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lunes, 30 de diciembre de 2013

La influencia de Velázquez sobre los pintores impresionistas

Velázquez no es solo un buen pintor, que domina la técnica y sabe representar los objetos y personas con suficiente realismo, sino que también es un artista que sabe adelantarse a lo que se hacía en su época, anunciando otros estilos artísticos que llegarán muchos años más tarde como ocurre con el impresionismo. Algo parecido le sucederá a Francisco de Goya que saliiéndose de la norma de sus coetáneos será capaz de anunciar con sus obras y concretamente con sus pinturas negras lo que después veremos en muchos cuadros expresionistas.
Velázquez realizó varios retratos de bufones durante su estancia en la corte, dotando a algunos de ellos de una dignidad que les había sido arrebatada debido a su condición física o mental. Él nos los muestra realizando actividades que nada tienen que ver son su función de divertimento cortesano sino, en ocasiones, enfrascados en tareas intelectuales que incluyen la lectura u otras actividades.
Pero en el caso que nos ocupa y que nos interesa está representado uno de estos bufones Pablo de Valladolid, el cual realmente parece estar posando para el pintor. Pero en esta obra no es importante el retrato, ni la forma de vestir, ni la actividad que realiza, ya que lo verdaderamente importante es la referencia espacial que tenemos en el cuadro, porque esta no existe, si nos fijamos no existe una línea que nos indique donde termina el suelo y donde comienza la pared, dando la sensación de que el pintor ha eliminado la tercera dimensión absteniéndose de representar la profundidad. Consciente de ello el propio Velázquez va a incluir en la obra la sombra de las piernas del bufón, que nos servirá como referencia espacial, para hacernos una idea de la que figura no esta flotando en el aire.



Algo parecido le sucede a Manet 200 años más tarde, cuando realiza su pintura que representa un flautista. Manet siempre estuvo muy atraído por la pintura española y concretamente por Velázquez y cuando realiza esta obra es bien seguro que tiene presente la realizada por el genio sevillano, ya que conocía la misma y las características técnicas y recursos que emplea son los mismos, ausencia de profundidad y referencia espacial y una ligera sombra en los pies que es la que nos ayuda a situarnos y crear una pequeña colocación de la figura del muchacho en el espacio.
Así que como ya hemos dicho mas de una ocasión, Velázquez no es solo buen pintor sino que es un artista que con esta obra o con los paisajes de la Villa Medici, sabe adelantarse a los pintores de su época para ir más allá, 200 años más allá.


lunes, 14 de octubre de 2013

Velázquez y la Familia de Felipe IV, el retrato

Retrato de Felipe IV
Desde hace pocos días se celebra una exposición en el Museo del Prado sobre la faceta de Velázquez como retratista que las fechas indican estará abierta hasta el día 9 de Febrero de 2014.
La exposición abarca la faceta del genio sevillano como retratista durante los últimos 10 años de su vida, poniendo especial interés en los retratos que realiza de los diferentes miembros de la familia real.
Es curioso por ejemplo observar los retratos que realiza Velázquez del rey Felipe IV, ya que disponemos de varios realizados a lo largo de su carrera, mientras en los de la primera época se muestra a un rey joven, con bastante ímpetu y una persona cercana a la cultura, los retratos de última época muestran a un rey con muchas ojeras, cansado, hastiado del gobierno y con muy pocas ganas de seguir adelante.
Es un punto interesante de señalar ya que Velázquez cuando realiza retratos es capaz de penetrar en el interior del personaje y mostrarnos su yo interior, su estado de ánimo o aspectos importantes de su personalidad que a primera vista podían pasar desapercibidos, esa es una de las ventajas de este artista.
Este aspecto puede notarse con facilidad en los retratos que realiza de algunos de los bufones que trabajaban en la corte y a los cuales Velázquez presenta leyendo libros o en tareas intelectuales alejadas de su finalidad en la corte, que era la de divertir al rey y su familia con sus representaciones o simplemente con sus deformidades.
Es muy posible también poder observar en la exposición como Velázquez, frente al detallismo de su primera etapa, realiza una pintura muy suelta, mucho más rápida, pero la calidad de la pintura, de los objetos representados, no se resiente lo más mínimo, produciéndose un aumento del uso del color rosa en diferentes tonalidades, que es tan del gusto del artista sobre todo en este último tramo de su vida.
Las meninas, incluido en la exposición, se considera como un cuadro de retrato más, indudablemente más que el tema representado, aparecen en él gran parte de los miembros de la familia real acompañados del artista.
Retrato de la Infanta Margarita