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miércoles, 15 de febrero de 2017

El templo romano arquitectura y ejemplos

Los romanos vivían la religión de una forma muy particular. De hecho era muy común tener un pequeño altar en cada casa, donde el paterfamilias se encargaba del culto eligiendo los dioses que podían serle más favorables dependiendo de su profesión o las circunstancias de su vida civil. Si un dios no le convencía directamente lo abandonaba y se decantaba por otro que pudiera concederle sus peticiones. Frente a este culto particular con cientos de dioses diferentes, tenemos un culto más social que está representado dentro de los diferentes templos de la ciudad, lugares de encuentro y símbolo de unión de la expansión romana. 


Estos templos están dedicados a los diferentes dioses de acuerdo con la mitología romana, que como sabemos tiene gran influencia etrusca y griega, con pequeños aditivos de los dioses egipcios que podemos contemplar en algunos atributos. Jupiter, Juno y Minerva forman la triada capitolina, es decir eran los más recurrentes y populares, aunque tenemos templos dedicados a otros muchos dioses del panteón romano, como por ejemplo Marte o Apolo. En época imperial empezaron a dedicarse templos a la figura de diferentes emperadores que también eran considerados dioses o a los que se le añadía el adjetivo "divino" acompañado de su nombre o el de su familia.
El templo romano sigue el patrón de los templos etruscos (que no han llegado hasta nosotros por estar construidos en madera y otros materiales perecederos). El templo romano se encuentra elevado sobre un podium, al cual debemos acceder a través de unas escaleras. Cuando subimos las escaleras accedemos al pórtico, algunas veces este pórtico es muy amplio y ocupa la mitad del espacio de la construcción. La otra mitad estaría dedicada a la cella, que es como una habitación donde se sitúa la estatua del dios al que está dedicado el lugar. Indudablemente también tienes influencia de los templos griegos.


El modelo que siguen muchos templos será el de la Triada Capitolina (Jupiter, Juno , Minerva) que fue construido en época de la Monarquía romana por el rey Tarquino el Soberbio, estamos hablando del siglo VI antes de cristo.
Estos templos de los que estamos hablando tienen forma rectangular, pero también encontramos ejemplos de templos con planta circular, que contaban también con una pequeña escalera de acceso. Ejemplo puede ser el templo de Vesta realizado en el siglo VI a.c. o el de Hercules Portuno en el siglo I .ac.
Mención aparte merece el Panteón de Agripa, también realizado en el siglo I a.c y que ha llegado integro a nuestros días, aunque asociado quizás más a la idea de monumento funerario que a templo. Cuenta con un pórtico de forma rectangular que nos da acceso a un edificio circular completamente cubierto con una cúpula de casetones horadada en la parte central para permitir el paso de la luz y crear unos efectos impresionantes cuando el sol cuela su luz por este pequeño espacio.

Panteón de Agripa en Roma

domingo, 12 de febrero de 2017

¿Cuales son las partes de una columna toscana y compuesta?

En los últimos días hemos dedicado varias entradas a los tres estilos más utilizados en la arquitectura clásica, bien de forma individual o combinados, hablamos del orden dórico, del orden jónico y del orden corintio. Pero para completar el conjunto de los órdenes clásicos nos queda por hablar de otros dos que también fueron utilizados de forma habitual por la arquitectura romana. Estamos hablando del orden toscano y del orden compuesto.
El orden toscano llegó a los romanos a través de la arquitectura etrusca, un pueblo que vivía en el centro de Italia y del cual los romanos reciben múltiples influencias tanto en escultura, como en arquitectura, pensemos por ejemplo que el uso del arco de medio punto y de la bóveda es una influencia de este pueblo cercano a Roma.
El orden toscano es muy parecido al dórico, aunque tiene algunos matices que conviene señalar, el capitel es muy parecido, pero el entablamento tiene pequeños cambios, tenemos un arquitrabe separado del entablamento por un listel. El friso es liso (no tiene decoración de triglifos y metopas), por encima de ellos se sitúa una cornisa. También habíamos visto que la columna dórica apoya el fuste directamente sobre el suelo, es decir no tiene una basa para su apoyo. En el orden toscano si cuenta con una base que se eleva sobre un podio. El fuste de la columna es liso, no acanalado como en el dórico. El fuste crece hasta crear su zona más ancha en el centro para luego ir reduciendo su tamaño hasta que llegamos a la zona donde se sitúa el capitel.
En segundo lugar tenemos el orden compuesto, que tampoco es una aportación griega a los órdenes clásicos, sino que se trata como en el orden toscano de una aportación romana. No tiene ninguna diferencia con el orden corintio en lo que se refiere a la basa (quizás esta es más rica en decoración y se parece a un orden dórico invertido) o al fuste de la columna, la diferencia se encuentra en el capitel donde se produce una mezcla entre el orden jónico y el orden corintio, es decir remata en las típicas volutas del jónico y mantiene las hojas de acanto del corintio.
La superposición de órdenes es algo que también aporta la arquitectura romana, no existe una ley concreta, pero para algunos de sus edificios los órdenes más simples se situaban en la parte inferior y los más elaborados en la parte superior. Siguiendo este esquema encontramos edificios de varias plantas que superponen el orden dórico, jónico, corintio y compuesto, así fueron utilizados en el Renacimiento, siguiendo un esquema parecido al que tenía el coliseo de roma por ejemplo.


Capitel compuesto

miércoles, 8 de febrero de 2017

¿Cuales son las partes de una columna corintia?

Estamos en este caso analizando el tercero de los órdenes clásicos. El orden corintio es uno de los más utilizados porque al mismo tiempo que cumple una función sustentante, se trata de uno de los más elegantes por la belleza que tiene su capitel que se encuentra cargado de decoración con unas bellas formas curvas.


Frente a los otros órdenes cuya antigüedad es mayor, el origen del orden corintio estaría en el siglo IV a.c. poco después del gran momento que vivirá la ciudad de Atenas en el siglo V a.c.
Al igual que ocurría con la columna jónica, tenemos tres partes claramente diferenciadas en la columna. En primer lugar cuenta con una basa que apoya directamente sobre el estilóbato, cuenta la basa con dos partes cóncavas que conocemos con el nombre de toro y una convexa que conocemos con el nombre de escocia.
El fuste de la columna, como ocurría en otros estilos es más ancho en la parte inferior que en la parte superior, es decir va descendiendo de tamaño según asciende en altura y este fuste es estriado, cuenta con estrías en número de 24.
El capitel corintio  tiene una forma similar a una campana a la que damos la vuelta, es más ancho en la parte superior que en la parte inferior toda ella decorada con hojas de acanto que en las esquinas de la parte superior crean cuatro pequeñas volutas, que, como hemos dicho, lo convierten en el más elegante de los capiteles que hemos visto hasta el momento.
Por encima del capitel se encuentra la estructura que la columna debe sujetar y que denominamos entablamento. En el caso de el orden corintio se compone de tres partes. La primera de ellas es el arquitrabe, que puede estar dividido en diferentes molduras horizontales. El friso en segundo lugar, está decorado con relieves de forma continua, esta estructura descarga su peso directamente sobre el arquitrabe. La tercera de las partes sería la cornisa que sobresale sobre el arquitrabe y el friso, sobre ella se sitúa el frontón, que generalmente suele tener forma triangular, aunque es cierto que podemos encontrar otro tipo de formas.

domingo, 25 de diciembre de 2016

El Coliseo de Roma para niños

La arquitectura romana es una continua fuente de inspiración a lo largo de la historia del arte. A veces sorprende como estos artífices podían tener unos completos estudios de ingeniería en unas fechas en las que los demás pueblos se encontraban en la ignominia. Pero junto a un sangriento despliegue militar por el mundo, se desarrolló un poderoso avance cultural que abarcaba todo tipo de artes, entre ellas la arquitectura.


El Coliseo de Roma es el anfiteatro de la ciudad, recibe su nombre por una estatua de un coloso que se encontraba cerca del edificio. El que conservamos en la actualidad fue realizado en el siglo I d.c. durante la época imperial. Antes existieron otros pero no se han conservado o han sido destruidos.
Era el lugar destinado para realizar los espectáculos, en muchos casos sangrientos, que tenían lugar en la ciudad de Roma. Fue utilizado en muchas ocasiones como elemento de distracción del pueblo para que no pensaran en cuestiones políticas o militares que tenían lugar en el seno de la ciudad de Roma. Panem et circense es una frase que se ha utilizado para hablar sobre esa distracción ya que regularmente se repartía pan entre los que acudían a ver los espectáculos.
Luchas de gladiadores, luchas entre hombre y animal o entre diferentes animales, carreras de cuádrigas son algunos de los eventos que podían contemplarse en el lugar. Por debajo de la arena se situaba una estructura de madera debajo de la cual había gran cantidad de túneles y celdas donde se situaban los gladiadores y los animales que podían salir al exterior a través de rampas o siendo elevados con otras estructuras de madera, un efecto de sorpresa que cautivaba al público asistente.


El edificio tenía capacidad para albergar a 50.000 personas, quizás una cifra que no dice mucho en la actualidad, pero que se trata de un número descomunal de personas hace dos mil años. Las gradas estaban preparadas para albergar a las diferentes clases sociales, situándose la parte dirigente lo más cerca posible de la arena y los menos afortunados en la parte superior del edificio, los precios eran más baratos cuanto más alto y lejano te encontrabas de la arena.
Durante la Edad Media dejó de utilizarse y muchas de sus piedras se cogieron para formar parte de otros edificios, aunque si se conserva es gracias a que se paró este expolio debido al gran número de cristianos que fueron martirizados en el lugar y que fuera considerado como un cementerio que debía recordar a todos esos muertos.
Arquitectónicamente es un prodigio de la ingeniería. El edifico contaba con un despliegue de todo tipo de arcos y bóvedas que se situaban a lo largo de los cuatro pisos que tenía el edificio, mas el subsuelo, que, como hemos dicho, se encontraba repleto de galerías y habitaciones. Al exterior se podían apreciar cuatro pisos que respetaban la disposición clásica en las columnas y pilastras que lo adornan. Así en el primer piso de disponían columnas de orden toscano (muy similar al dórico) que separaban los arcos de medio punto que lo componían, en el segundo piso las columnas eran de orden jónico, en el tercero corintio y en el cuatro no existían arcos sino estructuras cegadas y el orden de las columnas era compuesto (es decir una mezcla entre jónico y corintio). Esta estructura se repetirá en la época clásica del renacimiento cuando las obras traten de imitar la arquitectura griega y, sobre todo, romana.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Juan de Herrera y el clasicismo en España

El arquitecto Juan de Herrera representa la última etapa del renacimiento en España representada por el clasicismo, una forma de construir que difiere de lo que se había hecho hasta ese momento en España, donde los ojos se vuelven definitivamente a Italia en particular y la mundo clásico en general.

Puerta acceso Monasterio de El Escorial

Y es que el renacimiento en España está cargado de detalles y pequeños matices que varían según el arquitecto del cual estemos hablando. El comienzo del renacimiento no es ni siquiera una forma de construir sino de decorar algunos edificios que todavía tenían trazas de estilo gótico. Esa carga decorativa incluye algunos elementos tomados del arte italiano, como los grutescos o la inclusión de pequeñas figuras desnudas que decoran las fachadas y ventanas de estos edificios. Sin duda es el momento más original de arte español, la mezcla de la tradición gótica, la profusión decorativa musulmana y unos pequeños detalles del renacimiento italiano.
Esa fase primera se va superando poco a poco y se introducen algunos elementos constructivos que podemos ver en diferentes palacios e iglesias realizados a mediados del siglo XVI, la formación de algunos arquitectos, en algunos casos sus viajes a Italia, harán que desaparezca la carga decorativa (aunque no del todo) y se concentren más en los elementos estructurales. Algunos de los nombres como Diego de Siloe o Pedro Machuca tratarán de acercarse al renacimiento italiano.

Biblioteca del Monasterio de El Escorial

La tercera del renacimiento está representada por el arquitecto Juan de Herrera que vivió entre 1530 y 1597 y por uno de sus edificios más emblemáticos, el Monasterio de San Lorenzo del Escorial
En el desarrollo de sus obras tiene mucho que ver el rey Felipe II que tiene muy claro el estilo con el que deben construirse los palacios que quiere realizar en España. Los viajes realizados por Europa le abren los ojos a una nueva concepción de la arquitectura y del jardín, que se verán plasmados en sus realizaciones. Desde muy pequeño contó con libros de arquitectos italianos en su biblioteca y sabía perfectamente por donde se estaba moviendo el arte en ese momento.
Si algo define el Monasterio del Escorial es la ausencia de carga decorativa con la que contaban los edificios anteriores, ya no encontramos grutescos, ni escudos, nada de cresterías o cualquier elemento superfluo que pueda distraer la atención del espectador. 
Por otra parte el edificio sigue las normas clásicas de construcción, aquello que los italianos decían sobre los edificios que deberían estar hechos "a la romana", cumpliendo una serie de normas, como por ejemplo la superposición de columnas con diferente capitel dependiendo del piso en el que estuviéramos, dórico para el primero, jónico para el segundo, corintio, para el tercero y compuesto si existían un cuarto, como podía verse por ejemplo en el Coliseo de Roma y que Juan de Herrera repite en el altar mayor de la iglesia que se encuentra en el centro del monasterio.
Otras obras de este arquitecto también se pueden observar en otros lugares de España, siempre por iniciativa del rey Felipe II, hablamos por ejemplo de la Catedral de Valladolid, que no llegó a terminarse por falta de fondos o del Archivo de Indias en la ciudad de Sevilla.

Proyecto de Juan de Herrera para la Catedral de Valladolid