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miércoles, 18 de febrero de 2015

El papel del catálogo dentro del sistema del arte

El catálogo sirve como elemento de representación de la institución que lo realiza. Digamos que es como una marca de representación de la institución, una carta de presentación en el exterior de las actividades o exposiciones que se han llevado a cabo en ese Museo, Centro Cultural o Galería.
Será pues la institución encargada de la edición del catálogo la que lleva cabo una labor que incluye a varios agentes culturales para que este se lleve a efecto, Desde el propio artista, pasando por las personas encargadas de escribir los textos, el contenido que debe incluir, la línea argumental, el diseño.
Es decir el catálogo marca en gran parte la línea de actuación del Centro de Arte, es el hecho diferencial respecto a su línea de actuación y a su política de exposiciones.
No es seguro hasta que punto una institución cultural busca una rentabilidad con la edición de un catálogo, indudablemente algunas lo consiguen, pero nos referimos a grandes museos y a exposiciones que generan grandes colas para acceder a ellas. La mayoría de las instituciones sirven para obtener una rentabilidad en cuanto a imagen corporativa, que sea una seña de identidad de ese lugar.
En muchos casos el coste de venta ni siquiera cubre el coste de producción ya que, como hemos dicho, no está hecho para buscar una rentabilidad. Así que en muchos casos suele venderse al coste que ha tenido, incluso en muchos casos, a un precio inferior.
Hay que decidir que es lo que se va a incluir en el catálogo. El comisario de la exposición tiene un papel importante en la elaboración, pero siempre siguiendo las directrices y al política del Museo a la hora de diseñar este tipo de libros. Hay que seguir la línea habitual del Centro de Arte.
El catálogo se edita pensando en el público que asiste a la exposición. La distribución en España suele ser nula o inexistente, aunque hay alguna editorial que se ha esforzado por que esté presente en las librerías más importantes.
Solo en Madrid se editan entre 100 y 150 catálogos anuales, una cifra que puede llegar a los 1000 si abarcamos todo el territorio nacional.
El catalogo a veces tiene una serie de esclavitudes que limitan su utilidad. En muchas ocasiones hay bastante premura para que los textos estén terminados a tiempo. La repetición de los objetos expuestos, la vanidad y la pedantería pseudo intelectual que a veces intenta justificar las obras de arte contemporáneo se dan cita en este tipo de libros

domingo, 1 de junio de 2014

¿Para que sirve una Feria de Arte?

Existen varios tipos de Feria dedicada al arte, de todas las épocas y estilos, desde antigüedades, obras clásicas o una de las más conocidas la Feria ARCO, dedicada al arte contemporáneo y que se celebra en Madrid a mediados del mes de Febrero.
La finalidad de la Feria de Arte es la venta de obras, pero se produce un cambio respecto al papel que juega una Galería de Arte dentro del sistema, porque coinciden en la finalidad. En la Galería tenemos la posibilidad de mantener una conversación de tipo cultural con el dueño, mientras que en la Feria se produce el mismo efecto que si asistiéramos a un Centro Comercial, donde se juntan diversos factores que conviven, entre ellos se encuentra el arte, la fiesta, el glamour, la moda...
Quizás una Feria no sea el mejor sitio para la contemplación de obras de arte (recordemos que hemos dicho que se necesita en muchas ocasiones silencio y recogimiento, una devoción casi similar a la que obtenemos entrando en una iglesia), pero si aparece como un sitio ideal para la venta.
Los coleccionistas y el público en general suelen comprar de forma impulsiva, muchos de esos coleccionistas son invitados por la dirección de la Feria o por algunas galerías. Ellos pueden ver las obras antes que el resto de los mortales y así acceder a los mejores trabajos. Hay entonces en las ferias distintos horarios para los VIP (very important person) que para los VOP (very ordinary person).
Si trabajas como galerista asistir a una Feria supone tiempo y dinero, este último se trata de recuperar y obtener beneficios durante los días del evento, recordemos que en la mayoría de los casos hay que pagar por el stand que tienes en la Feria y al mismo tiempo tienes que estar fuera de la Galería con lo que necesitas contratar una persona que la abra o que atienda al público mientras el dueño se encuentra fuera de la ciudad.
A veces se pierde dinero con la asistencia a una Feria, pero también es una cuestión de imagen, si tu competidor está en la Feria, tu también debes estar, aunque solo sea por orgullo o por vender a tus clientes que has estado allí, eso si nunca reconocerás que has tenido pérdidas porque eso da mala imagen a la galería y a ti como vendedor (flojo puede ser la palabra más utilizada en estos casos).
Como vemos las ventas son muy importantes, pero no hay que engañarse, una feria de arte también es un lugar de reunión de todos los integrantes del sistema del arte, allí intercambias ideas y opiniones comisarios de exposiciones, críticos, coleccionistas, redactores de revistas, galeristas, artistas, directores de museos y muchos más.
Hablábamos de la idea de "compra compulsiva" que se da en este tipo de eventos, se trata de pasear por los pasillos, observar una obra que nos gusta y realizar una "compra frenética" no siendo que al volver por el mismo pasillo encontramos esa misma obra ya vendida a otra persona, un ambiente de "última oportunidad" que podemos encontrar en este tipo de eventos.

domingo, 18 de mayo de 2014

El papel de los medios de comunicación dentro del sistema del arte

La gran cantidad de productos dedicados al consumo cultural que tanto abunda en nuestro tiempo hace necesario personajes y medios que nos hagan distinguir aquello que merece la pena de lo que es un simple espectáculo, en el sentido en que Guy Debord se refería a esta palabra, destinado a obtener unos números decentes o colas interminables a las puertas de las exposiciones realizadas. Nos referimos a críticos de arte que realizan ese papel a través de diferentes canales.
Hasta ahora dos han sido los medios  tradicionales para que la crítica se exprese, por un lado los libros y por otro las revistas especializadas en arte en general y en arte contemporáneo en particular. Debemos decir que estos medios están siendo reemplazados, debido en parte a la crisis económica y también de valores culturales, por los periódicos que ocupan un espacio intermedio entre la información y la valoración crítica.
Por tanto encontramos dos tipos de medios, aquellos que están dedicados a un público selecto interesado en el arte, que consume este tipo de producto, quizás porque se encuentra o desee encontrarse dentro del sistema del arte y, la prensa ordinaria que se ocupa de asuntos que tengan relevancia pública, como grandes exposiciones, subastas, inauguraciones en todo tipo de instituciones, adquisiciones millonarias. Una abundancia de información que no sabemos muy bien si se trata de noticias o de crítica, reduciéndose a veces la cobertura a copiar la nota de prensa facilitada por la institución sin un cuestionamiento mayor de las obras que podemos contemplar en ella, solo algunas veces está noticia viene acompañada por un comentario de un supuesto experto. 
A este respecto debemos decir que algunos periódicos mantienen, suponemos que de forma ruinosa para el periódico, suplementos culturales donde algunos llamados críticos, desgranan las bondades y justifican exposiciones intentando dotarlas de un contenido que tenga que ver con las demandas de la sociedad actual. El ABC cultural, el Cultural de El Mundo o Babelia en El País (en este último la sección de arte ha quedado reducida al mínimo debido al empuje de la literatura y las acciones que la empresa posee o poseía en Alfaguara).
Los periódicos por si solos son capaces, en muchas ocasiones, de crear tendencia y orientar al público sobre si debe o no debe acudir a una exposición. También es cierto que una buena publicidad en cualquiera de estos rotativos puede mover al público 100 veces mas que una noticia o una crítica, porque indudablemente vivimos en la era de la imagen y si esta es impactante nos atrae mucho más que leer un denso texto de 500 palabras donde se relacionan las obras con filósofos contemporáneos que nos hablan sobre la velocidad y el sentimiento trágico de la obra postmoderna. La publicidad encuadra, jerarquiza y orienta el gusto del público a la hora de elegir su producto de consumo, bien sea un reloj, el lanzamiento de una nueva película de estreno o una exposición o evento relacionado con el arte. Vargas Llosa lo expresa muy bien en su libro-ensayo titulado "La civilización del espectáculo".

miércoles, 5 de marzo de 2014

La figura del curator dentro del sistema de arte


El trabajo del curator dentro del sistema del arte consiste en organizar exposiciones, que pueden ser individuales o bien colectivas, las cuales suelen girar en torno a un tema concreto que ha sido tratado por varios artistas. Cuantos más recursos económicos requieran las exposiciones se supone que serán mejores, aunque no siempre se cumple esta premisa.
Estos eventos expositivos hacen que el curator se relacione con todos los integrantes del sistema del arte: artistas, galerístas, instituciones (en una doble vertiente, bien para pedir el préstamo de obra bien para intentar colocar allí alguna de sus exposiciones), políticos, esponsors, banqueros, ejecutivos.
Se supone que el curator es una persona con conocimientos de arte y también una persona que está atenta al nacimiento de nuevas tendencias y los nuevos valores del arte contemporáneo, aunque decimos que se supone porque no es imprescindible.
Un curator puede trabajar en un Museo o hacerlo por su cuenta de forma autónoma, aunque actualmente es cierto que todos los integrantes del mundo del arte se presentan como curators, los directores de museos comisarían exposiciones, los técnicos del mismo también lo hacen, los críticos de arte y periodistas se presentan como comisarios independientes (estas dos palabras resultan clave en el escenario del arte contemporáneo actual), los críticos de arte también ejercen como curators, hasta los galeristas que anuncian una exposición se presentan como comisarios de la misma, cuando hemos visto que la función de una galería de arte es diferente a esto.
Según afirmaba el malogrado Juan Antonio Ramírez el curator es una mezcla entre promotor cultural, seductor, jefecillo mafioso y conservador de museo. Aunque es cierto que para componer y ordenar una buena exposición hay que tener la cabeza bien amueblada, no solo para juntar obras sino para ofrecer un discurso conceptual del tema o del artista que estamos exponiendo. Esa labor de búsqueda y de contacto es la que debemos valorar en la figura de un comisario de exposiciones.