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domingo, 23 de junio de 2019

El Museo del Prado no permite tomar fotografías

Uno de estos días podía leer una noticia que decía que el Museo del Prado es uno de los pocos museos del mundo donde actualmente no está permitido tomar fotografías. 


Lo cierto es que esta decisión combina mal con nuestro modo de vida actual donde estamos acostumbrados a indicar a todo el mundo el lugar donde nos encontramos en cada momento. Además gracias a las redes sociales es posible provocar la envidia de las personas que nos siguen si el lugar en el que estamos es famoso o el objeto representado también lo es.
No tenemos más que pensar en la lucha que supone llegar hasta La Gioconda en el Museo del Louvre que se encuentra completamente masificado. Allí hay una lucha entre postureo y palos de selfie que tratan de tomar una imagen junto a este icono del arte. Es decir muchas personas en vez de disfrutar el cuadro y tratar de descubrir las innovaciones que Leonardo da Vinci introduce en él, tratan solo de tomar una foto para subirla cuanto antes a las redes sociales.
Así que tal vez la decisión de no dejar tomar fotografías en el Museo del Prado puede que no sea tan descabellada como estamos pensando. De esa manera es posible evitar que un gran número de personas que no tienen interés por el arte se acerquen al mismo. Esos que solo buscan tener una imagen para poder compartirla, aquellos a los que les da igual si Las Meninas es el original o una copia en papel de plástico de la tienda. Los que solo buscan agrandar su vanidad grancias a los likes y comentarios recibidos.
Lo cierto es que suena raro que un museo del siglo XXI no permita tomar fotografías. Antes tenian la excusa de que el flash podía dañar las obras, pero con los teléfonos actuales se puede tomar una instantánea en cualquier lugar sin dañar para nada las obras exhibidas. Algunos museos son grandes beneficiados por ello y así otra gente se anima a visitarlos gracias a las fotos de sus amigos. Ahora quizás el Museo del Prado no necesita nada de esto y por eso no permite que se tomen fotografías en este lugar.
Si tienes una opinión me gustaría conocerla. ¿Que te parece? ¿Debería el Prado permitir que se tomen fotografías dentro del Museo? 

miércoles, 7 de octubre de 2015

La dignidad de los bufones de Velázquez

Velázquez es uno de los grandes genios de la pintura, pero no solamente porque pinte bien, sino porque en muchos de sus cuadros, que simplemente representan retratos o paisajes, podemos sacar una segunda lectura que no lleva a un plano más humano y personal. Algo que hace hincapié en el estado de ánimo o la condición de la persona representada.


Esta es una cosa que le ocurre cuando realiza retratos de los bufones de la corte. Así como por ejemplo con el rey Felipe IV podemos ver una evolución desde su radiante juventud a su cansancio senil, cuando representa los bufones de la corte Velázquez trata de dotarlos de toda la dignidad posible.
Decimos los de la dignidad porque debemos recordar que los bufones eran personas, muchas de ellas con deformidades físicas o psíquicas, cuya labor era entretener al monarca y otros miembros de la corte, diciendo o haciendo tonterías que provocaran la risa del monarca o sus más allegados. Digamos que puede resultar una labor no muy reconfortante y sin ninguna posibilidad de ascenso social.
Es por ello que cuando Velázquez decide pintar los bufones de la corte no los represente en ninguna de estas actitudes que acabamos de señalar. Los bufones aparecen haciendo cosas que resultan totalmente ajenas a su condición como por ejemplo leer un libro, cosa que ni siquiera se pensaba en la época para un personaje de este tipo, con la pluma y la tinta preparadas para poder tomar alguna nota o escribir algo. Velázquez piensa que es bueno representar un bufón como una persona culta


En otras ocasiones sobre un fondo que tiene una pared o un paisaje aparece un enano altivo, mirando de forma desafiante al espectador, como si no se sintiera inferior o "diferente" a ningún otro de los seres humanos, elegante y señorial.
De esta manera podemos ver a estos personajes, considerados como "monstruos" en su época, revestidos de una dignidad que no poseían y que a través de los cuadros el pintor barroco español más importante decide otorgarles para que la posteridad los juzgue de una manera diferente, humana podríamos decir.


lunes, 12 de agosto de 2013

La Trinidad del El Greco

Este espectacular cuadro está pintado poco después de la llegada de El Greco a España, tras su estancia en Italia donde pasó un tiempo en Venecia y también en Roma. Pero atraido por la construcción del Monasterio de San Lorenzo del Escorial y la posibilidad de trabajar para el rey Felipe II, decide trasladarse a España en el año 1577, donde permanecerá el resto de su vida. La obra estaba destinada al altar mayor de la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo en Toledo, aunque actualmente puede contemplarse en el Museo del Prado.
La obra muestra el momento en que Dios Padre recoge el cuerpo de Cristo muerto en sus brazos, mostrandonos el dolor por la muerte de su hijo, pero al mismo tiempo la reconciliación que su muerte significa para los cristianos al abrirse de nuevo las puertas del cielo. Las tres personas de la Santísima Trinidad se completan con la figura del Espíritu Santo, representado en forma de paloma por encima de estos dos personajes.
Aparecen estos rodeados de ángeles que, con los rostros llenos de dolor, llaman poderosamente la atención por sus ropajes llenos de colores llamativos, que el pintor de origen cretense aprendió a utilizar durante su etapa en Venecia en compañía de artistas como Tiziano, Tinttoreto o Veronés. Rojo carmin, verde esmeralda, azul turqusa o amarillo plátano son algunas de las acepciones que podemos darle a estos colores.
Destaca sobremanera la figura de Jesucristo, donde El Greco despliega todo su buen hacer, prácticamente desnudo, nos muestra una figura muy musculada, fruto de su admiración por Miguel Angel. Adopta una posición un tanto extraña, pero debemos tener en cuenta que es la figura de una persona que está muerta y que el movimiento ondulado de su cuerpo nos anuncia que no puede controlar sus movimientos, forzando en ocasiones la posición para destacar los músculos de la figura, como sucede en el brazo derecho. Su color blanquecino nos recuerda una escultura, pero pensemos que es una figura que representa a un muerto y que ya ha perdido el color de la carne en su cuerpo. El Greeco es un maestro a la hora de jugar con las diferentes tonalidades del blanco.

lunes, 8 de julio de 2013

Pinturas Negras de Francisco de Goya: El Aquelarre

Ya hemos analizado en este blog algunas de las pinturas negras de Goya, como por ejemplo Saturno devorando a sus hijos o El Perro semihundido. Comentabamos que estas pinturas no eran ningún encargo ni estaban realizadas para la exposición pública, sino que fueron pintadas en las paredes de la casa del pintor, más o menos en el año 1815 y que nos trasladan a un mundo diferente del tipo de pintura que realizaba el artista y otros pintores de la época.
Decíamos principalmente que con estas pintura Goya se adelanta al expresionismo, realizando este tipo de estilo mas de cien años antes de que otros pintores se decidan a practicarlo, la temática de los cuadros, triste o desagradable, el uso de colores ocres o negros y también la aparición de deformidades en los rostros o cuerpos de algunos personajes, fruto de una pincelada muy suelta, nos recuerdan obras del estilo expresionista, quizás la más conocida de todas ellas sea el cuadro de Edward Munch El Grito.
Las pinturas se trasladaron al lienzo desde las paredes de casa del artista, e intentaron subastarse, esta en concreto, pero nadie pujo por ella y su dueño la donó al Museo del Prado en 1881, lugar donde ahora puede contemplarse.
La obra representa una reunión de mujeres, podriamos decir que una reunión de brujas en torno a un personaje que va tapado con una capa, pero del cual podemos adivinar su forma, ya que parece un macho cabrío, representación de la figura del demonio. Por tanto tendriamos una representacion de una misa negra o una adoración de la figura del demonio en esta obra, donde si nos fijamos podremos observar deformidades en los rostros de algunos de los personajes que la componen, todo acompañado de ese color marrón en difrentes tonalidades, tan del gusto del Goya a lo hora de representar estas obras.
No es esta una obra ajena al pintor, ya que la había representado anteriormente en pintura, en un cuadro realizado para la Duquesa de Osuna en 1797 y cuyo título era el mismo que esta obra, pero donde se aprecia la diferencia de color y como el pintor se vuelve más introspectivo según avanza el tiempo, pero en todos los aspectos, personalmente y como artista.


miércoles, 24 de abril de 2013

El retrato de Juan de Pareja de Diego Velázquez


Este cuadro fue pintado por Velázquez durante su segundo viaje a italia, aproximadamente en el año 1650, durante ese viaje el artista sevillano tendría el encargo de comprar cuadros y esculturas para la colección real, pero permaneció varios años, hay quien especula con la posibilidad de que también conociera a una hija concebida durante su primer viaje a italia realizado 20 años antes.
Juan de Pareja era un esclavo que tenía Velázquez de origen antequerano, le ayudaba en sus labores como pintor, preparando los lienzos o mezclando los colores antes de que pintara el maestro. Pero Juan de Pareja también era pintor y a ello se dedicó después de obtener la libertad, poco después de 1650. Se conservan cuadros suyos en el Museo del Prado, donde se muestra como un digno seguidor de su maestro, su obras más conocida se llama La Vocación de San Mateo.
El retrato puede ser pintado como ensayo antes de realizar un retrato del Papa Inocencio X, es posible que el Papa no se fiara de la pintura de Velázquez y le hiciera presentar otro retrato antes de pintar el suyo. Por eso Velázquez pinta esta obra, que fue del agrado del Papa y le permitiría pintar el suyo propio.
Lo bueno que tiene Velázquez tanto cuando pinta esta obra, como la del Papa Inocencio X, es que es capaz de penetrar en la personalidad del personaje y mostrarnos algunos aspectos de la personalidad que permanecen ocultos, así nos muestra al Papa Inocencio X como un personaje un tanto soberbio, mientras que a Juan de Pareja, que era un esclavo le dota de mucha dignidad, mirando de lado y por encima del hombro al espectador que lo está contemplando.
Al ser un reatrato no está interesado en la profundidad y ni siquiera la trabaja..
La obra se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

miércoles, 3 de abril de 2013

La Perla o Sagrada Familia de Rafael Sanzio


Este curioso cuadro titulado la Sagrada Familia con San Juanito pero conocido como La Perla, fue pintado por el italiano Rafael Sanzio entre 1518 y 1520 y actualmente se encuentra en las salas del Museo del Prado donde puede visitarse habitualmente.
Nos llaman la atención una serie de cosas en el mismo que nos gustaría destacar, en primer lugar que cuando se representa una Sagrada Familia tradicional, solamente aparecen tres personajes la Virgen Maria, San José y el Niño Jesús, pero en este caso vemos que se suman dos más, Isabel la prima de María y su hijo, el futuro Juan Bautista, al cual podemos distinguir por una pequeña piel que le cubre el cuerpo, al igual que la que llevará años más tarde en el desierto mientras se dedica a bautizar a la gente.
Una segunda cosa curiosa es que esta escena nunca se dio sino que puede ser fruto de la imaginación del artista, para ello debemos acudir al evangelio. Ya habíamos visto en el blog como la Biblia nos habla de la escena de La Visitación, es decir el momento en que María, sabiendo que su prima muy mayor se encuentra embarazada, se acerca para verla y echarle una mano en lo que pueda. Ese es el único momento en el que se alude a la madre de Juan Bautista en el Evangelio, por lo que esta escena que podemos contemplar nunca se narró en él. Sin duda es posible que los niños se conocieran y jugaran juntos en algún momento, pero como sabemos las historias sobre la infancia de Cristo son más bien escasas en el evangelio.
En tercer lugar hay una absurda teoría que pudimos leer en el último libro de Javier Sierrra titulado El maestro del Prado, que cuenta como habría algunos seguidores de una incoherente creencia. La existencia de dos niños llamados Jesús que nacen al mismo tiempo, uno en Belen y otro en Nazaret, que tienen personalidades diferentes, pero que llegado un momento uno influye de tal manera al otro que sus personalidades se funden en una sola para concluir en el personaje que nosotros conocemos. Estos secretos que se transmitirían de la mano del artista deben ser tomados con mucha precaución, careciendo de cualquier base aquello que nos platean desde ese libro. Según el narrador esos dos niños son los que aparecen en el cuadro.
Por último si nos llama la atención la cara de Santa Isabel, según la tradición era muy mayor cuando se quedó embarazada y así lo contemplamos en el cuadro, frente a una Virgen María muy joven , casi una niña. Pero es curiosa esa sensación de cansancio y angustia que tiene, quizás agobiada por tener que a su edad cuidar de un niño que está todo el día jugando y le cansa demasiado, de hecho vemos como María le pone la mano encima de su hombro intentando animarla. Tal vez se encuentra pensativa o atormentada porque conoce el futuro de los dos niños, ahora felices, pero que como sabemos sufrirán mucho y les arrebatarán la vida por sus ideas.
Como observamos al fondo se encuentra a nuestra izquierda la imagen de San José, un tanto alejado, trabajando en la carpintería. A la derecha un bello paisaje con elementos arquitectónicos que nos muestran el dominio del maestro, tanto en los personajes que representa como en la profundidad de sus obras.

Aquí tenemos un vídeo con un completo análisis de la obra y muchas más fotografías para poder

comparar

lunes, 28 de enero de 2013

El Cristo Crucificado de Diego Velázquez


Esta obra de Velázquez, pintada poco después de su primer viaje a Italia, en la década de los 30, se encuentra actualmente en el Museo del Prado. Supone un cambio frente a sus obras de carácter sevillano que había comenzado en algunas obras que ya habíamos visto como por ejemplo La Túnica de José. Nos referimos a la influencia intaliana de despojar a la figura de toda la ropa posible, en este caso hasta que ya no puede más, cubriendo con el paño de pureza la zona que no debe ser vista.
El Cristo mantiene por otra parte la influencia andaluza, en la serenidad de la figura, que no sufre excesivamente el castigo, por eso tendría cuatro clavos, que Velázquez utilizado siguiendo la remonedacionde su maestro Francisco Pacheco y que habíamos visto en otros ejemplos como el Cristo de los Cálices, realizado por su amigo y escultor Juan Martínez Montañés. De igual manera para que el peso del cuerpo no caiga hacia el suelo, el artista coloca un reposapies debajo de los mismo que hace que la figura adopte una pose apolinea cargando el peso sobre la pierna derecha y descansando la izquierda.
Influencia andaluza se nota también en la poca sangre que tiene el Cristo, tan solo algunos restos en la mano y en los pies, que resbala por la madera de la cruz , tambien en la herida del costado que llega a manchar en parte el paño de pureza, lo cual nos indica que el Cristo está muerto (muchos Cristos andaluces por el contrario se encuentran vivos frente a los castellanos que siguiendo modelo de Gregorio Fernández aparecen muertos y envueltos en sangre para destacar el dolor y sufrimiento de la figura). 
Consecuencia de la muerte es la inclinación de la cabeza, ya no puede sostener el peso y esta cae hacia delante, provocando que el pelo tape la mitad de la cara.
El hiperrealismo fotográfico igual que en sus primeros trabajos y la serenidad de la figura son dos de sus elementos mas característicos.
Curioso es sin duda el letrero de la parte superior de la Cruz, escrito von todos sus carcateres y en tres idiomas, hebreo, Griego y Latin donde podemos leer claramente Jesus Nazareno Rey de los Judíos.

jueves, 24 de mayo de 2012

La familia de Carlos IV de Goya para niños

La familia de Carlos IV. 1800. Pincha para ampliar

Esta conocida obra de Francisco de Goya fue pintada en el año 1800 y se encuentra expuesta en el Museo del Prado de Madrid.
A la hora de explicar a los niños el cuadro quizás debamos fijarnos en algunos detalles divertidos que puedan hacerles recordar algunas cosas respecto al mismo.
Se trata de un retrato conjunto de la familia real donde el propio artista también se ha retratado, su imagen aparece al fondo a la izquierda pintando un cuadro, de manera que la obra tiene una fuerte conexión con Las Meninas de Diego Velázquez. Pero quizás este trata de reafirmar la sucesión dinástica con la inclusión de los reyes y del heredero, el príncipe de Asturias y futuro rey, Fernando VII, que aparece vestido de azul en la parte izquierda del cuadro.
Es curioso observar como al lado de este personaje aparece una mujer a la cual no podemos verle el rostro, se trata de la futura esposa del futuro rey, que en ese momento no se sabe quien es, pero que sin duda existirá. Por eso Goya le oculta el rostro, Fernando VII se casará pero en este momento todavía no se sabe quien es la elegida para ese honor. Pero ese matrimonio garantiza la sucesión y el futuro de la monarquía.
Es también curioso ver como representa a cada uno de los reyes y como Goya juega con el tamaño de las pupilas de los ojos, para mostrarnos si un personaje le agrada o no le agrada. Así si miramos el rostro del rey Carlos IV nos daremos cuenta (con sus pupilas pequeñas) que es un personaje bonachón, incapaz de hacer daño a nadie, pero al mismo tiempo incapaz también de defender los intereses del país (recordemos que Goya fue un gran patriota español como vimos en cuadros como el 2 de Mayo de 1808).
Por su parte la reina María Luisa tiene un papel preponderante en la composición, ocupando el centro de la misma y demostrando así su poder. Si nos fijamos sus ojos parecen mas grandes y mira de lado como si lo hiciera por encima del hombro, en un gesto bastante soberbio. Además Goya no escatima esfuerzos en mostrar algunos de sus defectos. No es que la reina fuera muy guapa, pero es curioso observar que ya no le quedan dientes en la boca, ya que los había perdido todos con poco más de 30 años, dando la impresión similar a la de un viejo sin dentadura. Su madre, situada un poco más a la izquierda, preludia el futuro de belleza y dentadura de su hija en los años venideros.
Frente a las Meninas hemos de decir que Velázquez tenía gran obsesión por la profundidad, algunas obras vistas en el blog como La Túnica de José preludian esa manía del artista. Pero a Goya no le interesa tanto la profundidad sino que lo que quiere es centrarse en los personajes y en las características de los mismos.

martes, 8 de mayo de 2012

Las Hilanderas de Diego Velázquez para niños

La fabula de Aracne o las Hilanderas. Diego Velázquez. Hacia 1660
(Pincha sobre la obra para hacer más grande)

Este cuadro, junto con las Meninas pertence a la última etapa de la vida de Velázquez y tienen los dos una composición muy similar aunque los temas sean diferentes.
Si en Las Meninas había una representación del pintor junto a la familia real, en este se representa una escena que alude a la mitología, se trata del mito de Arcane y Palas Atenea. Aracne reta a la diosa para ver quien puede tejer el tapiz mas bonito, Atenea había sido la inventora de la rueca y ese desafío se consideraba una afrenta. Aracne presentó un tapiz donde se desvelaban los tejemanejes del dios Zeus para conquistar otras chicas. Atenea ofendida convertirá a Arcane en una araña y le obligará a pasar el resto de su vida tejiendo.
Hay quien quiere ver estos personajes en el cuadro, en primer plano Arcane sería la joven iluminada que nos da la espalda y la diosa Atenea observa la escena ataviada como una anciana en primer plano. El tapiz del fondo, que contemplan tres mujeres alude al momento de la conversión de Aracne en araña para el resto de su vida.
Pero quizás lo mas interesante del cuadro sea la obsesión que tiene Velázquez por conseguir profundidad en esta etapa de su vida. Para ello va a jugar con varios elementos que le ayudan a ello.
El uso de la luz, ilumina el primer plano y el fondo y deja con menos iluminación la parte central.
El uso de diagonales y la colocación de unos elementos tras otros para que tengamos esa sensación. La rueca, la mujer anciana, una cortina en diagonal, la joven que sujeta la cortina, una escalera en diagonal, los escalones que dan acceso al escenario, las mujeres que contemplan el tapiz, el propio tapiz, la pared del fondo. Cada uno de estos elementos nos ayuda a ordenar el espacio en nuestra mente.
Las formas difuminadas del fondo hace a nuestra mente ver que esas figuars sobre el escenario o el mismo tapiz se enucentran al fondo de la composición, tal como sucedía con el camarero de palacio en Las Meninas.
Todo ello con un realismo que da a la pintura un aire muy costumbrista, como si fueran mujeres que trabajan en la Real Fábrica de Tapices.

martes, 10 de abril de 2012

Las meninas de Diego Velázquez para niños

Quizás la mejor manera de explicar las Meninas a los niños sea contar una historia y explicar el papel de cada uno de los personajes en el cuadro.
Así encontramos a Velázquez pintando un cuadro, en ese momento la infanta Margarita ha entrado en el estudio donde el pintor trabajaba, acompañada de sus damas de compañía (las meninas), estas chicas son las encargadas de que a la princesa no le falte de nada y cumplen todos sus deseos. Junto a ella se encuentra dos bufones de la corte, la enana Mari Barbola y Nicolasito Pertusato que como vemos en la obra se dispone a jugar con un perro que se encuentra en primer plano.
Al lado de una de las Meninas se encuentra Marcela de Ulloa, la encargada de cuidar y vigilar a las doncellas de Palacio acompañada por un personaje del que no tenemos una referencia clara.
Al fondo del cuadro, tras una puerta en diagonal se encuentra José Nieto, el "camarero" o aposentador de Palacio, es el personaje encargado de abrir y cerrar las puertas del recinto cuando alguno de estos personajes se lo piden y es que no todas las puertas están abiertas, hay algunas selladas y otras qie se abren o cierran dependiendo de las circunstancias políticas o en función de la sucesión.
El pintor aparece como lo que es, mostradonos que está manejando los pinceles y realizando una obra de gran tamaño. Pero también le interesa mostrarnos que tiene otra faceta, una diplomática. Por ello hace gala de su cruz de caballero de la orden de Santiago que lleva en el pecho, un ascenso social fruto de sus diferentes cargos diplomátivcos en Palacio.
¿Que está pintando Velázquez?. Es un misterio. Quizás se encuentra pintando un retrato de los reyes Felipe IV y Mariana de Austria (pero no se conserva ningún ciadro con los dos juntos), por eso estos personajes aparecerían reflejados en un espejo en la parte frontal del cuadro. O tal vez Velázquez está trabajando en otra cosa y los reyes llegan a la estancia en ese momento. Otra opción es que no sea un espejo y si un cuadro, con lo cual no habría presencia física de los reyes en las habitación.
Se nota una obsesión en Velázquez por conseguir mucha profundidad en el cuadro, para ello coloca unos personajes detrás de otros para que tengamos esa idea y juega con la luz, el tamaño de los personajes y las lineas diagonales de manera que tengamos esa sensación. No tenemos más que fijarnos en el camarero de palacio, un personaje de menor tamaño al estar al fondo de la composición, tras una puerta abierta en diagonal, unas escaleras creando una diagonal contraria a la puerta, unas cortinas que él mismo se encuentra retirando y la pared del fondo de color blanco.

Las Meninas o La Familia de Felipe IV de Diego Velázquez 1656.


domingo, 4 de marzo de 2012

La violencia en el arte contemporáneo (1)

Tal como venimos haciendo habitualmente siempre que hablamos de arte contemporáneo e intentamos explicar a los niños algunas de las obras, vamos a realizar una comparación con una obra clásica que nos ayude a comprender mejor lo que se hace ahora y lo que se hacía entonces.

En primer lugar la imagen que contemplamos corresponde al colectivo El Perro que dejaron de existir para renacer como Democracia y así es como se titula esta obra, que fue realizada en el año 2005. En ella se hace una recreación de las torturas que sufrieron algunos prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib durante la Guerra de Irak. El colectivo se preguntaba en esta obra por los derechos humanos, cuestionandose si el trato que se daba a los prisioneros encajaba con la Declaración de los Derechos Humanos y con la Constitución de Estados Unidos (o de cualquier potencia occidental) que reprueba la tortura y concede una serie de privilegios a los que todos prisionero tiene derecho, uno de ellos la presunción de incocencia. Las imágenes de estas torturas y abusos de poder dieron la vuelta al mundo y El Perro lo utilizó como elemento de reflexión sobre los límites de la Democracia.

Por su parte la otra imagen representa una de las pinturas negras de Francisco de Goya, titulada Duelo a Garrotazos o La Riña, donde podemos observar a dos hombres que tienen sus piernas atrapadas en el barro o en la tierra y cada uno con un mazo en la mano golpea al contrario con toda su fuerza, provocando como podemos comprobar regueros de sangre que caen por el rostro y cuello de uno de ellos. Al estar atrapados parece una lucha a muerte ( este tipo de duelos tenían lugar en la época cambiando las pistolas por garrotes) en la que no hay escapatoria. Aunque no sabemos muy bien el significado que Goya quiso darle a la obra (quizas enfrentamiento entre las dos españas?), se trata sin duda de una dura pugna muy trágica, porque conocemos el final de una de las personas que componen el cuadro irremediablemente tiene que fallecer.

viernes, 3 de febrero de 2012

Un ejemplo de pintura manierista de Correggio

El manierismo es un estilo artístico que surge en italia en la tercera década siglo XVI, se pierde con sus representaciones la belleza clásica, rompiéndose algunas de las normas propias del clasicismo como la armonía y el equilibrio.


Hay un predominio de lineas diagonales e inestabilidad. Los cuerpos se estiran forzando las posturas, mostrando en ocasiones deproporciones en alguno de sus miembros. Hay un gusto por las figuras y posiciones enroscadas.
Esta transgresión de las normas podemos apreciarla en artistas tan conocidos como Miguel Ángel o Rafael.

"Noli me Tangere" de Correggio
Antonio Alegri da Correggio fue un pintor italiano de la escuela de Parma que pintó esta obra en el año 1518. Actualmente se encuentra en el Museo del Prado. Fue un regalo del príncipe Ludovisi al rey Felipe IV.
Debemos fijarnos el algunos detalles manieristas, como la inestabilidad de los pies de Jesucristo, moviendo sus brazos en una postura que crea una gran diagonal que se prolonga por el cuerpo de María Magdalena. El Cristo vuelve la cabeza mientras parece avanzar forzando la postura del cuerpo. María, que contempla a Jesús con rostro ensimismado, se encuentra arrodillada en una posición incómoda y extraña, dando la impresión de que ha caido a sus pies.
Los colores, muy llamativos, también son típicos de la época, azul turquesa, rojo carmín, amarillo plátano.
La Historia
El episodio que se narra ocurre después de la Resurrección de Jesucristo cuando María Magdalena que se había acercado a la tumba se encuentra con que el maestro está vivo. Al intentar tocarle Jesús se dirige a ella y le dice: "No me toques (Nole me Tangere) porque todavía no he subido al Padre", pero invita a María a difundir la noticia de la Resurrección.