martes, 21 de mayo de 2013

El pintor Diego Velázquez para niños

Cuando buscamos información sobre Velázquez lo esencial sería conocer los datos que le llevan a pintar con su estilo particular y las novedades que es capaz de aportar a la historia del arte, adelantándose a su época como veremos más adelante.
Asi que si tenemos que resumir una biografía de Velázquez para niños, podemos decir que nació en Sevilla en el año 1599, allí recibe su primera formación y realiza sus primeros cuadros aprendiendo junto a Francisco Pacheco, un reputado pintor que tenían  unos profundos conocimientos iconográficos, que va a transmitir a su alumno. En Sevilla comienza pintando cuadros con la técnica del claroscuro, iluminando el cuadro desde la parte izquierda orientado hacia un punto y dejando el resto del cuadro en oscuridad. El realismo y la calidad de los objetos representados serán características de sus cuadros de esta época. Cuadros como La Vieja Friendo Huevos o El Aguador de Sevilla pueden ser buenos ejemplos de este momento.
Su primer viaje a Madrid lo hace en el año 1622, allí va a comenzar a trabajar para el rey Felipe IV, un monarca muy interesado por el arte y la cultura. Velázquez se muestra muy sorprendido por la colección de pinturas que poseen los monarcas en Madrid y descubre algunos aspectos de la pintura de Rubens y de los artistas italianos que le llama mucho la atención, sobre todo a la hora de representar temas mitológicos y figuras desnudas. Obras como El triunfo de Baco realizada en 1628 dan buena fe de ello, es un tema mitológico, comienza a desnudar alguna de sus figuras y poco a poco va a abandonar el claroscuro introduciendo en sus obras una iluminación general.





Entre los años 1629 a 1631 realiza su primer viaje a Italia, allí recorrerá y entrará en contacto con varias escuelas y se verá influido por la pintura Veneciana, introduce colores llamativos típicos de esta zona de Italia y también por Miguel Angel y sus masivas obras que puede observar en Roma. Cuadros como La Fragua de Vulcano o La Tunica de José pertenecen a este momento.


Su regreso coincide con su época de madurez artística, mostrándose como un  pintor maduro que ha evolucionado lo suficiente y que no para de experimentar con sus obras para introducir pequeñas novedades que le hagan avanzar en su estilo para convertirlo en personal y único. Cuadros como La Rendición de Breda o los múltiples retratos realizados tanto de nobles como de bufones nos muestran esta faceta del pintor, su mano se va relajando y su pintura se va soltando cada vez más sin perder un ápice de calidad.
En 1649 va a realizar un nuevo viaje a Italia, allí permanecerá durante dos años, hay quien especula con la posibilidad de que tuviera un hija fruto de su primer viaje y por eso su retraso en regresar, apremiándole el rey a hacerlo cuanto antes. Pero aparte de esto debemos quedarnos con dos pequeñas obras que se conservan en el Museo del Prado tituladas los Paisajes de la Villa Medici, en ellos Velázquez introduce la técnica de impresionismo, pero 200 años antes de que surja este movimiento artístico  con las mimas preocupaciones que los pintores de mediados del siglo mediados del siglo XIX, la naturaleza, como incide la luz sobre ella y pintando con manchas, con impresiones del pincel sobre el lienzo. Así que cuando hablamos de Velázquez como un gran pintor no es solo por la calidad de sus obras sino porque es capaz de adelantarse a su tiempo como podemos ver con estas obras.
A su regreso a España vivirá la etapa de sus obras más conocidas, tras pintar La Venus del Espejo, primer desnudo de la pintura española, siente una gran obsesión por conseguir profundidad en sus obras y utiliza todos los elementos a su disposición para conseguirlo, superpone personajes y objetos, juega con la iluminación y las diagonales y da impresión de realizar escenarios muy profundos como podemos observar en obras como Las Meninas y Las Hilanderas que corresponden con esta etapa.
Falleció en el año 1660, no siendo ninguno de sus seguidores capaz de continuar su estilo con las misma calidad que el maestro, artistas como Juan Bautista Martínez del Mazo o Juan de Pareja continuarán con su legado, pero sin alcanzar la plenitud de ni la innovación de Diego Velázquez.
Juan Bautista Martínez del Mazo intenta imitar las Meninas de Velázquez 

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