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martes, 30 de julio de 2019

Arte, estética Freak y medios de comunicación

Desde hace unos días ya esta a disposición de todo el mundo nuestro nuevo libro cuyo título abarca temas que tienes que ver con el arte contemporáneo, la estética y también el pensamiento y el desarrollo de la sociedad en los últimos años.



El libro esta dividido en dos partes diferenciadas. En primer lugar se analiza el concepto del "aura" de la cual hablaba Walter Benjamin en su Breve Historia de la Fotografía e intentamos analizar que es lo que queda de ese concepto en la actualidad. Sobre todo en la cantidad ingente de fotografías sin control que se toman cada día con nuestros teléfonos móviles. ¿Es posible encontrar el aura en todos y cada uno de los selfies que se toman a diario para ser posteados en redes sociales? Pues la verdad parece complicado, porque se ha abandonado todo aquello que tiene que ver con lo artístico, para convertirse en un mero postureo. Así pues parece que el aura queda determinada por el aquí y el ahora, por un instante efímero en que otra persona pulsa el botón de like o deja un simple comentario. La democratización de la fotografía solo ha conseguido inundar el mundo de la imagen y dotarlo de una fama completamente efímera y plagada de un consumo voraz al tiempo que vamos haciendo scroll en cada uno de nuestros teléfonos móviles.
En segundo lugar el libro trata de forma más amplia la influencia de los medios de comunicación en nuestra sociedad. Muchos han pasado a ofrecer un simple espectáculo completamente alejado de la información y plagado de tertulianos fanáticos, que tratan de imponer su criterio gritando mas alto que el que tienen al lado e interrumpiendo de forma constante, de manera que es imposible extraer ninguna conclusión. Las noticias son un espejo del desastre en el que está sumido el mundo, pero se trata de un desastre que no nos afecta porque el soniquete de las noticias siempre es el mismo y forma parte de un ruido de fondo que cada día llama a nuestra puerta sin que seamos capaces a abrirla para ver que es lo que realmente pasa. La verdad o la mentira ya no se distinguen y están en función de los intereses de cada cadena, será el espectador el que con versiones contradictorias tendrá que extraer sus propias conclusiones, en muchas ocasiones siguiendo sus sentimientos mas pasionales, decidiendo en cada tema cuál es su postura, para así enfrentarse a una futura conversación, que en el fondo tendrá bastante poco de intelectual porque habrá sido inducida para provocar posturas encontradas.
De todo ello y mucho más hablamos en este ensayo que tiene 105 páginas, incluye más de 40 citas a pie de página de diferentes autores y está dividida en los dos apartados que acabamos de comentar. El libro puede encontrarse en la página de Amazon tanto en versión papel como en versión ebook. Si alguien lo adquiere y lo lee agradecemos cualquier comentario o crítica constructiva


domingo, 21 de julio de 2019

El arte como mercancia

Una vez que se produce el nacimiento de la fotografía, el arte comienza su transformación. La llegada del hecho fotográfico a múltiples hogares a través de retratos (individuales o grupales) o bien de la representación de paisajes, hace que la pintura deba buscar un nuevo papel para continuar con su labor artística si no quiere ser sustituida. 

Asesinato en Ankara del embajador ruso en Turquía. 

Surgirán diferentes movimiento que tratan de dotar al arte de una nueva estructura, buscando en algunos casos la pureza o la esencia del arte, reduciendo sus formas o encontrando en el color la mejor expresión para el desarrollo de esta materia. 
Se trata como decía de el arte por el arte como decía Walter Benjamin, un grupo de inconformistas que se rebelan ante el hecho de entregar el arte al mercado y prefieren agruparse para buscar la esencia del arte. 
Al mismo tiempo Theodor Adorno también habla del arte pero teniendo en cuenta que debe mantener una relación mayor con la sociedad, es decir ser un elemento que estimule a la sociedad, que sea capaz de despertarla de su sueño, pero al mismo tiempo si convertirse en una mercancía. El arte debería hacerse cada vez más complicado, menos democrático. 
Si analizamos estas palabras de Adorno y las aplicamos a nuestra sociedad nos daremos cuenta que nada de lo que él pedía se ha cumplido en realidad. Muchos de los artistas que triunfan o que venden sus obras por grandes cantidades de dinero, o bien que pueblan los museos, han apostado por la simplicidad para llegar al público. Hablamos de los puntos de colores con los que Damien Hirst ha inundado el mercado o bien las instalaciones que Yayoi Kusama va realizando por diferentes museos. Son además exposiciones de éxito, en las cuales el elemento político del cuál hablaba Adorno ha quedado completamente anulado. Ha sido sustituido por la estética del punto y por el color.


Igual podríamos hablar de otros artistas que también están en boca de todo el mundo y cuyos planteamientos artísticos neo-pop dejan mucho que desear. Viven y trabajan para el mercado no para que exista una democratización del arte. Hablamos de artistas como Jeff Koons o bien Takashi Murakami
El arte político, reivindicativo, reflexivo, no está de moda, es un vestigio de un pasado que coincide con el principio de la posmodernidad.
Slavoj Zizek dice que la verdad radica en la exageración y Yayo Aznar Almazán apostilla que cada posición artística por muy radical que nos parezca esconde su parte de verdad . Lo único que es necesario es que el artista tenga esa voluntad de contar una verdad, la que sea, no simplemente puntos, líneas y colores. 

Santiago Sierra. No Global Tour 

domingo, 16 de junio de 2019

El concepto de envidia para Zizek

Me ha parecido interesante el concepto que en una entrevista hecha por periodistas daba el pensador y filósofo Slavoj Zizek acerca de la envidia. Esta entrevista se puede seguir en el libro publicado recientemente por Fernando Castro Flórez, con el título ...and so on and so on, se trata de una publicación de Cedeac de Murcia. Un librito de pequeño formato que cuenta con apenas 125 páginas y puede leerse de un tirón durante un buen rato libre.


Dice Zizek que la envidia es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Pero no se trata de una envidia de pobres contra ricos. No es la envidia de la posesión de riqueza la que amenaza nuestra sociedad. No se trata de que los pobres deban hacer la revolución porque ansían aquello que no poseen.
La mayoría de la gente que vive en las sociedades occidentales tiene sus necesidades básicas satisfechas. Por supuesto siempre pueden ser mejor o aspirar a más, algo que puede llegar o no hacerse realidad, pero eso en sí no importa.
Dice Zizek que la envidia actualmente se encuentra en el reconocimiento social. Es decir, teniendo las necesidades básicas satisfechas lo que aspira el ser humano es a ser reconocido por su valía en la sociedad. Ahí es donde principalmente se genera la envidia, entre los que llegan a ello y los que quieren llegar. Es ahí donde se dan las situaciones mas problemáticas y dramáticas, donde se ponen más zancadillas. A veces incluso no es una cuestión de que me vaya bien a mi sino que que le vaya mal al de al lado.
El propio Zizek lo ilustra con un chiste esloveno que dice: a un agricultor se le aparece un mago y le dice que le concederá lo que quiera. Puede pedir aquello que desee. Pero solo le pone una condición, de aquello que pida y reciba su vecino recibirá el doble. El campesino piensa durante un segundo y le dice al mago: sácame un ojo. 
Es muy macabro pero muy ilustrativo de lo que estamos hablando.

domingo, 17 de febrero de 2019

La apropiación en la obra de arte

Quizás las diferencias entre la apropiación y la copia sean muy pequeñas. En la historia de la evolución humana la copia se ha dado siempre y son las pequeñas variaciones sobre esa copia lo que han hecho que la humanidad pueda avanzar. Los avances científicos ya no se avergüenzan de mostrar claramente cuáles han sido sus fuentes de información y los cambios que sobre esas bases se han producido para poder crear algo nuevo.


Hay diferentes artistas que han usado la apropiación como forma de expresión. Algunos de los trabajos realizados en vídeo por el artista Christian Marclay están formados por diferentes fragmentos de películas famosas en las que sus personajes realizan la misma acción en cada uno de ellos, puede ser por ejemplo observar la imagen de un reloj como podemos ver en The Clock o bien diferentes personas que marcan números en aparatos telefónicos como ocurre en la obra de 1995 llamada Telephones. La pregunta es si podemos considerar una obra original este tipo de trabajos ya que en realidad son un refrito de otras creaciones ya realizadas. 
Estas ideas chocan con aquello de lo que hablaba Walter Benjamin sobre el aura que toda obra de arte debería tener. En buena parte se ha perdido la originalidad. Actualmente esa idea está completamente olvidada ya que la copia se ha institucionalizado. Antes incluso la copia pese a serlo tenía algo de originalidad porque había sido realizada por alguien diferente al original, podría incluso tener diferentes matices. En la actualidad en muchos casos es imposible ya que la reproducción digital y la distribución de archivos hacen que la copia sea exacta. Pese a ello Agustín Fernandez Mallo en su libro Teoría general de la basura afirma que la copia exacta también se considera un original y como tal la utilizamos para en algunos casos transformarla.  Lo que hace valioso una copia es aquello en lo que se diferencia del original (que puede ser por ejemplo el tipo de soporte) y al mismo tiempo lo que le hace igual a este. 


Cuando Marcel Duchamp pinta unos bigotes a la imagen de la Gioconda, se está apropiando de una de las imágenes más icónicas de la historia del arte. Pero también con ese gesto transforma su imagen, de forma irónica, con un gran espíritu provocador, intentando buscar una reacción en el espectador. El propio autor decía que se transforma totalmente porque el rostro de una mujer pasa a convertirse en el de un hombre con ese atributo por encima de sus labios.
Pensemos en el propio Pablo Picasso, si hacemos un repaso a una de sus obras más emblemáticas Las Señoritas de Aviñón 1907 encontramos cantidad de influencias y posiciones en las que se inspira para componer la obra. ¿Se trata de copias? Pues en muchos casos parece que si pero también hay que reconocer que la mezcla le sale original. La eliminación de la tercera dimensión y Cezanne, las posiciones de los brazos con El Baño Turco de Ingres, las máscaras africanas y la inspiración en algunas piezas del arte ibérico, los ojos grandes y almendrados igual que los que observamos en las pinturas románicas de las iglesias del Vall de Boi y la simpleza en la composición de la mayoría de los cuerpos y objetos que aparecen en la obra. Citamos autores para reafirmar esta teoría de la apropiación y al mismo tiempo el avance que supone la primera obra cubista en la historia del arte superando la fotografía y ofreciendo distintos puntos de vista. 
Se trata como dice Agustín Fernández Mallo de un territorio común donde confluyen lo propio y lo ajeno. Es un hecho innato a la evolución del conocimiento.


Quizás fue el arte pop el que más utilizó la copia sin ningún pudor. En algunas de las obras de Andy Warhol podemos observar que se puede copiar cualquier cosa sin que por ello se produzca un menoscabo de la obra original. Algunos artistas pop españoles como el Equipo Crónica no solo utilizan estos elementos sino que copian descaradamente algunos de los detalles que introduce Andy Warhol en sus obras incluyendo algunos elementos icónicos de la cultura española que hacen referencia a grandes cuadros de la historia o héroes del comic hiperconocidos por la juventud española. 
Más que apropiación podríamos hablar de traducción. Cuando Duchamp lleva un urinario a un museo lo que hace es traer un objeto y llevarlo a un lugar diferente de su disposición habitual, transformando por completo su significado. Se traduce de esta manera y se percibe de forma diferente, indudablemente al traducir se pierde cierta información y se genera otra nueva. Es algo que ocurre con cualquier texto pero que también podemos aplicar a cualquier obra de arte u objeto incorporado a una exposición. 


domingo, 7 de octubre de 2018

La imagen reprime el valor cultural

La frase que da titulo a esta pequeña reflexión está tomada de otra que escribió el pensador y filósofo Walter Benjamin que dice exactamente que "la exhibición reprime el valor cultural". Vamos a poner un ejemplo de aquello a lo que nos estamos refiriendo.

Una imagen de la Plaza Mayor de Salamanca

Cuando un grupo de turistas entra por primera vez en la Plaza Mayor de Salamanca se sienten sorprendidos por los diferentes detalles que encuentran en ella y comienzan a tomar fotografías. Estas pueden dirigirse a alguno de los cuatro pabellones de la Plaza, a las figuras representadas en las medallas, a lo balcones de las casas que todavía se conservan o bien a que quede reflejado el momento que han estado allí bien con una foto de pareja o con un selfie que incluya una imagen reconocible del lugar. Se trata, siguiendo las teorías de Benjamin, de fotos completamente desprovistas de aura, no tienen intención de perdurar, no son arte sino un instante repetido hasta la saciedad. 
Ahora deberíamos preguntarnos un par de cosas. Primera ¿cuántas fotos iguales vamos a encontrar entre las que se han tomado? La mayoría de las personas que han acudido no tienen una voluntad artística sino que simplemente quieren reflejar el momento. Si buscamos las fotos relativas a la Plaza Mayor de Salamanca ese día en las diferentes redes sociales, nos daremos cuenta que casi todas son iguales, los puntos de vista son muy parecidos y se retrata siempre lo mismo. Es mayor el deseo de documentar el lugar que se ha visitado que buscar el punto de vista diferente que nadie más va a retratar. Muchas veces esas fotografías van a servir para situar a ese persona en un lugar concreto, quizás le ayudan a recordar que es lo que estuvo haciendo allí y cuáles son los lugares por los que pasó. Indudablemente son tantos en tan poco tiempo que muchos de ellos ni siquiera los recuerda, entre otras cosas porque para poder apreciarlos se necesita la suficiente calma que el turismo contemporáneo no proporciona. Los grupos de turistas semejan a rebaños de ovejas que se mueven de un lugar a otro llevados por un pastor que les explica lo que le parece y donde el rebaño no se cuestiona si lo que se dice es o no cierto sino que asume el mensaje dispuesto a continuar al siguiente lugar de visita. 

Una de las fotografías del artistas norteamericano Gregory Crewdson

Segunda de nuestras preguntas  ¿por qué tomamos tantas fotografías? Juan Martín Prada dice en su libro El ver y las imágenes en el tiempo de internet que las cosas solo adquieren valor si son expuestas visualmente. Y tiene toda la razón , si nuestra imagen no aparece en algún sitio de forma continua parece que no estamos haciendo nada, que nuestra vida carece de sentido, porque también carece de imágenes que mostrar. La imagen se ha convertido en un elemento de consumo, sitúa a la gente en un lugar concreto, ayuda a informar y dar a conocer aquello que interesa, no como es tu vida realmente sino solo momentos de ella que se asocian a diferentes actividades lúdicas o laborales. 
El caso es que hoy en dos minutos, como indica Juan Martín Prada, tomamos más fotografías que toda la humanidad en el siglo XIX. Hay tanto material acumulado que resulta imposible que se pueda contemplar todas las fotos que hacemos. Miles de cámaras graban para que esas imágenes nunca serán vistas por un ojo humano. Muchas de ellas quedaran en el olvido, bien porque no son publicadas o bien porque no existen ojos que puedan verlas. Es el sino de nuestro tiempo y va en aumento.

Imagen del fotógrafo contemporáneo Nick Brandt

domingo, 9 de septiembre de 2018

El aura de Benjamin y la verdadera obra de arte


Walter Benjamin hablaba del aura de la fotografía para referirse a muchas de las obras que fueron creadas en el siglo XIX. Los artistas no tenían una intención artística pero con el tiempo las obras se habían convertido en obras de arte. Esos artistas no pretendían trascender sino documentar. Hablamos de obras como las de Eugene Atget o David Octavius Hill y algunos de los personajes representados en la constitución de la Iglesia Escocesa. Durante el siglo XX y con la democratización de la prensa escrita la fotografía perderá el aura porque se tiende a la reproducción masiva de imágenes, algo que ha ido creciendo de forma exponencial hasta nuestros días.


Antón Patiño en su libro titulado el Manifiesto de la mirada define el aura de Benjamin como una paradoja del espacio tiempo. Se trata de una irrepetible sensación de lejanía. Algo que pasó en un momento muy concreto y que es imposible de recuperar, ya no volverá a verse nunca más porque las circunstancias han cambiado tanto cuando vivía Benjamin y no digamos en el momento actual con la presencia de las redes sociales y el segundo de fama que nos proporciona un like o un corazoncito en Instagram.
El aura es parecida al nimbo que observamos en muchos de los cuadros que representan a los santos o figuras cercanas a la divinidad. El aura puede designar un prestigio especial que acompaña a ciertas obras cuyo resplandor justificaría el respeto y veneración de las que son objeto.
Pero también el aura podría aplicarse a cualquier objeto que se lleva a un museo, cambia su contexto de manera que adquiere una nueva imagen y no digamos si llega a exponerse. Por muy extraño que parezca podemos encontrar gente de todo tipo dando vueltas alrededor y tratando de escrutar la intencionalidad del autor para dotar de contenido artístico a un objeto cualquiera. Al estar en el museo la obra se carga de una fuerza especial, se trata de un campo magnético que parece atraer al espectador.
El aura es al mismo tiempo extrañeza y familiaridad. Siguiendo los pasos de Sigmund Freud que decía que lo siniestro es simplemente un hecho familiar que poco a poco se fue convirtiendo en algo extraño. El aura sería la sensación de perplejidad ante lo cotidiano.
El aura se nos presenta como algo lejano, es una sensación que se apodera de nosotros. Frente a ella tenemos la huella que es cercana y es algo que se encuentra a nuestro alcance, con facilidad de acceso.


Aplicamos el aura de Benjamin al arte pero en realidad abarca todas las ciencias humanas, psicología, historia, estética, sociología, ideas políticas, religión, de todas ellas podemos extraer diagnósticos reveladores del futuro.
Podríamos decir que se observa el aura en las esculturas de Giacometti, la mirada distante a lo próximo y cotidiano, la realidad más humilde y sencilla que produce una inquietante sensación de extrañamiento. Figuras que hieráticas nos contemplan fuera de tiempo, seres que arrastran su vivencia existencial como espectros del desasosiego, deambulando hacia ninguna parte, transportando su soledad y su drama.
Si a un aborigen le tomas una fotografía piensa que le has arrebatado el alma, eso mismo pensaba Walter Benjamin frente a la reproducción de las obras de arte que comenzaba a convertirse en algo masivo. Y no hablamos de la actualidad sino que los hacemos de los años 30 del siglo pasado. Se trata de una nueva pobreza, de la precariedad de la sociedad moderna para poder crear nuevos modelos, del ritmo y repetición del que nos habla Omar Calabrese como una de las características del Neobarroco, que enlaza con el momento en que vivimos.
Benjamin apostaba por un tipo de obras de arte que debían unir a la vez el compromiso y una apuesta por la transformación de las estructuras actuales. La obra debía ser transgresora y renovadora estéticamente. El Guernica de Picasso puede servir como ejemplo de lo que estamos hablando.
El aura nos vincula al mundo en el que vivimos y a nuestra sociedad. La obra de arte, como decía Theodor Adorno, posee en común con la magia un contexto que la sustrae de la realidad profana.
Benjamin decía que la verdadera obra de arte tiene un lugar donde el que se sitúa recibe un frescor como el de la brisa de un amanecer venidero. Quizás debamos analizarlo de esta manera cada vez que acudimos a un museo y así diferenciar aquello que aporta y todo lo que se trata de una simple reproducción.



domingo, 5 de agosto de 2018

¿Cómo traducir una obra de arte?


El papel del traductor es tremendamente complicado. No se trata solo de traducir un texto sino de expresar con las palabras adecuadas del idioma lo que dice el original. Walter Benjamin escribió un texto temprano en el que hablaba de la tarea del traductor en el año 1921 donde alude a la complejidad que supone captar el espíritu de las palabras que han sido expresadas en el texto primitivo.


Las palabras no significan lo mismo en distintas lenguas ya que el sentido que se puede dar a las mismas las eleva a un referente casi espiritual que los traductores deben tratar de captar cuando se enfrentan a un texto. Un día cuando trabajaba en un museo de arte contemporáneo llegó una traducción del alemán sobre un artista que íbamos a exponer, el director cambió parte de la traducción y no tenía ni idea de alemán, quizás el camino por el que iba la traducción no estaba acorde con las ideas del artista.
Vamos a imaginar que estamos traduciendo un texto griego clásico al lenguaje actual. Lo primero que debemos hacer es conocer la forma de pensar de esta gente, cuáles eran sus inquietudes, en que creían, cuáles eran sus miedos y temores. Además los griegos por ejemplo no expresaban situaciones en pasado ni en futuro porque vivían el presente, el futuro era tan incierto que no se podía preveer y el pasado casi parecía un presente continuo. Así que cuando traducimos un texto griego clásico deberíamos tener en cuenta todos estos factores porque quizás no estamos haciendo una correcta interpretación de lo que el texto intenta transmitir.


Normalmente para las personas que se dedican a la fotografía de arquitectura se recomienda conocer perfectamente la historia del edificio, si el arquitecto está vivo hablar con él para que nos comente cuales son los mejores puntos de vista o si eso no es posible empaparnos tanto de las circunstancias históricas y el estilo artístico al que el edificio pertenece. Cuando tomamos una fotografía del edificio no estamos haciendo una copia sino una interpretación que debería ser capaz de transmitir el espíritu del edificio, transmitir la información suficiente para que el espectador pueda tener acceso a algo más que una bonita fotografía.
Con una obra de arte sucede lo mismo, para poder admirarla deberíamos conocer los detalles relativos a la misma. No se trata solo de acudir al museo porque queremos ver el original de uno de los grandes iconos del arte y hacernos un selfie para informar a todo el mundo que hemos estado allí. Cuando estamos frente a un icono del arte el silencio y la reflexión sería importante para poder apreciar cada uno de estos detalles. A veces esta situación es difícil. Si estamos frente a la Gioconda parece imposible intentar traducir lo que la obra quiere decirnos, el número de filas, cámaras y palos de selfie a esquivar para llegar a la obra hacen que nuestra tranquilidad no sea la adecuada. Pero sería bueno poder tener esos momentos y poder apreciar las características del expresionismo en El Grito de Munch, los entresijos del ataque a la ciudad de Gernica en la obra de Picasso o el ideal de belleza representado por Sadro Boticelli en El Nacimiento de Venus.
Así que frente al arte debemos actuar como traductores que interpretan las obras, que son capaces de conocer la historia, el estilo del cuadro y las circunstancias por las que el autor la realiza. La didáctica parece esencial para una perfecta comprensión de cada trabajo que incite a una reflexión y nos lleve a descubrir la originalidad que hace a ese trabajo completamente diferente a otros.
La persona que acude a un Museo lo hace como un traductor, un receptor que asume el mensaje y amplia gracias a ello su bagaje cultural.



domingo, 11 de febrero de 2018

Algunas de las últimas tendencias artísticas

Hal Foster es uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo, sus trabajos relacionados con el arte y con la estética están muy considerados. Sus libros marcan la pauta no solo del arte sino de la relación de éste con la sociedad. Su último libro publicado se llama Malos Nuevos Tiempos y ha sido publicado por la editorial Akal. En este libro hace un repaso a algunas de las últimas tendencias del arte contemporáneo que queremos resumir en este post.

Grand Pop Paul McCarthy

En primer lugar habla de como algunos artistas se decantaron por el arte abyecto en la década de los 80 y la década de los 90, quizás como una manera de oponerse al fin de los movimientos que vanguardia que se producen en esa época con los últimos coletazos del minimalismo y el inicio de la posmodernidad. Señala Foster que la sociedad se fundó con una oposición a lo anal que se ha mantenido a lo largo de los siglos y que estos artistas tratan de sacar a la luz. Hablamos de las obras de Mike Kelley, Paul McCarthy o John Miller.
En segundo lugar tenemos a los artistas archivistas, Thomas Hirschhorn puede ser un ejemplo de ellos. Podemos compararlo con esos altares improvisados que surgen en las diferentes ciudades después que se produce un atentado, allí se atesoran objetos y mensajes de todo tipo acompañados de velas y flores o bien quioscos que incluyen todo tipo de información sobre un tema deseado. Según palabras del propio artista, se trata de conectar aquello que no se puede conectar.


Tenemos otros artistas que se dedican al tema del archivo, por ejemplo Tacita Dean, sus obras reflejan objetos que fueron creados con una visión futurista pero que fracasaron en su intento y fueron abandonados, se trata en muchos casos de un pasado heterogéneo e incompleto. 
Joaquim Koester presenta historias desconocidas que sucedieron hace tiempo y que sirven como elemento de reflexión para el espectador, aspectos que pudieron suceder y que desconocemos. 
Un tercer aspecto estaría conectado con la instalación a modo de diorama de diferentes objetos, conecta con la idea de los dadaistas que en 1916 querían poner el arte y la cultura al servicio del espectáculo y presentarlo al público como un programa de variedades. Rober Gober puede ser uno de los artistas que nos sirva como ejemplo de esta corriente.
Un cuarto aspecto tiene que ver con lo precario, lo que trata de denunciar una situación social en la cual el gobierno no quiere implicarse. Foster indica que lo lastimero es uno de los símbolos de lo precario. Es como esos cartones que exhiben algunos pobres en la calle que informan de una situación triste cargada de faltas de ortografía y de sinceridad. La precariedad y la emergencia se encuentran unidas. Thomas Hirschhorn ha trabajado también este tema.
Por último afirma el autor que se ha producido una vuelta a lo performativo. La performance como proceso que sirve para activar al espectador.


Por si tienes interés en ver en vídeo algunas de las obras y los artistas de los que hablamos en este post sobre últimas tendencias artísticas

domingo, 9 de octubre de 2016

El síndrome de Erostrato en la sociedad actual

Dicen que Erostrato, un pastor que vivía en la ciudad de Efeso, prendió fuego al templo de Artemisa en aquella ciudad (una de las siete maravillas del mundo) en el 356 a.c. con la idea de pasar a la posteridad logrando fama a cualquier precio y sin lugar a dudas, lo consiguió, ya que estamos escribiendo sobre él en este momento.


Su acción ha llevado a algunos estudiosos de la psicología a denominar con su nombre a un síndrome del que no se nombra demasiado su origen, pero que día a día se repite en la actualidad, potenciado por el eco mediático de los canales de información y comunicación.
Claro que existe una diferencia entre el acto de Erostrato y aquellos que pretenden obtener una fama efímera en la actualidad. Podemos decir que actualmente las noticias duran más bien poco siendo comentadas por la gente, vivimos una época en que unas noticias sustituyen a otras con gran facilidad, durando un tema de conversación poco más de dos días, porque la cámara ha girado hacia otro lugar y el que fue de aquello no encuentra una respuesta, ya pasó de moda. Así que es cierto, este tipo de energúmenos antisociales buscan gloria y fama, sobre todo en televisión, pero ya no somos capaces de recordar ninguno de sus nombres. Todo queda en simples acciones, en muchos casos nos cuesta recordar hasta los hechos que han sucedido.
Ahora habría que preguntarse el papel que juegan los medios de comunicación en todo este tema y también el grado de culpabilidad que tienen al amplificar, aunque solo sea por un minuto, este tipo de noticias(1)
Vivimos en un momento en que la violencia inunda las parrillas de noticias de los medios, una violencia inherente al ser humano, que no solo se ejerce de forma física sino con otras muchas diferentes acepciones(2). Da la impresión de que los medios quieren que vivamos en una tensión continua(3), como si el instante final estuviera a punto de ocurrir. En muchas ocasiones nos plantamos ante el boletín de noticias con esa sensación, vamos a ver que ha pasado, si podemos seguir con nuestra vida o el holocausto nuclear ha estallado ya. Quizás todo sea una artimaña para así aumentar los ingresos por publicidad. Los medios descubrieron la manera de mantener al público atento, pegado, se trataba de darle su dosis recurrente de sangre y sensación de peligro e inseguridad, una manera mucho más fácil de conseguir audiencia que cambiando el tipo de noticias.

Pablo Alonso TNT

En muchos casos vivimos rodeados de situaciones inverosímiles que duran en nuestra mente un instante, el tiempo que tenemos de digerir la noticia y expulsarla de nuevo para hacer hueco a una nueva (4) que viene a sustituir a la anterior. Se trata de situaciones de violencia sin trascendencia alguna, donde se han utilizado armas de cualquier tipo, que llamarán más la atención cuanto de forma más extraña hayan sido utilizadas, porque lo siniestro nos inquieta mucho más que lo cotidiano. 
El terrorismo(5) y mucho más en su versión actual se nutre de unos medios de comunicación entregados a este tipo de situaciones manejadas perfectamente por los que saben que cuentan con un altavoz permanente para estas noticias cada vez mas descabelladas.
Tenemos miles de Erostratos pululando por el mundo, no conocemos el nombre de ninguno, pero estaría bien reflexionar sobre el grado de culpabilidad que otorgan los medios a las personas que ven en ellos una oportunidad de promoción personal(6) (como hemos indicado tan efímera como un boletín de tres minutos de noticias).

(1) George Perec declaraba en 1973 que los periódicos hablan de todo excepto lo diario. La prensa me aburre, decía, no me enseña nada, lo que cuenta no me concierne, no me interroga y ya no responde a las preguntas que formulo o querría formular. Entre lo anormal, lo espectacular se produce una cultura del escándalo o de la histeria informacional. George Perec. ¿Acercamiento a que? En Lo Infraodinario. Editorial Impedimenta. Madrid 2008. Pag 22. Después de leer esta reflexión queda claro que Perec no conoció el nivel de depravación de la televisión actual.
(2) Es curioso reflexionar sobre las palabras de Sigmun Freud hablando de aquello que nos resulta extraño y cotidiano, sobre todo porque muchas escenas de violencia se han convertido en algo tan cotidiano que ya ni siquiera nos causa sorpresa. Freud decía que lo siniestro no sería algo nuevo sino más bien algo familiar a la vida psíquica que se tornó extraño mediante el proceso de su represión.
(3) "El miedo es uno de los síntomas de nuestro tiempo, el arte intenta en muchas ocasiones apartar ese miedo, el hecho de atender a las noticias ya es un signo de angustia. Todo hombre tiene miedo de la verdad". Fernando Castro Florez. Mierda y Catastrofe. Sindromes culturales del arte contemporáneo. Forcola Ediciones. Madrid 2014.
(4) Mario Perniola comentaba que Jean Baudrillard se opone a Guy Debord, este decía que vivimos en la sociedad del espectáculo mientras que el primero piensa que el espectáculo ha sido sustituido por la hiperrealidad, el espectáculo se sustituye por lo obsceno, una realidad que supera la verdadera realidad. Un mundo donde la comunicación vierte noticias carentes de acción, no sucede nada, todo está ahí sin consecuencias. Lo real absorbe, confunde los términos y potencia lo que quiere expresar y lo contrario. Mario Perniola. El futuro de una ilusión: acción artística, comunicación patafísica. Revista Archipielago nº79 Pag 39-51
(5) "El terrorismo no sería nada sin los medios de comunicación. El terrorismo busca el efecto eco en los medios que hacen que sean conocidos en todo el planeta y la gente que lo escucha podía discutir sus causas creando un efecto imitación que hace que otro las repita. Fernando Castro Florez. Arte y política en la era de la estafa global. Editorial Sendema. Madrid 2014.
(6) Como muy bien indica Fernando Castro hablando sobre el terrorismo, cuando faltan las palabras llega la descarga violenta que pone las cosas en su sitio. Fernando Castro Florez En el instante del peligro. Editorial Microgemas. Murcia 2015.

Charlie White. Patrimony. Fotografía de la serie Everything is American

miércoles, 5 de octubre de 2016

Turismo e inmigración en la obra de Franz Ackermann

En una de las obras más espectaculares del pintor Franz Ackermann una sala del Museo se llena con diferentes objetos al tiempo que los muros de la misma están llenos de pinturas que hacen alusión al tema que se desarrolla en la obra. La obra aparece como un "collage" de objetos y pinturas que se mezclan en lo que se ha dado en denominar "pintura expandida" siguiendo la pauta que Rosalind Krauss trazó con la escultura.


La instalación en cuestión lleva por título 23 Ghosts (23 fantasmas) y alude a una dualidad que se produce en el mundo contemporáneo entre las personas que buscan una oportunidad para tener una vida mejor y aquellas que asentadas en un consumismo aburrido, tratan de huir de la monotonía de cada día.
Por un lado tenemos todo esos inmigrantes que intentan llegar a las costas europeas a través del mar mediterráneo, gente que arriesga sus vidas en una barcas terriblemente frágiles, huyendo de diferentes motivos que atenazan su vida en los países de origen, desde la pobreza a la guerra. Muchos de ellos perecen en el intento, ya que se encuentran con todo tipo de trabas en su camino, desde la barrera que supone un mar impredecible a los muros que los países desarrollados han levantado a lo largo de sus fronteras con la idea de proteger el sistema de vida de los que habitan en su interior. El número de muertos (de los que poco se habla) es muy abundante, algunos agotados por un camino que no llega al final, otros engañados por unas mafias deshumanizadas que hacinan seres sin control en pequeñas barcas a merced de los caprichos climatológicos de la zona mediterránea.
Esta idea está representada por diferentes barcas desordenadas, alguna de ellas como si hubiera volcado, a lo que añadimos restos de ropas esparcidas por el mar, consecuencia de la apertura de alguna maleta que transportaba los pequeños enseres de uno de estos inmigrantes.
Por otro lado tenemos a los que habitan en el mundo capitalista. En la parte central de la instalación tenemos una cárcel, que tiene una doble lectura, ya que para los habitantes de los países ricos simboliza que están atrapados en la monotonía de un trabajo donde cada día se repite un protocolo similar que emplea tiempo en transporte, realización de ese trabajo y regreso con la finalidad de obtener dinero para satisfacer unas necesidades en su mayoría creadas por la sociedad de consumo(1). Por otro lado los lugares de origen de los inmigrantes también son una cárcel, ya que parece imposible salir de una espiral de pobreza, explotación o violencia en la cual el futuro es incierto y ni siquiera se pueden satisfacer necesidades básicas.


La manera que tiene el mundo desarrollado de romper esa monotonía es el viaje, el traslado a otra zona donde la visión que tengamos sea diferente a la que observamos cada día en nuestro camino al trabajo o a dejar y recoger a los niños en el colegio. En la obra aparecen unos catálogos de una agencia de viajes que serían la manera de escapar. En algunos casos visitando los países de origen de esos inmigrantes, cargados de aventura(2) y retos por superar, donde el peligro (a todo lo que nos rodea) parece la prueba que debemos superar. 
En otros casos nos embarcamos en viajes organizados que en muchas ocasiones semejan a los pastores que conducen su rebaño por el campo, todo está marcado, nos dicen lo que tenemos que ver y nos explican el punto de vista bajo el cual tenemos que apreciarlo, se visitan los mismos lugares en muchas ocasiones con el fin de simplemente decir que "he estado allí" porque no se puede ser menos que el vecino que ya lo ha visitado. En muchos casos sin conocer la razón por la cual se construyó, esculpió o pintó la obra en cuestión de la que estamos hablando (3). De hecho en muchos casos lo más llamativo es una anécdota que se salga de lo común, antes que las razones por las que el edificio incluye figuras de monstruos copiadas de grabados alemanes del finales del siglo XV (4).
Es curioso observar como cualquier cosa es factible de ser turística. Basta solo un poquito de diferencia respecto a la monotonía habitual. Todo es visitable y donde no existen monumentos que visitar bien sean históricos o naturales, estos se crean a base de espectáculo, "hemos convertido en atracción cualquier cosa que se salga de lo común"(5)

(1) "Mas ingresos no se traduce en mayor felicidad, de hecho en países que basan su desarrollo en el consumo, aumentan los fenomenos negativos, como el estres o la depresión, las jornadas laborales prolongadas y sin contacto social, el deterioro de las relaciones, la desconfianza y la incertidumbre" Zygmunt Bauman. Mundo conusmo. Paidos Contextos. 2010
(2) "En la aventura se confunde el ansia de lo nuevo y la esperanza en el porvenir. La aventura siempre se dirige a un destino en el que la tragedia se hace factible , ser mortal es la condición que permite entregarse al verdadero viaje" Fernando Castro Florez. En el instante del peligro. Ed Microgemas. Murcia 2015
(3) Carlos Jimenez comentaba acerca de como las sociedades contemporáneas resuelven su tiempo de ocio diciendo que tanto turistas como touroperadores se apuntan a una situación similar a la peregrinación que se lleva a cabo para visitar la Ermita del Rocio cada año. Allí se canta, se come, se baila, se copula y se decomisa droga en completa contradicción con lo que significa el evento, Carlos Jiménez Moreno La escena sin fin. El arte en la era del Big Bang. Ed Microgemas. Murcia 2013
(4) "El turista cultural no es un espectador atento, refelxivo, que se toma su tiempo ante los objetos que acaba de contemplar, es solo un transeunte que acaba de echar un vistazo a aquello que se le pone por delante o le sale al paso". Carlos Jimenez Moreno Opus Cit.
(5) Dean McCnnell. El turista. Una nueva teoría de la clase ociosa. Ed Melusina. Barcelona 2003


miércoles, 21 de septiembre de 2016

Pokemon Go entretenimiento y ausencia de diagnóstico

El fenómeno de Pokemon Go ha inundado los teléfonos móviles de medio mundo haciendo que mucha gente, en una moda quizás pasajera, persiga por las calles y parques de distintas ciudades, animales virtuales que hay que cazar y acumular para llegar a tenerlos todos y así competir con los demás.


Ahora estamos observando como la tecnología está invadiendo a la gente más joven para captarlos hacia una causa ligada al entretenimiento y al espectáculo. Leía el otro día que mientras los chavales están jugando a Pokemon Go o a cualquier otro juego, no están pensando en otras cosas, ni se plantean como funcionan los entresijos del sistema
Y me pareció interesante volver los ojos a Guy Debord y a su teoría sobre la sociedad del espectáculo que lo invade todo en la actualidad. Una teoría que se ha ido extendiendo de los más adultos a los más jóvenes que hace que poco a poco estos últimos cuando estudian dejen de plantearse que son aquellas sombras que se reflejaban en la caverna de Platón o como es posible que haya miles de millones de estrellas en el universo bajo un equilibrio inestable.
Guy Debord decía que cuanto más se contempla menos se vive, cuando estamos mirando la pantalla o asistimos a cualquier espectáculo (entiéndase por ejemplo deportivo y no una obra de Shakespeare) no empleamos tiempo en pensar porqué suceden las cosas o asuntos presentes o pasados que nos rodean.


Continuaba Debord diciendo que cuanto más te reconoces en las imágenes dominantes menos comprende su propia existencia y su propio deseo. Esto me lleva a pensar en esa masa enfervorecida que acude o contempla espectáculos de fútbol y que han dado a la historia algunos eslóganes que serán recordados por siglos como aquellas teorías de los filósofos clásicos. Estoy hablando de lemas como "Luis Enrique tu padre es Amunike", "Fernando Torres lorolololo..." o bien "Alcohol, alcohol, he venido a emborracharme, el partido me da igual" ¿Pero hasta que niveles puede llegar la idiotez humana? Indudablemente mientras cantas estos grandes eslóganes contemporáneos no estas pensando en la alienación que el estado ejerce contra ti, en caso de que lo esté haciendo.
Concluía Guy Debord que el espectador no encuentra lugar de reflexión en ninguna parte, porque el espectáculo está en todas partes. Y lo curioso del tema es que tenía razón. Y como podemos observar desde más jóvenes se va produciendo este fenómeno, películas, videojuegos, actividades deportivas, redes sociales, la vida a través de una pantalla. Ya los romanos sabían como entretener al pueblo llenando cada día el coliseo y repartiendo pan de forma gratuita entre los ciudadanos, inmersos en las carreras de cuadrigas faltaba tiempo para plantearse la pérdida de democracia que supone el imperio con respecto a una república imperfecta, pero mucho más representativa.
Para ampliar información se puede consultar el libro de Guy Debord "La sociedad del espectáculo" Champ Libre 1967


sábado, 28 de mayo de 2016

La sociedad global del espectáculo

Guy Debord es uno de los grandes pensadores de la Internacional Situacionista y un activo durante la revolución de Mayo de 1968 en Francia. Dotó de contenido teórico a ese movimiento, revolucionario en cuanto a ideas aunque débil en la aplicación práctica de muchas de ellas, lo cual no quiere decir que no hubiera logros que tuvieron como germen las protestas en las fábricas y la Universidad durante esas fechas.
Guy Debord
Se me ha ocurrido citar a uno de mis pensadores favoritos debido al ambiente que estamos viviendo durante este fin de semana, simplemente por corroborar que sus teorías tienen plena vigencia y que sus vaticinios se han cumplido desde el primer punto hasta el último, si hubiera nacido en la Edad Media le calificaríamos como Nostradamus, no me cabe ninguna duda.
Decía Guy Debord que la vida cotidiana es un fracaso y que nuestros deseos han sido completamente reprimidos por un estado que busca la distracción del sujeto para centrarse en el dominio de la situación. La vida cotidiana se reduce al trabajo y al tiempo libre, y ese estado capitalista trata en todo momento de llenar ese tiempo libre para anular la personalidad del sujeto, no siendo que este se vea obligado a pensar. ¿Cual es la manera de llenar ese tiempo libre? Con espectáculo, reduciendo la novedad a la mínima expresión.
Todo esto vino a mi mente cuando faltan pocas horas para la celebración de la final de Champions en Milan entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. Viendo la televisión todas las noticias estaban centradas en ese encuentro y en la gran cantidad de gente que se ha desplazado hasta allí, sin duda para disfrutar de un espectáculo efímero que en nada va a cambiar la vida de todas estas personas sino solamente alimentar el sistema con grandes ingresos por todo tipo de actividades, desde la retransmisión del partido, publicidad, viajes y estancias, comidas y consumo desaforado como si no existiera el mañana. Y todo por el "yo estuve allí" una frase que se ha generalizado y que nos lleva a simplemente decirla sin analizar lo que realmente pudimos ver en ese lugar, se trata pues de una apariencia completamente vana y vacía.
Volvemos a los situacionistas porque estos decían que el estado era el encargado de ejercer este control sobre la gente, creando necesidades ficticias que servían para satisfacer  pequeños instintos primarios que por supuesto no eran necesidades fundamentales, las cuales podían llevarnos al activismo político.

Muntean/Rosemblum paradigmas del comportamiento contemporáneo

Es decir, las personas que se encuentran en Milán o todos aquellos que no hacen más que hablar de este partido de fútbol como si fuera el hecho más importante del siglo XXI, no están pensando en ninguno de los problemas que tiene la sociedad y que exigen una respuesta o por lo menos un posicionamiento que lleve al cambio. Pobreza, desigualdad, desempleo, precariedad, recortes, corrupción, violencia, maltrato y un largo etcetera de verdaderas necesidades que necesitan implicación, se ven truncadas porque el espectáculo demanda que se hable de la final de la Champions o bien del último lío sucedido en Gran Hermano, que tiene que haber público para todo.
¿Que pasaría si todo ese esfuerzo y concentración que distrae nuestra mente con estas vanalidades se pusiera al servicio de las necesidades reales de la sociedad? ¿No significaría que habría un avance aunque solo fuera en la falta de dejadez y en la reclamación de un vida mas digna para cada uno de nosotros? Son realmente cuestiones sobre las que reflexionar.
La sociedad del espectáculo, volvemos a los situacionistas, se traduce en un estado de pasividad contemplativa fomentada por diferentes organismos de poder, se trata de una relación social donde las imágenes fijas o en movimiento juegan un papel fundamental. Mientras contemplamos esas imágenes nuestras mentes no están ocupadas pensando en otra cosa que no sea ellas mismas, de manera que se apartan los problemas porque la gente está distraída en otra cosa. No solo el estado sino también los medios de comunicación, sobre todo la televisión, trata cada día que se consuma la mayor cantidad posible de "nada" y no tenemos más que analizar o pensar en cualquier programa que se encuentre en la actual parrilla televisiva. Ellos son grandes culpables y contribuyentes vip al espectáculo contemporáneo.

Los Costus abanderados de la nueva figuración madrileña de los 80

Asistí ayer a una charla donde se comparaba la televisión de los años 80 con la actual. Durante los años 80 y esto es verdad la televisión trataba en algún momento de educar o por lo menos incluía programas educativos, interesantes, de los cuales se podía extraer un pequeño avance cultural, programas divulgativos de todo tipo y color, científicos, musicales, libros y debates. Pero eran debates donde las personas que acudían eran intelectuales, con una formación específica, dispuestos a que su argumento fuera una lección de la que se pudiera establecer una conclusión. Si comparamos esos debates con algunos actuales nos daremos cuenta que han sido sustituidos por simple espectáculo, donde no existen los argumentos y donde lo único que tenemos son fanáticos. Erich Fromm decía que el fanático es una persona excesivamente narcisista, alguien muy próximo a la psicosis depresiva, una persona completamente desconectada del mundo exterior. Este fanático ha elegido una causa, no importa la que sea: política, religiosa, deportiva y vive solo para endiosarla; ha convertido la causa en un ídolo y sometiéndose al ídolo haya sentido vehemente a su vida.
No podemos estar más de acuerdo con estas palabras de Fromm, publicadas en su libro La Condición Humana Actual editado en el año 2009. Como vemos podemos aplicarlas tanto al tertuliano televisivo como al que asiste al partido de Milán convirtiendo su causa en la única realidad.
Vivimos pues momentos complicados, de gran desazón por el comportamiento que se puede contemplar a nuestro alrededor. Es triste observar como los vaticinios que Guy Debord había realizado han sido superados y llevados al extremo para crear seres no pensantes sino simples máquinas de consumo en todas sus vertientes, tanto en productos materiales como en espectáculo.
Los textos alusivos a Guy Debord y las teorías situacionistas han sido sacados del libro de Mario Perniola titulado Los Situacionistas publicado en el año 1972 por la editorial Acuarela y Machado.

Antonio Berni. Manifestación

domingo, 7 de febrero de 2016

Roland Barthes y el punctum de la fotografía

Hoy vamos a explicar lo que es el punctum de la fotografía, una teoría de la que habla Roland Barthes y que podemos encontrar en cualquier momento actual en el que todo el mundo hace fotos bien sea por afición o simplemente para subirlas a las redes sociales.


Cuando tomas una fotografía te fijas en algo que quieres representar, un monumento, un paisaje, una persona, un objeto, cualquier cosa es buena. Pero en ocasiones aquello que queríamos representar no es lo que más llama la atención en la fotografía sino que algo ocurre detrás o al lado que nos llama más la atención que aquello que queríamos representar y que da un ambiente distinto a la fotografía en cuestión.
Según Roland Barthes esta situación puede ser forzada o haber surgido de forma espontanea, si se da la segunda situación aparecerá en la foto un elemento siniestro e inquietante que, como hemos dicho, distrae de aquello que queríamos representar.
Vamos a describir un par de ejemplos para comprenderlo. La primera foto me la tomaron, hace poco, quería mostrar el nuevo jersey que me habían traído los reyes para poder enviarla a mi hermano. Ese es el objeto que se quiere representar. Pero como vemos la televisión que aparece detrás acapara toda la atención, con algo tan siniestro que no sabemos de que se trata, pero que indudablemente nos atrae, un gran incendio, una explosión, una bomba que ha explotado. Ahí está el punctum de la fotografía, algo que no se tenía ninguna intención de representar pero que se ha convertido en protagonista de la fotografía.


Vamos a ver otro ejemplo, aquí tenemos una fotografía de Nicaragua, donde un grupo de soldados se encuentran patrullando las calles armados hasta los dientes. Pero de pronto en el fondo de la fotografía observamos dos monjas que se encuentran cruzando la calle. Y ese detalle rompe por completo aquello que se trataba de representar, adquiriendo la fotografía una nueva dimensión, complemente distinta de la idea inicial.
Para ampliar información se puede leer Michael Freid El punctum de Roland Barthes. Cendeac 2008

domingo, 26 de julio de 2015

La promiscuidad de la imagen y los medios de comunicación

Vamos a ilustrarlo con dos ejemplos que pueden servirnos perfectamente. El primero trata sobre una imagen muy difundida curiosamente solo en España pero que en la Edad Media sirvió como símbolo de la reconquista española, estamos hablando de la imagen de Santiago Matamoros


Ello nos lleva a una historia legendaria donde la ficción se mezcla con la realidad y posiblemente hace que suceda en un solo día lo que en realidad aconteció en siete años (o quizás mas). Estamos hablando de la batalla de Clavijo que tuvo lugar en el año 844 y donde (supuestamente) se apareció Santiago para ayudar a los cristianos contra los pérfidos musulmanes. El rey Ramiro I acudió a la batalla con su ejercito y su bandera blanca con una cruz roja inscrita en la parte central. Los musulmanes tenían mejor ejército y contaban con mucha gente llegada desde Marruecos para ayudarles. En la ciudad de Clavijo, cuando el rey se encontraba durmiendo, el apóstol se le apareció y le dijo que él era el protector de España. Le anunció que ganaría la batalla al día siguiente y que la gente podría verle luchando vestido de blanco, montado en un caballo del mismo color y portando una bandera blanca en sus manos.


El rey Ramiro contó su visión a los caballeros, obispo y ejército. Por la mañana las tropas estaban seguras de su victoria y con el nombre de Santiago en sus bocas se prepararon para entrar en combate. En medio del enfrentamiento Santiago apareció y los cristianos ganaron esa importante batalla ese día. 
Posiblemente toda la historia es falsa al igual que el impuesto que los cristianos dejaron de pagar tras esta batalla y que consistía en la entrega de 100 mujeres vírgenes anuales para los nobles musulmanes de la ciudad de Córdoba. Es posible que hubiera muchas batallas en una zona de paso como era La Rioja en ese momento, el control de las carreteras y comunicaciones es vital en cualquier batalla y, como decimos, puede que estemos hablando de siete años de diferentes campañas. 
Pero todo esto no importa porque lo importante es lo que la gente pueda llegar a creer y esta historia sirve para reforzar, no solo la moral del ejército, sino también la de muchos creyentes a los que se les explica lo sucedido a través de imágenes escultóricas o pictóricas. Se usan las imágenes con un fin concreto, buscando la extensión de una idea, que convierta en símbolo algo que realmente ofrece muchas dudas sobre su veracidad. 
El segundo ejemplo nos sirve para confirmar la reafirmación del poder a base de retratos, como el que Velázquez realiza del Conde Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV y verdadero gobernante del país debido a la desidia del monarca. Montado en su caballo, el bastón de mando nos indica que es una persona que tiene y ejerce el poder, con una mirada incisiva e incluso desafiante para aquel que se le ocurra cuestionar su posición de privilegio. 
Es solo un ejemplo de los miles que podemos encontrar a lo largo de la profusa sucesión de imágenes artísticas. 
Pero con la llegada de los medios de comunicación de masas la situación comienza a cambiar, el arte ya no sirve para expresar estas convicciones y serán estos medios aceptados por la gente los nuevos lugares donde estas expresiones de poder y engaño tengan lugar
Eso permite al arte tener un nuevo desarrollo, diferente del papel que había desempeñado hasta ese momento. Se trata de una libertad que quizás jamas se tuvo y que a partir de ese momento permite al artista expresarse como realmente le viene en gana y experimentar para ofrecer novedades que asociamos a muchos de los estilos que tienen lugar con el nacimiento de las vanguardias históricas a principios del siglo XX. 
Serán los periódicos, la radio, el cine, la televisión donde se libren las batallas por contar historias que manipulen a la gente y tenga lugar esa eterna lucha por el poder que consiste, como hemos expresado alguna vez, en mentir y hacerlo mas que nadie hasta que tus seguidores te aclamen de tal manera que puedas jugar con ellos como autenticas marionetas aunque estés diciendo lo contrario de lo que expresabas hace cinco minutos. 


Quiero poner un ejemplo que me parece clarificador y que forma parte de una experiencia personal pero que se adapta perfectamente a lo que estamos diciendo.
Conozco una persona a la que considero inteligente, no tiene una gran profundidad y sus valores se basan mas en el placer que en la amistad, pero es listo y orgulloso. Debemos situarnos en los preámbulos de la guerra de Iraq, cuando George W. Bush buscaba aliados para su inminente invasión y encontró en Europa los amigos que necesitaba para llevar a cabo su plan, entre los que se encontraban el premier del Reino Unido, Tony Blair y el Presidente del Gobierno español, José María Aznar. Este último anunció su apoyo a los aliados americanos basándose en la presencia de armas de destrucción masiva en Iraq (algo que no era nuevo y que el presidente americano no paraba de repetir), unas armas que podían destrozar la convivencia en occidente y acabar con nuestro "maravilloso" sistema de vida, cargado de libertad y derechos. Estas declaraciones vinieron acompañadas de un documental en la cadena pública de televisión reproducido en horario de máxima audiencia, donde se enseñaban los efectos de esas armas de destrucción masiva que acumulaba el gobierno de Iraq que incluían todo tipo de enfermedades, deformidades y muerte general, el fin del mundo tal como lo conocemos en la actualidad. No tuve la oportunidad de ver el reportaje, bien es verdad que no planteaba en mi ningún interés, ya que he sido bastante escéptico en este y otros aspectos desde el principio. Pero mi conocido, algo banal pero inteligente, se presentó al día siguiente en nuestro lugar de encuentro completamente blanco y no quería mas que hablar de lo que el día anterior había visto en televisión, donde componentes químicos de todo tipo destruían rostros y miembros de seres humanos inocentes que se dedicaban a trabajar en libertad y disfrutar de sus derechos civiles. Se convirtió en un firme defensor de la invasión, si no fuera edonista y supiera que podía perder la vida, le veía al día siguiente alistado para combatir semejantes monstruos. Si este era el pensamiento de una persona inteligente y formada, aunque banal y epicúreo en su comportamiento, que sucedería con el gran grupo que carece de formación y que no son tan inteligentes para plantearse y analizar que estaban sufriendo una manipulación apoyándose en los medios de comunicación de masas. 
Como quedó demostrado las armas de destrucción masiva no existían, pero eso es algo que se descubrió después, quizás en un momento en el que la conversación de moda giraba en otro sentido, con lo cual los aliados realizaron un ataque preventivo sobre población civil y militar, que no sirvió mas que para desestabilizar un poco más la zona y enardecer a los islamistas radicales que exactamente igual que los otros, es decir manipulados, entregan su vida por el bien de unos ideales por los que, por supuesto, no merece la pena morir, ni por estos, ni por cualquier otros
Y volvemos sobre el concepto de mentira y poder que caminan firmemente unidos como perfectamente podemos comprobar desde el principio de los tiempos, en ocasiones unidos al mundo del arte, hasta que fue desbancado por otro elemento con mucho mas poder de persuasión como son los medios de comunicación, auténticos enemigos de la inteligencia y de la verdad, ya que, en la mayoría de los casos, sirven a los intereses del poder cuando no a los suyos propios

Adel Abidin. Memorial 2009