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domingo, 11 de noviembre de 2018

Arte y nueva ciudad

Ivan Chtcheglov fue uno de los miembros destacados de la Internacional Letrista. Hijo de un ucraniano y madre francesa perteneció durante un tiempo a este grupo aportando sus ideas sobre como debería ser la nueva ciudad y que hacer en ella. Aunque sus escritos eran importantes no perteneció a la Internacional situacionista.


Según decían estos, siguiendo el ejemplo de los letristas, el tiempo de cada persona podía dividirse en tres parte, tendríamos el tiempo de trabajo, el tiempo de ocio dedicado en su mayoría al consumo de productos y el tiempo de sueño que se dedicaba a dormir. Una de las ideas de este grupo era la de cambiar este esquema. Para ellos era importante crear "situaciones" dentro de la ciudad, una especie de sorpresa y conocimiento de lo que sucede en ella. El propio Debord hablaba en algún caso de acabar con el tiempo de trabajo para dedicarse a estas situaciones en la ciudad.
Para todos estos grupos la ciudad es importante y lo que se hace en ella también. El propio Chtcheglov abogaba por una ciudad que no estuviera dedicada solo a la industria o al comercio sino que debía crearse una ciudad dedicada al turismo, que es un curioso concepto del que nos interesa comentar algunos detalles. 
Este escrito de Chtcheglov está realizado a principios de los años 50 del siglo pasado y la lectura actual tiene una connotación completamente distinta.
Tenemos ciudades dedicadas por completo al ocio, quizás el mejor ejemplo sea la ciudad de Las Vegas, que está orientada al juego y la diversión para las personas que la visitan, quizás para olvidarse del tiempo de trabajo que realizan en otros lugares.
Pero no hay duda que también existen ciudades que se han consagrado al turismo. Florencia en Italia puede ser un buen ejemplo, hay tantas cosas que ver de artistas tan importantes que merece la pena realizar una visita. 


En España ciudades como Sevilla o cualquiera de las de las que se encuentran en la Costa del Sol también se dedican al turismo, unos cultural y otro de playa. Por supuesto que existen otras formas de trabajo en estas ciudades pero el sector del turismo representa un papel muy importante en la supervivencia económica de la ciudad. Actualmente todas la ciudades por pequeñas que sean desean hincar el diente al pastel del turismo como una importante fuente de ingresos y creación de puestos de trabajo.
Claro que estaría bien conocer el turismo que visita nuestra ciudad de forma masiva. La gran mayoría de personas que acuden a estas ciudades ni siquiera preparan sus viajes y lo dejan en manos de operadoras o agencias de viajes. Parecen rebaños que son guiados por un pastor por diferentes lugares que visitan monumentos al antojo de alguien que ha decidido que se debe visitar el Alcázar de Sevilla y no la Iglesia del Salvador. Toda esta gente no disfruta de "situaciones" dentro de la ciudad sino que se deja guiar para escuchar aquello que le quieren decir sin reproche alguno, acudiendo de un lado a otro en una carrera sin fin por decir a los demás que estamos allí en ese momento.
Esta ciudad para el turismo también necesita personas que atiendan las necesidades de los que visitan esa ciudad, personas que igual que el resto dividen su tiempo entre tiempo de trabajo, de ocio y de sueño. Cuanto más turismo, mas trabajo para las personas que residen en la ciudad. 
Chtcheglov se refería al futuro sin saber que estaba hablando de lo que en realidad iba a suceder, la transformación turística de la ciudad, pero se equivocó en su percepción del uso turístico que se iba a hacer de las ciudades, donde rebaños se mueven de un lado a otro sin cuestionarse absolutamente nada de lo que están haciendo. 


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Pokemon Go entretenimiento y ausencia de diagnóstico

El fenómeno de Pokemon Go ha inundado los teléfonos móviles de medio mundo haciendo que mucha gente, en una moda quizás pasajera, persiga por las calles y parques de distintas ciudades, animales virtuales que hay que cazar y acumular para llegar a tenerlos todos y así competir con los demás.


Ahora estamos observando como la tecnología está invadiendo a la gente más joven para captarlos hacia una causa ligada al entretenimiento y al espectáculo. Leía el otro día que mientras los chavales están jugando a Pokemon Go o a cualquier otro juego, no están pensando en otras cosas, ni se plantean como funcionan los entresijos del sistema
Y me pareció interesante volver los ojos a Guy Debord y a su teoría sobre la sociedad del espectáculo que lo invade todo en la actualidad. Una teoría que se ha ido extendiendo de los más adultos a los más jóvenes que hace que poco a poco estos últimos cuando estudian dejen de plantearse que son aquellas sombras que se reflejaban en la caverna de Platón o como es posible que haya miles de millones de estrellas en el universo bajo un equilibrio inestable.
Guy Debord decía que cuanto más se contempla menos se vive, cuando estamos mirando la pantalla o asistimos a cualquier espectáculo (entiéndase por ejemplo deportivo y no una obra de Shakespeare) no empleamos tiempo en pensar porqué suceden las cosas o asuntos presentes o pasados que nos rodean.


Continuaba Debord diciendo que cuanto más te reconoces en las imágenes dominantes menos comprende su propia existencia y su propio deseo. Esto me lleva a pensar en esa masa enfervorecida que acude o contempla espectáculos de fútbol y que han dado a la historia algunos eslóganes que serán recordados por siglos como aquellas teorías de los filósofos clásicos. Estoy hablando de lemas como "Luis Enrique tu padre es Amunike", "Fernando Torres lorolololo..." o bien "Alcohol, alcohol, he venido a emborracharme, el partido me da igual" ¿Pero hasta que niveles puede llegar la idiotez humana? Indudablemente mientras cantas estos grandes eslóganes contemporáneos no estas pensando en la alienación que el estado ejerce contra ti, en caso de que lo esté haciendo.
Concluía Guy Debord que el espectador no encuentra lugar de reflexión en ninguna parte, porque el espectáculo está en todas partes. Y lo curioso del tema es que tenía razón. Y como podemos observar desde más jóvenes se va produciendo este fenómeno, películas, videojuegos, actividades deportivas, redes sociales, la vida a través de una pantalla. Ya los romanos sabían como entretener al pueblo llenando cada día el coliseo y repartiendo pan de forma gratuita entre los ciudadanos, inmersos en las carreras de cuadrigas faltaba tiempo para plantearse la pérdida de democracia que supone el imperio con respecto a una república imperfecta, pero mucho más representativa.
Para ampliar información se puede consultar el libro de Guy Debord "La sociedad del espectáculo" Champ Libre 1967


miércoles, 11 de marzo de 2015

El artista británico Jamie Reid y la estética del punk

Decía hace poco tiempo Victor Lenore en su libro que pretende ser una crónica de la dominación cultural dedicado a los Indies, Hipsters y Gafapastas que en la época contemporánea tratamos de justificar todas las cosas que suceden o han sucedido. Para ello buscamos una explicación a como surgen todos y cada uno de los movimientos musicales, entre ellos el punk. Es por ello que estamos más preocupados de dotar de ideas al movimiento que de analizar si realmente surge por la situación de desempleo y precariedad social que vive la Inglaterra de finales de los 70 como causa del desmantelamiento de la industria metalurgica. Parece sin duda más lógico que todas las conexiones que podamos hacer con las ideas situacionistas que eclosionan a finales de los 60. Realmente no me imagino a Sid Vicious leyendo los escritos de Goy Debord.
Pero de todas maneras vamos a intentar buscar esa conexión y lo hacemos a través de Jamie Reid uno de los iconos del arte punk debido a su colaboración con una de las bandas más representativas del momento: Sex Pistols.
Quizás debamos remontarlos a la Internacional Letrista y el origen cuando interrumpieron una conferencia de Charles Chaplin en Paris en 1952 diciendo que había que destruir los ídolos cuando se presentan hablando en nombre de otro. Ellos hablaban de la banalización de la sociedad contemporánea y como estábamos aducidos por un mundo lleno de productos y servicios donde la novedad llega cada instante. Con ello los deseos olvidados quedan ocultos. Estas ideas estaban en principio a un nuevo concepto más justo de ciudad pero pueden aplicarse perfectamente al comportamiento de la sociedad contemporánea.
Jamie Reid tuvo colaboración con los situacionistas, estuvo en París y recogió muchas de las ideas del grupo. El desprecio a la sociedad consumista es algo que esta presente en la obra de Guy Debord, el consumo y la novedad constante forma parte de un espectáculo que según Debord nos tiene completamente adormecidos, apartados de la realidad, porque mientras nuestra mente piensa en esas novedades no nos ocupamos de los problemas que realmente aquejan a la sociedad. Reflexionar sobre lo que sucede a nuestro alrededor se ha convertido ahora más que nunca en una imposible quimera, rodeados de espectáculo por todas partes: consumo, novedades, imágenes retocadas, televisión, cine. Nuestra mente está tan ocupada que es imposible centrarse en los verdaderos problemas de la sociedad.
Debord pensaba que el arte debía ser un instrumento no estético ni bello sino al servicio de la revolución, debía incitar a la gente a la reflexión y animarla a tomar una posición revolucionaria. Son ideas cercanas a lo que debe ser el arte contemporáneo en estos momentos, realista, sin mirar por la belleza y dispuesto a denunciar aquello que nos mantiene completamente adormilados. El artista debe catalizar y expresar los deseos reprimidos por la sociedad.
Jamie Reid recoge este mensaje para recortando letras de los periódicos (igual que hacían los dadaistas en los años 20), componer una nota que llame la atención de la gente con un mensaje incendiario. Reid colaboró con los Sex Pistols en el disco Never Mind the Bollocks y los singles Anarchy in the UK y Good Save the Queen, donde el uso del imperdible en la nariz de la reina provocó un gran escándalo y se convirtió sino lo era ya en uno de los elementos de la estética punk.
Sus obras se encuentran cercanas al mensaje situacionista con los que coincidió en París para recoger sus ideas y adaptarlas a la estética de protesta punk junto a Malcon Mclaren productor de los Sex Pistols.