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miércoles, 9 de abril de 2014

El pintor José de Ribera para niños

Ribera es uno de los pintores españoles más interesantes de la época barroca. Diríamos que aunque el barroco esta presidido por Velázquez la personalidad de Ribera emerge como el segundo artista más importante del momento después del pintor sevillano.


Si tenemos que componer una pequeña biografía de José de Ribera debemos decir que era valenciano, mas concretamente Xetabense, ya que así firma con orgullo muchos de sus cuadros aludiendo a su ciudad de origen, Játiva. Allí nació en el año 1591 en el seno de una familia modesta, su padre era zapatero.
No sabemos con quien realiza sus estudios, la personalidad más fuerte a nivel artístico en  la zona en ese momento es Francisco Ribalta, aunque las obras de Ribera se alejan fuertemente de las de su supuesto maestro, lo que nos hace dudar esta afirmación.
Muy joven se traslada a Italia, con apenas 20 años aparece en Parma para después viajar a Roma, donde se comenta que llevaba una vida bastante bohemia donde trabaja solo para pagar lo que necesita y donde adquiere varias deudas como consecuencia del juego, quizás esa sea la razón por la que debe abandonar la ciudad perseguido por acreedores y la justicia de la época.
El caso es que en el año 1616 ya se encuentra en Nápoles (recordemos que en ese momento Nápoles era territorio español) donde se casa con una mujer rica y donde permanecerá asentado el resto de su vida, realizando encargos nos solo para esa ciudad sino para muchas ciudades españolas que requieren sus servicios y su buen hacer como pintor. Allí fallecería en el año 1652.
En cuanto a las características de la pintura de José Ribera podemos decir que sufre una fuerte evolución ya que tiene una gran influencia del claroscuro en sus primeras obras, inclinándose por la temática religiosa, pero su estancia en Italia le hace avanzar en su obra para abandonar el claroscuro y llenar de luz sus obras, lo que nos muestra un artista que no se queda estancado sino que busca nuevas formas de expresión, no solo en la técnica sino en la temática, donde se adentrará en la mitología realizando unas obras de los más interesantes.
Siempre se ha acusado a Ribera de ser un pintor de martirios y escenas de dolor, incluso en algunos casos de realizar pinturas desagradables como La Mujer Barbuda, pero nada más alejado de la realidad, Ribera también tiene un lado delicado y bucólico que podemos apreciar en obras como La Purísima que se conserva en la iglesia del mismo nombre en Salamanca o los paisajes napolitanos que se encuentran en la colección de pinturas de la Duquesa de Alba.
En la imagen de la derecha podemos ver una de sus obras más sociales, el Patizambo donde representa un niño pobre que pide limosna en las calles pero que nos muestra una gran sonrisa alegre pese a sus situación física y económica.

lunes, 1 de abril de 2013

Los paisajes de José de Ribera


Siempre hemos pensado que José de Ribera, conocido como "El Spagnoletto", ya que vivió la mayoría de su vida en Italia, concretamente en Napoles, era uno de los pintores más crudos y crueles a la hora de representar diferentes temas.
Ya habíamos visto en este blog un par de ejemplos, por ejemplo a la hora de representar La Mujer Barbuda, donde en realidad representa un hombre para hacer el papel de una mujer, o bien El Olfato, un cuadro donde para representar este sentido, pero donde el artista en vez de utilizar perfumes o flores utilizaba a un mendigo que estaba oliendo una cebolla.
Pero ahora debemos analizar estos paisajes que fueron descubiertos y adscritos al pintor hace unos años y que cambian un poco esa perspectiva de artista duro a la hora de representar los martirios de santos o escenas crudas de la mitología, por los que se hizo famoso, o esas escenas crudas a la hora de representar enfermedades o sentidos, como acabamos de ver.
Los paisajes nos muestran el lado más bucólico del artista, alejándose de sus temas tradiciones. Es  muy posible que estas obras estén realizadas en un momento en que su taller en Nápoles está muy desarrollado, con varios ayudantes y copistas que se ocupan de sus encargos, lo cual permite al artista dedicarse a otro tipo de obras, menos demandadas y que dan rienda suelta a las posibilidades del pintor, ampliando el campo que ha desarrollado hasta ese momento. De hecho el paisaje no era algo que representara en sus obras regularmente, se puede apreciar en algunos cuadros, pero no era el tema principal que realmente le interesara.
Por otro lado es muy posible que otros artistas influyeran en Ribera en ese momento para realizar este tipo de obra, la presencia cercana de Domenichino o la influencia de Claudio de Lorena tenemos que encontrarla en estos paisajes.
Los cuadros representan con toda seguridad zonas cercanas a la bahía de Napoles, lugar de residencia del artista, en uno de ellos podemos encontrar a dos pastores con sus ovejas y en el otro a un grupo de pescadores que transportan elementos a la barca antes de salir a faenar. Una pequeña colina cierra el fondo de manera que el paisaje no se prolonga hasta el infinito bajo un cielo con unas nubes típicas del atardecer.
Los cuadros son actualmente propiedad de la Duquesa de Alba y se encuentran depositados en el Palacio de Monterrey de Salamanca. Recordemos que a mediados del siglo XVI el Conde de Monterrey también fue Virrey de Nápoles.