miércoles, 6 de mayo de 2015

Los toros de Guisando y otras representaciones tribales en la España prerromana

Antes de las llegada de los romanos a España, debemos distinguir entre dos zonas del país con diferentes niveles culturales y por supuesto representaciones artísticas. Por un lado encontramos la zona de Andalucía y todo el Mar Mediterráneo con un mayor grado de desarrollo en todos los niveles, cultural, comercial, organización social y expresiones artísticas como por ejemplo La Dama de Elche, la Dama de Baza o la Dama de Ibiza.


Por otro lado se encuentran las zonas del interior del país, mucho menos culturizadas que las anteriores, que no tienen un desarrollo de la escritura o la justicia tan grande como las anteriores, con una organización social en tribus dirigidas por un jefe al que su pueblo le debe lealtad y con representaciones artísticas mucho más toscas que las anteriores.
Un buen ejemplo de ello son las imágenes de los Toros de Guisando, que se encuentran en la provincia de Ávila. Guisando es un lugar conocido históricamente porque allí el rey Enrique IV de Castilla en el año 1468 nombró a su hermanastra Isabel como Princesa de Asturias y heredera del trono de Castilla renunciando a los derechos que tenía su hija Juana la Beltraneja sobre la que existían dudas acerca de su paternidad por su conocida impotencia.
Los Toros de Guisando son un grupo de esculturas halladas en este lugar de la provincia de Ávila que podemos fechar en el siglo II o siglo I antes de Cristo. Realizadas en granito, no sabemos muy bien lo que representas, algunas personas se inclinan porque sean toros mientras que hay otras que aluden a que pueden ser cerdos. La razón para pensar en toros es que muchas de ellas tienen dos espacios en la cabeza que podían acoger los cuernos del animal. Todas estas figuras deben asociarse con la ganadería, muy importante en ese momento en la zona norte de España y con la creencia de que estas representaciones podrían ser imágenes protectoras de los animales.
Quizás sean los Toros de Guisando los más conocidos pero encontramos figuras de este tipo repartidas por toda Castilla y León, otra de las más conocidas se encuentra en el Puente Romano de Salamanca, ya que forma parte de un episodio que le sucedió al Lazarillo de Tormes cuando sirviendo a un ciego, este le invita a colocar su cabeza sobre el lomo del Toro para escuchar cierto tipo de ruido y cuando Lázaro acerca la cabeza el ciego se la estampa contra la piedra, intentándole enseñar que debe ser más precavido y menos crédulo, sobre todo si la escultura que tiene delante es de piedra como esta.

Toro situado en el Puente Romano de Salamanca


1 comentario:

  1. Hola. un repaso muy completo e instructivo. Seguimos en contacto

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