domingo, 28 de diciembre de 2014

La Plaza de San Pedro en Roma

Estamos ante uno de los monumentos más conocidos debido a su exposición en los medios de comunicación en diferentes actos que celebra la Iglesia Católica. La plaza de San Pedro es el lugar de reunión de los fieles católicos para multitud de actos que tienen lugar en la pequeña ciudad del Vaticano, que ocupa apenas unas calles del centro de Roma.
La plaza en sí sirve para que se reúna el mayor número de gente posible, con esa idea fue proyectada. Los actos que tienen lugar en la Plaza dan cabida a la gente que no podría acceder dentro de la basílica, en caso de que el acto tuviera lugar en el interior de la iglesia. Eso si para acceder a ella debemos avanzar por una calle que se llama Via della Conciliazone, que es la que nos da acceso a la Plaza.
Hay dos elementos en la Plaza de San Pedro que presiden este lugar, por un lado la Basílica, que lleva el nombre del primer Papa y que fue construida en época renacentista por arquitectos tan renombrados como Miguel Angel o Bramante. En segundo lugar el obelisco que se encuentra en el centro de la Plaza y que dicen que fue rescatado de un circo romano, había sido traído de Egipto para ser colocado allí, donde fue testigo mudo de la muerte de San Pedro que fue crucificado boca abajo por el emperador Nerón. La parte superior que parece ser contenía las reliquias de Julio Cesar fue sustituido por otras reliquias, en este caso por un trozo de la cruz donde  fue crucificado Jesús.
La plaza, diseñada por el arquitecto Barroco Gian Lorenzo Bernini, tiene forma de trapecio. Tras un tramo recto junto a la fachada de la basílica, se abren dos pasajes que tienen forma elíptica. Estos pasajes permiten el acceso de la gente y están sujetados por columnas que aguantan el peso del tejado de esta zona que aparece rematado por esculturas que representan a 140 santos diferentes.
Bernini tuvo en cuenta todos los factores para poder realizar la plaza, entre ellos salvar el desnivel que existía entre las diferentes zonas y que llegaba en algunos casos a los 3 metros. Pero mucho más interesante parece la simbología que encierra la plaza, intentando darle forma de brazos, unos brazos que acojen, que abrazan a los fieles que acuden a participar de los actos de la iglesia.



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