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lunes, 8 de julio de 2013

Pinturas Negras de Francisco de Goya: El Aquelarre

Ya hemos analizado en este blog algunas de las pinturas negras de Goya, como por ejemplo Saturno devorando a sus hijos o El Perro semihundido. Comentabamos que estas pinturas no eran ningún encargo ni estaban realizadas para la exposición pública, sino que fueron pintadas en las paredes de la casa del pintor, más o menos en el año 1815 y que nos trasladan a un mundo diferente del tipo de pintura que realizaba el artista y otros pintores de la época.
Decíamos principalmente que con estas pintura Goya se adelanta al expresionismo, realizando este tipo de estilo mas de cien años antes de que otros pintores se decidan a practicarlo, la temática de los cuadros, triste o desagradable, el uso de colores ocres o negros y también la aparición de deformidades en los rostros o cuerpos de algunos personajes, fruto de una pincelada muy suelta, nos recuerdan obras del estilo expresionista, quizás la más conocida de todas ellas sea el cuadro de Edward Munch El Grito.
Las pinturas se trasladaron al lienzo desde las paredes de casa del artista, e intentaron subastarse, esta en concreto, pero nadie pujo por ella y su dueño la donó al Museo del Prado en 1881, lugar donde ahora puede contemplarse.
La obra representa una reunión de mujeres, podriamos decir que una reunión de brujas en torno a un personaje que va tapado con una capa, pero del cual podemos adivinar su forma, ya que parece un macho cabrío, representación de la figura del demonio. Por tanto tendriamos una representacion de una misa negra o una adoración de la figura del demonio en esta obra, donde si nos fijamos podremos observar deformidades en los rostros de algunos de los personajes que la componen, todo acompañado de ese color marrón en difrentes tonalidades, tan del gusto del Goya a lo hora de representar estas obras.
No es esta una obra ajena al pintor, ya que la había representado anteriormente en pintura, en un cuadro realizado para la Duquesa de Osuna en 1797 y cuyo título era el mismo que esta obra, pero donde se aprecia la diferencia de color y como el pintor se vuelve más introspectivo según avanza el tiempo, pero en todos los aspectos, personalmente y como artista.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Pinturas negras de Goya. El perro semihundido


Esta es sin ninguna duda una de las pinturas mas curiosas y extrañas que nos ofrece el artista aragones en toda su carrera. Decimos curiosa en primer lugar por la temática que adopta, no se trata de un cuadro religioso, tampoco mitológico, no es un retrato y tampoco trata como otras pinturas negras de contarnos un a historia sobre las dos españas como ocurre en Duelo a Garrotazos o sobre el brujería como ocurre en El Aquelarre.
Aqui tenemos tan solo la cabeza de un perro y un paisaje neutro de fondo, eso es todo.
Ningún artista hasta el momento había sido tan escueto a la hora de pintar un cuadro, ninguno había necesitado tan poco para describir tanto como aquí hace Goya.
Vamos a recordar que las pinturas negras de Goya las realiza hacia el año 1815 y que no eran para consumo de ningún mecenas sino que están pintadas en las paredes de su casa y sacan a la luz todas las obsesiones y miedos que aturden a Goya en estos momentos finales de su vida, cuando está completamente sordo y se ha vuelto sumamente desconfiado con todo el mundo.
La temática de todas estas obras es expresionista, es decir Goya es un pintor que se adelanta a su época porque es capaz de hacer lo que otros artistas no repetirán hasta finales del siglo XIX, por eso, al igual que Velázquez, es un pintor importante, porque es capaz de adelantarse a su tiempo y ofrecer un estilo nuevo, que nadie ha practicado hasta el momento.
Al enfrentarnos a una obra de este tipo debemos tener en cuenta que el expresionismo siempre trata temas tristes, trágicos, que creen angustia o miedo. Todo acompañado de colores oscuros que ayudan al cuadro a parecer más tétrico y a transmitir esa sensación de desasosiego. Nada que ver con obras como La Familia de Carlos IV u otros momentos de primera época donde se nota un Goya mucho más alegre.
En este caso pode,os imaginar a este animal atrapado en medio de la nada, solo y desamparado, condenado irremediablemente a la muerte si no hay nadie que se acerque a rescatarlo, hundiendose poco a poco en una zona de arenas movedizas, el final trágico se acerca y no podemos hacer nada por ayudar a este animal.
Es una obra muy simple pero cargada de sentimiento.


En este vídeo hacemos un completo análisis de la obra, comparándolo con otras del artista o de otros artistas famosos