martes, 6 de mayo de 2014

La Dama de Elche para niños

Nos encontramos ante la más famosas de las esculturas ibéricas que se conservan en España, pero no la única, ya que tenemos ejemplos similares en otras Damas como la de Baza o la de Ibiza. Una escultura que se puede contemplar en el Museo Arqueológico Nacional, situado en la Calle Serrano número 13 de Madrid


La razón de su nombre tiene que ver con el lugar donde fue descubierta, en una zona cercana a la ciudad de Elche, allá por el año 1897, mientras se realizaba el desmonte de una ladera por unos obreros.
La presencia de un pueblo tan importante y de influencias orientales como Tartessos en la zona sur de España tiene lugar entre el siglo VII y el siglo V antes de cristo, pero tal como aparecieron los Tartessos desaparecen, dando lugar hasta la ocupación cartaginesa y después romana la presencia de tribus que denominamos Iberos, la cultura ibérica, son pueblos que conocen la escritura, la organización social y económica en el trabajo y que se muestran herederos de los Tartessos. Es en esa época cuando debemos situar la realización de la Dama de Elche, entre los siglo V y IV antes de cristo.
La escultura es de una gran belleza, representa una mujer que curiosamente tiene un gran hueco en la parte posterior, que posiblemente se utilizaría para introducir diferentes elementos que servían para acompañar a la persona fallecida dentro de la tumba en la que la estatua fue depositada. Joyas, objetos sagrados o cenizas pueden ser los elementos que podían colocarse en ese hueco.
Una de las cosas más curiosas es que la escultura no nos ha llegado con la pintura original, pero originalmente estaría pintada, como ocurre con otras muchas representaciones escultóricas. Es posible observar restos de esta pintura en algunas partes de la misma, como zonas del vestido lo los labios. Debió de ser imponente poder observar la escultura con su pintura original, tal como por ejemplo podemos hacer con la Dama de Baza.
La escultura esta decorada con las joyas típicas de los íberos. Esas típicas ruedas cerca de las  orejas, de las cuales cuelgan unas pequeñas cadenas: Junto a ello unos preciosos collares que decoran el pecho de la obra, tallados con una filigrana muy detallista. Son de influencia oriental, ya que encontramos joyas similares en zonas de la Grecia asiática, hoy Turquía y en Etruria, zona de origen de lo que será la ciudad de roma. Todo ello nos índica que estos pueblos mantenían un constante contacto e influencia con otras zonas del mediterráneo donde los productos y minerales españoles servían de excusa para los intercambios culturales con estas zonas. Estas influencias de tipo oriental afectan al modo de vida de las familias íberas y ocupan también ámbitos religiosos, no es extraño encontrar esculturas de dioses y diosas orientales en estas épocas.

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