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miércoles, 26 de octubre de 2016

El pintor manierista Juan de Roelas

Este artista, no tan conocido como otros que triunfarán en época barroca, será un gran referente para muchos de los que trabajaron en la escuela sevillana a principios del siglo XVII, aunque él es una generación anterior a todos ellos, estamos hablando de artistas de la talla de Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo o Juan de Valdés Leal.


Hay ciertas dudas sobre su origen, aunque parece demostrado que su lugar de nacimiento sería flamenco, así aparece con su padre, de nombre Jacques, en algunos documentos que se conservan en la ciudad de Valladolid.
Es muy posible que este artista viajara a Italia y entrara en contacto con artistas de la Escuela Veneciana como Tintoretto o Veronés, son los mismos maestros que instruyeron con sus obras a El Greco, por lo que el uso del color o bien podríamos decir el uso de colores llamativos utilizados en la pintura, tendrían que ver con esta escuela.
En algunas de sus obras observamos otra características que tiene en común con el artista cretense, se trata de la división en dos partes del cuadro, incluyendo en la misma obra la visión de la tierra y de el cielo. Sin duda El Greco lo resuelve mucho mejor (pensemos en obras como el Entierro del Señor de Orgaz), pero al tiempo notamos que quiso enseñar a sus alumnos en esta cuestión, con suerte desigual como ocurre en el caso de Zurbarán y su Apoteosis de Santo Tomás de Aquino.


Tras su estancia en Valladolid vendrá a Andalucía para trabajar en la localidad de Olivares y desde allí a Sevilla donde tendrá una de las más importantes escuelas del momento junto a la del otro maestro y competidor Francisco Pacheco. Este le criticará por la forma de representar diferentes temas en los cuales el artista se salía de la ortodoxia del catolicismo más purista o por la representación realista de objetos que no se citaban en los sagrados textos. Pero observamos como alguno de los alumnos de Pacheco seguían los modelos de Roelas para realizar sus obras, lo observamos en la representación que Velázquez hace de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen o en el realismo fotográfico propio del primer barroco de los objetos cerámicos o metálicos. Pacheco nunca llegó a conseguir ese realismo en la representación de objetos, al tiempo que tenía cierto problema con las proporciones y las personas y detalles en profundidad.
La etapa final de la vida de Juan de Roelas no tiene que ver con la pintura, sabemos que viajó a Madrid e intentó trabajar como pintor del rey, pero fracasó en el intento y se retiro a la localidad de Olivares donde ordenado religioso se dedicó a su vida como canónigo en la Colegiata de la localidad hasta su fallecimiento, que tuvo lugar en el año 1625, cuando contaba con 55 años de edad.


domingo, 16 de octubre de 2016

El pintor y maestro Francisco Pacheco para niños

Francisco Pacheco es una de las figuras más importantes y más influyentes de la pintura y la escultura barroca española, ya que no podemos considerarlo solo como artista sino como autor de tratados de iconografía que van a perdurar a lo largo de los años para representar diferentes temas y figuras de santos.


La mayoría de su vida transcurre en la ciudad de Sevilla, aunque nuestro protagonista nació en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, aunque se trasladó a Sevilla desde muy joven para formarse con su tío que era canónigo de la catedral y una persona con gran influencia en la actividad cultural de la ciudad. Esto llevó a nuestro artista a tener muy buenos contactos y amigos que le ayudaron una vez que faltó su tío para continuar con su trabajo, no solo pictórico, sino intelectual en la capital de Andalucía.
Francisco Pacheco también es conocido por ser el maestro de Diego Velázquez, el gran pintor barroco entró en el estudio de Pacheco cuando tenía 11 años y unido a él terminará triunfando en Madrid, donde las influencias y amistades de Pachecho hicieron que allí se trasladara, para comenzar su carrera junto al rey Felipe IV. 


Resulta curioso, aunque no extraño en la época, que Velázquez se casara con la hija de Francisco Pacheco, de nombre Juana. Era normal, en algunos casos, que el alumno más aventajado se casara con alguna de las hijas del maestro. Lo mismo le sucedió al propio Velázquez que casó a su hija con su mejor alumno que se llamaba Juan Bautista Martínez del Mazo.
Como pintor Francisco Pacheco comienza como pintor manierista y no se produce una gran evolución en su forma de pintar a lo largo de su vida, aunque si en los temas a tratar. En muchos casos el maestro ofrece problemas con las figuras en movimiento y a la hora de representar la profundidad donde las proporciones no son correctas. Su gran competidor en la ciudad será el pintor de origen flamenco Juan de Roelas.
Como decíamos Pacheco no se dedicó solo a la pintura y los encargos que pudiera recibir sino que también escribió varios libros, el más conocido de todos se llama El Arte de la Pintura, donde como decíamos nos cuenta como representar temas y figuras de santos de acuerdo a como se supone que se produjeron los hechos históricamente. Este purismo histórico hizo que Pachecho trabajara para la Inquisición velando por la pureza de las representaciones artísticas en la ciudad de Sevilla. El libro se terminó de escribir unos años antes de su muerte, pero no fue publicado hasta unos años después, pero sirvió como modelo para múltiples representaciones posteriores.


miércoles, 12 de octubre de 2016

El pintor barroco Francisco de Zurbarán para niños

Zurbarán es uno de los grandes pintores españoles del siglo XVII cuya figura se encuentra eclipsada por el gran maestro del barroco español, Diego Velázquez, con el cual convive y cuenta con su amistad, ya que le visitó cuando este trabajaba en Madrid para el rey Felipe IV.


Si tenemos que trazar una pequeña biografía de Zurbarán debemos decir que, pese a que su carrera artística se desarrolla principalmente en Sevilla, nació en tierras extremeñas, concretamente en la localidad de Fuente de Cantos, en la provincia de Badajoz en el año 1598, un año antes que lo haga Velázquez.
Lo que si hizo fue estudiar en Sevilla, con otro de los grandes maestros del momento, si Velázquez trabajó en la escuela de Francisco Pacheco, Zurbarán lo hizo en la de Juan de Roelas, otro de los grandes artistas del momento. Es fácil pensar que aunque estuvieran en distintas escuelas los aprendices estaban en contacto, al igual que sus maestros, modelos de ambos servirán de inspiración a nuestros artistas jóvenes que los siguen indistintamente en algunas de sus obras.
Al acabar sus estudios Zurbarán se estableció en la población de Llerena, corría el año 1617 y desde allí empieza a pintar encargos para diferentes pueblos de la zona y también para Sevilla, ya que en la gran ciudad le conocen y admiran su arte.
De hecho desde allí fue reclamado para establecerse en la ciudad hispalense recibiendo diferentes peticiones de instituciones para llenar con sus obras diferentes espacios. Muchas de las obras de Zurbarán son de temática religiosa, trabajo mucho para la iglesia y concretamente para distintas órdenes religiosas que admiraban su estilo y querían contar con sus trabajos en los distintos conventos. Cartujos, Mercedarios, Franciscanos, Jerónimos, Dominicos, son algunos de los tenedores de sus trabajos.


A esto debemos sumar que Sevilla es una ciudad con mucha actividad comercial, sobre todo en el puerto, donde llegan barcos americanos cargados de mercancías y se envían desde España todo tipo de productos para llevar al nuevo continente. Zurbarán comenzará enviando algún cuadro y pronto recibirán gran cantidad de encargos para enviar a América, será este un nuevo mercado para el artista cargado de posibilidades.
En cuanto al estilo de Zurbarán, como ocurría con otros artistas delo siglo XVII, empezó practicando el tenebrismo que no abandonó hasta muy tarde, concretamente en 1634 después de realizar un viaje a Madrid en el que visitó a Velázquez y pudo observar la colección real de pintura.
Dicen que Zurbarán es el mejor pintor para el color blanco del cual consigue tonalidades increíbles, también es un maestro del bodegón, quizás el mejor que tenemos en España junto a Sanzhez Cotán.
Falleció en Madrid en el año 1664.


miércoles, 27 de abril de 2016

Cristo en casa de Marta y María de Diego Velázquez

El artista sevillano es uno de los grandes creadores de todos los tiempos, no solamente porque domina la técnica sino porque es capaz de innovar y no quedarse parado con lo que ya sabe hacer. Velázquez busca nuevos caminos para la pintura y experimenta con ella adelantándose a otros artistas, de manera que podemos observar algunas obras que tienen características del impresionismo, por citar alguno de ellos. Para aquellos que quieran conocer un poco más la biografía de Velázquez pueden seguir el enlace que adjuntamos. 


La pintura que hoy nos ocupa fue realizada durante su estancia en Sevilla anterior a su traslado a Madrid, se trata de una etapa de formación y consolidación de su arte y su forma de pintar, realizada junto al maestro Francisco Pacheco con el que trabajaba en su estudio y que fue quien le consiguió gracias a sus contactos su traslado a la corte en el año 1621.
No conocemos exactamente la fecha de realización pero podemos citar 1618 o 1619 como el año en que estaría realizado este cuadro.
Velázquez utiliza una técnica que ya había utilizado en otra de sus obras, La Mulata, se trata del cuadro dentro del cuadro, es decir en un mismo cuadro tenemos dos escenas diferentes pero conectadas entre si por alguno de los personajes que aparecen en el cuadro. Una ventana se abre en la parte derecha del cuadro donde podemos observar otra escena independiente de lo que sucede en primer plano.
La historia hace referencia a una visita que Cristo realizaría a la casa de Marta, María y su hermano Lázaro, que no aparece en la escena, pero lo citamos por la gran amistad que la familia tenía con Jesús y que sería el motivo de la visita del maestro a la casa. Mientras Marta prepara la comida, vemos como María extasiada, se encuentra escuchando las palabras que Jesucristo sentado le dirige. Tenemos una mujer mayor que nos sirve como enlace entre las dos escenas y que da impresión de estar reprochando a Marta mientras está en la cocina, que su hermana María no le ayuda en nada y que se dedica solo a escuchar las palabras de Jesús, mientras ella se encuentra trabajando. 
Junto a eso encontramos una de las características de Velázquez en esta época y es el tratamiento casi fotográfico que tienen los elementos del bodegón representados encima de la mesa, los huevos, los ajos, el pescado, el mortero que Marta tiene entre sus manos, son tan realistas que parecen casi de verdad. Incluso llegamos a ver un detalle de una pequeña jarra en la segunda escena apoyada encima de una pequeña mesa.
Este tipo de escenas dobles influirán mucho en otros artistas como Salvador Dalí que realizará algo parecido cuando pinte La Muchacha apoyada en la Ventana, obra del año 1925, poco antes de iniciar su etapa surrealista.

domingo, 25 de enero de 2015

La Joven de la Perla del pintor Johannes Vermeer

Esta obra, también conocida como la joven del turbante, es una de las más famosas del pintor barroco holandés al cual también podemos encontrar con el nombre de Vermeer de Delft ciudad donde nació y desarrolló su carrera artística hasta su fallecimiento ocurrido en el año 1632.


Vermeer, como le ocurre a otros artistas barrocos de la época, tiene una tendencia general a la representación de personajes populares, ya pudimos contemplarlo cuando analizábamos el cuadro de La Lechera. Se trata de la representación de situaciones cotidianas en las que intervienen personajes que cada día realizan esa labor. Como decimos otros artistas educados en la representación del costumbrismo, como Velázquez, no son ajenos a este estilo y lo van a practicar a lo largo de su vida, alejados de representaciones idealizadas, más cercanas a la pintura italiana y en algunos casos francesa de esa época.
Y es que  hay una corriente realista que invade Europa, quizás por influencia de Caravaggio, que no solo va a extender el claroscuro, como podemos apreciar en esta obra que analizamos el día de hoy, sino también en un realismo que en ocasiones se lleva hasta el extremos. Con ello estamos pensando no solo en las obras de Velázquez sino también en las de Ribera, donde lo real adquiere en ocasiones una crudeza hiriente.
Como decimos no será este una ejemplo aislado de Vermeer, ya que podemos pensar en uno de los cadros favoritos de Salvador Dalí, que aparece en la película, Un Perro Andaluz, que rodó junto a Luis Buñuel en el año 1929, allí podemos observar una representación de La Encajera, otra situación cotidiana de una joven que aparece tejiendo y que tiene conexiones con las obras del artista antes citadas.
El cuadro que analizamos tiene una gran belleza, tanto es así que se le ha dado en llamar la Mona Lisa del norte de Europa, por lo delicado del rostro de la muchacha representada. Como podemos apreciar una de las cosas que más destaca es el pendiente que lleva en su oreja izquierda que tiene una gran perla, hacia cuya vista se dirigen nuestros ojos cuando contemplamos la obra y que, por supuesto, da nombre al título del cuadro.
Pero, aparte de la situación cotidiana y la belleza juvenil de la muchacha, también son destacables los colores que usa el artista, esa combinación de color azul y amarillo que tanto llaman la atención y que Vermmer trata de una manera tan delicada y en distintas tonalidades dependiendo de las zonas de luz y de sombra, un autentico mago en el uso del color.
La escritora norteamericana Tracy Chevallier escribió una novela inspirada en la joven del cuadro que fue llevada al cine en el año 2003 siendo protagonizada por la actriz Scarlett Johansson donde se puede apreciar perfectamente el proceso de composición y pintura de la obra.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

La lechera obra del pintor Johannes Vermeer

Vermeer de Delf es uno de los pintores más conocidos de época barroca. Su obra se centra en pleno periodo barroco, ya que, aunque su fecha de nacimiento es incierta podemos fijarla a principios de los años 30 para fallecer en el año 1675.
No es que sea un pintor de obra extensa, si analizamos la biografía de Vermmer de Delf, veremos que realizó no mas de un treintena de obras. Su proceso de creación era bastante lento, recordaba lo que hace el pintor hiperrealista Antonio López con sus obras, en algunos casas pintaba solo 2 cuadros al año, bastante poco si quería vivir de la pintura pese a que era un pintor considerado en su época. Como tuvo una familia extensa se supone que para poder alimentar a los 15 hijos que tuvo con su mujer debió realizar algún otro tipo de trabajo, que podía incluir ayudar a su madre en las labores de la tasca que tenía en la ciudad de Delft.
Vermmer pintó varios cuadros en los que representaba mujeres en labores cotidianas, no solamente este que analizamos hoy, sino otros en los cuales aparecen en diferentes actitudes, por ejemplo leyendo una carta o bien utilizando el retrato como ocurre con una de sus obras más conocidas que dió lugar a una película protagonizada por Scarlet Johansson, nos referimos a La Joven de la Perla, una joven de gran belleza, aunque desconocemos a quien corresponde el retrato.
Muchas de las obras de Vermmer tienen lugar en el interior de una vivienda, donde al igual que esta obra podemos apreciar una ventana que ilumina el interior de la habitación y donde la figura humana se coloca entre una mesa o diferentes objetos y una pared al fondo que nos ayuda a crear profundidad. Dicha pared siempre es de color blanco y como vemos algunos objetos, como puede ser una cesta nos ayudan a crear esa sensación de profundidad que pretende transmitir al cuadro o bien la fiel representación de los azulejos que podemos admirar en la parte inferior de dicha pared.
Esta idea de representar actividades cotidianas lejos de la idealización y temática de otros tipos de pintura afecta por igual a la pintura holandesa y a la pintura española del siglo XVII, donde la representación de lo popular toma un protagonismo importante en la obra de grandes creadores como Diego Velázquez o José de Ribera.
Así lo podemos apreciar en esta mujer que se encuentra vertiendo leche en un cuenco , quizás ni siquiera es la dueña de la casa sino una criada que se encarga de las labores de la misma.
Uno de los aspectos que más llama la atención de Vermmer es su prodigiosa utilización del color que tanto llegó a admirar no solo a sus contemporáneos sino a artistas posterior como puede ser el caso de Vicent Van Gogh.
Al igual que ocurre con los pintores españoles el bodegón o naturaleza muerta, es decir los objetos que aparecen tanto encima de la mesa como colgados en la pared, juegan un papel muy importante en la pintura. Están tratados con todo detalle, siendo una parte principal en la obra. Decimos que estos objetos están realizados con un realismo casi fotográfico.