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miércoles, 14 de diciembre de 2016

Gerard Richter para niños

El artista alemán que hoy nos ocupa es una de las figuras más importantes de la pintura posterior a la segunda guerra mundial que, a día de hoy, todavía se encuentra vivo y reside en la ciudad alemana de Colonia.


Si tenemos que trazar una pequeña biografía de Gerard Richter diremos que ha tenido una vida bastante ajetreada durante su infancia y su juventud. Debemos recordar que nació en el año 1932, así que siendo un niño le tocará vivir algunos de los rigores del nazismo y la segunda guerra mundial. Su propio padre tuvo que luchar en el frente oriental y estuvo como prisionero durante bastante tiempo, una de sus tías murió en un programa nazi de eutanasia y esterilización, uno de esos que buscaban la supremacía de la raza en una locura sin fin.
Asimismo después de la guerra se encontraba en la parte oriental de alemania y tuvo que cruzar con su esposa al otro lado pocos días antes de que se iniciara la construcción del muro de Berlín, una barrera que se lo habría puesto muy difícil si decide hacerlo unos días más tarde.


La pintura de Gerard Richter pasa por varias etapas, pero quizás sea su comienzo lo más interesante, donde se adscribe a una corriente que tiene que ver con el expresionismo abstracto. Los horrores y atrocidades cometidos durante la guerra le hacen perder la confianza en el ser humano. No hay más que pensar en algunas de las cosas que los nazis hicieron para darse cuenta de lo cruel y vil que se puede llegar a ser. El hombre es un animal cargado de bondad, si quiere, porque también es capaz de los mayores horrores que podamos imaginar. Este segundo aspecto es el que predomina en la ideología nazi y en la gran mayoría de sus seguidores, cegados por un fanatismo que solo causó dolor y millones de muertos, en el campo de batalla y fuera de él.
Toda esta explicación tiene conexión con un tipo de pintura abstracta, violenta, con grandes brochazos y descargas de pintura sobre el lienzo. Así se componen una serie de cuadros cargados de rabia y dolor, por las cosas que han sucedido, por aquello que se va descubriendo en los campos de concentración y que harían avergonzarse a cualquiera.
Richter a lo largo de su larga carrera artística se ha visto seducido por otros movimientos, como por ejemplo la tendencia del arte pop en los años 60 y también por el minimalismo durante la década de los 70, aunque desde el año 1976 su obra es mayoritariamente abstracta, exceptuando algunos bodegones y paisajes.
Paneles de vidrio y espejos también se incluyen en sus obras abstractas y le dan un ambiente extraño, diferente, como un reflejo de un espectador que participa de la tensión que genera la pintura, tratando de incluirlo en el cuadro.


domingo, 27 de marzo de 2016

Jean-Michel Basquiat para niños entre el graffiti y el pop

Basquiat es uno de los jóvenes rebeldes del arte cuya trayectoria se vio truncada cuando solo contaba 28 años de edad, debido a su muerte por sobredosis. El triunfo le llegó muy joven y las circunstancias tanto familiares como personales que lo rodeaban no ayudaron a que pudiera tener un mejor fin. Ese aura de artista rebelde le persiguió cuando estaba en activo (siempre gustan en exceso este tipo de actitudes siempre poco recomendables) y continuó después de su fallecimiento.


Su deceso se produjo en 1988. Había nacido en Nueva York en 1960 dentro de una familia desestructurada formada por un padre haitiano y una madre puertorriqueña y su infancia no fue del todo feliz debido al divorcio de sus padres y a los constantes cambios de domicilio debido a ello.
Esta situación no conducía a nada bueno, abandonó el colegio y, como otros muchos jóvenes en ese momento, formó parte de una de las muchas bandas callejeras que proliferaban en Nueva York y otras ciudades norteamericanas. Ello le hizo entrar en contacto con el arte callejero y sobre todo con el Graffiti con el que llenaba muchos de los muros de la ciudad. Firmaba con un nombre bastante provocativo SAMO que alude a que siempre pintaba el mismo tipo de cosas, siempre desde un punto de vista satírico y altamente provocativo.
Basquiat es el ejemplo de un artista que se encuentra por completo fuera del sistema pero que de repente se introduce en el mismo, obteniendo un éxito que no tiene comparación con otros. Su primera gran exposición dentro del sistema será en el año 1980 y desde entonces no paró de realizar exhibiciones tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Por ejemplo en 1981 ya expuso en el PS1 del MOMA de Nueva York, uno de los espacios más cotizados por cualquier joven artista.



Para esta nueva etapa abandona el graffiti y el soporte para sus obras será la pintura. En un principio con gran influencia del expresionismo abstracto (estilo genuinamente norteamericano) cuya referencia más importantes será Jackson Pollock o las figuras de Willem de Kooning, aunque sus pinturas siempre tendrán un toque étnico que alude a los orígenes de su familia salpicado con unas notas de arte pop, ya que es innegable la gran influencia que Andy Warhol ejercía en el mundo del arte de la ciudad en ese tiempo y quizás también porque el icono pop le sirvió como padrino en su presentación como artista y gracias a él muchos adeptos abrieron los ojos. La cultura popular y en parte las diferentes etnias que se dan cita en la gran manzana forman parte de su trabajo.
Es curioso observar como el sistema del arte comienza en este momento a absorber algunos artistas considerados hasta entonces marginales o procedentes de estilos que no estaban considerados como arte, como puede ser graffiteros, por ejemplo Keith Haring que coincide en la misma época con Jean-Michel Basquiat y que también alcanzará el éxito con un final bastante trágico.



domingo, 16 de agosto de 2015

El pintor Mark Rothko para niños


Consideramos a Rothko como uno de los grandes pintores abstractos del siglo pasado, aunque él no estaría deacuerdo con esta afirmación ya que sus obras tienen un profundo significado que roza lo metafísico y siempre busca la relación entre el cuadro y el espectador.

Si tratamos de contar una pequeña biografía de Mark Rothko debemos decir que nació en Lituania en el año 1903, aunque la mayoría de su vida y sus desarrollo artístico tendrán lugar en Estados Unidos, país al que se traslada su familia cuando el artista contaba siete años, huyendo quizás de una zona donde las condiciones de vida de una familia judía, como la suya, comenzaban a complicarse.

El interés de Rothko por el arte llega de forma tardía, su familia tuvo dificultades económicas (su padre falleció muy pronto) y todos tuvieron que trabajar para poder sacar a la familia adelante. No será hasta los veinte años cuando comience su vocación artística. De hecho acudió becado a la Universidad de Yale, aunque perdió la beca, pero sus estudios no tenían nada que ver con el campo artístico.

La ciudad de Nueva York será decisiva en su obra y el gran ambiente artístico que se vivía en la ciudad durante esos años, prolongados por el éxito del expresionismo abstracto después de la segunda guerra mundial, representado por las obras de Jackson Pollock.

Una aproximación a las obras más conocidas de Rothko nos lleva a la finalidad con la que el artista los compone, por ejemplo que sus obras son trabajos para reflexionar, tratando de establecer una relación entre las obras y el espectador. Son trabajos que aluden a la inmensidad del universo y la pequeñez del ser humano, se trata de un espacio de dimensiones inabarcables, donde lo religioso se hace presente. Rothko pertenece a una generación de artistas que tratan de introducir a través de sus obras la filosofía oriental, concretamente el budismo, ellos daban mucha importancia al vacío, algo que estaba en el ambiente en el cual se desarrollan las obras de Rothko.

Para tener una mejor relación con la obra Rothko pensaba en la mejor manera de colocar sus cuadros, le gustaba personalmente que el punto de vista de la obra fuera bajo. Las obras no tenían marco y prefería una iluminación natural a artificial, ya que esta última hacía perder algunos de los matices de la multitud de colores en gradación utilizados en sus obras.

Rothko no se consideraba un artista abstracto, ya que eso no era lo importante para él sino aquellas emociones que pudieran extraerse de la contemplación de sus obras, emociones humanas como el miedo, la inmensidad, el extasis, el destino, la tragedia. Rothko decía que “la gente que llora delante de mis cuadros vive la misma experiencia religiosa que yo sentí al pintarlos. Si usted solo se fija en el color y sus relaciones, se le escapa lo decisivo”.

Los colores utilizados por Rothko en sus obras van cambiando según va avanzando su vida, al final se volverán bastante grises y oscuros fruto de una profunda depresión que le llevara al suicidio, cosa que sucedió el 25 de febrero de 1970, con él se pierde uno de los grandes artistas del siglo XX.