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miércoles, 1 de marzo de 2017

El escultor Auguste Rodin para niños

Rodin es uno de los escultores más importantes de todos los tiempos ya que se encuentra a la altura de los grandes maestros, tanto clásicos como del renacimiento italiano. Sus figuras son mundialmente conocidas y han sido reproducidas en miles de ocasiones.


Para centrarnos en la época en la que trabaja, podríamos decir que la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX es su momento destacado, que coincide con el desarrollo del impresionismo y también de otros movimientos que darán origen a las vanguardias históricas, como son el cubismo, futurismo, fauvismo o surrealismo.
Nació en el año 1840 y falleció en 1917. Mas que centrarnos en aspectos de su vida, sería más importante conocer el porqué sus obras han destacado tanto y sirven tanto de inspiración, pensemos que a Rodin se le considera el primer escultor moderno, aquel que abre las puertas a la escultura contemporánea. Aunque si me gustaría destacar su persistencia en el objetivo de ser escultor, aprendiendo junto a diferentes maestro, muchos ni siquiera artistas, ya que fue rechazado en varias ocasiones para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de París, no porque fuera malo sino porque su formación no se consideraba suficiente, un clasismo fuera de lugar para uno de los personajes más reconocidos de nuestro tiempo.


Centrándonos en la obra, lo primero que tenemos que decir, es que el físico de las misma no es la parte más importante, sino el sentimiento que transmite. La fuerza de su trabajo reside en la expresividad de sus obras. Es decir, frente a cualquier otro tipo de escultura pasada que persigue un ideal de belleza, Rodin se aleja de este concepto para trasladarnos a una nueva dimensión donde aparecen los sentimientos, que es aquello que nos mueve cuando contemplamos cualquiera de sus trabajos.
El modelo por tanto deja de ser tan importante, sino que se convierte solo en una excusa para comunicar. No se trata de reproducirlo fielmente sino de tomarlo solo como un elemento que se puede modificar para poder transmitir al espectador una imagen nueva, diferente.
Si antes decíamos que lo que importa es el sentimiento, las proporciones de la figura dejan de ser parte importante de la composición, esto iba en contra de la estética neoclásica que imperaba al principio de su carrera.
En cuanto a los materiales, no renegaba del mármol, aunque prefería el vaciado en bronce sobre una figura de yeso que tallaba con maestría, en esto también se opone a la estética neoclásica.
Ahora pensemos en algunas de las obras más famosas de Rodin y nos daremos cuenta de que la mayoría de sus figuras invitan a la reflexión, comenzando con El Pensador, y siguiendo el camino como Los Burgeses de Calais, Las Puertas del Infierno o el Beso.


domingo, 22 de mayo de 2016

Escultura hiperrealista contemporánea. John de Andrea

Tras dos meses vamos a cerrar nuestra serie dedicada a la escultura más realista realizada en los últimos años con una entrada dedicada al artista norteamericano John de Andrea. Han sido ocho entradas que podéis encontrar en el blog y que repasan los mejores artistas hiperrealistas que existen en el mundo del arte actual.


John de Andrea nació en Denver en el año 1941, en esa ciudad sigue residiendo el artista actualmente tras formarse en la Universidad de Colorado y en la Universidad de Nuevo México.


Este artista es conocido porque muchas de sus figuras aparecen desnudas, realizadas en materiales típicos de la escultura hiperrealista como son el plástico, poliester o la fibra de vidrio y añadiendo elementos naturales como el pelo o las uñas para añadir realismo a las figuras. Los modelos que utiliza son gente de su alrededor, amigos o conocidos, en cada uno de ellos trata de representar sus características propias que los hacen únicos.
También ha representados muchas figuras de parejas donde trata de representar muchos de los sentimientos que emergen tras compartir la convivencia, en ellas la figura de la mujer suele aparecer desnuda. Desgracia, miseria, desazón son algunos de los sentimientos que afloran en muchas de sus figuras.


Este tipo de obras donde el desnudo juega un papel importante han sido objeto de polémica en alguna de sus exhibiciones, cosa que no llegamos a entender, la gente se sorprende por un desnudo hiperrealista pero visita masivamente la figura del David de Miguel Angel y lo admira, aunque de forma incongruente, también se encuentra completamente desnudo. Pero a veces nuestra sociedad tiene este tipo de contradicciones asociadas sobre todo al arte contemporáneo. Es más muchas de sus figuras tienen gran semejanza con la búsqueda del ideal de belleza que perseguían los escultores de la antigua Grecia.
Sus obras se han llegado a comparar con las del también norteamericano Duane Hanson, pero en comparación con este las figuras de John de Andrea incluyen un mayor torrente de sentimientos, sobre todo aquello que tiene que ver con el individualismo y la soledad a las que en muchas ocasiones nos dirige nuestro sistema de vida, basado en el triunfo personal y no en la inversión en afectos que puedan granjear un alejamiento de la soledad.


domingo, 15 de mayo de 2016

Escultura hiperrealista contemporánea. Evan Penny

Continuamos con nuestra serie dedicada al hiperrealismo en la escultura actual y donde ya hemos revisado algunos de los artistas mundiales más importantes que contamos en el mundo de la escultura actual, nos referimos a artistas de la talla de Ron Mueck, Patricia Piccinini o el español Eugenio Merino.


Hoy dedicamos este capítulo al artista canadiense Evan Penny, nacido en el año 1953, un creador que antes de dedicarse al arte estuvo trabajando en diferentes estudios de cine como maquillador y creador de imagen de varios actores hasta que se decidió a dar el salto y cambiar el maquillaje por la escultura. Sin duda este periodo le ha influido y ha marcado su forma de trabajar en sus creaciones posteriores.


Las esculturas de Evan Penny son de un gran hiperrealismo, se puede observar por ejemplo en el uso del pelo y como trata de adaptarlo al original, bien en las cejas, en las orejas o el incipiente crecimiento de la barba, es de un detalle enorme cada uno de estos ejemplos.
Para obtener la imagen sobre la que después va a trabajar en un principio sus modelos posaban para él, pero el tiempo que necesitaba para obtener las imágenes era muy alto, el propio artista habla de más de 400 horas, con ello el rostro iban variando y se producían cambios de un día a otro, lo cual molestaba al artista. Para evitarlo comenzó a trabajar con distintas fotografías del sujeto desde distintos puntos de vista para tener una visión completa de la imagen que después debía ser desarrollada en tres dimensiones.


En los últimos tiempos, según declara el propio artista, está utilizando el escaner en 3 dimensiones para crear los modelos de lo que quiere representar y que se acerca a ese hiperrealismo que trata de representar en sus obras.
Como hemos observado a lo largo de la explicación el paso del tiempo es un elemento importante en la obra de Evan Penny, lo podemos ver no solo en su planteamiento sino en algunos retratos que han llevado al artista a representarse mucho más joven y como un anciano en distintos autorretratos que han obtenido bastante éxito en sus diferentes exposiciones.


domingo, 8 de mayo de 2016

Escultura Hiperrealista Contemporánea. Richard Stipl

Dentro de la serie dedicada a este tipo de escultura por la que ya han desfilado artistas de la categoría de Ron Mueck o Patricia Piccinini, hoy es el turno del artista canadiense Richard Stipl nacido en el año 1968 y cuyas curiosas esculturas no dejan indiferente al que las observa sino que llaman la atención por su capacidad gestual.


Richard Stipl es un artista que representa su propio rostro en la mayoría de sus esculturas, se trata de un extraño caso de introspección personal que recuerda otros casos como el de la fotógrafa Claude Cahun en la segunda década del siglo XX. 


Pero si Claude Cahun lo que hacía era disfrazarse como un hombre y mostrar algunos de sus rasgos faciales cambiando el tipo de peinado o el traje, Richard Stipl se representa con diferentes poses y rostros que incluyen distintos estados de ánimo que van, como indica el comisario Paco Barragán, desde el asco al agobio, la nausea, la agonía o incluso la locura. Se trata de procesos o momentos por los que pasa el ser humano a lo largo de su vida tratando de buscar una respuesta a algunas preguntas de nuestro tiempo que muchas veces escapan a nuestra capacidad de comprensión.
Este tipo de estudios o estados de ánimo no son ajenos a otros artistas, contemporáneos como Bill Viola y su vídeo titulado Six Heads o barrocos como Antonio de Pereda que trabaja con un tema muy similar en el siglo XVII o José de Ribera que realizaba dibujos de distintas posiciones del rostro o gritos que después plasmaba en sus cuadros de martirio.


La serialización, uno de los síntomas del neobarroco, según el profesor Mario Calabrese, también es una seña de la obra de Richard Stipl, ya que, aunque en diferentes posiciones, las obras con el mismo rostro o cuerpo se repiten.
Los rostros tienen una dosis de hiperrealismo muy grande, el artista toma cuidado de cada uno de los pliegues o pequeños detalles del rostro, que va variando con la expresión de la cara. Se trata de una versión teatral de los rostros, un teatro que vuelve a recordarnos al estilo barroco, donde la línea entre realidad y ficción a veces es tan delgada que es complicado distinguirla, como ocurre actualmente.


domingo, 1 de mayo de 2016

Escultura hiperrealista contemporánea. Eugenio Merino

Si bien todos los artistas que hemos visto en esta serie han sido extranjeros, hoy nos ocupa uno de los grandes representantes españoles que también se dedican de una forma magnífica a la escultura hiperrealista, se trata de Eugenio Merino.


Antes de decantarse de forma contundente por la escultura, Eugenio Merino, practicaba otras disciplinas como el dibujo, el vídeo o la instalación, utilizando en muchos casos imágenes recurrentes de la iconografía pop, asociada en muchos casos a dibujos famosos que se pueden ver en películas o televisión, hablamos de figuras relacionadas con Walt Disney o bien personajes que aparecían en la famosa serie Los Simpson.
No será hasta el año 2005 cuando el artista se decante por la escultura hiperrealista. Él mismo ha reconocido en más de una ocasión que la primera vez que pudo ver la obra de Tony Matelli en España, le cambió su forma de concebir el arte y como debía dedicarse a la escultura hiperrealista.
Desde ese momento ha realizado todo tipo de figuras, muchas veces polémicas por tratarse de figuras políticas de primer nivel, que normalmente general odios y anhelos por parte de defensores y detractores, lo cual le ha valido incluso alguna denuncia por parte de instituciones o fundaciones que representan a estos personajes.


Pero lo cierto es que Eugenio Merino no se queda solo en la representación escultórica sino que siempre busca la reacción del espectador. La reflexión ante sus obras es tan importante como el mensaje irónico y en muchos casos divertido, que lanza el artista, como por ejemplo el poder ver algunos de los principales líderes como un puch in ball, donde aparecen con la cara magullada por algunos de los golpes recibidos.
Muy divertida parece también la imagen de Damien Hirst, uno de los totems del arte contemporáneo muriendo de éxito, como otros muchos artistas, invocando el suicidio par dejar un bonito cadáver, como le ha sucedido a muchos de los más famosos cantantes, convertidos en referencias míticas, como por ejemplo Kurt Cobain o James Dean.


El presentar a Francisco Franco metido dentro de una nevera de Coca Cola donde se puede sacar y meter a gusto de la persona o el momento en que estemos nos parece una gran idea y se ajusta a la realidad de lo que sucede en la política del país. Algo parecido sucede cuando vemos la figura de Fidel Castro avanzando como un Zombie por los pasillos del Museo de Arte. Como vemos, el artista no toma posición política sino que simplemente pone su obra para que sean sacadas las conclusiones por cada uno de los que puede contemplarla.
Y todo ello con un estilo que nada tiene que envidiar a algunos de los más grandes escultores contemporáneos, aunque como suele suceder en este país, siempre se reconoce más a los de fuera que a los de casa, aunque sean mejores que los otros.

Figur oliendo un bote abierto de "Mierda de artista"

domingo, 24 de abril de 2016

Escultura hiperrealista contemporánea. Tony Matelli

Durante las últimas semanas hemos dedicado varias entradas a algunos artistas que realizan figuras hiperrealistas y que tienen la escultura como disciplina de trabajo. Se trata de escenas que no dejan indiferente al espectador porque los materiales utilizados y el trabajo del artista permite contemplar figuras que fácilmente pueden confundirse con un humano real. El color de la piel, las arrugas, los gestos, los añadidos nos llevan a la confusión y nos despistan cada vez que las contemplamos. Artistas como Ron Mueck o Patricia Piccini forman parte de esta serie.


Hoy es el turno de Tony Matelli, un artista norteamericano nacido en Chicago en el año 1971 que vive y trabaja en New York, en esta ciudad se graduó en Bellas Artes. Le ha acompañado la polémica en alguno de sus trabajos debido al hiperrealismo de sus obras y a la provocación que trata de que el espectador reaccione ante ellos.
En su obra encontramos representaciones humanas, pero también animales, plantas y objetos de uso cotidiano. Es curioso que este artista suele trabajar con materiales metálicos para muchas de sus obras, el bronce por ejemplo es uno de ellos, materiales que son coloreados con aerografo para darle después esa apariencia natural.


La crítica social es algo inherente a su trabajo, se trata de obras que nos hablan en muchos casos de normas de comportamiento que pueden ser alteradas. En un mundo dominado por el individualismo y las apariencias de cara a la aceptación social, Tony Matelli nos muestra problemas internos que nos desvelan cuan vacíos se encuentran esos personajes despojados de ayuda y tratando de ocultar sus debilidades. En un mundo en el que parece que está todo delimitado y fijado, sus figuras tratan de mostrarse tal como son, con sus múltiples defectos, lejos de una realidad en muchos casos rutinaria.
Por ejemplo en su obra Total Torpor, Mad Malaise, que fue mostrada en España por primera vez en el año 2005, se aprecia una figura posando como si fuera una odalisca, pero con múltiples defectos en su cuerpo del que destacan varias protuberancias que convierten la figura en altamente desagradable, al tiempo que unas latas de cerveza se encuentran a sus pies como símbolo de consumo.


Josh es una de sus obras más conocidas, se trata de un joven flotando o levitando que se encuentra perfectamente vestido, con los pies descalzos y mirando el cielo de forma perdida, como si estuviera tratando de elevarse concentrándose en un punto, cosa que parece estar consiguiendo.
Sleepwalker es otra de sus series que representa a varios personajes sonámbulos que desfilan en ropa interior y que, en principio fueron situados en el exterior de un recinto universitario en la Universidad de Wellesley donde estudian 2.300 mujeres, ya que no es una universidad masculina. La obra generó una fuerte polémica, quizás por su forma de vestir, en un puritanismo sin duda fuera de lugar.
Como podemos apreciar sus obras no dejan indiferente al espectador, lo cual es muy bueno y una de las finalidades del arte contemporáneo y en este caso trabajando con escultura hiperrealista.


domingo, 17 de abril de 2016

Escultura hiperrealista contemporánea. Patricia Piccinini

Dentro de la serie que estamos dedicando a la escultura más cercana a la realidad en nuestra sociedad contemporánea, hoy dedicamos nuestro post a una artista multidisciplinar, es decir que no solo se dedica a la escultura, sino que también ha trabajado con otros medios para expresar su arte, como puede ser la pintura, el vídeo, el sonido o la instalación.


Patricia Piccinini reside en Australia, aunque su lugar de nacimiento es Sierra Leona, donde vió la luz en el año 1965, aunque su vida artística está unida a Australia, lugar donde ha recibido varios premios como el que le otorgaron en 2014 por la Fundación de Melbourne para las artes visuales.


Lo primero que nos llama la atención en las esculturas de Patricia Piccinini son los personajes que aparecen representados, ya que se encuentran a medio camino entre el hombre y el animal. Se trata de figuras donde los rasgos humanos y los rasgos animales se mezclan de forma tan curiosa que nos hacen reflexionar y no nos dejan indiferentes cuando las contemplamos. Así podemos encontrar caras de cerdo con cuerpo de hombre o mujer, bebes recién nacidos con trompa de elefante o caras humanas con cuerpo de perro.


La artista hace alusión con estas figuras a los avances de la ciencia y sobre todo, de la genética, adelantándose a algunos experimentos que se pueden llevar a cabo cuando se juegue excesivamente con este tipo de mezclas, de las cuales ya se ha hablado bastante con la clonación de algunos animales, alguno de ellos reales y en otros casos, simplemente por el ansia de aparecer en los medios de comunicación.
Indudablemente los premios reconocen su trayectoria, sus figuras aportan, además de una perfecta realización y ejecución, una buena dosis de espectáculo, que aparece como algo tan necesario en nuestra sociedad. Un espectáculo asociado a las imágenes impactantes y llamativas, que en muchos casos pasan a convertirse en arte.


domingo, 10 de abril de 2016

Escultura hiperrealista contemporánea. Duane Hanson

Estamos realizando un repaso por los mejores escultores contemporáneos en lo que al hiperrealismo se refiere. La semana pasada repasamos la figura de Ron Mueck y esta semana le toca el turno a otro de los escultores más reputados, que desarrolla su labor en la segunda mitad del siglo XX, se trata del norteamericano Duane Hanson.


Este artista nació en el año 1925 en el estado de Minessota y falleció en el año 1996, se graduó en la Universidad y realizó un máster en Bellas Artes que terminó en eñ año 1951.
El uso de diferentes materiales otorga un gran hiperrealismo a sus obras, la fibra de vidrio pintada, la resina, dan un nuevo carácter a este tipo de esculturas. Cuando hablamos de hiperrealismo nos referimos a que todo en la figura nos recuerda un cuerpo humano tal y como lo conocemos, el color de la piel o los diferentes detalles que lo acompañan, como ropa, zapatos o complementos que incluyen las gafas, los relojes u otros detalles hacen que las figuras se confundan con una persona real.



Hanson comenzó representando algunos temas donde la violencia estaba totalmente presente, enfrentamientos de grupos de personas con la policía o las consecuencias de un accidente de moto que representa una figura completamente destrozada tras un choque. 
Esta temática será abandonada en 1970 para realizar algunos temas más relajados que tienen que ver con algunas personas que realizan escenas que podemos encontrar en la vida cotidiana, como limpiadoras que realizan su trabajo, una señora que empuja un carrito de la compra lleno de comida, o parejas de turistas que visitan una exposición. Lo bueno de estas figuras cuando puedes apreciarlas en un museo, es que en muchos casos ni siquiera te das cuenta de que son esculturas y te lleva a pensar, que realmente están allí realizando su trabajado o, como tu, contemplando una exposición cualquiera. Situarlos en salas donde no aparezcan otras obras del artista crea un efecto que roza lo divertido cuando realmente te das cuenta (o alguien te comenta) sobre esa escultura que tu pensabas que era una persona real.


Este tipo de obras también tienen sus detractores, no todo el mundo está a favor, por ello hay gente que dice que este tipo de obras es más propio de un museo de cera que de uno de arte contemporáneo. En nuestra opinión esa ambigüedad con la que juega el artista y el juego entre realidad y ficción merece la pena ser experimentado en las salas de cualquier museo.


domingo, 3 de abril de 2016

Escultura hiperrealista contemporánea. Ron Mueck

Bajo el nombre de escultura hiperrealista contemporánea vamos en las próximas semanas a hacer un resumen de los artistas más destacados del momento en esta complicada especialidad. Muchas veces será difícil distinguir si las fotografías que vemos son o no son reales, porque esa es una de las características de esa escultura. La piel, el pelo, la expresión nos hacen pensar que realmente pueden estar allí, tumbadas en el suelo, sentadas, simulando una acción.


El primero de nuestros artistas elegidos para esta serie es Ron Mueck, un escultor de origen australiano, que nació en ese continente en 1958 pero que ha desarrollado gran parte de su carrera artística en el Reino Unido y más en concreto en Londres, ciudad en la que se dio a conocer.
Su primera aparición importante en el mundo del arte fue en el año 1998, con motivo de la exposición Sensation, donde apadrinados de George Saatchi, varios jóvenes artistas mostraron sus obras un tanto rebeldes y cargadas de provocación. A esos artistas los conocemos como Young British Artist y entre ellos podemos citar a Damien Hirst, Darren Almond, Tracey Enim o Gavin Turk.


En esa exposición Ron Mueck presentó una escultura que se titulada Dead Dad (Papá Muerto) donde se podía ver a un tercio del tamaño natural la figura de un hombre desnudo recién fallecido, que podía representar al padre del artista. Como vemos una obra hiperrealista que llevaba bastante de provocación en el título.
La familia de Ron Mueck eran jugueteros, así que el creció entre muñecos y disfraces y pese a no tener formación artística se decidió por este tipo de obras donde utiliza pinturas acrílicas, silicona y fibra de vidrio para recrear las composiciones.


Este juego de la vida y la muerte es algo que esta muy presente en su obra, así como hablamos de la escultura que representa a su padre, el cuerpo de la mujer es una constante en su trabajo. Podemos fijarnos por ejemplo en la obra Madre e Hijo, que representa una mujer que acaba de dar a luz y donde el niño que se encuentra sobre el vientre de su madre tiene el cordón umbilical todavía conectado con su madre. La obra es de un realismo tremendo tanto en las formas de la madre como en el cuerpo brillante del niño por los fluidos que le han ayudado a salir del interior.
También una de sus obras más destacadas lleva por titulo A Girl, es una figura gigante de un recién nacido de varios metros que impresiona sobremanera cuando la observas en una de las salas del museo, es una gran sorpresa. Y es que en sus obras trata de jugar con el tamaño de la composición, a veces reduciendo el tamaño o bien aumentándolo sobremanera para crear esa sensación de desasosiego.
Tanto en esta como en otras de sus obras suele utilizar pelo natural que ayuda a dar realismo a la composición.