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miércoles, 20 de abril de 2022

¿Cómo ser un artista contemporáneo?

 En el día de hoy vamos a plantear qué significa ser un artista contemporáneo y si todas las obras que se ofrecen al mercado o bien aquellas que se crean podrían ser calificadas como contemporáneas o bien deben tener otra acepción que calificaríamos como tradicional o bien clásica, dependiendo de la temática utilizada o bien por la técnica empleada para la creación. 

Todo esto viene a cuento de un reportaje donde se referían a un imaginero contemporáneo como una de las cumbres de este arte. Pero para ello debemos analizar qué significa ser contemporáneo y darnos cuenta de que realizar en este momento una imagen de Cristo Crucificado o bien de Cristo portando la Cruz no significa que seas un artista contemporáneo sino un artista tradicional que o bien repite modelos tal vez intentando cambiar algunos aspectos que tienen pocas variaciones con la iconografía tradicional. De todas maneras algo parecido podríamos decir sobre la representación de algunos temas tradicionales como paisaje, bodegón, retrato y otros muchos más. 



No cabe duda que contemporáneo lleva inscrito en la propia palabra que vive con su tiempo. Yo soy contemporáneo en este mismo momento, negarlo sería mentir. La palabra incluye tempus en su definición que alude al tiempo en el que se está viviendo. Ser y tiempo son dos conceptos que juntó Heidegger en uno de sus más famosos escritos. En este sentido todos somos contemporáneos, vivimos el presente, el aquí y el ahora, en la fecha y año en el que todavía permanecemos vivos. Caminamos con el tiempo para así percibir aquello que ocurre a nuestro alrededor, a todos los niveles, político, social y por supuesto artístico. 

Nuestro tiempo está cargado de luces. El ser humano, en su progreso,  ha sido y está siendo capaz de conseguir unos avances a todos los niveles que no habrían sido imaginados hace años. Las luces que nuestro tiempo es capaz de generar nos deslumbran, son como un coche que por la noche se acerca a nosotros con las luces largas, se le ha olvidado cambiar a las luces cortas o de posición y nos invita a estar más atentos a lo que sucede hasta que pase delante de nosotros porque deslumbrados no somos capaces de fijarnos en las líneas de la carretera, ni en los vehículo que vienen detrás, ni en nada que no sea esa luz cegadora que nos atrae y puede provocar una desgracia si no actuamos con prudencia. 

Pero Giorgio Agamben nos dice que ser contemporáneo significa mantener la mirada fija en el tiempo para en ese mismo tiempo ser capaces de percibir las luces que nos transmite, pero también la oscuridad que aparece alrededor o detrás de la luz. Porque es cierto que los avances deslumbran, sugieren, hacen la vida más cómoda, invitan por supuesto a consumir, pero cualquier momento contemporáneo tiene sus aspectos de oscuridad. Por decirlo de otra manera, sus problemas, sus debates sin resolver, su mirada a un futuro que no parece resuelta, su legado que debemos construir entre todos y cada uno de los que estamos presentes, de los que somos en la actualidad. 

Agamben nos dice que contemporáneo es aquel que sabe ver la oscuridad, aquel que está en condición de escribir humedeciendo la pluma del presente.

Luces y oscuridad caminan juntas pero hay que saber distinguir una otra, cegados por una podemos no ser capaces de descubrir la otra, pero será labor del contemporáneo afanarse en escudriñar todo aquello que se encuentre tras la luz para descubrir su tiniebla, en especial su oscuridad, que no se separa de la luz, pero que, pos supuesto, es diferente a ella. 

Vamos a intentar pasar este mensaje a lo artístico, pero lo primero que necesitamos es que la obra sea capaz de transmitir un mensaje, porque sino se viene abajo todo el planteamiento. Podemos pensar que la obra es bella desde el punto de vista tradicional, pero sin contenido queda completamente vacía, podrá proporcionar un momento de placer, si queremos, estético, aunque se supone que al arte se le demanda algo más que una naturaleza muerta, un bonito paisaje o un hiperrealista retrato. 


Así que partamos de que la obra debe incluir un espíritu del cual nos habla Theodor Adorno en su teoría estética. ¿No será labor del artista desvelar en su obra los aspectos de oscuridad que tiene su tiempo para poder ser calificado como artista contemporáneo? Quizás la pregunta sea demasiado directa y nos lleve a cuestionarnos cuál es el papel que tiene un artista en la sociedad y si debe tener un papel concreto o no cumple ninguna función.

Quiero pensar que sí lo hace, que tiene una utilidad, pero no aquella que se encarga de la belleza, porque desbordados por lo kitsch puede que no sea capaz de competir con esos envoltorios que rodean a los productos de consumo.

Así que puestos a buscar un papel para el arte contemporáneo podemos otorgarle la capacidad de ser el descubridor o bien el inductor de transmitir los aspectos de oscuridad que nos ofrece nuestro devenir diario, posiblemente porque sea posible otorgarle una mejor capacidad de interpretación a través de unas imágenes que sean capaces de distinguirse de la vorágine social y publicitaria que nos rodea. 

La luz trata de imponerse en todo momento, nos embauca, no nos invita más que a contemplar. La oscuridad por su parte tiene un tipo de cometido distinto que incluye el poder pensar o reflexionar sobre algo concreto. Debemos como dice Agamben ser puntuales con una cita a la que no podemos faltar, la luz se dirige hacia nosotros pero también nos aleja infinitamente de los aspectos de oscuridad que deben ser puestos encima de la mesa, porque la mayoría de las veces no interesa que se hable de ellos. 

Construir un futuro mejor es labor de todos, algunos por la razón que sea renunciaron hace tiempo a ello y deslumbrados por la luz parecen seguirla como si de una divinidad se tratara, ahora el contemporáneo es aquel que es capaz de agarrar a su tiempo por la pechera y es capaz de transformarlo poniéndolo en consonancia con otros tiempos, leyendo de una manera inédita la historia, buscando una respuesta a muchas de las sombras que se plantean.


domingo, 17 de febrero de 2019

La apropiación en la obra de arte

Quizás las diferencias entre la apropiación y la copia sean muy pequeñas. En la historia de la evolución humana la copia se ha dado siempre y son las pequeñas variaciones sobre esa copia lo que han hecho que la humanidad pueda avanzar. Los avances científicos ya no se avergüenzan de mostrar claramente cuáles han sido sus fuentes de información y los cambios que sobre esas bases se han producido para poder crear algo nuevo.


Hay diferentes artistas que han usado la apropiación como forma de expresión. Algunos de los trabajos realizados en vídeo por el artista Christian Marclay están formados por diferentes fragmentos de películas famosas en las que sus personajes realizan la misma acción en cada uno de ellos, puede ser por ejemplo observar la imagen de un reloj como podemos ver en The Clock o bien diferentes personas que marcan números en aparatos telefónicos como ocurre en la obra de 1995 llamada Telephones. La pregunta es si podemos considerar una obra original este tipo de trabajos ya que en realidad son un refrito de otras creaciones ya realizadas. 
Estas ideas chocan con aquello de lo que hablaba Walter Benjamin sobre el aura que toda obra de arte debería tener. En buena parte se ha perdido la originalidad. Actualmente esa idea está completamente olvidada ya que la copia se ha institucionalizado. Antes incluso la copia pese a serlo tenía algo de originalidad porque había sido realizada por alguien diferente al original, podría incluso tener diferentes matices. En la actualidad en muchos casos es imposible ya que la reproducción digital y la distribución de archivos hacen que la copia sea exacta. Pese a ello Agustín Fernandez Mallo en su libro Teoría general de la basura afirma que la copia exacta también se considera un original y como tal la utilizamos para en algunos casos transformarla.  Lo que hace valioso una copia es aquello en lo que se diferencia del original (que puede ser por ejemplo el tipo de soporte) y al mismo tiempo lo que le hace igual a este. 


Cuando Marcel Duchamp pinta unos bigotes a la imagen de la Gioconda, se está apropiando de una de las imágenes más icónicas de la historia del arte. Pero también con ese gesto transforma su imagen, de forma irónica, con un gran espíritu provocador, intentando buscar una reacción en el espectador. El propio autor decía que se transforma totalmente porque el rostro de una mujer pasa a convertirse en el de un hombre con ese atributo por encima de sus labios.
Pensemos en el propio Pablo Picasso, si hacemos un repaso a una de sus obras más emblemáticas Las Señoritas de Aviñón 1907 encontramos cantidad de influencias y posiciones en las que se inspira para componer la obra. ¿Se trata de copias? Pues en muchos casos parece que si pero también hay que reconocer que la mezcla le sale original. La eliminación de la tercera dimensión y Cezanne, las posiciones de los brazos con El Baño Turco de Ingres, las máscaras africanas y la inspiración en algunas piezas del arte ibérico, los ojos grandes y almendrados igual que los que observamos en las pinturas románicas de las iglesias del Vall de Boi y la simpleza en la composición de la mayoría de los cuerpos y objetos que aparecen en la obra. Citamos autores para reafirmar esta teoría de la apropiación y al mismo tiempo el avance que supone la primera obra cubista en la historia del arte superando la fotografía y ofreciendo distintos puntos de vista. 
Se trata como dice Agustín Fernández Mallo de un territorio común donde confluyen lo propio y lo ajeno. Es un hecho innato a la evolución del conocimiento.


Quizás fue el arte pop el que más utilizó la copia sin ningún pudor. En algunas de las obras de Andy Warhol podemos observar que se puede copiar cualquier cosa sin que por ello se produzca un menoscabo de la obra original. Algunos artistas pop españoles como el Equipo Crónica no solo utilizan estos elementos sino que copian descaradamente algunos de los detalles que introduce Andy Warhol en sus obras incluyendo algunos elementos icónicos de la cultura española que hacen referencia a grandes cuadros de la historia o héroes del comic hiperconocidos por la juventud española. 
Más que apropiación podríamos hablar de traducción. Cuando Duchamp lleva un urinario a un museo lo que hace es traer un objeto y llevarlo a un lugar diferente de su disposición habitual, transformando por completo su significado. Se traduce de esta manera y se percibe de forma diferente, indudablemente al traducir se pierde cierta información y se genera otra nueva. Es algo que ocurre con cualquier texto pero que también podemos aplicar a cualquier obra de arte u objeto incorporado a una exposición. 


domingo, 18 de noviembre de 2018

Alfonso Albacete entre el surrealismo y la nueva figuración

Este artista nacido en Antequera en 1955 tiene en estos momento una exposición retrospectiva en el CAAC de Sevilla donde se pueden apreciar diferentes matices de su obra pictórica.


Algunos de sus trabajos tienen influencia de la abstracción. El artista no ha negado la presencia de artistas como Jackson Pollock o Ives Klein en algunas de sus obras. Pero la gran mayoría de sus cuadros se decantan por la figuración. Se trata de obras que caminan entre el surrealismo y la nueva figuración, que tuvo su eclosión en España durante los años 70 y 80 (quizás el artista más conocido de ese momento sea Guillermo Perez Villalta)  a raíz de la fuerte presencia del informalismo durante décadas anteriores y también de algunos seguidores de ese surrealismo infantil de Miró cargado de líneas, estrellas y mundos paralelos. Artistas como Rafols Casamada puede ser un buen ejemplo de ello.
Así que las obras figurativas de Alfonso Albacete parecen cargadas de interés. Por ejemplo aquellas en las que primero representa al modelo y después lo integra en el un ambiente que tiene algo que ver con la propia pintura o con el trabajo del pintor. Puede ser un modelo masculino o femenino que aparece en diferentes cuadros repitiendo el modelo pero variando el fondo sobre el que este modelo se sitúa.


Tenemos también numerosas pinturas que representan el estudio del pintor, es algo que viene de la pintura tradicional, aunque Albacete dota a estas obras de un colorido especial. Se trata de mostrar parte de ti, de tu yo privado, del santuario en el que desarrollas tus trabajo. Todo ello acompañado de unos colores llamativos con restos de manchas o descuidos que parecen adornar el cuadro y aportar una sensación de descuido sobre el trabajo.
El desnudo también está presente en su obra, pero no de una manera agresiva sino formando parte de un paisaje donde el mar adquiere una gran importancia. Recuerda en algunos casos los bañistas realizados por Sorolla, con la diferencia de estilos practicados por uno y otro, pero la idea de unas figuras que disfrutan de su tiempo junto al mar parece presente en ambas obras. 
Pintura con mayúsculas. Así quizás es como se puede definir la obra de este artista. En sus trabajos un tema moderno como la lesión de un jugador atendido por las asistencias se puede convertir en una inspiración iconográfica del descendimiento de Cristo en la Cruz. Cada obra tiene su propia alegoría que podemos encontrar en las grandes referencias del pasado. 


domingo, 5 de agosto de 2018

¿Cómo traducir una obra de arte?


El papel del traductor es tremendamente complicado. No se trata solo de traducir un texto sino de expresar con las palabras adecuadas del idioma lo que dice el original. Walter Benjamin escribió un texto temprano en el que hablaba de la tarea del traductor en el año 1921 donde alude a la complejidad que supone captar el espíritu de las palabras que han sido expresadas en el texto primitivo.


Las palabras no significan lo mismo en distintas lenguas ya que el sentido que se puede dar a las mismas las eleva a un referente casi espiritual que los traductores deben tratar de captar cuando se enfrentan a un texto. Un día cuando trabajaba en un museo de arte contemporáneo llegó una traducción del alemán sobre un artista que íbamos a exponer, el director cambió parte de la traducción y no tenía ni idea de alemán, quizás el camino por el que iba la traducción no estaba acorde con las ideas del artista.
Vamos a imaginar que estamos traduciendo un texto griego clásico al lenguaje actual. Lo primero que debemos hacer es conocer la forma de pensar de esta gente, cuáles eran sus inquietudes, en que creían, cuáles eran sus miedos y temores. Además los griegos por ejemplo no expresaban situaciones en pasado ni en futuro porque vivían el presente, el futuro era tan incierto que no se podía preveer y el pasado casi parecía un presente continuo. Así que cuando traducimos un texto griego clásico deberíamos tener en cuenta todos estos factores porque quizás no estamos haciendo una correcta interpretación de lo que el texto intenta transmitir.


Normalmente para las personas que se dedican a la fotografía de arquitectura se recomienda conocer perfectamente la historia del edificio, si el arquitecto está vivo hablar con él para que nos comente cuales son los mejores puntos de vista o si eso no es posible empaparnos tanto de las circunstancias históricas y el estilo artístico al que el edificio pertenece. Cuando tomamos una fotografía del edificio no estamos haciendo una copia sino una interpretación que debería ser capaz de transmitir el espíritu del edificio, transmitir la información suficiente para que el espectador pueda tener acceso a algo más que una bonita fotografía.
Con una obra de arte sucede lo mismo, para poder admirarla deberíamos conocer los detalles relativos a la misma. No se trata solo de acudir al museo porque queremos ver el original de uno de los grandes iconos del arte y hacernos un selfie para informar a todo el mundo que hemos estado allí. Cuando estamos frente a un icono del arte el silencio y la reflexión sería importante para poder apreciar cada uno de estos detalles. A veces esta situación es difícil. Si estamos frente a la Gioconda parece imposible intentar traducir lo que la obra quiere decirnos, el número de filas, cámaras y palos de selfie a esquivar para llegar a la obra hacen que nuestra tranquilidad no sea la adecuada. Pero sería bueno poder tener esos momentos y poder apreciar las características del expresionismo en El Grito de Munch, los entresijos del ataque a la ciudad de Gernica en la obra de Picasso o el ideal de belleza representado por Sadro Boticelli en El Nacimiento de Venus.
Así que frente al arte debemos actuar como traductores que interpretan las obras, que son capaces de conocer la historia, el estilo del cuadro y las circunstancias por las que el autor la realiza. La didáctica parece esencial para una perfecta comprensión de cada trabajo que incite a una reflexión y nos lleve a descubrir la originalidad que hace a ese trabajo completamente diferente a otros.
La persona que acude a un Museo lo hace como un traductor, un receptor que asume el mensaje y amplia gracias a ello su bagaje cultural.



miércoles, 5 de octubre de 2016

Turismo e inmigración en la obra de Franz Ackermann

En una de las obras más espectaculares del pintor Franz Ackermann una sala del Museo se llena con diferentes objetos al tiempo que los muros de la misma están llenos de pinturas que hacen alusión al tema que se desarrolla en la obra. La obra aparece como un "collage" de objetos y pinturas que se mezclan en lo que se ha dado en denominar "pintura expandida" siguiendo la pauta que Rosalind Krauss trazó con la escultura.


La instalación en cuestión lleva por título 23 Ghosts (23 fantasmas) y alude a una dualidad que se produce en el mundo contemporáneo entre las personas que buscan una oportunidad para tener una vida mejor y aquellas que asentadas en un consumismo aburrido, tratan de huir de la monotonía de cada día.
Por un lado tenemos todo esos inmigrantes que intentan llegar a las costas europeas a través del mar mediterráneo, gente que arriesga sus vidas en una barcas terriblemente frágiles, huyendo de diferentes motivos que atenazan su vida en los países de origen, desde la pobreza a la guerra. Muchos de ellos perecen en el intento, ya que se encuentran con todo tipo de trabas en su camino, desde la barrera que supone un mar impredecible a los muros que los países desarrollados han levantado a lo largo de sus fronteras con la idea de proteger el sistema de vida de los que habitan en su interior. El número de muertos (de los que poco se habla) es muy abundante, algunos agotados por un camino que no llega al final, otros engañados por unas mafias deshumanizadas que hacinan seres sin control en pequeñas barcas a merced de los caprichos climatológicos de la zona mediterránea.
Esta idea está representada por diferentes barcas desordenadas, alguna de ellas como si hubiera volcado, a lo que añadimos restos de ropas esparcidas por el mar, consecuencia de la apertura de alguna maleta que transportaba los pequeños enseres de uno de estos inmigrantes.
Por otro lado tenemos a los que habitan en el mundo capitalista. En la parte central de la instalación tenemos una cárcel, que tiene una doble lectura, ya que para los habitantes de los países ricos simboliza que están atrapados en la monotonía de un trabajo donde cada día se repite un protocolo similar que emplea tiempo en transporte, realización de ese trabajo y regreso con la finalidad de obtener dinero para satisfacer unas necesidades en su mayoría creadas por la sociedad de consumo(1). Por otro lado los lugares de origen de los inmigrantes también son una cárcel, ya que parece imposible salir de una espiral de pobreza, explotación o violencia en la cual el futuro es incierto y ni siquiera se pueden satisfacer necesidades básicas.


La manera que tiene el mundo desarrollado de romper esa monotonía es el viaje, el traslado a otra zona donde la visión que tengamos sea diferente a la que observamos cada día en nuestro camino al trabajo o a dejar y recoger a los niños en el colegio. En la obra aparecen unos catálogos de una agencia de viajes que serían la manera de escapar. En algunos casos visitando los países de origen de esos inmigrantes, cargados de aventura(2) y retos por superar, donde el peligro (a todo lo que nos rodea) parece la prueba que debemos superar. 
En otros casos nos embarcamos en viajes organizados que en muchas ocasiones semejan a los pastores que conducen su rebaño por el campo, todo está marcado, nos dicen lo que tenemos que ver y nos explican el punto de vista bajo el cual tenemos que apreciarlo, se visitan los mismos lugares en muchas ocasiones con el fin de simplemente decir que "he estado allí" porque no se puede ser menos que el vecino que ya lo ha visitado. En muchos casos sin conocer la razón por la cual se construyó, esculpió o pintó la obra en cuestión de la que estamos hablando (3). De hecho en muchos casos lo más llamativo es una anécdota que se salga de lo común, antes que las razones por las que el edificio incluye figuras de monstruos copiadas de grabados alemanes del finales del siglo XV (4).
Es curioso observar como cualquier cosa es factible de ser turística. Basta solo un poquito de diferencia respecto a la monotonía habitual. Todo es visitable y donde no existen monumentos que visitar bien sean históricos o naturales, estos se crean a base de espectáculo, "hemos convertido en atracción cualquier cosa que se salga de lo común"(5)

(1) "Mas ingresos no se traduce en mayor felicidad, de hecho en países que basan su desarrollo en el consumo, aumentan los fenomenos negativos, como el estres o la depresión, las jornadas laborales prolongadas y sin contacto social, el deterioro de las relaciones, la desconfianza y la incertidumbre" Zygmunt Bauman. Mundo conusmo. Paidos Contextos. 2010
(2) "En la aventura se confunde el ansia de lo nuevo y la esperanza en el porvenir. La aventura siempre se dirige a un destino en el que la tragedia se hace factible , ser mortal es la condición que permite entregarse al verdadero viaje" Fernando Castro Florez. En el instante del peligro. Ed Microgemas. Murcia 2015
(3) Carlos Jimenez comentaba acerca de como las sociedades contemporáneas resuelven su tiempo de ocio diciendo que tanto turistas como touroperadores se apuntan a una situación similar a la peregrinación que se lleva a cabo para visitar la Ermita del Rocio cada año. Allí se canta, se come, se baila, se copula y se decomisa droga en completa contradicción con lo que significa el evento, Carlos Jiménez Moreno La escena sin fin. El arte en la era del Big Bang. Ed Microgemas. Murcia 2013
(4) "El turista cultural no es un espectador atento, refelxivo, que se toma su tiempo ante los objetos que acaba de contemplar, es solo un transeunte que acaba de echar un vistazo a aquello que se le pone por delante o le sale al paso". Carlos Jimenez Moreno Opus Cit.
(5) Dean McCnnell. El turista. Una nueva teoría de la clase ociosa. Ed Melusina. Barcelona 2003


martes, 30 de junio de 2015

Ignacio Pérez-Jofre y la futilidad del (des)hecho



El desarrollo de la modernidad nos ha traído una crisis en la utilización de soportes tradicionales que ha llevado a muchos artistas a buscar nuevas formas para expresar sus inquietudes a través de distintos tipos de material. Al mismo tiempo encontramos una hibridación de técnicas que nos conduce a intentar definir con palabras nuevas (tan extrañas a veces como pintar sin pintura o pintura expandida) algunos de estos estilos que, en ocasiones, resultan difíciles de calificar debido a que los límites entre las diferentes disciplinas se desdibujan con facilidad1.
 
Ignacio Pérez-Jofre. Escombro
Por otra parte la modernidad también ha dotado de un discurso conceptual con base teórica a una obra que comenzó con un alto contenido espiritual para ir evolucionando y abriendo camino a diferentes campos, sobre todo a lo largo del siglo XX.
Estas dos ideas aparecen en las obras que Ignacio Pérez-Jofre presenta en su exposición “Escombro”2 en La Gran, Valladolid. En ella el elemento reciclado va a ser el soporte que sirva al artista como medio para expresar sus ideas. Se trata de las posibilidades arqueológicas de una ciudad en (de)construcción, provocada por aquellos cascotes y otros residuos que cualquier obra apila como elementos de reciclaje en contenedores y que sirven al artista como argumento para comenzar a desarrollar su discurso.
Ignacio Pérez-Jofre. Escombro

En un momento como el que vivimos de estafa global3, donde el espectáculo4 ha sustituido a cualquier momento de reflexión y la capacidad de olvido es tan rápida como el salto que se produce (sin posibilidad de transición) entre unas noticias y otras, viene bien recordar cuales fueron aquellos elementos que causaron la crisis económica más grande que ha sufrido este país y que ha causado un terrible sufrimiento a miles de familias.
El combinar los cascotes de las obras con las pinturas de distintos edificios deja impresa la memoria de lo que un día fueron pero al mismo tiempo aporta información sobre un momento de locura general que se vivió en España con este tipo de mercado, donde de una u otra manera todos estuvimos implicados. La presencia de alguno de los más importantes bancos del lugar de residencia del artista, entre las pinturas representadas en los cascotes, le da un doble sentido al discurso de la obra, primero como promotores y después como tenedores de unas fincas que han pasado a ser simple recuerdo o memoria de un pasado que no debería volver a repetirse5.
Intervención urbana en el centro de Valladolid

Se trata de un discurso general en el que el soporte juega un papel tan importante como aquello que se encuentra representado. Un discurso de lo que en algún momento fue y que solo ha quedado convertido en un resto que para la mayoría sería completamente inservible. Es una constante a lo largo de la exposición, desde los cascotes de obra que en su día fueron edificios, hasta los restos de madera sobre los que se representa un árbol, origen que ha sido transformado por la industria, utilizado para un fin concreto y después abandonado.
Al mismo tiempo las propias paredes que forman parte de la habitación en la que el artista ha residido durante unos días, sirven para mostrar aquello que esconden en su interior, los propios cascotes de la obra si ese edificio (efímero) fuera uno de los destruidos o derruidos. Se trata de dar la vuelta al discurso ofreciendo al espectador la posibilidad de comprobar las dos realidades al mismo tiempo.
Todo ello acompañado de diferentes apuntes realizados sobre servilletas de bar y libros de notas que ayudan al artista a fijar aquellos conceptos que luego deben ser expresados y desarrollados en las obras.
Intervención en su habitación durante su estancia en Valladolid

Jugando con el soporte (no solo en la exposición sino también en varias intervenciones urbanas en distintos locales y muros del centro de la ciudad de Valladolid) se articula un discurso que gira en torno a los problemas de la sociedad y su capacidad para generar ilusión, para crear una realidad que a veces supera ese mismo concepto6.
Rafael López Borrego
Ignacio Pérez-Jofre. Apuntes sobre las servilletas de bar

1 “Hoy es imposible encontrar alguien que pinte, dibuje, haga fotografía e incluso cine, que no piense que esas en su día fueron artes completas en si mismas y hoy no son más que medios puestos a disposición de sus particulares estrategias artísticas” Carlos Jiménez Moreno La escena sin fin. El arte en la era del Big Bang. Microgemas. Murcia 2013
2 Para Walter Bemjamin la arquitectura era una imagen y expresión de las condiciones sociales, decía que era “el testimonio más importante de la mitología latente” donde “el pasado se convierte en espacio”, un espacio que se presenta como algo fascinante para el pensador. Winfried Nerdinger Abacar a Breton y Le Corbusier. Walter Benjamin y la Arquitectura en 13 Derivas sobre Walter Benjamin. Circulo de Bellas Artes 2013. Pag 63.71
3 Fernando Castro afirma que la sociedad actual se trata en realidad de una conspiración de ricos para conseguir sus intereses con el único pretexto de organizar la sociedad. Un poder que se adquiere solo a base de mentir, mentir a lo grande, hasta conseguir que todo el mundo esté de acuerdo contigo, ese será el momento en que se puede dar la vuelta a sus ideas para recibir solo aplausos. Fernando Castro Flórez. Arte y política en la era de la estafa global. Ed Sendema 2014
4 Se trata de la visión premonitoria de Guy Debord que lleva a afirmar que la vida cotidiana ha fracasado ya que todos los deseos han sido reprimidos por la sociedad capitalista. La vida cotidiana se reduce a la categoría de tiempo libre que se llena a través del espectáculo condicionando el comportamiento y reduciendo la novedad a la mínima expresión. Mario Perniola. Los Situacionistas. Historia crítica de la última vanguardia del siglo XX. Ed Acuarela y Machado 2010
5 Hablamos de un concepto en la cual cada pintura, como expresa David Barro, “retiene la memoria de su pasado y que cada artista debe tomar un posición dando idea de que la pintura no es solo eso, pintura, sino que también se trata de la representación de una idea”. David Barro La Imposibilidad de la pintura. Catalogo de la exposición de Laura González “Gramáticas del color” Pag 127-143. Las Palmas de Gran Canaria 2011.
6 “Un mundo donde los medios de comunicación vierten noticias carentes de acción, donde no sucede nada y todo está ahí sin consecuencias. Lo real absorbe, confunde los términos y potencia lo que quiere expresar y lo contrario”. Mario Perniola. El futuro de una ilusión: acción artística, comunicación patafísica. Revista Archipielago nº79. Pag 39.51.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Medios de comunicación y arte contemporáneo

El papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad actual tiene gran importancia en nuestra vida diaria. Ávidos de información estamos deseosos y ansiamos conocer nuevas noticias, bien a través de las señales horarias que nos indican la hora en punto o bien gracias a nuevos instrumentos como las redes sociales, que nos acercan un poco más tanto a héroes como a personajes que nos resultan conocidos o a los que llamamos amigos.


La imagen del artista Michael Najjar revela muy bien el ambiente en el que actualmente se mueven muchos medios de comunicación, se trata de una periodista que está tratando de obtener información de primera mano y, como vemos, la forma de conseguirlo, es acostarse directamente con uno de los soldados que participan en el supuesto enfrentamiento. Esto nos revela dos situaciones que se producen en el contexto actual. En primer lugar la importancia de las noticias, curiosamente de las malas noticias, de aquellas que incluyen la palabra desastre, destrucción, muerte, caos, desgracia. Las noticias están basadas en la repulsión mucho más que en la seducción. Hemos apartado las noticias positivas de nuestra vida diaria y estas han sido sustituidas por otras que sentimos como lejanas. Lo cruel, que era aquello que no queríamos ver, como decía Platón, se ha convertido actualmente en un espectáculo. Cada vez nos afecta menos el número de muertos que se producen en cualquier enfrentamiento o desastre natural, lo consentimos con tal de que no nos influya a nosotros directamente, mientras los afectados sean otros todo esta bien y es correcto, ni siquiera es tema de conversación, deglutimos desgracias igual que comemos un filete de ternera, de hecho son creo cosas que podemos hacer al mismo tiempo[1]. La insensibilidad se ha adueñado de nuestra sociedad, cualquier cosa es válida con tal de llamar la atención durante unos pocos segundos, una muerte en directo puede ser un buen ejemplo, camuflada bajo el lema de que puede herir la sensibilidad o a estas alturas ni siquiera eso.
Por otro lado o en segundo lugar nos llama la atención la precariedad con la que muchos periodistas se enfrentan a su trabajo. Hemos podido escuchar como fotógrafos de guerra o corresponsales de guerra acuden a lugares de enfrentamiento en unas penosas condiciones laborales. Muchos deben ofrecer noticias impactantes, diferentes, llamativas con tal de que el gran grupo periodístico les compre la noticia. Por tanto estos profesionales con contratos precarios y sueldos miserables deben hacer todo lo posible porque su noticia sea mejor que las demás, porque en caso contrario se quedan sin la compra y sin el dinero necesario para sobrevivir, pese a estar arriesgando su vida por ofrecer información de primera mano. Esto conecta muy bien con la imagen que estamos viendo.
Todo ello nos lleva a la manipulación de la información y teorías de la conspiración. Manipular la información es algo que los grupos poderosos o los grandes grupos de comunicación realizan a su antojo, sesgando información o informando a medias dependiendo de su interés. Vamos a fijarnos en la que ha sido denominada como la primera gran obra de arte del siglo XXI[2], la destrucción de la Torres Gemelas en Nueva York. Seguro que recordamos como el día del atentado las televisiones de los medios occidentales mostraron a una mujeres árabes en actitud de celebración de lo que parecía un triunfo al caer uno de los emblemas de la cultura capitalista occidental. Pero poco tiempo después nos enteramos de que esas imágenes no correspondían al día de la destrucción de las torres sino que fueron grabadas unos años antes con motivo de una victoria, por supuesto parcial, en algún  otro atentado o pequeña escaramuza. ¿Cual es la pretensión de la televisión al mostrar al mundo occidental esas imágenes? Se trata sin lugar a dudas de un burdo ejercicio de manipulación en busca de la animadversión contra un nuevo enemigo que sustituya al que en ese momento parecía pacífico.
Por otro lado existen numerosas teorías conspirativas respecto a este atentado que pueden leerse y que no tienen porque ser ciertas pero que se hacen preguntas que ayudan a creer que todo esto parece una manipulación. Y es que a veces la vida de unos pocos miles de personas no importan en pos de un interés superior, como pueda ser tener controlada a la población, recortar sus derechos y libertades,  o, como ya hemos dicho, crear un nuevo enemigo.
La batalla de la propaganda es también como una guerra y hay que saber ganarla, cada grupo o medio lo hace a su manera, pero el que consigue tener el favor de la mayoría de la población tiene mucho ganado. Un ejemplo claro lo tenemos entre Israel y Palestina, donde los primeros han renunciado a una batalla perdida porque los palestinos tienen ganada esa guerra desde hace muchos años, por su parte los israelíes pasan de los medios pero mantienen sus objetivos claros.
Los medios de comunicación actualmente recuerdan a la Iglesia en tiempos pasados, por ejemplo pensemos en las epidemias de peste o cualquier otra enfermedad y como estas podían atribuirse no a la falta de higiene, sino al mal comportamiento o la moral laxa de una determinada comunidad. Nuestra sociedad necesita siempre un culpable, para cualquier tipo de situación, da impresión de que no estamos tranquilos hasta que no lo tenemos, hasta que no nos ofrecen una explicación válida para una situación concreta, algo que nos ayude a no reflexionar, a no pensar por nosotros mimos. Es que era maltratador, era pederasta, se drogaba, era gordo y seboso, cualquier tontería vale para explicar el porqué. No digamos a un nivel superior donde buscamos a Osama Bin Laden o a quien sea el hacedor de cualquier tipo de desgracia que afecte a la sociedad occidental.
Es el tiempo que nos toca vivir, pero debemos ser inteligentes, no conformistas. Buscar la verdad es complicado, pero tras tanta información que cada día se nos sirve desde tantos medios[3], debemos darnos cuenta de como estamos tremendamente manipulados[4]. Solo necesitamos un poco de reflexión, pararnos ante una obra como la que nos ofrece Michael Najjar y sacar nuestras propias conclusiones, no aceptar las que ya nos dan por hechas.

[1]"Un mundo donde la comunicación vierte noticias carentes de acción, no sucede nada, todo está ahí sin consecuencias. Lo real absorbe, confunde los términos y potencia lo que quiere expresar y lo contrario" Mario Perniola. El futuro de la Ilusión: acción artística, comunicación patafísica. Revista Archipielago Nº 79 Pag 39-51
[2]Fue el compositor Karl Heinz Stockhausen el que la denominó de esta manera. La poderosa atracción del horror encarna aquello que de sublime tiene el arte contemporáneo.
[3]Aldous Haxley afirmaba ya en 1935 que al proliferar el acceso a la información y aumentar paulatinamente el número de escritores o de personas dispuestas a serlo, el resultado es que crece la producción de escoria de manera que es la más grande que ha existido en la historia y así seguirá siendo, mientras la gente siga consumiendo las desmesuradas cantidades de material de lectura gráfico y sonoro que se consumen hoy.
[4]"Hace poco leí una noticia muy curiosa: se iba a crear en Estados Unidos una oficina de mentiras para esparcir rumores intencionados que beneficiaran, por ejemplo, la lucha contra el terrorismo. Al día siguiente salió un desmentido oficial sobre la creación de semejante agencia. Entonces muchos pensamos que esa había sido la primera tarea de la central de creación de mentiras, decir que no existía." Fernando Sabater. Los 10 mandamiento del siglo XXI. Randon Hause Mondadori. 2004

martes, 23 de septiembre de 2014

Video con las principales características del dadaismo

Dentro de la serie de vídeos que hemos dedicado a las vanguardias históricas, hoy nos toca explicar el dadaismo, uno de los movimientos artísticos con más influencia a lo largo del siglo XX y diríamos que con una excesiva significación en el arte contemporáneo, por lo que tiene el arte de desafío y provocación, elementos sin duda heredados de este estilo tan simple y a la vez de gran profundidad conceptual.
Desde el manifiesto de los dadaistas a algunas de sus representaciones podemos observar en este vídeo de apenas tres minutos que nos informa de las principales elementos que componen el estilo y los principales artistas que lo practican.
Si estas interesado en algún vídeo más de esta sería uno de los más populares es como explicar el impresionismo a los niños, que repasamos la semana pasada.
Esperamos que lo disfruten.

miércoles, 16 de julio de 2014

Richard Billingham y el concepto de lo cotidiano

Nuestro artista de hoy no tuvo una vida fácil, su entorno familiar se vio desestructurado desde una edad muy temprana. Cuando Billingham tenía diez años su padre fue despedido de su trabajo como maquinista y decidió no volver a trabajar e intentar vivir de los subsidios sociales, convirtiéndose en un alcohólico. Mientras su madre, con tendencia a la obesidad se pasaba el día fumando, haciendo puzzles y cuidando de sus mascotas por las que tenía cierta obsesión.


Billingham decidió retratar ese mundo, el día a día de una familia que se había visto obligada a vender su casa debido a la necesidad económica, para acceder a un piso de protección social donde en poco espacio tenían que desarrollar su vida diaria. Un lugar donde la incomunicación estaba tan presente como el hastío del día a día. El silencio se impone y la comunicación ha sido sustituida por otros elementos que van desde la televisión al alcohol o simples entretenimientos pasajeros.


Se trata de la vida cotidiana del artista, pero debemos tener en cuenta que lo cotidiano a veces se transforma en siniestro, es decir lo que es normal para mi porque resulta habitual en mi comportamiento diario, puede resultar extraño para otra persona que adopta o tiene otro tipo de costumbres o comportamiento en la intimidad. El miedo a lo desconocido nos aterra, porque no queremos cambiar nuestras propios vicios o rutinas[1].
Marc Quinn. Self
Pero, pese a ello, muchas veces parecemos obsesionados por conocer las costumbres de los demás (un ejemplo claro son los programas de televisión donde aparecen famosos o pseudofamosos). Nos interesa demasiado lo que ocurre en sus vidas, nos resulta raro (en un sentido cargado de morbo), diferente. En ocasiones su comportamiento nos produce cierta desazón. Todo ello nos lleva a compartir parte de sus vidas, como si les conociéramos de algo, como si fueran parte de nuestra propia familia, como si al encontrarlos por la calle les saludáramos por su nombre de pila porque lo hemos escuchado tantas veces que resultan tan familiares ya que conocemos alguno de sus secretos. Pero en realidad no sabemos nada, su vida privada es eso, solo privada de la cual solo por morbo llegamos a tener algún tipo de información que los comentarios posteriores con otras personas pueden convertir en algo siniestro. 
Quizás solo podemos hacer comparaciones entre los artistas que muestran su entorno cotidiano y nuestro propio entorno, intentando buscar similitudes o diferencias con lo que ocurre en nuestras vida diaria y en nuestra forma de actuar respecto a un tipo concreto de situación. En las diferencias podemos escrutar nuestros propios miedos.

Enrique Marty

Sigmun Freud decía que lo siniestro es algo familiar que de repente se ha vuelto extraño, incluso algo inanimado que de repente cobra vida, indudablemente en esto último tenía razón. Pero insiste en que lo siniestro se encuentra dentro de lo familiar, algo que debió permanecer oculto pero que sale a la luz y aparece como si fuera extraño, raro, diferente.
En la época en la que vivimos cada día vamos acumulando miles de noticias e información, alguna de ellas relevante y otras completamente irrelevantes (la gran mayoría), pero vivimos rodeados de imágenes y noticias. Incluso llegamos a sentir angustia en algunos casos si no conocemos las noticias del momento, miramos con ansia el internet o nos sentamos frente al televisor a la hora marcada para ver que es lo que ha pasado, si ha llegado el fin o la catástrofe es inminente.

Ron Mueck. Dady

Otros artistas españoles también han utilizado miembros de su familia en sus composiciones, estoy pensando en Enrique Marty que integra a su padre y madre en sus dibujos y pequeñas esculturas mostrándolos en diferentes actitudes tanto cotidianas como grotescas en algunos casos.
La vida personal o privada se da cita en otros artistas, muchos de ellos pertenecen a la generación de los Young Britsh Artist[2] como Richard Billingham, por ejemplo Marc Quinn que presentó un rostro realizado con su propia sangre que se había ido sacando durante 5 meses. La obra se llamó "Self", la artista Tracey Enim que nos mostró la intimidad de su habitación completamente desordenada en uno de los peores momentos mentales de su vida o el maravilloso escultor hieprrealista Ron Mueck que en 1996 realizó una escultura de su padre muerto y completamente desnudo. Quizás porque como dice Fernando Castro Flórez "nuestra vida contemporánea nos lleva a tocar aquello que nos aterra, a revolvernos en la inmundicia de soportar mejor la imposibilidad del intercambio simbólico. Muchos artistas buscan la redención de los desechos. El asco está unido al peligro"[3].

[1]"Hablar del entorno cotidiano mediante el arte puede servirnos como terapia para ver reflejados nuestros propios miedos, amores, temores y resoluciones cotidianas que ahora parecen hacernos reflexionar desde el otro lado. Y es que en lo cotidiano hay siempre algo enigmático, extraño, raro; lo cercano deja de serlo cuando somos conscientes de que lo aparentemente próximo ha dejado de estarlo" Tania Pardo. Lo doméstico: territorio (des)conocido. Revista Lapiz. Número 192. Pag 30
[2]Quizás todos ellos buscando un nicho de mercado en algo tan de moda como mostrar la vida íntima para generar el necesario morbo y desasosiego en el público que contempla la obra y establece comparaciones.
[3]Fernando Castro Flórez. Mierda y Catástrofe. Síndromes culturales del arte contemporáneo. Madrid. Forcola Ediciones 2014

domingo, 13 de julio de 2014

Gregory Crewdson y el concepto de lo siniestro

Gregory Crewdson es uno de los mejores fotógrafos contemporáneos, su fotografía une la belleza [1]con el misterio, ya que no sabemos realmente que es lo que está ocurriendo en sus imágenes, pero podemos intuir que alguna cosa no va bien, transmitiendo cierta angustia en la contemplación de las propuestas fotográficas del artista.


Crewdson realiza la misma labor que un director de cine, antes de tomar una fotografía prepara un gran montaje donde cada uno de los elementos que forman parte de ella están perfectamente estudiados. Luz, enfoque, sombras, color, saturación, brillo. Suele contratar actores para realizar sus obras, algunos de ellos bastante conocidos en la escena fílmica actual.
Entonces Gregory Crewdson trabaja como si rodara una película, pero se trata de una cinta que solo va a tener un fotograma. De ese fotograma debemos desentrañar la historia, que como decimos tiene un componente siniestro que nos llena de misterio.
Así lo podemos observar en las imágenes del artista que acompañan este texto que no desentonan mucho de algunas que podemos ver en las noticias cada día, ya que como índica el profesor Fernando Castro Flórez, vivimos en una inquietante "familiaridad del terror"[2], donde tenemos miedo hasta de lo artístico u ornamental. El accidente ha encontrado su museo y ese lugar donde se ha ubicado en la televisión, como dice el pensador Paul Virilio,  la televisión es el "museo del accidente"[3].

Ugnius Gelguda. Zalguiris

Al hilo de estos comentarios y de la obra de Crewdson me viene a la mente una imagen del artista Ugnius Gelguda titulada Zalguiris, que fue expuesta con motivo de la exposición "Rock My Religion" en el DA2 de Salamanca en el año 2007. La obra, una proyección fotográfica, representa a un grupo de jóvenes que no sabemos muy bien lo que están haciendo, pero que se muestran en una actitud amenazante, como en un éxtasis provocado por una situación concreta, tanto es así que no sabemos si situarlos en un concierto de una de las grandes estrellas del rock, donde estos jóvenes se sienten completamente identificados con la música o bien en una manifestación que se ha descontrolado y donde finalmente grupos violentos se están enfrentando a las fuerzas del orden. Claro que también recuerdan a los hinchas fanáticos de un equipo de fútbol bien celebrando alguno de los triunfos del equipo con el que sienten identificados o bien preparados para atacar a los hinchas del equipo contrario a los que, fíjate que desgracia, le gustan unos colores diferentes a los que lleva su equipo. Una actitud completamente primaria.
Lo real y lo imaginado se dan cita en esta imagen que acabamos de comentar, igual que en la fotografías de Gregory Crewdson, que suponen para el espectador un esfuerzo por intentar adivinar que es lo que sucede en una situación concreta. El artista, por tanto, trata de establecer una comunicación con la persona asistente a la exposición que le lleve no solo a contemplar sino a sentirse parte activa del proceso artístico.
Por otra parte convivimos a diario con el miedo. El miedo nos atenaza, cada día se mantiene vivo gracias a la televisión que muestra catástrofes y desgracias que le ocurren a los demás, mientras nosotros nos sentimos protegidos en nuestro hogar[4] , donde, como en las escenas de Crewdson, lo cotidiano termina transformándose en algo siniestro. Todo se mezcla en unas obras donde realidad y simulacro [5]se dan la mano para tratar de motivar la imaginación del espectador

[1]"La palabra belleza ha sufrido una trivialización brutal en nuestro tiempo, cualquier cosa la consideramos bella, un ideal que se encuentra mediatizado y transformado por las imágenes de los medios de comunicación, en ocasiones no tan reales como serían en vivo. Tal vez el concepto de belleza actual estriba en las cifras de ventas elevadas, en los records de taquilla, en los discos de platino, en la audiencias de televisión" Zygmunt Bauman Mundo Consumo. Paidos Contextos. Febrero 2010
[2]Fernando Castro Flórez "Mierda y Catastrofe. Sindromes culturales del arte contemporáneo". Madrid. Forcola Ediciones 2014
[3]Paul Virilio "El cibermundo, la política de lo peor" Catedra. 1997
[4]"Se trata de una mirada que no quiere reparar en lo que le rodea sino que se entrega a esa catástrofe mediática bajo la protección de un hogar en el que siempre todo puede ir a peor" Fernando Castro. Opus Cit
[5]Simulacro en el sentido en que hablaba de él Braudillard, como estrategia adoptada por el orden de producción capitalista para lograr su supervivencia a través del consumo de objetos o signos que circulan en nuestra sociedad.

Gregory Crewdson


domingo, 18 de mayo de 2014

El papel de los medios de comunicación dentro del sistema del arte

La gran cantidad de productos dedicados al consumo cultural que tanto abunda en nuestro tiempo hace necesario personajes y medios que nos hagan distinguir aquello que merece la pena de lo que es un simple espectáculo, en el sentido en que Guy Debord se refería a esta palabra, destinado a obtener unos números decentes o colas interminables a las puertas de las exposiciones realizadas. Nos referimos a críticos de arte que realizan ese papel a través de diferentes canales.
Hasta ahora dos han sido los medios  tradicionales para que la crítica se exprese, por un lado los libros y por otro las revistas especializadas en arte en general y en arte contemporáneo en particular. Debemos decir que estos medios están siendo reemplazados, debido en parte a la crisis económica y también de valores culturales, por los periódicos que ocupan un espacio intermedio entre la información y la valoración crítica.
Por tanto encontramos dos tipos de medios, aquellos que están dedicados a un público selecto interesado en el arte, que consume este tipo de producto, quizás porque se encuentra o desee encontrarse dentro del sistema del arte y, la prensa ordinaria que se ocupa de asuntos que tengan relevancia pública, como grandes exposiciones, subastas, inauguraciones en todo tipo de instituciones, adquisiciones millonarias. Una abundancia de información que no sabemos muy bien si se trata de noticias o de crítica, reduciéndose a veces la cobertura a copiar la nota de prensa facilitada por la institución sin un cuestionamiento mayor de las obras que podemos contemplar en ella, solo algunas veces está noticia viene acompañada por un comentario de un supuesto experto. 
A este respecto debemos decir que algunos periódicos mantienen, suponemos que de forma ruinosa para el periódico, suplementos culturales donde algunos llamados críticos, desgranan las bondades y justifican exposiciones intentando dotarlas de un contenido que tenga que ver con las demandas de la sociedad actual. El ABC cultural, el Cultural de El Mundo o Babelia en El País (en este último la sección de arte ha quedado reducida al mínimo debido al empuje de la literatura y las acciones que la empresa posee o poseía en Alfaguara).
Los periódicos por si solos son capaces, en muchas ocasiones, de crear tendencia y orientar al público sobre si debe o no debe acudir a una exposición. También es cierto que una buena publicidad en cualquiera de estos rotativos puede mover al público 100 veces mas que una noticia o una crítica, porque indudablemente vivimos en la era de la imagen y si esta es impactante nos atrae mucho más que leer un denso texto de 500 palabras donde se relacionan las obras con filósofos contemporáneos que nos hablan sobre la velocidad y el sentimiento trágico de la obra postmoderna. La publicidad encuadra, jerarquiza y orienta el gusto del público a la hora de elegir su producto de consumo, bien sea un reloj, el lanzamiento de una nueva película de estreno o una exposición o evento relacionado con el arte. Vargas Llosa lo expresa muy bien en su libro-ensayo titulado "La civilización del espectáculo".

domingo, 27 de abril de 2014

El papel del público dentro del sistema del arte

Uno de los agentes mas importantes que participan dentro del sistema del arte es el público que asiste a las exposiciones y actividades culturales programadas por los Museos y Centros de Arte. En este blog ya hemos hablado del papel de otros agentes como por ejemplo el papel del curator o de una galería de arte.

Colas a la puerta del Museo del Prado en Madrid

Creo que fue el profesor Castro Flórez el que comparaba la asistencia a los museos con las personas que asistían a una iglesia, ya que normalmente el silencio que podemos encontrar en la sala, la distancia reverencial que existían entre las obras y las personas o las imágenes que requieren devoción y que podemos contemplar en obras como el Guernica de Picasso o las Meninas de Velázquez.
Pero en el momento actual el público ha sufrido una transformación en lo que se refiere a su actividad dentro del Museo. Hace tiempo, como indicaba Kant, el público se dedicaba a la contemplación de las obras. Pero en la actualidad se le exige una mayor participación, una reacción ante las obras y las cuestiones o actitudes que estas nos plantéan.
Antiguamente se mezclaban diferentes términos en los cuales primaba el encuentro con la belleza contemplativa, nos referimos a componentes como idealismo, espiritualismo, quietud, serenidad, paz interior, palabras que en la actualidad quedan un poco desfasadas.
En la actualidad tendríamos dos vertientes para el comportamiento del público:

  1. El turismo de masas nos impide una contemplación con la quietud requerida, sustituyendo la contemplación de la obra por una fotografía que indique a sus amigos que esa persona estuvo allí. Pensemos por ejemplo en la gran cantidad de gente que a diario se arremolina alrededor de la Gioconda en el Museo del Louvre de París y como para llegar a contemplar la obra tienes que traspasar cuerpos y cámaras que te impiden una contemplación activa y en detalle de la obra.
  2. La nueva actitud del arte requiere una participación activa del espectador, una reflexión y un análisis de la ora. Una actitud diferente de la contemplativa, más activa frente al simple disfrute de la obra.
Con todo ello el público se cuenta en números y aunque a veces no quieran reconocerlo los números, en muchas ocasiones cocinados y engordados, son muy importantes para los museos, porque es la carta de presentación antes los dueños institucionales. El éxito de una exposición se puede medir por las colas que ocasiona, pensemos que a mayor cantidad de público es posible atraer mas patrocinadores para el evento o para futuras exposiciones. Este hecho, aunque no nos parezca relevante, influye a la hora de programar una exposición. Otros agentes del sistema del arte como curators, críticos o artistas se ven implicados en este punto.
Por otra parte la mayoría de los responsables culturales se creen en la obligación de cumplir con la obra de caridad que indica que hay que enseñar al que no sabe, por ello encontramos en los museos cartelas y vinilos didácticos que nos ayudan a interpretar aquello que tenemos delante. El espectador debe encontrar una respuesta a las cuestiones que las obras le plantean, bien sean históricas o relativas al comportamiento y la ética contemporánea. No nos olvidemos que el público es al mismo tiempo votante, la mayoría de museos son institucionales, y comprador de recuerdos sobre la exposición que acaba de visitar.