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domingo, 13 de enero de 2019

El retrato de Inocencio X para niños

Estamos ante uno de los numerosos retratos que pintó el artista sevillano Diego Velázquez a lo largo de su vida, ya que en la corte de Madrid realizó esta técnica no solo con miembros de la familia real sino con nobles e incluso algunos de los bufones que trabajaban en la corte.


Es posible que este retrato esté pintado durante el segundo viaje a Italia que realiza el pintor. Este viaje tuvo lugar entre los años 1649-1651, veinte años después del primero. Su misión era mas que nada diplomática y cultural, aunque no parecía previsto que estuviera dos años en el país transalpino.
En este momento es posible que realizara otros retratos de personajes que se encontraban en la ciudad de Roma. Se ha especulado con la idea de que el Papa Inocencio X tenía dudas sobre la valía de Velázquez como pintor y le hizo presentar otros retratos para apreciar si realmente merecía la pena posar para él. Así se conservan retratos del propio esclavo de Velázquez, llamado Juan de Pareja y que sería pintor del rey una vez que su maestro, mentor y dueño falleciera. También se conserva un retrato que fue adquirido por el Museo del Prado en el año 2003 y que se ha revelado hace poco tiempo como el barbero del Papa, habría sido realizado en ese momento, aunque como digo existen dudas sobre si estos retratos se hicieron con anterioridad o posterioridad al de Inocencio X.
Sea como fuere el Papa, que había conocido a Velázquez en 1625 cuando era Nuncio Papal y viajó a Madrid, posó para él en 1650. Parece que el retrato fue de su agrado pues al verlo terminado exclamó que era "muy realista".
Si pensamos que Velázquez penetra con sus retratos en la personalidad de la persona que posa, quizás con este retrato podríamos afirmar que el Papa da impresión de ser una persona soberbia, muy estricto, poco aficionado a las bromas. Parece que está mirando al espectador por encima del hombro, mostrando en su mano derecha el anillo que le reconoce como Papa. Estamos ante una figura superior y esa es la impresión que debe dar cuando miramos este retrato.
El retrato se encuentra en la Galería Doria Pamphili de Roma que pertenecía a la familia del Papa. 
Comparado con las obras de primera época del artista podemos apreciar que Velázquez en esta época pinta de una manera muy suelta, moviendo excesivamente la muñeca para extender el pincel. Pese a ello consigue un realismo similar al que tenía en sus primeros cuadros donde el detallismo y el realismo fotográfico era parte importante de su trabajo. 

domingo, 26 de agosto de 2018

Cristo en casa de Marta y María de Diego Velázquez

Esta es una de las obras de primera época del pintor sevillano. Nos referimos a obras realizadas en su etapa de formación en Sevilla, antes de partir hacia Madrid para trabajar como pintor del rey. Serían obras hechas con anterioridad al año 1621, fecha de su traslado. Recordemos que Velázquez nació en Sevilla en el año 1599.


La obra que nos ocupa guarda semejanzas con otra realizada en la misma época y que lleva por título La Mulata. En ambas tenemos una serie de elementos que son similares a la hora de distribuir los personajes y objetos que aparecen en la obra. La primera idea importante sería la de cuadro dentro del cuadro, es decir aparecen dos escenas que en conjunto crean un todo. Una escena se encuentra en primer plano y otra escena parece como una ventana que se abre y nos informa de lo que sucede en otra habitación. Esta idea será aprovechada por otros artistas en el futuro, como por ejemplo Salvador Dalí que utiliza un sistema similar en su obra Muchacha apoyada en la ventana, realizada en el año 1925.
El segundo elemento común a los dos trabajos es la presencia del bodegón en primer plano. colocados encima de una mesa aparecen diferentes objetos en La Mulata y productos para cocinar en Cristo en casa de Marta y María. En ambos casos tratados con una excelente calidad y un realismo fotográfico que sorprende, sobre todo en los brillos que en la obra que comentamos nos ofrecen los platos o el mortero con el que parecen estar machacando ajo. Algo similar podríamos decir de los peces o los huevos que se encuentran en sendos platos en la obra.
El tema que se trata es religioso, se trata de la visita que Jesús realiza a sus amigos Marta, María y Lázaro. Mientras María se encontraba escuchando a Jesús. Marta se afanaba por realizar tareas en la casa y preparar la comida. Hay un momento en que Marta se acerca a Jesús para decirle que su hermana no le ayuda y le dice al maestro que la recrimine por ello. Jesús le contesta que María ha escogido la mejor parte y que ella está excesivamente preocupada por las tareas a realizar.
El momento escogido por Velázquez parece justo antes de que esta conversación suceda. Marta se encuentra trabajando en la cocina. María sentada en el suelo escucha las historias que Jesús le cuenta. Tenemos un nexo de unión entre las dos imágenes, se trata de una anciana que aparece en las dos escenas. Por un lado pasa junto a María y se da cuenta que ésta no está haciendo nada por ayudar. luego se acerca a la cocina y parece decirle a Marta señalándole con el dedo índice que su hermana no le ayuda en la cocina y se encuentra extasiada escuchando a Jesús. Marta gira ligeramente la cabeza tratando de prestarle atención mientras le transmite esta información. 

domingo, 24 de enero de 2016

Esclavos en las pinturas de Velázquez

La esclavitud en España es un fenómeno que se da desde mediados del siglo XV, cuando grupos de personas llegan a España, muchos de ellos eran aborígenes de las islas canarias y otros eran personas de piel negra que venían de África, la mayoría se ocupaban de labores domésticas, por lo que había más mujeres que hombres.


No era tampoco extraño que mudéjares o moriscos fueran utilizados como esclavos. La mayoría se podían mover libremente e incluso trabajar donde quisieran, posiblemente la única condición es que una parte de su salario fuera entregada a su dueño.
Desde el siglo XVII es extraña la importación de esclavos en España, en muchos casos los que quedan es que son hijos de esclavos que ya se han mezclado en España, por lo que no es extraño encontrar mulatos que se dediquen a estos menesteres.
Esto era más común en la zona de Andalucía que en otras zonas de España, lo cual resulta interesante para los cuadros de Velázquez que vamos a comentar.
Se trata de dos obras, la primera es una obra de juventud y la segunda rozando la madurez. La mulata, tiene un título muy en consonancia con lo que acabamos de comentar. Además, si observamos la obra, el artista nos muestra a una muchacha que se ocupa de las labores de la casa, ya que se encuentra en la cocina recogiendo alguna cosa que le han demandado para servir la mesa que se encuentra ocupada en la habitación de al lado. A ello debemos sumar que el cuadro está pintado en la época sevillana del artista y que como hemos dicho esta situación era más habitual en Andalucía.

Vocación de San Mateo. Juan de Pareja

El segundo cuadro tiene que ver con el propio esclavo que Velázquez tenía y que viajó con él a Madrid cuando el artista se trasladó a la capital. Hablamos de Juan de Pareja, retratado por Velázquez durante su segundo viaje a Italia, como si fuera un ensayo antes de pintar al Papa Inocencio X.
Juan de Pareja había nacido en Sevilla, posiblemente en el año 1610. Palomino nos dice que Velázquez no le permitía pintar o dibujar sino que se ocupaba de moler colores y preparar los lienzos. Pero el propio Palomino indica que quzás escondiéndose de su amo y llegó a ser un estimado pintor. 
Esta costumbre no la tenía solo Velázquez, sabemos que su maestro Francisco Pacheco tenía un esclavo turco. Murillo también tuvo un esclavo, así que parece entre el gremio una situación habitual.
Juan de Pareja logró independizarse, hay quien afirma que debido a que el rey vió sus cuadros y habló con Velázquez diciendo que alguien que pintaba de esa manera no podía ser esclavo.
Lo que resulta curioso es que el estilo de Juan de Pareja tiene poco que ver con el de Velázquez, mientras este al final de su vida se muestra obsesionado por la profundidad, Juan de Pareja muestra en algunas de sus obras, como La vocación de San Mateo o El Bautismo de Cristo un estilo más cercano al idealismo italiano de finales del siglo XVII y principios del XVIII.

Juan de Pareja. Bautismo de Cristo

miércoles, 7 de octubre de 2015

La dignidad de los bufones de Velázquez

Velázquez es uno de los grandes genios de la pintura, pero no solamente porque pinte bien, sino porque en muchos de sus cuadros, que simplemente representan retratos o paisajes, podemos sacar una segunda lectura que no lleva a un plano más humano y personal. Algo que hace hincapié en el estado de ánimo o la condición de la persona representada.


Esta es una cosa que le ocurre cuando realiza retratos de los bufones de la corte. Así como por ejemplo con el rey Felipe IV podemos ver una evolución desde su radiante juventud a su cansancio senil, cuando representa los bufones de la corte Velázquez trata de dotarlos de toda la dignidad posible.
Decimos los de la dignidad porque debemos recordar que los bufones eran personas, muchas de ellas con deformidades físicas o psíquicas, cuya labor era entretener al monarca y otros miembros de la corte, diciendo o haciendo tonterías que provocaran la risa del monarca o sus más allegados. Digamos que puede resultar una labor no muy reconfortante y sin ninguna posibilidad de ascenso social.
Es por ello que cuando Velázquez decide pintar los bufones de la corte no los represente en ninguna de estas actitudes que acabamos de señalar. Los bufones aparecen haciendo cosas que resultan totalmente ajenas a su condición como por ejemplo leer un libro, cosa que ni siquiera se pensaba en la época para un personaje de este tipo, con la pluma y la tinta preparadas para poder tomar alguna nota o escribir algo. Velázquez piensa que es bueno representar un bufón como una persona culta


En otras ocasiones sobre un fondo que tiene una pared o un paisaje aparece un enano altivo, mirando de forma desafiante al espectador, como si no se sintiera inferior o "diferente" a ningún otro de los seres humanos, elegante y señorial.
De esta manera podemos ver a estos personajes, considerados como "monstruos" en su época, revestidos de una dignidad que no poseían y que a través de los cuadros el pintor barroco español más importante decide otorgarles para que la posteridad los juzgue de una manera diferente, humana podríamos decir.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Los arrepentimientos de Diego Velázquez

Velázquez es uno de los grandes genios de la pintura, quizás uno de los mas grandes que ha dado España a lo largo de los siglos. Su manera de pintar, sus obsesiones y alguno de los avances que provoca en la pintura de su tiempo le convierten en un aventajado respecto a otros artistas tanto de su mismo tiempo, como posteriores a él.


Pero nadie es perfecto y como humano Velázquez también cometía errores cuando pintaba. Cuando cometía un error, bien de proporción o de distancia en vez de dejarlo como estaba lo corregía borrando o tapando con pigmentos la parte que no le interesaba y pintando la nueva parte al lado. En un primer momento nadie se daba cuenta, entre otras cosas porque la pintura estaba muy reciente, pero con el paso de los años algunos de los pigmentos aplicados se han perdido y han salido a la luz estas correcciones que pueden apreciarse perfectamente.
Una de las ventajas de Velázquez respecto a otros artistas es que las obras que fueron pintadas por él no se vendieron ni se trasladaron a otros lugares sino que se encontraban en su propio lugar de residencia, con ello era mucho más fácil poder darse cuenta de estos pequeños errores y ponerse a trabajar sobre ellos.
Y es que ponerse a pintar no es tan fácil como parece. Hay que tener una perfecta idea de la proporción, tanto en personas, animales o en paisaje. Me viene a la cabeza imágenes del maestro sevillano de Velázquez, Francisco Pacheco, cuya idea de la proporción estaba completamente distorsionada, pintando por ejemplo objetos excesivamente pequeños para su distancia respecto al primer plano. Zurbarán también cometía este tipo de errores.
Vamos a ver algunos de estos ejemplos de los arrepentimientos de Velázquez: 


Como podemos apreciar tanto en el original como en el detalle, este caballo en su parte trasera da impresión de tener una pata de mas.


En este retrato de Felipe IV como cazador si nos fijamos tanto en el brazo como en la pierna se nota perfectamente que la posición del monarca ha sido corregida


La calabaza que aparece en la parte derecha del cuadro ha sido pintada de nueva, quizás la posición inicial de la primera no le convencía del todo.


En esta representación del bufón Diego de Acedo se nota que no tuvo otro sitio donde limpiar los pinceles después de utilizar el negro que en la parte trasera del cuadro, luego lo cubrió con un paisaje, pero, como hemos dicho, el desgaste de los pigmentos han hecho volver a aparecer estas manchas negras sobre el paisaje de montañas posterior.

miércoles, 4 de febrero de 2015

La Venus del espejo de Diego Velazquez

Esta obra de Velázquez debemos fecharla durante el segundo viaje que el artista realiza a Italia entre los años 1649 y 1651, un viaje extraño donde el pintor pasa más tiempo del requerido para las funciones que le habían sido encomendadas.


La Venus del espejo tiene una par de características que debemos destacar. En primer lugar el tema, ya que se trata de una historia de la mitología. Velázquez está representando a la diosa de la belleza. Eso es lo extraño, la temática. Acostumbrados como estamos en España durante esa época y las anteriores a que los temas sean religiosos o bien retratos, la aparición del tema mitológico es algo que nos llama la atención. Es cierto que Velázquez practicó el tema mitológico desde su llegada a Madrid, por ejemplo con la obra conocida como Los Borrachos o El triunfo de Baco y no dejó de hacerlo a lo largo de toda su carrera artística.
En segundo lugar el tratamiento del desnudo. Una característica que era muy común a la pintura italiana pero completamente ajena a la pintura española. Se dice que este es el primer desnudo integral de la pintura española. Tampoco es un desnudo que se recree excesivamente en las formas porque la figura que aparece se nos muestra de espaldas. Solo Velázquez protegido por el rey podía permitirse el lujo de realizar obras de este tipo sin tener que dar cuentas a la Inquisición por ello.
Por lo demás la obra representa el momento en que la diosa Venus contempla su rostro reflejado en una espejo que sostiene su hijo cupido que no aparece en la obra ataviado con sus elementos habituales, que son el arco y las flechas.
Es curioso que Cupido aparece como la figura de un niño algo gordito, que no disimula para nada su barriga. Esto tiene que ver con la inclusión de personajes populares y no idealizados en muchas de las obras del artista sevillano.
Por último debemos destacar que este es un momento en que Velázquez busca dotar a sus cuadros de gran profundidad y busca conseguirlo a través de diferentes métodos. Por ejemplo en esta obra va colocando elementos unos detrás de otros para que en nuestra mente compongamos esa idea de profundidad. Así tenemos: sabana blanca, negra, el cuerpo de la Venus, el espejo, el ángel, una cortina de color rojo y la pared del fondo.
El cuadro se conserva en la National Gallery de Londres y debemos decir que fue agredido por una feminista a principios del siglo XX que lo perforó con un cuchillo por varios lugares. La obra ha sido restaurada y prácticamente no queda ninguna señal de este ataque violento.
Una cosa mas, se ha especulado mucho con un detalle curioso. Es el rostro que se refleja en el espejo. Hay quien dice que supone una contradicción que la diosa de la belleza nos devuelva una imagen fea. No nos atreveríamos de decir que fea pero si resulta extraño que no podamos contemplar el rostro de una mujer tan bella por el hecho de que la imagen reflejada se nos muestre completamente borrosa y poco identificable.
Existen relaciones con otras muchas obras pero quizás La Maja Desnuda de Goya sea la más conocida. Picasso por ejemplo realizó varias versiones del tema al final de su vida.

martes, 17 de junio de 2014

Vídeo con la biografía y principales características del pintor Diego Velázquez

Dentro de la serie dedicada a los pintores mas famosos que ha dado España tanto anteriores al siglo XX como en el siglo pasado, hoy le toca el turno a Diego Velázquez, cuya biografía y principales características de su pintura es difícil resumir en tan solo tres minutos, ya que sus constantes cambios en su manera de trabajar, sus viajes y sus influencias son de lo más variado que podemos encontrar, siendo precedente de Francisco de Goya, del cual ya hemos realizado un vídeo y de otros muchos artistas tanto españoles como extranjeros, no tenemos más que pensar en la influencia que el artista sevillano tuvo en los pintores impresionistas a mediados y finales del siglo XIX.
Bueno, pues aquí tenemos el video de Velázquez, explicado de una forma fácil y rápida e intentando aunar las etapas de su vida artísticas y algunas características de su pintura.


lunes, 14 de octubre de 2013

Velázquez y la Familia de Felipe IV, el retrato

Retrato de Felipe IV
Desde hace pocos días se celebra una exposición en el Museo del Prado sobre la faceta de Velázquez como retratista que las fechas indican estará abierta hasta el día 9 de Febrero de 2014.
La exposición abarca la faceta del genio sevillano como retratista durante los últimos 10 años de su vida, poniendo especial interés en los retratos que realiza de los diferentes miembros de la familia real.
Es curioso por ejemplo observar los retratos que realiza Velázquez del rey Felipe IV, ya que disponemos de varios realizados a lo largo de su carrera, mientras en los de la primera época se muestra a un rey joven, con bastante ímpetu y una persona cercana a la cultura, los retratos de última época muestran a un rey con muchas ojeras, cansado, hastiado del gobierno y con muy pocas ganas de seguir adelante.
Es un punto interesante de señalar ya que Velázquez cuando realiza retratos es capaz de penetrar en el interior del personaje y mostrarnos su yo interior, su estado de ánimo o aspectos importantes de su personalidad que a primera vista podían pasar desapercibidos, esa es una de las ventajas de este artista.
Este aspecto puede notarse con facilidad en los retratos que realiza de algunos de los bufones que trabajaban en la corte y a los cuales Velázquez presenta leyendo libros o en tareas intelectuales alejadas de su finalidad en la corte, que era la de divertir al rey y su familia con sus representaciones o simplemente con sus deformidades.
Es muy posible también poder observar en la exposición como Velázquez, frente al detallismo de su primera etapa, realiza una pintura muy suelta, mucho más rápida, pero la calidad de la pintura, de los objetos representados, no se resiente lo más mínimo, produciéndose un aumento del uso del color rosa en diferentes tonalidades, que es tan del gusto del artista sobre todo en este último tramo de su vida.
Las meninas, incluido en la exposición, se considera como un cuadro de retrato más, indudablemente más que el tema representado, aparecen en él gran parte de los miembros de la familia real acompañados del artista.
Retrato de la Infanta Margarita

miércoles, 24 de abril de 2013

El retrato de Juan de Pareja de Diego Velázquez


Este cuadro fue pintado por Velázquez durante su segundo viaje a italia, aproximadamente en el año 1650, durante ese viaje el artista sevillano tendría el encargo de comprar cuadros y esculturas para la colección real, pero permaneció varios años, hay quien especula con la posibilidad de que también conociera a una hija concebida durante su primer viaje a italia realizado 20 años antes.
Juan de Pareja era un esclavo que tenía Velázquez de origen antequerano, le ayudaba en sus labores como pintor, preparando los lienzos o mezclando los colores antes de que pintara el maestro. Pero Juan de Pareja también era pintor y a ello se dedicó después de obtener la libertad, poco después de 1650. Se conservan cuadros suyos en el Museo del Prado, donde se muestra como un digno seguidor de su maestro, su obras más conocida se llama La Vocación de San Mateo.
El retrato puede ser pintado como ensayo antes de realizar un retrato del Papa Inocencio X, es posible que el Papa no se fiara de la pintura de Velázquez y le hiciera presentar otro retrato antes de pintar el suyo. Por eso Velázquez pinta esta obra, que fue del agrado del Papa y le permitiría pintar el suyo propio.
Lo bueno que tiene Velázquez tanto cuando pinta esta obra, como la del Papa Inocencio X, es que es capaz de penetrar en la personalidad del personaje y mostrarnos algunos aspectos de la personalidad que permanecen ocultos, así nos muestra al Papa Inocencio X como un personaje un tanto soberbio, mientras que a Juan de Pareja, que era un esclavo le dota de mucha dignidad, mirando de lado y por encima del hombro al espectador que lo está contemplando.
Al ser un reatrato no está interesado en la profundidad y ni siquiera la trabaja..
La obra se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

lunes, 28 de enero de 2013

El Cristo Crucificado de Diego Velázquez


Esta obra de Velázquez, pintada poco después de su primer viaje a Italia, en la década de los 30, se encuentra actualmente en el Museo del Prado. Supone un cambio frente a sus obras de carácter sevillano que había comenzado en algunas obras que ya habíamos visto como por ejemplo La Túnica de José. Nos referimos a la influencia intaliana de despojar a la figura de toda la ropa posible, en este caso hasta que ya no puede más, cubriendo con el paño de pureza la zona que no debe ser vista.
El Cristo mantiene por otra parte la influencia andaluza, en la serenidad de la figura, que no sufre excesivamente el castigo, por eso tendría cuatro clavos, que Velázquez utilizado siguiendo la remonedacionde su maestro Francisco Pacheco y que habíamos visto en otros ejemplos como el Cristo de los Cálices, realizado por su amigo y escultor Juan Martínez Montañés. De igual manera para que el peso del cuerpo no caiga hacia el suelo, el artista coloca un reposapies debajo de los mismo que hace que la figura adopte una pose apolinea cargando el peso sobre la pierna derecha y descansando la izquierda.
Influencia andaluza se nota también en la poca sangre que tiene el Cristo, tan solo algunos restos en la mano y en los pies, que resbala por la madera de la cruz , tambien en la herida del costado que llega a manchar en parte el paño de pureza, lo cual nos indica que el Cristo está muerto (muchos Cristos andaluces por el contrario se encuentran vivos frente a los castellanos que siguiendo modelo de Gregorio Fernández aparecen muertos y envueltos en sangre para destacar el dolor y sufrimiento de la figura). 
Consecuencia de la muerte es la inclinación de la cabeza, ya no puede sostener el peso y esta cae hacia delante, provocando que el pelo tape la mitad de la cara.
El hiperrealismo fotográfico igual que en sus primeros trabajos y la serenidad de la figura son dos de sus elementos mas característicos.
Curioso es sin duda el letrero de la parte superior de la Cruz, escrito von todos sus carcateres y en tres idiomas, hebreo, Griego y Latin donde podemos leer claramente Jesus Nazareno Rey de los Judíos.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La fragua de Vulcano de Diego Velázquez para niños


Esta obra estaría pintada durante el primer viaje que Velázquez realiza a Italia, concretamente entre los años 1629-1631. No es una obra que fuera objeto de un encargo específico sino que el pintor la hace porque le apetece desarrollar este tema y su potencial artístico. Lo mismo sucede con la obra que también realiza en Italia en este caso con tema religioso, La Túnica de José.
El tema resulta extraño para la pintura española, ya que se trata de una historia del la mitología y los artistas españoles estaban más unidos a la tradición religiosa en este ámbito plástico. Pero el conocimiento que Diego Velázquez tenía tanto de la colección de pintura del rey Felipe IV como la influencia que recibe tras su viaje por Italia y su tradición de representar historias de la mitología, hacen que no sea extraño que el artista sevillano se adentre en este tipo de representaciones.
La historia representa el momento en que el dios Apolo se presenta delante de Vulcano (que se encuentra fabricando armas para el dios de la guerra Marte, concretamente un armadura)  para comunicarle que su esposa Venus, le ha sido infiel con el dios de la guerra. Deahí la cara de sorpresa tanto de Vulcano que deja de martillear sobre el yunque como de alguno de los personajes que se encuentran a su lado.
Es muy destacable la utilización de personajes populares, frente a la idealización del dios Apolo, todos los personajes que trabajan en la herrería son modelos de la calle, lo único que ha aprovechado Velázquez es la opción de mostrar a estas figuras con el pecho descubierto tanto de frente como de espaldas.
Una de las obsesiones del pintor será ganar en profundidad en sus obras, esto lo consigue no solo colocando unos personajes detrás de otros o haciendo más pequeñas las figuras del fondo respecto al primer plano, sino que utiliza "emparedados de espacio", es decir enfrenta figuras unas a otras como si fueran un bocadillo, de manera que así gana en profundidad.
Por último hay que destacar sobremanera el realismo con el que trata Velázquez los objetos metálicos, cristales y cerámicas que aparecen en la obra. No tenemos más que fijarnos en la armadura que se encuentran trabajando en la parte derecha del cuadro, los diferentes objetos de trabajo como yunques o martillos o bien el pequeño jarrón de cerámica de color blanco que aparece en la parte posterior del cuadro, se trata de un realismo que roza lo fotográfico.

domingo, 10 de junio de 2012

La cena de Emaus o La Mulata de Diego Velázquez

La cena de Emaus o La Mulata. Diego Velázquez

La Cena de Emaus es una obra de la primera época de Diego Velázquez, pintado antes de su traslado a Madrid que tendría lugar en el año 1623. Es un cuadro de su etapa sevillana y una de las primeras obras del pintor, aunque es difícil datarlo en una fecha exacta. Los espoecialistas se inclinan por el año 1618 para esta obra.
Corresponde a una serie de cuadros en los cuales el tema principal, el que da título al cuadro se sitúa al fondo como tema secundario, ya que ala escena más importante se encuntra en primer plano. Igual ocurre por ejemplo en la obra Cristo en casa de Marta y María, donde tenemos esa misma idea de cuadro dentro del cuadro, apareciendo en primer plano otra escena y otra historia, que aunque relacionada, no es la que da título al cuadro.
En este caso observamos como se está produciendo la cena en la parte izquierda del cuadro, en ella Jesús revela a la gente que le acompañaba que acaba de resucitar y que la salvación es posible. Mientras tanto esta chica de color, que tiene toda la pinta de ser una de las criadas de la casa, se ha acercado a la cocina para buscar o reponer alguna de las bebidas que se están sirviendo en la cena.
Es curiosa la presencia de gente de color en los cuadros. No será la única vez que la presencia de los esclavos forme parte de los cuadros de Velazquez, ya pudimos observarlo en La Adoracion de los Reyes Magos donde el rey Baltasar también era de color. Por otra parte el propio Velázquez tenía su esclavo, también pintor, llamado Juan de Pareja, al cual el pintor dió la libertad al cabo del tiempo y se quedó trabajando como pintor en la corte, se conserva un maravilloso retrato de este esclavo pintado por el artista en su segundo viaje a Italia.
Hay que destacar sobremanera la calidad que los objetos inanimados tienen en los cuadros de Velázquez de esta etapa, un hiperrealismo que roza lo fotográfico. Los brillos y las diferentes tonalidades de color, con una fuerte presencia del claroscuro, nos muestran un pintor que domina perfectamente la técnica y que realmente no sabemos muy bien si le interesa el tema que representa o mostrarnos su capacidad para pintar todo este tipo de objetos metálicos, cerámicos o de cristal.

Cristo en casa de Marta y María. Diego Velázquez

martes, 8 de mayo de 2012

Las Hilanderas de Diego Velázquez para niños

La fabula de Aracne o las Hilanderas. Diego Velázquez. Hacia 1660
(Pincha sobre la obra para hacer más grande)

Este cuadro, junto con las Meninas pertence a la última etapa de la vida de Velázquez y tienen los dos una composición muy similar aunque los temas sean diferentes.
Si en Las Meninas había una representación del pintor junto a la familia real, en este se representa una escena que alude a la mitología, se trata del mito de Arcane y Palas Atenea. Aracne reta a la diosa para ver quien puede tejer el tapiz mas bonito, Atenea había sido la inventora de la rueca y ese desafío se consideraba una afrenta. Aracne presentó un tapiz donde se desvelaban los tejemanejes del dios Zeus para conquistar otras chicas. Atenea ofendida convertirá a Arcane en una araña y le obligará a pasar el resto de su vida tejiendo.
Hay quien quiere ver estos personajes en el cuadro, en primer plano Arcane sería la joven iluminada que nos da la espalda y la diosa Atenea observa la escena ataviada como una anciana en primer plano. El tapiz del fondo, que contemplan tres mujeres alude al momento de la conversión de Aracne en araña para el resto de su vida.
Pero quizás lo mas interesante del cuadro sea la obsesión que tiene Velázquez por conseguir profundidad en esta etapa de su vida. Para ello va a jugar con varios elementos que le ayudan a ello.
El uso de la luz, ilumina el primer plano y el fondo y deja con menos iluminación la parte central.
El uso de diagonales y la colocación de unos elementos tras otros para que tengamos esa sensación. La rueca, la mujer anciana, una cortina en diagonal, la joven que sujeta la cortina, una escalera en diagonal, los escalones que dan acceso al escenario, las mujeres que contemplan el tapiz, el propio tapiz, la pared del fondo. Cada uno de estos elementos nos ayuda a ordenar el espacio en nuestra mente.
Las formas difuminadas del fondo hace a nuestra mente ver que esas figuars sobre el escenario o el mismo tapiz se enucentran al fondo de la composición, tal como sucedía con el camarero de palacio en Las Meninas.
Todo ello con un realismo que da a la pintura un aire muy costumbrista, como si fueran mujeres que trabajan en la Real Fábrica de Tapices.

domingo, 22 de abril de 2012

"La Adoración de los Reyes Magos" de Diego Velázquez


Esta obra del genial artista sevillano está fechada en el año 1619 y se conserva actualmente en el Museo del Prado.
Cuando intentamos explicar a los niños una obra de este tipo lo primero a que debemos hacer alusión es a la historia religiosa. En este caso el niño Jesús acaba de nacer y hasta él llegan tres magos venidos de oriente siguiendo una estrella para ofrecerle regalos, oro como rey, incienso como dios y mirra como hombre.
En segundo lugar podemos hablar de las características propias del artista. El cuadro pertenece a la primera etapa de Velázquez, cuando este se encuentra en Sevilla antes de su traslado a Madrid en el año 1622.
En esta época los cuadros de Velázquez están influidos por el claroscuro, es decir hay un foco de luz que ilumina desde la parte izquierda del lienzo, en este caso principalmente el cuerpo de la Virgen y el niño, dejando el resto del cuadro más oscurecido, de hecho nos cuesta trabajo (debido a la falta de luz) apreciar el paisaje o incluso el rostro de uno de los reyes que como vemos es de raza negra.
Otra característica de Velázquez es la utilización de personajes populares. Los protagonistas del cuadro no están idealizados (como ocurre en la pintura italiana) sino que son personajes cercanos o personajes de la calle en muchos casos. Concretamente en esta obra pueden reconocerse algunos de estos personajes. La Virgen esta representada por la mujer del pintor, de nombre Juana Pacheco. El niño es en realidad una niña y sería la hija del pintor. El rey más anciano sería su suegro y también maestro Francisco Pacheco. También se especula con que la imagen del rey Gaspar sea la suya propia o la de su hermano Juan.
Por último debemos destacar la calidad de los objetos que aparecen en el cuadro, eso lo apreciamos en los recipientes que portan los reyes para ofrecer al niño. El tratamiento que Velázquez otorga al metal o al cristal es prácticamente fotográfico.