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domingo, 12 de marzo de 2017

La libertad guiando al pueblo de Eugene Delacroix

Al contemplar esta obra nos encontramos ante uno de los iconos políticos del siglo XIX y también uno de los cuadros más reproducidos por la trascendencia y el mensaje que la obra nos transmite.


Estamos pues ante una obra de tipo político, cuyo tema trata de convertirse en un icono simbólico de lo que debe ser la libertad en este caso. Un camino que había sido iniciado por Francisco de Goya, cuya preocupación política y su alto sentido patriótico se refleja en muchas de sus obras. Se trata de la representación de hechos históricos, pero al mismo tiempo el artista toma un posicionamiento de acuerdo a sus ideas y que sirven como dispositivo de reflexión ante el hecho que ocurrió.
En este caso para esta obra debemos situarnos en el año 1830, cuando la restaurada Monarquía con el rey Carlos X dictó una serie de normas que suprimían el parlamento y tenían la intención de restringir la libertad de prensa. Ante esta actitud hubo muchas protestas que terminaron en una revuelta con montón de gente en la calle que trataban de luchar contra estas restricciones.
Fue mucha la gente que participó en la revuelta y de toda clase social, por eso en el cuadro podemos ver que quien realmente esta guiando al pueblo es el ansia de libertad, no ningún personaje en concreto. Al mismo tiempo entre las personas que podemos ver se mezclan todo tipo de personajes, desde ricos con sombrero de copa a andrajosos que se encuentran a su lado unidos por un ideal común (el personaje con sombrero de copa parece ser un retrato del propio Delacroix que no participó en la revuelta pero quiere dejar constancia de que estaba de acuerdo con sus ideales).
La libertad como vemos arrasa con todo aquel que se opone a ella, por eso algunos muertos, quizás servidores públicos del propio rey aparecen muertos a los pies de esa mujer que guía a los revolucionarios.
La libertad representada como una mujer con el pecho descubierto, lo cual parece que fue un pequeño escándalo en la época. Una figura que podemos comparar con otras obras icónicas de la historia del arte como la Victoria de Samotracia o la representación de Venus, con un cuerpo tan sensual como el que podemos contemplar aquí.
Sería bueno reflexionar sobre si seríamos capaces de hacer algo así en nuestra época por un ideal tan noble como la libertad o si vivimos en un conformismo y con un estatus que nos impide volver a tener una actitud revolucionaria, algo que nos suena rancio y alejado de nuestra realidad cotidiana. La manipulación ejercida por los políticos, medios de comunicación y grandes empresas parece que nos hace vivir en un sueño eterno dopados por un espectáculo que día tras día se repite impidiéndonos analizar todo aquello que realmente es importante.


lunes, 8 de julio de 2013

Pinturas Negras de Francisco de Goya: El Aquelarre

Ya hemos analizado en este blog algunas de las pinturas negras de Goya, como por ejemplo Saturno devorando a sus hijos o El Perro semihundido. Comentabamos que estas pinturas no eran ningún encargo ni estaban realizadas para la exposición pública, sino que fueron pintadas en las paredes de la casa del pintor, más o menos en el año 1815 y que nos trasladan a un mundo diferente del tipo de pintura que realizaba el artista y otros pintores de la época.
Decíamos principalmente que con estas pintura Goya se adelanta al expresionismo, realizando este tipo de estilo mas de cien años antes de que otros pintores se decidan a practicarlo, la temática de los cuadros, triste o desagradable, el uso de colores ocres o negros y también la aparición de deformidades en los rostros o cuerpos de algunos personajes, fruto de una pincelada muy suelta, nos recuerdan obras del estilo expresionista, quizás la más conocida de todas ellas sea el cuadro de Edward Munch El Grito.
Las pinturas se trasladaron al lienzo desde las paredes de casa del artista, e intentaron subastarse, esta en concreto, pero nadie pujo por ella y su dueño la donó al Museo del Prado en 1881, lugar donde ahora puede contemplarse.
La obra representa una reunión de mujeres, podriamos decir que una reunión de brujas en torno a un personaje que va tapado con una capa, pero del cual podemos adivinar su forma, ya que parece un macho cabrío, representación de la figura del demonio. Por tanto tendriamos una representacion de una misa negra o una adoración de la figura del demonio en esta obra, donde si nos fijamos podremos observar deformidades en los rostros de algunos de los personajes que la componen, todo acompañado de ese color marrón en difrentes tonalidades, tan del gusto del Goya a lo hora de representar estas obras.
No es esta una obra ajena al pintor, ya que la había representado anteriormente en pintura, en un cuadro realizado para la Duquesa de Osuna en 1797 y cuyo título era el mismo que esta obra, pero donde se aprecia la diferencia de color y como el pintor se vuelve más introspectivo según avanza el tiempo, pero en todos los aspectos, personalmente y como artista.


miércoles, 15 de mayo de 2013

Pinturas negras de Goya. El perro semihundido


Esta es sin ninguna duda una de las pinturas mas curiosas y extrañas que nos ofrece el artista aragones en toda su carrera. Decimos curiosa en primer lugar por la temática que adopta, no se trata de un cuadro religioso, tampoco mitológico, no es un retrato y tampoco trata como otras pinturas negras de contarnos un a historia sobre las dos españas como ocurre en Duelo a Garrotazos o sobre el brujería como ocurre en El Aquelarre.
Aqui tenemos tan solo la cabeza de un perro y un paisaje neutro de fondo, eso es todo.
Ningún artista hasta el momento había sido tan escueto a la hora de pintar un cuadro, ninguno había necesitado tan poco para describir tanto como aquí hace Goya.
Vamos a recordar que las pinturas negras de Goya las realiza hacia el año 1815 y que no eran para consumo de ningún mecenas sino que están pintadas en las paredes de su casa y sacan a la luz todas las obsesiones y miedos que aturden a Goya en estos momentos finales de su vida, cuando está completamente sordo y se ha vuelto sumamente desconfiado con todo el mundo.
La temática de todas estas obras es expresionista, es decir Goya es un pintor que se adelanta a su época porque es capaz de hacer lo que otros artistas no repetirán hasta finales del siglo XIX, por eso, al igual que Velázquez, es un pintor importante, porque es capaz de adelantarse a su tiempo y ofrecer un estilo nuevo, que nadie ha practicado hasta el momento.
Al enfrentarnos a una obra de este tipo debemos tener en cuenta que el expresionismo siempre trata temas tristes, trágicos, que creen angustia o miedo. Todo acompañado de colores oscuros que ayudan al cuadro a parecer más tétrico y a transmitir esa sensación de desasosiego. Nada que ver con obras como La Familia de Carlos IV u otros momentos de primera época donde se nota un Goya mucho más alegre.
En este caso pode,os imaginar a este animal atrapado en medio de la nada, solo y desamparado, condenado irremediablemente a la muerte si no hay nadie que se acerque a rescatarlo, hundiendose poco a poco en una zona de arenas movedizas, el final trágico se acerca y no podemos hacer nada por ayudar a este animal.
Es una obra muy simple pero cargada de sentimiento.


En este vídeo hacemos un completo análisis de la obra, comparándolo con otras del artista o de otros artistas famosos

 

martes, 5 de junio de 2012

Saturno devorando a sus hijos de Francisco de Goya

Sin duda una de las obras más emblemáticas del pintor aragonés. Realizada en una de las paredes de su casa, forma parte de la serie de las Pinturas Negras, una serie de obras que pintó a partir del año 1819 y que posteriormente fueron trasladadas a lienzo, encontrándose actualmente conservadas en el Museo del Prado de Madrid.
Las pinturas negras son muy interesantes porque Francisco de Goya se adelanta a su tiempo y precede en 100 años a lo que posteriormente van a realizar los pintores expresionistas. El contraste de color, las deformaciones, el uso del pincel  y el tipo de temática preludian lo que realizarán estos pintores más tarde.
La pintura representa al dios Crono que creyendo una amenaza para su reinado el nacimiento de sus hijos decide devorarlos para que no le quiten el poder. El paso del tiempo es lo que está presente en la mentalidad de Crono (Saturno en la mitología romana) y en la idea principal que el cuadro quiere transmitir.
Debemos señalar varias cosas interesantes en el cuadro, en primer lugar el uso del pincel. Goya ya no es un pintor detallista sino que pinta a grandes brochazos, extendiendo la pintura de forma desordenada en ocasiones.
El contraste de color es otra característica, vemos que usa una gran variedad de color marrón en su obra, también blanco, pero llama la atención sobremanera el color rojo del cuerpo del niño, la sangre que cae de su cuerpo e impregna también las manos del dios Crono.
Hay una extrema violencia en el rostro de Saturno, que abre tremendamente la boca para intentar comer el trozo de brazo del niño. También lo apreciamos en las manos que aprietan de forma muy fuerte el cuerpo para que no se le escape mientras lo está comiendo.
Por último hay que llamar la atención sobre los ojos, ya que Goya era una maestro en esta técnica, ensanchando las pupilas de maneras que el personaje nos produzca rechazo. En este caso los ojos son tremendamente grandes, dando impresión de que van a salir de sus órbitas, ayudando a aportar todo el dramatismo necesario a la escena.

jueves, 24 de mayo de 2012

La familia de Carlos IV de Goya para niños

La familia de Carlos IV. 1800. Pincha para ampliar

Esta conocida obra de Francisco de Goya fue pintada en el año 1800 y se encuentra expuesta en el Museo del Prado de Madrid.
A la hora de explicar a los niños el cuadro quizás debamos fijarnos en algunos detalles divertidos que puedan hacerles recordar algunas cosas respecto al mismo.
Se trata de un retrato conjunto de la familia real donde el propio artista también se ha retratado, su imagen aparece al fondo a la izquierda pintando un cuadro, de manera que la obra tiene una fuerte conexión con Las Meninas de Diego Velázquez. Pero quizás este trata de reafirmar la sucesión dinástica con la inclusión de los reyes y del heredero, el príncipe de Asturias y futuro rey, Fernando VII, que aparece vestido de azul en la parte izquierda del cuadro.
Es curioso observar como al lado de este personaje aparece una mujer a la cual no podemos verle el rostro, se trata de la futura esposa del futuro rey, que en ese momento no se sabe quien es, pero que sin duda existirá. Por eso Goya le oculta el rostro, Fernando VII se casará pero en este momento todavía no se sabe quien es la elegida para ese honor. Pero ese matrimonio garantiza la sucesión y el futuro de la monarquía.
Es también curioso ver como representa a cada uno de los reyes y como Goya juega con el tamaño de las pupilas de los ojos, para mostrarnos si un personaje le agrada o no le agrada. Así si miramos el rostro del rey Carlos IV nos daremos cuenta (con sus pupilas pequeñas) que es un personaje bonachón, incapaz de hacer daño a nadie, pero al mismo tiempo incapaz también de defender los intereses del país (recordemos que Goya fue un gran patriota español como vimos en cuadros como el 2 de Mayo de 1808).
Por su parte la reina María Luisa tiene un papel preponderante en la composición, ocupando el centro de la misma y demostrando así su poder. Si nos fijamos sus ojos parecen mas grandes y mira de lado como si lo hiciera por encima del hombro, en un gesto bastante soberbio. Además Goya no escatima esfuerzos en mostrar algunos de sus defectos. No es que la reina fuera muy guapa, pero es curioso observar que ya no le quedan dientes en la boca, ya que los había perdido todos con poco más de 30 años, dando la impresión similar a la de un viejo sin dentadura. Su madre, situada un poco más a la izquierda, preludia el futuro de belleza y dentadura de su hija en los años venideros.
Frente a las Meninas hemos de decir que Velázquez tenía gran obsesión por la profundidad, algunas obras vistas en el blog como La Túnica de José preludian esa manía del artista. Pero a Goya no le interesa tanto la profundidad sino que lo que quiere es centrarse en los personajes y en las características de los mismos.

jueves, 3 de mayo de 2012

El 3 de Mayo de 1808 de Francisco de Goya

El tres de Mayo es una pintura que no se entiende sin la que pinto Goya como pareja y que a su lado se encuentra en el Museo del Prado, el dos de Mayo de 1808. Una es consecuencia de la otra, los sucesos del 2 de Mayo tienen como resultado los fusilamientos del 3 de Mayo.


Los madrileños habían salido a las calles el día 2 para evitar la entrada del ejército de Napoleón en Madrid y así lo representa Goya, pero finalmente el ejercito francés se impone y los cabecillas de esa revuelta son fusilados en la montaña de Principe Pio al día siguiente.
Eso es lo que observamos en la pintura, algunos cuerpos yacen muertos en el suelo llenos de sangre, la mayoría de la gente mira horrorizada lo que está sucediendo, mientras unos militares franceses de disponen a disparar a uno de los rebeldes, más iluminado que el resto de la composición, cuya postura recuerda la de un cristo crucificado (aludiendo al sacrificio por España contra el invasor). Los guardias aparecen con la cara tapada ya que a Goya le interesa llamar la atención no sobre una persona sino sobre un sistema (en este caso sobre un país) que ha invadido España y está imponiendo su injusta ley.
El paisaje queda reducido al mínimo porque la escena importante ocurre en primer plano, de hecho da la sensación que Goya intenta taparlo.
La pincelada suelta que utiliza el artista preludia las pinturas negras, podemos notarlo perfectamente en la forma de extender la sangre o bien en los brochazos que tiene la camisa del personaje que va a ser fusilado.
Pese a que los hechos ocurrieron en 1808 Goya pintó estos cuadros en 1815. Hay quien especula que estuvo presente en los fusilamientos guardando la escena en su memoria para pintarla años después.

Lo tenemos en vídeo por si te apetece ver esta opción o más fotografías

martes, 1 de mayo de 2012

El 2 de Mayo de 1808 de Francisco de Goya

Esta imagen pintada por Francisco de Goya se encuentra emparejada con la del 3 de Mayo de 1808 y una es consecuencia de la otra, lo que sucede el 2 de Mayo tiene como desencadenante los acontecimientos del día 3, donde se producen los fusilamientos de los insurrectos contra la invasión francesa.


Estas dos obras no fueron pintadas en ese momento, 1808, sino que se hicieron más tarde de la fecha donde tuvieron lugar, concretamente en 1814, guardando Goya en su mente los recuerdos o componiendo según las historias que le habían contado acerca de lo sucedido.
El 2 de Mayo representa la llegada del ejercito de Napoleón para ocupar la ciudad de Madrid y la respuesta de sus ciudadanos ante esta invasión. Podemos observar como los primeros en llegar son uno de los cuerpos de élite del ejercito de Napoleón, los Mamelucos, unos mercenarios egipcios que combatían con el ejercito francés. Los madrileños salen a su paso e intentan por todos los medios detener su avance atacando a los animales que los transportan y a las personas que montan los caballos, algunos de cuyos cuerpos vemos en el suelo junto a los de españoles fallecidos en el intento.
Goya era un gran patriota y al mismo tiempo partidario de las libertades, pero una cosa es ser partidario de las ideas afrancesadas y otra muy distinta que los franceses invadan tu país.
Su pincelada es bastante suelta, no tenemos más que fijarnos en la sangre que hay en el suelo.
No parece Goya muy interesado en el paisaje ya que no le presta mucha atención a su desarrollo, intentando que el espectador se centre en la escena que está sucediendo en las calles de la capital.

Lo tenemos en vídeo por si te apetece verlo en esta opción.

domingo, 4 de marzo de 2012

La violencia en el arte contemporáneo (1)

Tal como venimos haciendo habitualmente siempre que hablamos de arte contemporáneo e intentamos explicar a los niños algunas de las obras, vamos a realizar una comparación con una obra clásica que nos ayude a comprender mejor lo que se hace ahora y lo que se hacía entonces.

En primer lugar la imagen que contemplamos corresponde al colectivo El Perro que dejaron de existir para renacer como Democracia y así es como se titula esta obra, que fue realizada en el año 2005. En ella se hace una recreación de las torturas que sufrieron algunos prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib durante la Guerra de Irak. El colectivo se preguntaba en esta obra por los derechos humanos, cuestionandose si el trato que se daba a los prisioneros encajaba con la Declaración de los Derechos Humanos y con la Constitución de Estados Unidos (o de cualquier potencia occidental) que reprueba la tortura y concede una serie de privilegios a los que todos prisionero tiene derecho, uno de ellos la presunción de incocencia. Las imágenes de estas torturas y abusos de poder dieron la vuelta al mundo y El Perro lo utilizó como elemento de reflexión sobre los límites de la Democracia.

Por su parte la otra imagen representa una de las pinturas negras de Francisco de Goya, titulada Duelo a Garrotazos o La Riña, donde podemos observar a dos hombres que tienen sus piernas atrapadas en el barro o en la tierra y cada uno con un mazo en la mano golpea al contrario con toda su fuerza, provocando como podemos comprobar regueros de sangre que caen por el rostro y cuello de uno de ellos. Al estar atrapados parece una lucha a muerte ( este tipo de duelos tenían lugar en la época cambiando las pistolas por garrotes) en la que no hay escapatoria. Aunque no sabemos muy bien el significado que Goya quiso darle a la obra (quizas enfrentamiento entre las dos españas?), se trata sin duda de una dura pugna muy trágica, porque conocemos el final de una de las personas que componen el cuadro irremediablemente tiene que fallecer.