor el trabajo del artista tejano residente en Nueva York, Nathan Carter, viendo las similitudes, solamente en la técnica y colorido, que tienen sus obras comparadas con el trabajo de Joan Miro, técnica de la cual hemos hablado en este blog y podéis encontrar en el enlace del artista.
Pese a que el colorido y la distribución de las diferentes lineas nos puede recordar a Miró, la lectura que hace Nathan Carter de sus obras se aleja de lo que pretendía el pintor catalán.
Nathan Carter nos habla del viaje y de la velocidad con la que se puede viajar en la actualidad. No se trata solo de un viaje personal sino de la velocidad con la que viaja la información y como un mensaje enviado ahora mismo desde un ordenador, puede leerse en todo el mundo sin ningún problema y en solo unos instantes. Esa veloicdad se expresa con esas líneas que van comunicando unos sectores con otros, lineas de fibra que son las encargadas de transportar toda esa información. Junto a ellas encontramos banderas de diferentes países. Muchas de las obras de Nathan Carter parecen un organismo de la ONU, lleno de banderas que a veces podemos identificar y otras veces son inventadas, con el fin de hablarnos de recorrido que puede hacer una persona de país en país. Algunas de sus lineas recuerdan las vias del tren, otras semejan carreteras o autopistas, otras parecen el humo que dejan los aviones a su paso y otras, como hemos indicado, tienen que ver con las nuevas tecnologías y el transporte.
¿Se parece a las obras que hacía Joan Miró? Pues da impresión de que si. ¿Tienen los artistas la misma temática? Pues parece claramente que no, pero sin duda existe una influencia a la hora de componer la obra. Siempre teniendo en cuenta que Nathan Carter no es un pintor sino un artista que mezcla diferentes técnicas, ya que lo que vemos es pintura, pero también es escultura al estar realizado en madera. Es una pintura que desborda el marco para extenderse por la pared, es un nuevo concepto, la pintura expandida.
Joan Miro