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miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿En que consiste una feria de arte contemporáneo?

Una feria de arte es una exposición de tipo comercial donde varias galerías ofrecen sus productos representados por un reducido número de artistas, al mismo tiempo sirve como lugar de encuentro y debate entre los diferentes agentes que forman parte del sistema del arte contemporáneo.

Barbara Kruger. Tonto avaricioso se refiere a los coleccionistas de arte 

Las ferias de arte han ganado en popularidad y adeptos en los últimos años siendo muy importantes sus ventas para algunas galerías que ven imprescindible su presencia en este de eventos. Para muchos de ellos suponen el 70% de sus ventas anuales con lo que la presencia física en la galería pierde importancia respecto a la feria.
La feria más popular actualmente se celebra en Miami, se trata de Art Basel Miami Beach, se celebra desde 2012 con gran éxito de público y ventas, lo que ha atraído otros eventos, como ferias satélite (que se cuentan por un número cercano a la veintena), performance, exposiciones privadas, fiestas nocturnas, comidas y cenas, etc. Las ferias satélite albergan artistas emergentes o galerías que no han podido entrar en la gran feria pero que quieren contar a sus clientes que han estado en Miami.
En número de VIPs es muy alto, se trata de personas que tienen un acceso a la feria con anterioridad al público en general, con lo cual pueden comprar antes que cualquiera otro algunas de las obras o artistas ofrecidos por las galerías representadas. En muchos casos los VIPs son coleccionistas de arte, compradores potenciales de obra, en otros casos son simplemente personajes conocidos del mundo del espectáculo que aportan glamour a la feria con su presencia física. En una feria como Miami tenemos VVIP (very very important person), normalmente traídos por los grandes patrocinadores de la feria, luego estarían los VIP y luego el público general. Los primeros en una hora pueden arrasar con las obras más importantes.


Hay un número limitado de espacios o stands, entonces si hay mas peticiones de asistencia que stands algunas de las galerías quedará fuera y no podrá repartir el pastel con el resto. Es normal establecer una serie de condiciones para poder acceder a la feria y así descartar algunas de las galerías que se presentan por ver si suena la flauta.
En cuanto a las ventas es un tema difícil de cuantificar, normalmente un galerista no dirá que una feria le ha ido mal, no quedaría bien con sus clientes ni sería buena imagen para la galería. Por tanto las cifras de ventas pueden estar hinchadas en algún caso excesivamente. También puede ser lo contrario, es decir un galerista ha vendido tanto que no le interesa que se conozca la cifra de ventas, quizás porque es excesiva o porque ha hecho unos descuentos que no aceptarían otros de sus coleccionistas.
En una feria existe el sentimiento de "último momento", es decir que pasas por un pasillo, ves una obra, esperas un poco y cuando vuelves a pasar ya está vendida. La oportunidad de evitar ese desasosiego se llena con la compra compulsiva, en muchas ocasiones, para evitar que la obra se nos escape de las manos, "ahora o nunca". Este tipo de sensación no se produce en una galería donde no se da esa sensación de competencia durante una inauguración o en una subasta organizada por una gran casa.
Gran parte de este texto está basado en el libro de Don Thompson La Supermodelo y la Caja de Brillo. Limpergraf 2015

Takashi Murakami

miércoles, 18 de febrero de 2015

El papel del catálogo dentro del sistema del arte

El catálogo sirve como elemento de representación de la institución que lo realiza. Digamos que es como una marca de representación de la institución, una carta de presentación en el exterior de las actividades o exposiciones que se han llevado a cabo en ese Museo, Centro Cultural o Galería.
Será pues la institución encargada de la edición del catálogo la que lleva cabo una labor que incluye a varios agentes culturales para que este se lleve a efecto, Desde el propio artista, pasando por las personas encargadas de escribir los textos, el contenido que debe incluir, la línea argumental, el diseño.
Es decir el catálogo marca en gran parte la línea de actuación del Centro de Arte, es el hecho diferencial respecto a su línea de actuación y a su política de exposiciones.
No es seguro hasta que punto una institución cultural busca una rentabilidad con la edición de un catálogo, indudablemente algunas lo consiguen, pero nos referimos a grandes museos y a exposiciones que generan grandes colas para acceder a ellas. La mayoría de las instituciones sirven para obtener una rentabilidad en cuanto a imagen corporativa, que sea una seña de identidad de ese lugar.
En muchos casos el coste de venta ni siquiera cubre el coste de producción ya que, como hemos dicho, no está hecho para buscar una rentabilidad. Así que en muchos casos suele venderse al coste que ha tenido, incluso en muchos casos, a un precio inferior.
Hay que decidir que es lo que se va a incluir en el catálogo. El comisario de la exposición tiene un papel importante en la elaboración, pero siempre siguiendo las directrices y al política del Museo a la hora de diseñar este tipo de libros. Hay que seguir la línea habitual del Centro de Arte.
El catálogo se edita pensando en el público que asiste a la exposición. La distribución en España suele ser nula o inexistente, aunque hay alguna editorial que se ha esforzado por que esté presente en las librerías más importantes.
Solo en Madrid se editan entre 100 y 150 catálogos anuales, una cifra que puede llegar a los 1000 si abarcamos todo el territorio nacional.
El catalogo a veces tiene una serie de esclavitudes que limitan su utilidad. En muchas ocasiones hay bastante premura para que los textos estén terminados a tiempo. La repetición de los objetos expuestos, la vanidad y la pedantería pseudo intelectual que a veces intenta justificar las obras de arte contemporáneo se dan cita en este tipo de libros

domingo, 20 de julio de 2014

El papel del Museo dentro del sistema del arte contemporáneo

La principal función del Museo sería sancionar lo que es artísticamente digno de ser expuesto o aquello que no debe colgar de sus paredes. Es decir en el museo solo entran aquellos artistas consagrados o aquellos que reciben la ratificación de que el camino en el que se encuentran es el correcto. Los museos son los guardianes del arte contemporáneo, así que sus decisiones no se cuestionan. El museo legitima al artista, aunque ese mismo artista pueda ser comprado en la galería que se encuentra en la misma calle donde se accede al Museo.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

El profesor Castro Flórez comparaba el museo como centro de la nueva religión, el museo como templo moderno en el cual se guarda y se requiere silencio y se contemplan las obras como si fueran figuras de santos que adornan diferentes retablos y repisas. Pero ciertamente los objetos que encontramos en estas modernas iglesias serían de consumo, pensemos en catálogos, tazas, postales, camisetas y un largo etcetera.El profesor Castro Flórez decía que se acude al Museo igual que a la iglesia y en silencio se trata de interpretar aquello que allí se nos ofrece.
Pero también podemos ver el museo como un espacio para la reflexión sobre las diferentes obras y proyectos. Un lugar para el encuentro y la discusión, para la investigación acerca de reflexiones que tienen que ver con el pensamiento contemporáneo gracias a las obras expuestas.
El director es el responsable de todo lo que sucede en ese lugar, sería como el jefe de una gran empresa que tiene a su cargo un montón de atribuciones, por ejemplo dirigir la programación, conservar y reordenar los fondos para después ser mostrados, ganar público cada año y también si es posible dinero con el merchandising del museo, editar catálogos y en la mayoría de ocasiones escribir en ellos, controlar la información que genera el museo. Junto a ello el director participa como jurado en diferentes premios y crear o concebir las tendencias del arte contemporáneo a través de lo que debe ser mostrado y lo que no.
Las relaciones del Museo son muy variadas, por ejemplo comprando alguna obra de un artista del cual quiere hacer una exposición, buscando el beneficio mutuo. Al mismo tiempo admite donaciones, apoyos económicos en la producción de obras o catálogos y justificar el porqué alguno de sus artistas forma parte de una colección que debe tener un sentido o una línea personal.
El Museo puede contar con un cuadro estrella, como el Guernica de Picasso o una arquitectura estrella, como el Guggenheim de Bilbao. Otros en cambio deben luchar por la asistencia de un público que no va a encontrar ninguna de estas referencias entre sus muros.
La titularidad de los Museos, concretamente en España, suele ser pública. Puede ser de titularidad estatal, como el Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, otros tienen titularidad regional, como por ejemplo el MUSAC de León, otros dependen de la diputación provincial, como ocurre en el Álava con el Artium de Vitoria o bien de titularidad municipal como ocurre con el Museo Patio Herreriano de Valladolid. Administraciones que en muchas ocasiones promueven o impiden la promoción de estos museos dependiendo de su conveniencia electoral, jugando con la rentabilidad que supone a nivel de imagen y glamour dependiendo del momento político que se vive ( en España se han vivido momentos de esplendor de muchos museos de arte contemporáneo y de total abandono y despido de la mayoría de sus trabajadores debido a la crisis).

domingo, 1 de junio de 2014

¿Para que sirve una Feria de Arte?

Existen varios tipos de Feria dedicada al arte, de todas las épocas y estilos, desde antigüedades, obras clásicas o una de las más conocidas la Feria ARCO, dedicada al arte contemporáneo y que se celebra en Madrid a mediados del mes de Febrero.
La finalidad de la Feria de Arte es la venta de obras, pero se produce un cambio respecto al papel que juega una Galería de Arte dentro del sistema, porque coinciden en la finalidad. En la Galería tenemos la posibilidad de mantener una conversación de tipo cultural con el dueño, mientras que en la Feria se produce el mismo efecto que si asistiéramos a un Centro Comercial, donde se juntan diversos factores que conviven, entre ellos se encuentra el arte, la fiesta, el glamour, la moda...
Quizás una Feria no sea el mejor sitio para la contemplación de obras de arte (recordemos que hemos dicho que se necesita en muchas ocasiones silencio y recogimiento, una devoción casi similar a la que obtenemos entrando en una iglesia), pero si aparece como un sitio ideal para la venta.
Los coleccionistas y el público en general suelen comprar de forma impulsiva, muchos de esos coleccionistas son invitados por la dirección de la Feria o por algunas galerías. Ellos pueden ver las obras antes que el resto de los mortales y así acceder a los mejores trabajos. Hay entonces en las ferias distintos horarios para los VIP (very important person) que para los VOP (very ordinary person).
Si trabajas como galerista asistir a una Feria supone tiempo y dinero, este último se trata de recuperar y obtener beneficios durante los días del evento, recordemos que en la mayoría de los casos hay que pagar por el stand que tienes en la Feria y al mismo tiempo tienes que estar fuera de la Galería con lo que necesitas contratar una persona que la abra o que atienda al público mientras el dueño se encuentra fuera de la ciudad.
A veces se pierde dinero con la asistencia a una Feria, pero también es una cuestión de imagen, si tu competidor está en la Feria, tu también debes estar, aunque solo sea por orgullo o por vender a tus clientes que has estado allí, eso si nunca reconocerás que has tenido pérdidas porque eso da mala imagen a la galería y a ti como vendedor (flojo puede ser la palabra más utilizada en estos casos).
Como vemos las ventas son muy importantes, pero no hay que engañarse, una feria de arte también es un lugar de reunión de todos los integrantes del sistema del arte, allí intercambias ideas y opiniones comisarios de exposiciones, críticos, coleccionistas, redactores de revistas, galeristas, artistas, directores de museos y muchos más.
Hablábamos de la idea de "compra compulsiva" que se da en este tipo de eventos, se trata de pasear por los pasillos, observar una obra que nos gusta y realizar una "compra frenética" no siendo que al volver por el mismo pasillo encontramos esa misma obra ya vendida a otra persona, un ambiente de "última oportunidad" que podemos encontrar en este tipo de eventos.

domingo, 18 de mayo de 2014

El papel de los medios de comunicación dentro del sistema del arte

La gran cantidad de productos dedicados al consumo cultural que tanto abunda en nuestro tiempo hace necesario personajes y medios que nos hagan distinguir aquello que merece la pena de lo que es un simple espectáculo, en el sentido en que Guy Debord se refería a esta palabra, destinado a obtener unos números decentes o colas interminables a las puertas de las exposiciones realizadas. Nos referimos a críticos de arte que realizan ese papel a través de diferentes canales.
Hasta ahora dos han sido los medios  tradicionales para que la crítica se exprese, por un lado los libros y por otro las revistas especializadas en arte en general y en arte contemporáneo en particular. Debemos decir que estos medios están siendo reemplazados, debido en parte a la crisis económica y también de valores culturales, por los periódicos que ocupan un espacio intermedio entre la información y la valoración crítica.
Por tanto encontramos dos tipos de medios, aquellos que están dedicados a un público selecto interesado en el arte, que consume este tipo de producto, quizás porque se encuentra o desee encontrarse dentro del sistema del arte y, la prensa ordinaria que se ocupa de asuntos que tengan relevancia pública, como grandes exposiciones, subastas, inauguraciones en todo tipo de instituciones, adquisiciones millonarias. Una abundancia de información que no sabemos muy bien si se trata de noticias o de crítica, reduciéndose a veces la cobertura a copiar la nota de prensa facilitada por la institución sin un cuestionamiento mayor de las obras que podemos contemplar en ella, solo algunas veces está noticia viene acompañada por un comentario de un supuesto experto. 
A este respecto debemos decir que algunos periódicos mantienen, suponemos que de forma ruinosa para el periódico, suplementos culturales donde algunos llamados críticos, desgranan las bondades y justifican exposiciones intentando dotarlas de un contenido que tenga que ver con las demandas de la sociedad actual. El ABC cultural, el Cultural de El Mundo o Babelia en El País (en este último la sección de arte ha quedado reducida al mínimo debido al empuje de la literatura y las acciones que la empresa posee o poseía en Alfaguara).
Los periódicos por si solos son capaces, en muchas ocasiones, de crear tendencia y orientar al público sobre si debe o no debe acudir a una exposición. También es cierto que una buena publicidad en cualquiera de estos rotativos puede mover al público 100 veces mas que una noticia o una crítica, porque indudablemente vivimos en la era de la imagen y si esta es impactante nos atrae mucho más que leer un denso texto de 500 palabras donde se relacionan las obras con filósofos contemporáneos que nos hablan sobre la velocidad y el sentimiento trágico de la obra postmoderna. La publicidad encuadra, jerarquiza y orienta el gusto del público a la hora de elegir su producto de consumo, bien sea un reloj, el lanzamiento de una nueva película de estreno o una exposición o evento relacionado con el arte. Vargas Llosa lo expresa muy bien en su libro-ensayo titulado "La civilización del espectáculo".

domingo, 27 de abril de 2014

El papel del público dentro del sistema del arte

Uno de los agentes mas importantes que participan dentro del sistema del arte es el público que asiste a las exposiciones y actividades culturales programadas por los Museos y Centros de Arte. En este blog ya hemos hablado del papel de otros agentes como por ejemplo el papel del curator o de una galería de arte.

Colas a la puerta del Museo del Prado en Madrid

Creo que fue el profesor Castro Flórez el que comparaba la asistencia a los museos con las personas que asistían a una iglesia, ya que normalmente el silencio que podemos encontrar en la sala, la distancia reverencial que existían entre las obras y las personas o las imágenes que requieren devoción y que podemos contemplar en obras como el Guernica de Picasso o las Meninas de Velázquez.
Pero en el momento actual el público ha sufrido una transformación en lo que se refiere a su actividad dentro del Museo. Hace tiempo, como indicaba Kant, el público se dedicaba a la contemplación de las obras. Pero en la actualidad se le exige una mayor participación, una reacción ante las obras y las cuestiones o actitudes que estas nos plantéan.
Antiguamente se mezclaban diferentes términos en los cuales primaba el encuentro con la belleza contemplativa, nos referimos a componentes como idealismo, espiritualismo, quietud, serenidad, paz interior, palabras que en la actualidad quedan un poco desfasadas.
En la actualidad tendríamos dos vertientes para el comportamiento del público:

  1. El turismo de masas nos impide una contemplación con la quietud requerida, sustituyendo la contemplación de la obra por una fotografía que indique a sus amigos que esa persona estuvo allí. Pensemos por ejemplo en la gran cantidad de gente que a diario se arremolina alrededor de la Gioconda en el Museo del Louvre de París y como para llegar a contemplar la obra tienes que traspasar cuerpos y cámaras que te impiden una contemplación activa y en detalle de la obra.
  2. La nueva actitud del arte requiere una participación activa del espectador, una reflexión y un análisis de la ora. Una actitud diferente de la contemplativa, más activa frente al simple disfrute de la obra.
Con todo ello el público se cuenta en números y aunque a veces no quieran reconocerlo los números, en muchas ocasiones cocinados y engordados, son muy importantes para los museos, porque es la carta de presentación antes los dueños institucionales. El éxito de una exposición se puede medir por las colas que ocasiona, pensemos que a mayor cantidad de público es posible atraer mas patrocinadores para el evento o para futuras exposiciones. Este hecho, aunque no nos parezca relevante, influye a la hora de programar una exposición. Otros agentes del sistema del arte como curators, críticos o artistas se ven implicados en este punto.
Por otra parte la mayoría de los responsables culturales se creen en la obligación de cumplir con la obra de caridad que indica que hay que enseñar al que no sabe, por ello encontramos en los museos cartelas y vinilos didácticos que nos ayudan a interpretar aquello que tenemos delante. El espectador debe encontrar una respuesta a las cuestiones que las obras le plantean, bien sean históricas o relativas al comportamiento y la ética contemporánea. No nos olvidemos que el público es al mismo tiempo votante, la mayoría de museos son institucionales, y comprador de recuerdos sobre la exposición que acaba de visitar.