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lunes, 4 de febrero de 2013

El olfato de José de Ribera


Este cuadro pertenece a una serie que el artista realizó dedicada a los sentidos al poco tiempo de llegar a Italia desde su Xativa natal.
Se nota una influencia muy grande los los maestros del claroscuro, sobre todo de Caravaggio,sobre todo en el foco de luz que ilumina desde el lado izquierdo, dejando partes del cuadro completamente oscurecidas.
Ya hemos hablado de que José de Ribera se muestra algo desagradable en algunos de sus cuadros, así pudimos observarlo en obras como La Mujer Barbuda que ya hemos estudiado en este blog.
Podía Ribebra para representar el sentido del olfato a un hombre o una mujer oliendo un perfume o una flor, pero no, para el olfato como vemos elige un hombre que esta oliendo una cebolla y que tiene apoyada en su mesa otra cebolla y también un ajo, que no se caracterizan por su agradable olor.
De hecho la cebolla que tiene abierta en sus manos, si observamos la cara del personaje nos daremos cuenta que le provoca tener los ojos llorosos debido a la reacción después de abrir o cortar una cebolla.
Otro dato interesante es el realismo con el que el artista pinta el cuadro, escogiendo para ello personajes populares. Tan popular es el personaje que escoge un mendigo de la calle, que se puede apreciar perfectamente en la manga de la camisa completamente rota y llena de jirones, al igual que el sombrero que lleva el personaje.

miércoles, 24 de octubre de 2012

La mujer barbuda de José de Ribera


José de Ribera es un artista con tendencia a exagerar las situaciones, a llevar al extremo el tema que está tratando, bien sea la vida o el martirio de un santo, cuadros estos últimos donde es conocido por su extrema crueldad y realismo, fruto de su aprendizaje dentro de la escuela española, suavizado con su traslado a Italia donde tras pasar por Roma se instalará definitivamente en Napoles desde donde realizó muchísimas obras tanto para clientes españoles como italianos.
Piensa que el tema que se nos planeta incluso puede convertirse en algo divertido de explicar. Como vemos en la obra nos encontramos a una mujer que parece acaba de dar a luz hace poco tiempo, sabemos que es una mujer porque podemos ver que saca uno de sus pechos para dar de mamar al niño. Algo extraño si obervamos la cara de esta señora con ese rostro barbudo y descuidado. La enfermedad que sufre está descrita en la parte derecha del cuadro, allí se indica que alguna mujeres después del parto, mientras su cuerpo se regulariza, segregan hormonas masculinas en exceso, lo cual les provoca la aparición de vello en algunas zonas que hasta entonces no tenían, como por ejemplo la barba o el pecho.
Lo que ocurre es que José de Ribera lleva hasta el extremos está situación, de manera que lo que ha representado es directamente un hombre, no una mujer a la que le está saliendo pelo en estas zonas indicadas, tanto que el dibujo del pecho parece forzado en el pecho de ese hombre.
Es muy curiosa también la cara del esposo situado en la parte posterior del cuadro, como mira al espectador con una cara de incredulidad, no explicándose muy bien lo que está sucediendo y de aceptación dando por hecho que es una circunstancia con la que tiene que convivir, aunque no sea de su agrado.
Todo ello en un ambiente de claroscuro barroco, tan típico de estos primeros años de la pintura barroca española con ese foco de luz que ilumina en este caso la zona de la cabeza del niño y el brazo derecho de la madre, dejando en penunbra el resto de la obra. 
Este claroscuro lo abandonará Ribera una vez que se establezca en Italia.
La obra se conserva en el Palacio Ducal de Medinaceli en Toledo estando fechado en 1531.