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domingo, 7 de octubre de 2018

La imagen reprime el valor cultural

La frase que da titulo a esta pequeña reflexión está tomada de otra que escribió el pensador y filósofo Walter Benjamin que dice exactamente que "la exhibición reprime el valor cultural". Vamos a poner un ejemplo de aquello a lo que nos estamos refiriendo.

Una imagen de la Plaza Mayor de Salamanca

Cuando un grupo de turistas entra por primera vez en la Plaza Mayor de Salamanca se sienten sorprendidos por los diferentes detalles que encuentran en ella y comienzan a tomar fotografías. Estas pueden dirigirse a alguno de los cuatro pabellones de la Plaza, a las figuras representadas en las medallas, a lo balcones de las casas que todavía se conservan o bien a que quede reflejado el momento que han estado allí bien con una foto de pareja o con un selfie que incluya una imagen reconocible del lugar. Se trata, siguiendo las teorías de Benjamin, de fotos completamente desprovistas de aura, no tienen intención de perdurar, no son arte sino un instante repetido hasta la saciedad. 
Ahora deberíamos preguntarnos un par de cosas. Primera ¿cuántas fotos iguales vamos a encontrar entre las que se han tomado? La mayoría de las personas que han acudido no tienen una voluntad artística sino que simplemente quieren reflejar el momento. Si buscamos las fotos relativas a la Plaza Mayor de Salamanca ese día en las diferentes redes sociales, nos daremos cuenta que casi todas son iguales, los puntos de vista son muy parecidos y se retrata siempre lo mismo. Es mayor el deseo de documentar el lugar que se ha visitado que buscar el punto de vista diferente que nadie más va a retratar. Muchas veces esas fotografías van a servir para situar a ese persona en un lugar concreto, quizás le ayudan a recordar que es lo que estuvo haciendo allí y cuáles son los lugares por los que pasó. Indudablemente son tantos en tan poco tiempo que muchos de ellos ni siquiera los recuerda, entre otras cosas porque para poder apreciarlos se necesita la suficiente calma que el turismo contemporáneo no proporciona. Los grupos de turistas semejan a rebaños de ovejas que se mueven de un lugar a otro llevados por un pastor que les explica lo que le parece y donde el rebaño no se cuestiona si lo que se dice es o no cierto sino que asume el mensaje dispuesto a continuar al siguiente lugar de visita. 

Una de las fotografías del artistas norteamericano Gregory Crewdson

Segunda de nuestras preguntas  ¿por qué tomamos tantas fotografías? Juan Martín Prada dice en su libro El ver y las imágenes en el tiempo de internet que las cosas solo adquieren valor si son expuestas visualmente. Y tiene toda la razón , si nuestra imagen no aparece en algún sitio de forma continua parece que no estamos haciendo nada, que nuestra vida carece de sentido, porque también carece de imágenes que mostrar. La imagen se ha convertido en un elemento de consumo, sitúa a la gente en un lugar concreto, ayuda a informar y dar a conocer aquello que interesa, no como es tu vida realmente sino solo momentos de ella que se asocian a diferentes actividades lúdicas o laborales. 
El caso es que hoy en dos minutos, como indica Juan Martín Prada, tomamos más fotografías que toda la humanidad en el siglo XIX. Hay tanto material acumulado que resulta imposible que se pueda contemplar todas las fotos que hacemos. Miles de cámaras graban para que esas imágenes nunca serán vistas por un ojo humano. Muchas de ellas quedaran en el olvido, bien porque no son publicadas o bien porque no existen ojos que puedan verlas. Es el sino de nuestro tiempo y va en aumento.

Imagen del fotógrafo contemporáneo Nick Brandt

domingo, 16 de abril de 2017

La fotografía de identidad de Cindy Sherman

Nos encontramos hoy ante una de las grandes fotógrafas de mundo contemporáneo, no solo por la calidad de las fotografías que viene realizando desde los años 70 hasta la actualidad, sino porque esas fotos intentan transmitir un mensaje que va más allá de la belleza estética.


Pese a que Cindy Sherman no había tenido relación con el arte en su juventud, se orientó a esta disciplina cuando estudió en la Universidad de Buffalo. Al terminar sus estudios se dedicó a la pintura, pero se dio cuenta de que era una disciplina agotada, en la que solo podía repetir o copiar cosas que ya habían realizado otros artistas, por eso decidió probar con la fotografía ya que era mucho más abierta para el mensaje que ella quería transmitir.


Tenemos que tener en cuenta el contexto histórico en el cual comienza a desarrollar su obra, un momento en el que la mujer utiliza su cuerpo para reivindicar su propia feminidad, bien a través de la performance o como hace Cindy Sherman con la fotografía.


Podríamos decir que las obras de primera época de Cindy Sherman tratan de reivindicar el cuerpo de la mujer, representado en diferentes situaciones, evocando películas de cine negro, con escenas protagonizadas por ella misma, no exentas de cierto erotismo, disfrazada con todo tipo de ropajes y pelucas, en un ambiente de cierto misterio ante la situación que está a punto de suceder. Se trata en muchos casos de un arte que trata de reivindicar el papel de la mujer, pero de forma muy sutil, placentera incluso para los hombres que observan este trabajo. Se trata de mujeres coquetas situadas en un lugar donde ocurre algo más profundo.


A lo largo de su carrera se ha ido produciendo una evolución en la que no ha variado el personaje, porque es la propia artista la que siempre aparece en las fotos, pero ha tratado de representar distintos temas que ampliaran la visión de estos trabajos de primera época. Así, frente al disimulado erotismo de las fotos de los años 70 y los años 80, a finales de esta década realizará algunas fotos donde lo desagradable es el protagonista. También ha adquirido diferentes roles, desde la recreación de algunas imágenes icónicas de la historia del arte a diferentes tipos de mujer, donde el paso del tiempo inexorable, va haciendo sus estragos en su cuerpo y en su rostro, cuando se muestran las primeras arrugas, disimuladas en lo posible con el maquillaje.


Nunca ha perdido la idea de representar el papel de la mujer en la sociedad, tratando de ubicarlo, de criticarlo, de forzar al espectador a una reflexión sobre él mismo. Ella, en sus múltiples papeles, interpreta el comportamiento de su género, sin posicionar, simplemente dejando que cada uno extraiga sus reflexiones.


miércoles, 5 de abril de 2017

Royal Blood una serie del fotógrafo Erwin Olaf

Erwin Olaf esta considerado como uno de los mejores fotógrafos contemporáneos que tenemos en la actualidad. Su trabajo ha estado orientado a la publicidad y el diseño, pero tiene una faceta artística que le ha dado renombre y le ha convertido en una referencia de la fotografía contemporánea, entre otras cosas por un estilo personal y fácilmente reconocible.


Hoy vamos a analizar una de sus series más conocidas, que lleva el título de "Royal Blood". En ella trata de representar personajes de la realeza o bien personas cercanas a esta idea que tuvieron una muerte de forma trágica. En algunos casos con modelos que se parecen al original y en otros simplemente con referencias a su forma de morir. Todas las fotografías con diferentes matices del color blanco combinado con rojo que crean una gama cromática donde el retoque y el photoshop juegan un papel muy importante para obtener el resultado final.
Podemos comenzar por el retrato de la Emperatriz Isabel de Baviera, mas conocida como Sisi, que fue atacada por un anarquista momentos antes de tomar una barca en una lago de la ciudad de Ginebra. De hecho fue un golpe en el que al principio ni siquiera se dió cuenta de que estaba herida, pero al tomar una barca comenzó a sentirse mal y es que este anarquista le había introducido un pequeño cuchillo en el pecho, con tan mala suerte que llego hasta el corazón y no pudo salvar su vida.


La figura que representa a la princesa Diana de Gales tiene semejanzas físicas con el original. Sabemos que la princesa falleció en un accidente de tráfico en uno de los túneles de la ciudad de París cuando trataba de huir de la prensa del corazón y diferentes paparazzis que querían tomarle fotos acompañada de pareja del momento. El mercedes en que viajaba se estampó contra uno de los muros del túnel y como consecuencia de las heridas la princesa falleció. Es curiosa la marca de mercedes que aparece incrustada en uno de sus brazos recordando el coche en el que viajaba.


Jackie Kennedy no es miembro de la realeza, ya que fue la esposa del presidente de los Estados Unidos que fue asesinado de varios disparos en la ciudad tejana de Dallas. Como alguno de los disparos le voló la tapa de los sesos a su marido, así es como aparece ella, salpicada por los sesos de su marido en distintas partes de su cuerpo.


Por último me gustaría citar una obra más de la serie, la dedicada a María Antonieta a la cual le tocó vivir en época de la revolución francesa, donde como sabemos muchos miembros de la realeza y también nobles perdieron la cabeza por su condición social. Ella fue uno de ellos y así nos lo representa Erwin Olaf en esta fotografía.

miércoles, 7 de enero de 2015

Arte contemporáneo y derechos humanos

Comenzamos hoy con una imagen del artista Charlie White que fue presentada dentro de una serie conocida como "Everything is Ameican", la fotografía en cuestión se llama US Armed Forces y como decimos es una de las que componen una serie dedicada a los mitos y a la creación de mitos en la breve historia norteamericana.


La imagen como vemos representa a dos soldados, uno mas joven y otro de mayor edad. Si nos fijamos bien el joven parece que mira al mayor con la cara completamente aterrorizada buscando en él una respuesta o una explicación. Es muy posible que los dos acaban de cometer algo de lo que tienen que arrepentirse. Pero mientras uno parece desolado por el hecho el otro se muestra tranquilo, como si fuera algo que ocurre habitualmente o que ya ha sucedido en varias ocasiones.
No tenemos más que mirar al suelo y veremos algunos restos de sangre en la zona más cercana a nosotros. Se trata de algún tipo de tortura que quizás estos soldados han llevado a cabo con algún prisionero. Lo que ocurre es que la conciencia del más joven no le permite apartar de su mente lo que acaba de acontecer y de lo que se siente cómplice. Parece que tiene recuerdos que van a atormentarle el resto de su vida.
Si miramos los rostros de los dos personajes, el más joven suda abundantemente y la posición de sus manos nos indica bastante nerviosismo. Esta esperando una justificación, una palabra de aliento, una explicación por parte del otro soldado que arreglándose las uñas no da ninguna importancia a lo que ha sucedido.
Y es que solemos ver el ejercito como un amigo, son personas que trabajan para defender nuestros intereses, nuestro estilo de vida. Van a la guerra, pero la guerra no es una broma, la gente muere y mata. Y eso implica odio por las dos partes y por tanto situaciones desagradables que no queremos conocer y que se llevan al extremo, como parece haber ocurrido en este caso.
Sirva todo esto como introducción a un tema que sigue abierto desde hace años y que por lo visto no es capaz de cerrarse. Se trata de la cárcel de Guantánamo y de los hechos que allí han sucedido aireados ahora por el gobierno demócrata de los Estados Unidos que ha sido incapaz de cerrar en ocho años una prisión que atenta contra cualquier principio democrático y pisotea los derechos humanos de forma abierta para todo el mundo.
¿Como es posible que la comunidad internacional y los propios habitantes de Estados Unidos permitan que exista una cárcel de este tipo? El informe presentado por los demócratas habla de todo tipo de torturas de los presos allí llevados, algunos parece que implicados en atentados y otros simplemente no. Ahogamientos simulados, privación de sueño, maltrato psicológico y seguro que otras muchas más vejaciones que no han trascendido.
¿Estamos dispuestos en cualquier democracia a entregar nuestros derechos y libertades en aras de una supuesta seguridad? ¿Existe justificación para un hecho así? Si analizamos la carta de derechos humanos estas personas que allí fueron trasladadas no han disfrutado de ninguno de esos derechos. No hay abogados, no hay un juicio justo y han sido torturados para obtener información. Parece más un interrogatorio de la Inquisición que algo cercano al momento en que nos encontramos en los países occidentales.
Decía Octavio Paz que en la época del espectáculo que vivimos en la actualidad, el público es terriblemente cruel, no tiene memoria, ni remordimientos, ni conciencia. Solo se vive para la novedad, sea cual sea. Se olvida con mucha rapidez y pasamos en las noticias de escenas crueles de guerra al último concierto de Madonna. (Este texto ha sido tomado del libro de Mario Vargas Llosa "La Civilización del Espectáculo" publicado en el año 2012)
Es por ello que quizás todos debamos reflexionar un poco sobre ellos. Hay quien dice que lo bueno de una democracia es que este tipo de situaciones salen a la luz y se sabe sobre ellas, los culpables entonces pueden ser juzgados por vulnerar las leyes. Pero en el caso que acabamos de comentar, no vemos por ningún lado que haya intención alguna de que los responsables de esas torturas que pisotean los derechos humanos paguen por lo que han hecho. Parece que todos están de acuerdo en romper la norma significa cargarse todo el estado de derecho y semeja más a una dictadura totalitaria que a una democracia. Quien te dice que ti que no puedes ser el siguiente de la lista y que, por error, te conducen a un lugar donde sin derechos te vejan hasta la humillación y la muerte.
Si aceptamos el sistema los derechos son para todos, hasta para los asesinos más sanguinarios que no merecen mas que castigo el resto de sus vidas.
Las imágenes que acompañan al texto corresponden a la cárcel de Abu Graib en Iraq donde algunos soldaos americanos practicaron torturas a las personas allí detenidas vulnerando los derechos humanos.

El Perro. Democracia


miércoles, 16 de julio de 2014

Richard Billingham y el concepto de lo cotidiano

Nuestro artista de hoy no tuvo una vida fácil, su entorno familiar se vio desestructurado desde una edad muy temprana. Cuando Billingham tenía diez años su padre fue despedido de su trabajo como maquinista y decidió no volver a trabajar e intentar vivir de los subsidios sociales, convirtiéndose en un alcohólico. Mientras su madre, con tendencia a la obesidad se pasaba el día fumando, haciendo puzzles y cuidando de sus mascotas por las que tenía cierta obsesión.


Billingham decidió retratar ese mundo, el día a día de una familia que se había visto obligada a vender su casa debido a la necesidad económica, para acceder a un piso de protección social donde en poco espacio tenían que desarrollar su vida diaria. Un lugar donde la incomunicación estaba tan presente como el hastío del día a día. El silencio se impone y la comunicación ha sido sustituida por otros elementos que van desde la televisión al alcohol o simples entretenimientos pasajeros.


Se trata de la vida cotidiana del artista, pero debemos tener en cuenta que lo cotidiano a veces se transforma en siniestro, es decir lo que es normal para mi porque resulta habitual en mi comportamiento diario, puede resultar extraño para otra persona que adopta o tiene otro tipo de costumbres o comportamiento en la intimidad. El miedo a lo desconocido nos aterra, porque no queremos cambiar nuestras propios vicios o rutinas[1].
Marc Quinn. Self
Pero, pese a ello, muchas veces parecemos obsesionados por conocer las costumbres de los demás (un ejemplo claro son los programas de televisión donde aparecen famosos o pseudofamosos). Nos interesa demasiado lo que ocurre en sus vidas, nos resulta raro (en un sentido cargado de morbo), diferente. En ocasiones su comportamiento nos produce cierta desazón. Todo ello nos lleva a compartir parte de sus vidas, como si les conociéramos de algo, como si fueran parte de nuestra propia familia, como si al encontrarlos por la calle les saludáramos por su nombre de pila porque lo hemos escuchado tantas veces que resultan tan familiares ya que conocemos alguno de sus secretos. Pero en realidad no sabemos nada, su vida privada es eso, solo privada de la cual solo por morbo llegamos a tener algún tipo de información que los comentarios posteriores con otras personas pueden convertir en algo siniestro. 
Quizás solo podemos hacer comparaciones entre los artistas que muestran su entorno cotidiano y nuestro propio entorno, intentando buscar similitudes o diferencias con lo que ocurre en nuestras vida diaria y en nuestra forma de actuar respecto a un tipo concreto de situación. En las diferencias podemos escrutar nuestros propios miedos.

Enrique Marty

Sigmun Freud decía que lo siniestro es algo familiar que de repente se ha vuelto extraño, incluso algo inanimado que de repente cobra vida, indudablemente en esto último tenía razón. Pero insiste en que lo siniestro se encuentra dentro de lo familiar, algo que debió permanecer oculto pero que sale a la luz y aparece como si fuera extraño, raro, diferente.
En la época en la que vivimos cada día vamos acumulando miles de noticias e información, alguna de ellas relevante y otras completamente irrelevantes (la gran mayoría), pero vivimos rodeados de imágenes y noticias. Incluso llegamos a sentir angustia en algunos casos si no conocemos las noticias del momento, miramos con ansia el internet o nos sentamos frente al televisor a la hora marcada para ver que es lo que ha pasado, si ha llegado el fin o la catástrofe es inminente.

Ron Mueck. Dady

Otros artistas españoles también han utilizado miembros de su familia en sus composiciones, estoy pensando en Enrique Marty que integra a su padre y madre en sus dibujos y pequeñas esculturas mostrándolos en diferentes actitudes tanto cotidianas como grotescas en algunos casos.
La vida personal o privada se da cita en otros artistas, muchos de ellos pertenecen a la generación de los Young Britsh Artist[2] como Richard Billingham, por ejemplo Marc Quinn que presentó un rostro realizado con su propia sangre que se había ido sacando durante 5 meses. La obra se llamó "Self", la artista Tracey Enim que nos mostró la intimidad de su habitación completamente desordenada en uno de los peores momentos mentales de su vida o el maravilloso escultor hieprrealista Ron Mueck que en 1996 realizó una escultura de su padre muerto y completamente desnudo. Quizás porque como dice Fernando Castro Flórez "nuestra vida contemporánea nos lleva a tocar aquello que nos aterra, a revolvernos en la inmundicia de soportar mejor la imposibilidad del intercambio simbólico. Muchos artistas buscan la redención de los desechos. El asco está unido al peligro"[3].

[1]"Hablar del entorno cotidiano mediante el arte puede servirnos como terapia para ver reflejados nuestros propios miedos, amores, temores y resoluciones cotidianas que ahora parecen hacernos reflexionar desde el otro lado. Y es que en lo cotidiano hay siempre algo enigmático, extraño, raro; lo cercano deja de serlo cuando somos conscientes de que lo aparentemente próximo ha dejado de estarlo" Tania Pardo. Lo doméstico: territorio (des)conocido. Revista Lapiz. Número 192. Pag 30
[2]Quizás todos ellos buscando un nicho de mercado en algo tan de moda como mostrar la vida íntima para generar el necesario morbo y desasosiego en el público que contempla la obra y establece comparaciones.
[3]Fernando Castro Flórez. Mierda y Catástrofe. Síndromes culturales del arte contemporáneo. Madrid. Forcola Ediciones 2014

domingo, 13 de julio de 2014

Gregory Crewdson y el concepto de lo siniestro

Gregory Crewdson es uno de los mejores fotógrafos contemporáneos, su fotografía une la belleza [1]con el misterio, ya que no sabemos realmente que es lo que está ocurriendo en sus imágenes, pero podemos intuir que alguna cosa no va bien, transmitiendo cierta angustia en la contemplación de las propuestas fotográficas del artista.


Crewdson realiza la misma labor que un director de cine, antes de tomar una fotografía prepara un gran montaje donde cada uno de los elementos que forman parte de ella están perfectamente estudiados. Luz, enfoque, sombras, color, saturación, brillo. Suele contratar actores para realizar sus obras, algunos de ellos bastante conocidos en la escena fílmica actual.
Entonces Gregory Crewdson trabaja como si rodara una película, pero se trata de una cinta que solo va a tener un fotograma. De ese fotograma debemos desentrañar la historia, que como decimos tiene un componente siniestro que nos llena de misterio.
Así lo podemos observar en las imágenes del artista que acompañan este texto que no desentonan mucho de algunas que podemos ver en las noticias cada día, ya que como índica el profesor Fernando Castro Flórez, vivimos en una inquietante "familiaridad del terror"[2], donde tenemos miedo hasta de lo artístico u ornamental. El accidente ha encontrado su museo y ese lugar donde se ha ubicado en la televisión, como dice el pensador Paul Virilio,  la televisión es el "museo del accidente"[3].

Ugnius Gelguda. Zalguiris

Al hilo de estos comentarios y de la obra de Crewdson me viene a la mente una imagen del artista Ugnius Gelguda titulada Zalguiris, que fue expuesta con motivo de la exposición "Rock My Religion" en el DA2 de Salamanca en el año 2007. La obra, una proyección fotográfica, representa a un grupo de jóvenes que no sabemos muy bien lo que están haciendo, pero que se muestran en una actitud amenazante, como en un éxtasis provocado por una situación concreta, tanto es así que no sabemos si situarlos en un concierto de una de las grandes estrellas del rock, donde estos jóvenes se sienten completamente identificados con la música o bien en una manifestación que se ha descontrolado y donde finalmente grupos violentos se están enfrentando a las fuerzas del orden. Claro que también recuerdan a los hinchas fanáticos de un equipo de fútbol bien celebrando alguno de los triunfos del equipo con el que sienten identificados o bien preparados para atacar a los hinchas del equipo contrario a los que, fíjate que desgracia, le gustan unos colores diferentes a los que lleva su equipo. Una actitud completamente primaria.
Lo real y lo imaginado se dan cita en esta imagen que acabamos de comentar, igual que en la fotografías de Gregory Crewdson, que suponen para el espectador un esfuerzo por intentar adivinar que es lo que sucede en una situación concreta. El artista, por tanto, trata de establecer una comunicación con la persona asistente a la exposición que le lleve no solo a contemplar sino a sentirse parte activa del proceso artístico.
Por otra parte convivimos a diario con el miedo. El miedo nos atenaza, cada día se mantiene vivo gracias a la televisión que muestra catástrofes y desgracias que le ocurren a los demás, mientras nosotros nos sentimos protegidos en nuestro hogar[4] , donde, como en las escenas de Crewdson, lo cotidiano termina transformándose en algo siniestro. Todo se mezcla en unas obras donde realidad y simulacro [5]se dan la mano para tratar de motivar la imaginación del espectador

[1]"La palabra belleza ha sufrido una trivialización brutal en nuestro tiempo, cualquier cosa la consideramos bella, un ideal que se encuentra mediatizado y transformado por las imágenes de los medios de comunicación, en ocasiones no tan reales como serían en vivo. Tal vez el concepto de belleza actual estriba en las cifras de ventas elevadas, en los records de taquilla, en los discos de platino, en la audiencias de televisión" Zygmunt Bauman Mundo Consumo. Paidos Contextos. Febrero 2010
[2]Fernando Castro Flórez "Mierda y Catastrofe. Sindromes culturales del arte contemporáneo". Madrid. Forcola Ediciones 2014
[3]Paul Virilio "El cibermundo, la política de lo peor" Catedra. 1997
[4]"Se trata de una mirada que no quiere reparar en lo que le rodea sino que se entrega a esa catástrofe mediática bajo la protección de un hogar en el que siempre todo puede ir a peor" Fernando Castro. Opus Cit
[5]Simulacro en el sentido en que hablaba de él Braudillard, como estrategia adoptada por el orden de producción capitalista para lograr su supervivencia a través del consumo de objetos o signos que circulan en nuestra sociedad.

Gregory Crewdson