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domingo, 7 de mayo de 2017

La iconografía del San Francisco de Asis

San Francisco de Asís es una de las figuras que más devoción ha tenido desde la Edad Media hasta nuestros días. Fundador de diferentes órdenes religiosas, se trata de una figura cuyas historias y leyendas se han contado a lo largo del tiempo, algunas de forma exagerada y otras que reflejan perfectamente la personalidad y la humildad del santo.
Es una figura canonizada por la iglesia pocos años después de su muerte, concretamente en el año 1228.


Uno de sus hechos más representados es la estigmatización que el santo sufría cuando rezaba, normalmente delante de un cráneo. Se le suele representar con su hábito, en muchas ocasiones remendado, dada la austeridad de San Francisco, y con las heridas en las manos y en los pies de las que se encuentra brotando sangre. Así lo podemos observar por ejemplo en una de mas conocidas obras de Bartolomé Esteban Murillo o de Francisco Zurbarán.


Pero nos ha parecido más interesante otra leyenda que dio origen a una iconografía concreta que se va a representar sobre todo en época barroca. La historia cuenta que el Papa Nicolas V, que vivió a mediados del siglo XV, se encontraba visitando la cripta en la Basílica conde se encontraba depositado el cuerpo del santo. Abrió la cripta y encontró el cuerpo intacto del santo, se encontraba de pie, con los ojos abiertos y los estigmas de las manos y los pies se encontraban manando sangre todavía. Es decir como si la figura estuviera viva.
Es un modelo iconográfico que se repitió a lo largo del barroco y que algunos escultores van a repetir con profusión, Por un lado lo encontramos en obras de Gregorio Fernández, una figura con un hábito de color casi negro, los ojos entreabiertos y las marcas de los estigmas en una de sus manos.

San Francisco. Bartolomé Esteban Murillo

Pedro de Mena será el otro modelo interesante de esta iconografía, una figura mucho más delicada y con un tratamiento del rostro muy típico del artista, con las cejas onduladas y la boca entreabierta, que permite observar los dientes de la figura. Tiene los ojos mucho más abiertos que la de Fernández, de hecho, da impresión de mirar al cielo, buscando una respuesta a una pregunta realizada. Conserva el hábito, aunque las manos se encuentran metidas dentro de él, con lo que es imposible poder observar los estigmas en las manos como en el anterior.
Como hemos indicado Zurbarán tiene varios cuadros dedicados a este santo, en muchos de ellos se encuentra rezando delante de una cráneo, aunque también encontramos alguna imagen que repite el esquema que acabamos de describir.

San Francisco. Francisco de Zurbarán

domingo, 28 de agosto de 2016

La historia de Santa Catalina de Alejandría por Carvaggio

Caravaggio es uno de los pintores mas reputados a nivel mundial que da inicio al estilo barroco en Italia y se convierte en un maestro del claroscuro, movimiento que se extenderá por toda Europa y donde nuestro artista tiene una importancia crucial en su difusión e influencia.


Caravaggio murió joven, no llegó a legar una gran cantidad de obras, pero entre ellas encontramos esta representación tremendamente realista de Santa Catalina de Alejandría, acompañada de sus símbolos habituales, una rueda con cuchillos y una espada que porta en sus manos.
La historia sobre Catalina de Alejandría fue escrita varios siglos mas tarde de su muerte, con lo que es posible que muchos aspectos de su vida se encuentren distorsionados. Nació en el año 290 viviendo a principios del siglo IV y destacando por su habilidad para los estudios relacionados con la filosofía. Según cuenta la leyenda se le apareció Jesucristo una noche y desde entonces decidió consagrarle su vida.
Requerida tanto ella como otros fieles por el emperador de la zona a realizar sacrificios a los dioses paganos Catalina se negó, regando de conversiones a su paso cada una de las veces que se le preguntaba para hacerlo. Sabios, militares, damas, hasta la propia emperatriz admiraban y seguían las ideas de Catalina.
Pero pese a todos estos hechos y su capacidad de convencimiento fue condenada por el emperador a morir en una rueda llena de cuchillos, cuyo cuerpo se colocaba en medio y al ir girando lo cortaba en diferentes piezas. Parece ser que cuando el cuerpo de Santa Catalina tocó la madera, esta se rompió, con lo cual fue imposible ejecutar el castigo. Pese a este símbolo tan claro, el emperador obcecado pensó en un método mucho mas eficaz y útil para hacerla morir, mucho más rápido eso sí, le cortaría la cabeza con una espada.
Según la tradición su cuerpo se encuentra depositado en un monasterio del Monte Sinai, donde la gente peregrinaba para visitarlo.
Estos símbolos de los que hablamos podemos observarlos en la obra de Caravaggio, la rueda rota, la espada y la mujer que nos mira de forma siniestra con ánimo de preguntar algo al espectador. Todo acompañado del tenebrismo típico del artista que observamos en la zona iluminada y el fondo completamente oscurecido.

domingo, 21 de diciembre de 2014

La vara florida símbolo de San José

Son múltiples las ocasiones en las que encontramos representaciones de San José con una vara en sus manos que en la mayoría de las ocasiones se encuentra florida. Vamos a analizar de donde viene la iconografía de San José y esta curiosa vara.
Retablo de la Catedral Vieja de Salamanca
Para ello no tendremos que fijarnos en los evangelios sino que debemos acudir a los Apócrifos, que es de donde se toma esta idea. Aquí contamos la historia de la vara de José.
Los padres de María, la Virgen, llevaban mucho tiempo sin poder tener hijos, pero no perdían la esperanza, cuando Joaquín, ya anciano recibió la noticia de que su mujer Ana tendría una hija. Esta debería estar consagrada al servicio de Dios para toda su vida. Y así fue Ana quedó embarazada y cuando la niña contaba corta edad fue trasladada al templo para que allí guardara su virtud y dedicara su vida al Señor.
Cuando María llegó a la adolescencia, los sacerdotes del templo decidieron emparejarla con alguno de los viudos que existían en la ciudad, ya que un sacerdote de nombre Zacarías había recibido una visión en el templo que le indicaba que reuniera a todos los viudos del pueblo y que todos debían venir con su vara, aquella vara que tuviera un prodigio sería la elegida para convivir con María, siempre eso sí con la condición de mantener la pureza de la Virgen porque para eso había sido consagrada al templo siendo niña.
Así José se reunió con los otro viudos y juntos fueron al templo acompañados de sus respectivas varas. Al llegar el sumo sacerdote tomó las varas y entró en el templo con ellas. Al salir no observaron nada nuevo (en algunos escritos se dice que José no estaba entre los viudos y que le invitaron a participar aunque él no quería hacerlo). Pero al entregar la vara a José una paloma salió de ella, en otros casos según la historia que se cuenta la vara floreció. De esta manera se supo cual sería el elegido para tomar a su cargo a María.
Por eso cuando se representa la escena de la unión de los nuevos esposos, aparece la imagen de José con una vara en las manos, acompañados por otros candidatos. Alguno de estos se encuentra rompiendo la vara al no hacer sido elegido para desposar a María y la rompe con rabia a la altura del muslo o pisándola para quebrarla. 
Por tanto es normal encontrar iconografía de San José tanto en escultura como en pintura en la que se representa al santo con una vara florecida en sus manos, e muchas ocasiones agarrando al niño Jesús de la mano.

Bartolomé Esteban Murillo. Desposorios de la Virgen