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miércoles, 19 de noviembre de 2014

El mundo polémico de las subastas de arte

Las noticias de los precios que han alcanzado algunas obras de arte en los últimos tiempos han servido para generar discusión acerca del valor de algunas obras, principalmente pinturas, que han dado la vuelta al mundo gracias a que han alcanzado el precio más alto por el que se ha vendido un objeto artístico.

Los jugadores de Cartas de Cezanne es actualmente el cuadro más caro de la historia. Pagaron 250.000.000$
Pero que una obra adquiera el precio más elevado no quiere decir que sea la mejor obra del mundo o la de mayor calidad artística, simplemente es la más cara por un periodo limitado de tiempo, porque como en una carrera de 100 metros, los records se baten cada poco tiempo. Por supuesto que estas obras pertenecen a buenos artistas, pero eso no quiere decir que comparados con otros que no entran en la subastas habitualmente, fueran a mantener ese record por la venta de una de sus obras. No tenemos más que pensar en algunas obras de artistas clásicos muy conocidos como las Meninas de Velázquez o El Caballero de la Mano en el Pecho de El Greco, ¿que precio alcanzarían estas obras en una subasta de arte?.
Giacometti esta en el top de los más cotizados
Van Gogh, Renoir, Manet, Picasso, Matisse, Cezanne son los que se encuentran en los primeros puestos, aunque no hemos leído que ningún historiador haya calificado a ninguno de ellos como el mejor artista de todos los tiempos. Así que es bueno separar lo que piensan los especialistas del capricho de algún millonario que quiere decorar el salón de su casa con alguna de las obras de estos artistas.
Tendríamos que ver aquí como reaccionarían los coleccionistas si algunos museos pusieran a la venta alguna de sus obras más emblemáticas, ¿cuanto estarían dispuestos a pagar por La Gioconda de Leonardo si el Louvre decidiera venderla? ¿Porqué algunos artistas, esenciales en el desarrollo del arte del siglo XX como Marcel Duchamp, no aparecen en las lista de los más cotizados?
Hay en la subasta ciertas normas estandarizadas que debemos tener en cuenta: la mayoría de los nombres suelen ser los mismos y es uno u otro el que ocupa el top de la última subasta. Los artistas deben parecer modernos sin que existan grandes estridencias en sus obras. Las obras deben ser agradables para los coleccionistas rivales.
Joseph Beuys decía que el arte era esencialmente capital, según esta teoría bastará pagar una gran cantidad de dinero para que un artista u obra pase a ser reconocido o adquiera valor de cara a los diferentes agentes que forman parte del sistema del arte, entre ellos críticos, marchantes, coleccionistas y finalmente el público en general.
Aunque los pintores españoles no están entre los mas cotizados en las subastas deberíamos incluir artistas como Antonio Tapies, Antonio López, Benjamín Palencia, Eduardo Naranjo, Mikel Barceló o Manuel Millares. En España el postimpresionismo se ve sustituido por la generación informalista que tiene su m´maximo desarrollo a lo largo de la década de los 50 del siglo pasado.

El sueño de Picasso segundo cuadro mas caro de la historia

miércoles, 1 de octubre de 2014

Medios de comunicación y arte contemporáneo

El papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad actual tiene gran importancia en nuestra vida diaria. Ávidos de información estamos deseosos y ansiamos conocer nuevas noticias, bien a través de las señales horarias que nos indican la hora en punto o bien gracias a nuevos instrumentos como las redes sociales, que nos acercan un poco más tanto a héroes como a personajes que nos resultan conocidos o a los que llamamos amigos.


La imagen del artista Michael Najjar revela muy bien el ambiente en el que actualmente se mueven muchos medios de comunicación, se trata de una periodista que está tratando de obtener información de primera mano y, como vemos, la forma de conseguirlo, es acostarse directamente con uno de los soldados que participan en el supuesto enfrentamiento. Esto nos revela dos situaciones que se producen en el contexto actual. En primer lugar la importancia de las noticias, curiosamente de las malas noticias, de aquellas que incluyen la palabra desastre, destrucción, muerte, caos, desgracia. Las noticias están basadas en la repulsión mucho más que en la seducción. Hemos apartado las noticias positivas de nuestra vida diaria y estas han sido sustituidas por otras que sentimos como lejanas. Lo cruel, que era aquello que no queríamos ver, como decía Platón, se ha convertido actualmente en un espectáculo. Cada vez nos afecta menos el número de muertos que se producen en cualquier enfrentamiento o desastre natural, lo consentimos con tal de que no nos influya a nosotros directamente, mientras los afectados sean otros todo esta bien y es correcto, ni siquiera es tema de conversación, deglutimos desgracias igual que comemos un filete de ternera, de hecho son creo cosas que podemos hacer al mismo tiempo[1]. La insensibilidad se ha adueñado de nuestra sociedad, cualquier cosa es válida con tal de llamar la atención durante unos pocos segundos, una muerte en directo puede ser un buen ejemplo, camuflada bajo el lema de que puede herir la sensibilidad o a estas alturas ni siquiera eso.
Por otro lado o en segundo lugar nos llama la atención la precariedad con la que muchos periodistas se enfrentan a su trabajo. Hemos podido escuchar como fotógrafos de guerra o corresponsales de guerra acuden a lugares de enfrentamiento en unas penosas condiciones laborales. Muchos deben ofrecer noticias impactantes, diferentes, llamativas con tal de que el gran grupo periodístico les compre la noticia. Por tanto estos profesionales con contratos precarios y sueldos miserables deben hacer todo lo posible porque su noticia sea mejor que las demás, porque en caso contrario se quedan sin la compra y sin el dinero necesario para sobrevivir, pese a estar arriesgando su vida por ofrecer información de primera mano. Esto conecta muy bien con la imagen que estamos viendo.
Todo ello nos lleva a la manipulación de la información y teorías de la conspiración. Manipular la información es algo que los grupos poderosos o los grandes grupos de comunicación realizan a su antojo, sesgando información o informando a medias dependiendo de su interés. Vamos a fijarnos en la que ha sido denominada como la primera gran obra de arte del siglo XXI[2], la destrucción de la Torres Gemelas en Nueva York. Seguro que recordamos como el día del atentado las televisiones de los medios occidentales mostraron a una mujeres árabes en actitud de celebración de lo que parecía un triunfo al caer uno de los emblemas de la cultura capitalista occidental. Pero poco tiempo después nos enteramos de que esas imágenes no correspondían al día de la destrucción de las torres sino que fueron grabadas unos años antes con motivo de una victoria, por supuesto parcial, en algún  otro atentado o pequeña escaramuza. ¿Cual es la pretensión de la televisión al mostrar al mundo occidental esas imágenes? Se trata sin lugar a dudas de un burdo ejercicio de manipulación en busca de la animadversión contra un nuevo enemigo que sustituya al que en ese momento parecía pacífico.
Por otro lado existen numerosas teorías conspirativas respecto a este atentado que pueden leerse y que no tienen porque ser ciertas pero que se hacen preguntas que ayudan a creer que todo esto parece una manipulación. Y es que a veces la vida de unos pocos miles de personas no importan en pos de un interés superior, como pueda ser tener controlada a la población, recortar sus derechos y libertades,  o, como ya hemos dicho, crear un nuevo enemigo.
La batalla de la propaganda es también como una guerra y hay que saber ganarla, cada grupo o medio lo hace a su manera, pero el que consigue tener el favor de la mayoría de la población tiene mucho ganado. Un ejemplo claro lo tenemos entre Israel y Palestina, donde los primeros han renunciado a una batalla perdida porque los palestinos tienen ganada esa guerra desde hace muchos años, por su parte los israelíes pasan de los medios pero mantienen sus objetivos claros.
Los medios de comunicación actualmente recuerdan a la Iglesia en tiempos pasados, por ejemplo pensemos en las epidemias de peste o cualquier otra enfermedad y como estas podían atribuirse no a la falta de higiene, sino al mal comportamiento o la moral laxa de una determinada comunidad. Nuestra sociedad necesita siempre un culpable, para cualquier tipo de situación, da impresión de que no estamos tranquilos hasta que no lo tenemos, hasta que no nos ofrecen una explicación válida para una situación concreta, algo que nos ayude a no reflexionar, a no pensar por nosotros mimos. Es que era maltratador, era pederasta, se drogaba, era gordo y seboso, cualquier tontería vale para explicar el porqué. No digamos a un nivel superior donde buscamos a Osama Bin Laden o a quien sea el hacedor de cualquier tipo de desgracia que afecte a la sociedad occidental.
Es el tiempo que nos toca vivir, pero debemos ser inteligentes, no conformistas. Buscar la verdad es complicado, pero tras tanta información que cada día se nos sirve desde tantos medios[3], debemos darnos cuenta de como estamos tremendamente manipulados[4]. Solo necesitamos un poco de reflexión, pararnos ante una obra como la que nos ofrece Michael Najjar y sacar nuestras propias conclusiones, no aceptar las que ya nos dan por hechas.

[1]"Un mundo donde la comunicación vierte noticias carentes de acción, no sucede nada, todo está ahí sin consecuencias. Lo real absorbe, confunde los términos y potencia lo que quiere expresar y lo contrario" Mario Perniola. El futuro de la Ilusión: acción artística, comunicación patafísica. Revista Archipielago Nº 79 Pag 39-51
[2]Fue el compositor Karl Heinz Stockhausen el que la denominó de esta manera. La poderosa atracción del horror encarna aquello que de sublime tiene el arte contemporáneo.
[3]Aldous Haxley afirmaba ya en 1935 que al proliferar el acceso a la información y aumentar paulatinamente el número de escritores o de personas dispuestas a serlo, el resultado es que crece la producción de escoria de manera que es la más grande que ha existido en la historia y así seguirá siendo, mientras la gente siga consumiendo las desmesuradas cantidades de material de lectura gráfico y sonoro que se consumen hoy.
[4]"Hace poco leí una noticia muy curiosa: se iba a crear en Estados Unidos una oficina de mentiras para esparcir rumores intencionados que beneficiaran, por ejemplo, la lucha contra el terrorismo. Al día siguiente salió un desmentido oficial sobre la creación de semejante agencia. Entonces muchos pensamos que esa había sido la primera tarea de la central de creación de mentiras, decir que no existía." Fernando Sabater. Los 10 mandamiento del siglo XXI. Randon Hause Mondadori. 2004

miércoles, 16 de julio de 2014

Richard Billingham y el concepto de lo cotidiano

Nuestro artista de hoy no tuvo una vida fácil, su entorno familiar se vio desestructurado desde una edad muy temprana. Cuando Billingham tenía diez años su padre fue despedido de su trabajo como maquinista y decidió no volver a trabajar e intentar vivir de los subsidios sociales, convirtiéndose en un alcohólico. Mientras su madre, con tendencia a la obesidad se pasaba el día fumando, haciendo puzzles y cuidando de sus mascotas por las que tenía cierta obsesión.


Billingham decidió retratar ese mundo, el día a día de una familia que se había visto obligada a vender su casa debido a la necesidad económica, para acceder a un piso de protección social donde en poco espacio tenían que desarrollar su vida diaria. Un lugar donde la incomunicación estaba tan presente como el hastío del día a día. El silencio se impone y la comunicación ha sido sustituida por otros elementos que van desde la televisión al alcohol o simples entretenimientos pasajeros.


Se trata de la vida cotidiana del artista, pero debemos tener en cuenta que lo cotidiano a veces se transforma en siniestro, es decir lo que es normal para mi porque resulta habitual en mi comportamiento diario, puede resultar extraño para otra persona que adopta o tiene otro tipo de costumbres o comportamiento en la intimidad. El miedo a lo desconocido nos aterra, porque no queremos cambiar nuestras propios vicios o rutinas[1].
Marc Quinn. Self
Pero, pese a ello, muchas veces parecemos obsesionados por conocer las costumbres de los demás (un ejemplo claro son los programas de televisión donde aparecen famosos o pseudofamosos). Nos interesa demasiado lo que ocurre en sus vidas, nos resulta raro (en un sentido cargado de morbo), diferente. En ocasiones su comportamiento nos produce cierta desazón. Todo ello nos lleva a compartir parte de sus vidas, como si les conociéramos de algo, como si fueran parte de nuestra propia familia, como si al encontrarlos por la calle les saludáramos por su nombre de pila porque lo hemos escuchado tantas veces que resultan tan familiares ya que conocemos alguno de sus secretos. Pero en realidad no sabemos nada, su vida privada es eso, solo privada de la cual solo por morbo llegamos a tener algún tipo de información que los comentarios posteriores con otras personas pueden convertir en algo siniestro. 
Quizás solo podemos hacer comparaciones entre los artistas que muestran su entorno cotidiano y nuestro propio entorno, intentando buscar similitudes o diferencias con lo que ocurre en nuestras vida diaria y en nuestra forma de actuar respecto a un tipo concreto de situación. En las diferencias podemos escrutar nuestros propios miedos.

Enrique Marty

Sigmun Freud decía que lo siniestro es algo familiar que de repente se ha vuelto extraño, incluso algo inanimado que de repente cobra vida, indudablemente en esto último tenía razón. Pero insiste en que lo siniestro se encuentra dentro de lo familiar, algo que debió permanecer oculto pero que sale a la luz y aparece como si fuera extraño, raro, diferente.
En la época en la que vivimos cada día vamos acumulando miles de noticias e información, alguna de ellas relevante y otras completamente irrelevantes (la gran mayoría), pero vivimos rodeados de imágenes y noticias. Incluso llegamos a sentir angustia en algunos casos si no conocemos las noticias del momento, miramos con ansia el internet o nos sentamos frente al televisor a la hora marcada para ver que es lo que ha pasado, si ha llegado el fin o la catástrofe es inminente.

Ron Mueck. Dady

Otros artistas españoles también han utilizado miembros de su familia en sus composiciones, estoy pensando en Enrique Marty que integra a su padre y madre en sus dibujos y pequeñas esculturas mostrándolos en diferentes actitudes tanto cotidianas como grotescas en algunos casos.
La vida personal o privada se da cita en otros artistas, muchos de ellos pertenecen a la generación de los Young Britsh Artist[2] como Richard Billingham, por ejemplo Marc Quinn que presentó un rostro realizado con su propia sangre que se había ido sacando durante 5 meses. La obra se llamó "Self", la artista Tracey Enim que nos mostró la intimidad de su habitación completamente desordenada en uno de los peores momentos mentales de su vida o el maravilloso escultor hieprrealista Ron Mueck que en 1996 realizó una escultura de su padre muerto y completamente desnudo. Quizás porque como dice Fernando Castro Flórez "nuestra vida contemporánea nos lleva a tocar aquello que nos aterra, a revolvernos en la inmundicia de soportar mejor la imposibilidad del intercambio simbólico. Muchos artistas buscan la redención de los desechos. El asco está unido al peligro"[3].

[1]"Hablar del entorno cotidiano mediante el arte puede servirnos como terapia para ver reflejados nuestros propios miedos, amores, temores y resoluciones cotidianas que ahora parecen hacernos reflexionar desde el otro lado. Y es que en lo cotidiano hay siempre algo enigmático, extraño, raro; lo cercano deja de serlo cuando somos conscientes de que lo aparentemente próximo ha dejado de estarlo" Tania Pardo. Lo doméstico: territorio (des)conocido. Revista Lapiz. Número 192. Pag 30
[2]Quizás todos ellos buscando un nicho de mercado en algo tan de moda como mostrar la vida íntima para generar el necesario morbo y desasosiego en el público que contempla la obra y establece comparaciones.
[3]Fernando Castro Flórez. Mierda y Catástrofe. Síndromes culturales del arte contemporáneo. Madrid. Forcola Ediciones 2014

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Oportunismo y arte contemporáneo


Hace poco tiempo el artista español Toño Velasco presentaba una serie de retrato entre los que se encontraba uno de Luis Barcenas sacando la lengua, con intención de hacer burla a todo el mundo que lo estuviera contemplando. Sin duda el retrato está más de moda que nunca ya que el personaje actualmente está todos los días en los medios de comunicación debido a sus andanzas y presuntos robos y reparto de dinero negro en el partido con más apoyo actualmente en España.
Cuando observamos una obra de arte contemporáneo, en estos momentos de nueva figuración, queremos que la obra observada nos transmita un mensaje, una idea sobre la cual podamos reflexionar, algo que nos sirva para pensar sobre el hecho que el artista quiere que nos fijemos y actuemos en consecuencia tras nuestra reflexión.
Lo que ocurre es que una obra de arte debe ser trascendente, debe perdurar en el tiempo para jugar algún papel. Si una obra es descontextualizada de su entorno pierde la fuerza con la que inicialmente se hizo. En este momento el retrato que podemos contemplar podría ser reconocido por la mayoría de la gente de este país, pero imaginemos que lo mostramos en Portugal, aunque el título de la obra sea Luis Bárcenas, los portugueses no sabrán a que hace referencia a no ser que tenga al lado una somera explicación de los antecedentes y consecuencias de la obra que estamos observando.
Lo mismo sucederá cuando pase un poco de tiempo, bien es sabido que unas noticias se solapan con otras y en estos momentos se habla mucho de Luis Bárcenas, pero quizás dentro de un año no sea el tema de moda y quizás en ese momento sea Manuel Chaves o Juan Antonio Griñán los que estén todos los días en los medios de comunicación presuntamente implicados en cualquier cosa que podamos imaginar. 
Este cuadro mostrado cinco años después del momento en que fue pintado necesitará una somera explicación de los antecedentes y consecuencias que el mismo provoca.
Por eso hablamos de oportunismo, porque ahora está bien, está de moda y ha servido para que se hable de la obra y el artista, lo cual es muy bueno, pero la trascendencia de la obra se nos antoja mínima, por lo que si alguien la compra no pasará de ser una mera anécdota sin repercusión alguna en el devenir del arte contemporáneo, donde lo obvio generalmente aburre.