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domingo, 25 de septiembre de 2016

La burbuja en el mercado del arte. Jacob Kassay

Lo habitual cuando un artista entra en el sistema del arte es que por lo menos sus precios se mantengan, eso si no van aumentando poco a poco y alguno de ellos consigue ser una estrella del panorama mundial. Estos casos son los mínimos, ya que la mayoría de las personas que se creen artistas, jamás tendrán una exposición en una galería de arte contemporáneo, no hablo siquiera de un Museo. Y muchos de los que consigan una exposición, no volverán a hacer otra nunca más.


Pero el arte es un mercado y a veces actual como tal, con un sistema de oferta/demanda que nos deja ejemplos extraños como el del joven artista Jacob Kassay.
Kassay, como otros muchos artistas, recorrió infinidad de galerías de Nueva York en busca de representación, ninguna de las grandes galerías ficharía a un joven recien salido de la facultad, para eso existen otro tipo de galerías, que se dedican a mostrar artistas emergentes, cuyas obras se encuentran entre los 3000 y los 5000 euros. Si alguno de ellos tiene un triunfo masivo, puede que alguna gran galería se fije en ellos y decida ficharlo, pero apostar por algo desconocido e incierto jamás lo harán.
Kassay se había licenciado en Bellas Artes con una especialidad den fotografía. Presentó una pinturas de plata interesantes desde el punto de vista técnico y conceptual. Pone pintura acrílica sobre un lienzo, deja zonas con gran densidad de pintura y otras con menos, esto se pasa por un proceso fotográfico que produce una superficie con líneas y texturas que muestran las desigualdades de la imprimación. El proceso de plateado quema cualquier zona no cubierta con acrílico dando lugar a zonas quemadas en los bordes.
Quizás era más interesante la novedad que el resultado en si y el reflejo que, con diferentes texturas, podía observarse en la obra. 
El caso es que en una subasta celebrada en Nueva York, una de sus obras consiguió un precio de 80.000 dolares que era mucho frente al precio habitual que antes hemos indicado. Eso desató una locura general por conseguir una obra de este artista. Llegaron a pagarse una cifra de 280.000 por una de sus obras y parece que había bastante gente interesada en su obra. La crítica (supuesta) se dedicada más a justificar que a analizar el trasfondo artístico y conceptual de la obra, manteniéndose tan tibia como nos tiene acostumbrada en un juego de intereses en el que no conviene decir que algo es malo o está mal. Los precios del artista comenzaron a subir y la galería ya no quería vender obras pequeñas por menos de 20.000 dolares.


Pero algo sucedió y en otra subasta celebrada ya no se pagó esa cantidad tan ingente de dinero sino bastante menos y eso pasó en la siguiente de nuevo, el galerista quería mantener su ganancia y no daba marcha atrás y lo que era autentica fiebre por el artista pasó de repente, de manera que la gente o aquellos que decían estar tan interesados ya no lo estaban.
Pobre artista, de estar en la gloria pasó al olvido mas absoluto, rompió incluso con la galería de Nueva York y tuvo que buscar otra, también de artistas emergentes y continuar allí desarrollando su trabajo. No se ha vuelto a saber mucho de él desde 2012, año en el que todo esto sucedió.
Es muy curioso saber como funciona el mercado del arte, con ejemplos tan extraños como el que acabamos de contar.


miércoles, 14 de septiembre de 2016

¿En que consiste una feria de arte contemporáneo?

Una feria de arte es una exposición de tipo comercial donde varias galerías ofrecen sus productos representados por un reducido número de artistas, al mismo tiempo sirve como lugar de encuentro y debate entre los diferentes agentes que forman parte del sistema del arte contemporáneo.

Barbara Kruger. Tonto avaricioso se refiere a los coleccionistas de arte 

Las ferias de arte han ganado en popularidad y adeptos en los últimos años siendo muy importantes sus ventas para algunas galerías que ven imprescindible su presencia en este de eventos. Para muchos de ellos suponen el 70% de sus ventas anuales con lo que la presencia física en la galería pierde importancia respecto a la feria.
La feria más popular actualmente se celebra en Miami, se trata de Art Basel Miami Beach, se celebra desde 2012 con gran éxito de público y ventas, lo que ha atraído otros eventos, como ferias satélite (que se cuentan por un número cercano a la veintena), performance, exposiciones privadas, fiestas nocturnas, comidas y cenas, etc. Las ferias satélite albergan artistas emergentes o galerías que no han podido entrar en la gran feria pero que quieren contar a sus clientes que han estado en Miami.
En número de VIPs es muy alto, se trata de personas que tienen un acceso a la feria con anterioridad al público en general, con lo cual pueden comprar antes que cualquiera otro algunas de las obras o artistas ofrecidos por las galerías representadas. En muchos casos los VIPs son coleccionistas de arte, compradores potenciales de obra, en otros casos son simplemente personajes conocidos del mundo del espectáculo que aportan glamour a la feria con su presencia física. En una feria como Miami tenemos VVIP (very very important person), normalmente traídos por los grandes patrocinadores de la feria, luego estarían los VIP y luego el público general. Los primeros en una hora pueden arrasar con las obras más importantes.


Hay un número limitado de espacios o stands, entonces si hay mas peticiones de asistencia que stands algunas de las galerías quedará fuera y no podrá repartir el pastel con el resto. Es normal establecer una serie de condiciones para poder acceder a la feria y así descartar algunas de las galerías que se presentan por ver si suena la flauta.
En cuanto a las ventas es un tema difícil de cuantificar, normalmente un galerista no dirá que una feria le ha ido mal, no quedaría bien con sus clientes ni sería buena imagen para la galería. Por tanto las cifras de ventas pueden estar hinchadas en algún caso excesivamente. También puede ser lo contrario, es decir un galerista ha vendido tanto que no le interesa que se conozca la cifra de ventas, quizás porque es excesiva o porque ha hecho unos descuentos que no aceptarían otros de sus coleccionistas.
En una feria existe el sentimiento de "último momento", es decir que pasas por un pasillo, ves una obra, esperas un poco y cuando vuelves a pasar ya está vendida. La oportunidad de evitar ese desasosiego se llena con la compra compulsiva, en muchas ocasiones, para evitar que la obra se nos escape de las manos, "ahora o nunca". Este tipo de sensación no se produce en una galería donde no se da esa sensación de competencia durante una inauguración o en una subasta organizada por una gran casa.
Gran parte de este texto está basado en el libro de Don Thompson La Supermodelo y la Caja de Brillo. Limpergraf 2015

Takashi Murakami

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mierda de artista provocación en el arte

En el año 1961 el artista italiano Piero Manzoni presentaba al mundo su obra Mierda de artista. Se trata de varias latas que como un objeto de consumo cualquiera tiene indicadas todas las propiedades que encierra su interior, desde el número de gramos, que es de 30, al grado de conservación de la misma.


La obra se trata sin duda de una provocación que trata de llamar la atención sobre las desigualdades que crea el mercado del arte en muchas ocasiones. Decía el filósofo alemán Walter Benjamin cuando hablaba de una de las opciones de los intelectuales dedicados a abastecer al sistema de producción. Es decir aquellos artistas famosos que solo con su simple firma pueden vender cualquier cosa o bien las reproducciones en serie de obras famosas, reproducciones en muchas ocasiones firmadas por el propio artista.
Podemos dar un par de ejemplos de esto. Picasso realizó un número superior al centenar de versiones de Las Meninas de Velázquez revisando el tema desde diferentes opciones que se vendían con una facilidad pasmosa, no por la calidad de las obras sino por el hecho de que eran obras de Picasso.
Otro ejemplo lo tenemos con Dalí cuando en la etapa final de su vida se comentaba que sus administradores le acercaban papeles en blanco que pudiera firmar para después añadir el grabado o reproducción que más interesara.
El tema de la provocación en el arte es algo que viene de lejos, es decir debemos remontarnos a 1917 cuando Marcel Duchamp llevó un urinario a una exposición donde se indicaba que no se rechazaría ninguna obra. La obra titulada La Fuente fue finalmente rechazada pese a que el propio Duchamp se encontraba entre los miembros de jurado que debían indicar su obra favorita. Duchamp para no ser reconocido firmó la obra con un sobrenombre R Mutt, a él le interesaba ver la reacción del resto de los miembros de jurado.
La obra de Piero Manzoni tiene una idea similar, ¿es posible considerar arte cualquier cosa? ¿es aplicable el ready made a cualquier tipo de obra? Quizás una prueba de que si se puede considerar arte es que estamos hablando sobre ello, aunque simplemente sea por el hecho de que nos llama la atención.
Se trata de un momento en que se produce un desarrollo del situacionismo, un grupo que proponía al artista una implicación total, el arte al servicio de la denuncia social y en consecuencia, según ellos, al servicio de la revolución, se trata de una transformación radical del mundo del arte. Esta obra es una buena prueba de lo que estamos diciendo.
Mierda de artista es una crítica mordaz al sistema del arte, donde el artista marca vale más que la obra presentada. El artista presentó un número bastante alto de latas, concretamente 90, todas ellas están firmadas por el artista en la parte superior de la lata. Las latas indicaban un peso de 30 gramos, que realmente eran de yeso, no de mierda y su precio era el mismo que el equivalente a 30 gramos de oro en ese momento.

Eugenio Merino. El olor del arte. Una de las latas abierta

miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿Es rentable invertir en arte contemporáneo?

Siempre se ha extendido el falso mito que de comprar arte hay que verlo no solo como un objeto que pueda decorar la casa o formar parte de una colección, sino como una inversión que se revaloriza con el tiempo y que vale más cuanto más tiempo pasa, pro nos quedan ciertas dudas sobre ello que vamos a tratar de desarrollar en este post.

Hugo Alonso RecII

Invertir en lo que llamamos arte emergente puede salir bien o estrepitosamente mal, en primer lugar debemos definir el arte emergente como gente joven que comienza su carrera artística y cuyos precios pueden oscilar entre los 3000 y 5000 euros. Muchos de estos artistas emergente no superan la barrera de una primera exposición en una galería y si tienen una segunda será dos o tres años más tarde, de cada cinco artistas jóvenes que expone una galería solo uno tendrá una nueva exposición dos años mas tarde, con lo cual cuatro se quedan por el camino, si hemos invertido en alguno de ellos, tendrán que buscar una nueva galería y una nueva oportunidad para poder volver a exponer, nuestra obra por tanto no encontrara mercado en caso de que queramos sacarla a la venta.
Última subasta record de Picasso, mujeres de Argel
Otra cosa muy distinta es comprar una obra de uno de los grandes y ahora me refiero a aquellos cuyos nombres salen de forma recurrente en las subastas de arte porque han batido el record de venta, me refiero a nombres como Picasso, Monet, Van Gogh Gaugin, Giacometti y otros muchos artistas situados a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en ese caso si estamos haciendo una inversión mas que comprando una obra. Indudablemente esta opción no se encuentra al alcance de todo el mundo, que digo, ni siquiera de unos pocos.
Son muy pocos los artistas que pueden vivir exclusivamente del arte, en una de los últimos estudios, solo en España, el número no llegaba a 100, muchos llamados artistas tienen que compaginar su vocación con otra profesión, en muchos casos relacionada con la docencia o con el diseño. Claro que tenemos al artista "marca" ese que solo con su nombre es capaz de vender cualquier cosa que haga sea buena o mala, quizás el mejor ejemplo en la actualidad es el artista inglés Damien Hirst, conocido por meter tiburones y otros animales en formol y también por sus diferentes series sobre píldoras y mariposas, creadas en un taller como el que podía tener cualquier artista cargado de encargos en época barroca. El debate aquí es como calificar la obra frente al nombre del artista que abriría todas las puertas posibles y que por ahora se revaloriza. Aunque como decía algún crítico el mejor sedimento para conocer el verdadero juicio de una obra es el tiempo y ya veremos que pasa con Hirst dentro de 100 años, quizás no llegue a ser el nuevo Picasso, sino solo una gran operación de marketing.

Uno de los tiburones en formol de Damien Hirst, abanderado de los Young British Artist

Justo antes de la crisis muchos de los museos de arte contemporáneo invertían en arte y creaban unas colecciones que iban aumentando cada año jaleados por unas galerías que veían un negocio fácil, en vez de trabajar el coleccionista privado. ¿Que pasaría si alguno de estos museos trataran de poner esas obras en el mercado para hacer dinero? Pues en nuestra opinión la gran mayoría no saldrían de los almacenes, quizás algún artista con mucha demanda y poca producción y quiero pensar en la Etíope Julie Mehretu, por poner un ejemplo, pero pocos mas se me ocurren en una situación similar. La mayoría de estos artistas están vivos y se puede conseguir obra con facilidad, en muchos casos hasta por ebay.
Voy a dar un ejemplo real, conocí un constructor en una inauguración de la única exposición que en España se hizo de la artista Suling Wang, concretamente en la Galería Soledad Lorenzo, esta persona pago por el cuadro una cifra cercana a los 26.000 euros. ¿Que pasaría si por problemas económicos quisiera desprenderse de ella? Pues pensamos que tendría muchas dificultades, la galería ha cerrado con lo cual ya no se la puede comprar, la galería de esta artista está en Londres y aunque siempre tenderá a mantener el precio de la artista no pensamos que quiera recomprar este tipo de obra porque tiene material de sobra para ofrecer a sus clientes, es complicado llegar a otro coleccionista, el mercado del arte no funciona de esa manera, hay otros canales en los cuales se prefiere una obra nueva a una obra usada, por ultimo no pensamos que Suling Wang (con respeto) haya revolucionado o piense revolucionar la historia del arte contemporáneo, con lo cual esa inversión se encuentra en un ángulo muerto.

Julie Mehretu

Por todas estas razones pensamos que la inversión en arte es un falso mito para crear mercado pero que la realidad es que no existe el mercado cada vez que se quiera vender una de las obras que hemos adquirido en una feria o una galería de arte. Se trata de una inversión perdida o quizás no, si conseguimos que por lo menos sirva para decorar el salón de nuestra casa, siempre haciendo juego con el ambiente general.

Una de las obras de la artista Taiwanesa Suling Wang

miércoles, 18 de febrero de 2015

El papel del catálogo dentro del sistema del arte

El catálogo sirve como elemento de representación de la institución que lo realiza. Digamos que es como una marca de representación de la institución, una carta de presentación en el exterior de las actividades o exposiciones que se han llevado a cabo en ese Museo, Centro Cultural o Galería.
Será pues la institución encargada de la edición del catálogo la que lleva cabo una labor que incluye a varios agentes culturales para que este se lleve a efecto, Desde el propio artista, pasando por las personas encargadas de escribir los textos, el contenido que debe incluir, la línea argumental, el diseño.
Es decir el catálogo marca en gran parte la línea de actuación del Centro de Arte, es el hecho diferencial respecto a su línea de actuación y a su política de exposiciones.
No es seguro hasta que punto una institución cultural busca una rentabilidad con la edición de un catálogo, indudablemente algunas lo consiguen, pero nos referimos a grandes museos y a exposiciones que generan grandes colas para acceder a ellas. La mayoría de las instituciones sirven para obtener una rentabilidad en cuanto a imagen corporativa, que sea una seña de identidad de ese lugar.
En muchos casos el coste de venta ni siquiera cubre el coste de producción ya que, como hemos dicho, no está hecho para buscar una rentabilidad. Así que en muchos casos suele venderse al coste que ha tenido, incluso en muchos casos, a un precio inferior.
Hay que decidir que es lo que se va a incluir en el catálogo. El comisario de la exposición tiene un papel importante en la elaboración, pero siempre siguiendo las directrices y al política del Museo a la hora de diseñar este tipo de libros. Hay que seguir la línea habitual del Centro de Arte.
El catálogo se edita pensando en el público que asiste a la exposición. La distribución en España suele ser nula o inexistente, aunque hay alguna editorial que se ha esforzado por que esté presente en las librerías más importantes.
Solo en Madrid se editan entre 100 y 150 catálogos anuales, una cifra que puede llegar a los 1000 si abarcamos todo el territorio nacional.
El catalogo a veces tiene una serie de esclavitudes que limitan su utilidad. En muchas ocasiones hay bastante premura para que los textos estén terminados a tiempo. La repetición de los objetos expuestos, la vanidad y la pedantería pseudo intelectual que a veces intenta justificar las obras de arte contemporáneo se dan cita en este tipo de libros

miércoles, 19 de noviembre de 2014

El mundo polémico de las subastas de arte

Las noticias de los precios que han alcanzado algunas obras de arte en los últimos tiempos han servido para generar discusión acerca del valor de algunas obras, principalmente pinturas, que han dado la vuelta al mundo gracias a que han alcanzado el precio más alto por el que se ha vendido un objeto artístico.

Los jugadores de Cartas de Cezanne es actualmente el cuadro más caro de la historia. Pagaron 250.000.000$
Pero que una obra adquiera el precio más elevado no quiere decir que sea la mejor obra del mundo o la de mayor calidad artística, simplemente es la más cara por un periodo limitado de tiempo, porque como en una carrera de 100 metros, los records se baten cada poco tiempo. Por supuesto que estas obras pertenecen a buenos artistas, pero eso no quiere decir que comparados con otros que no entran en la subastas habitualmente, fueran a mantener ese record por la venta de una de sus obras. No tenemos más que pensar en algunas obras de artistas clásicos muy conocidos como las Meninas de Velázquez o El Caballero de la Mano en el Pecho de El Greco, ¿que precio alcanzarían estas obras en una subasta de arte?.
Giacometti esta en el top de los más cotizados
Van Gogh, Renoir, Manet, Picasso, Matisse, Cezanne son los que se encuentran en los primeros puestos, aunque no hemos leído que ningún historiador haya calificado a ninguno de ellos como el mejor artista de todos los tiempos. Así que es bueno separar lo que piensan los especialistas del capricho de algún millonario que quiere decorar el salón de su casa con alguna de las obras de estos artistas.
Tendríamos que ver aquí como reaccionarían los coleccionistas si algunos museos pusieran a la venta alguna de sus obras más emblemáticas, ¿cuanto estarían dispuestos a pagar por La Gioconda de Leonardo si el Louvre decidiera venderla? ¿Porqué algunos artistas, esenciales en el desarrollo del arte del siglo XX como Marcel Duchamp, no aparecen en las lista de los más cotizados?
Hay en la subasta ciertas normas estandarizadas que debemos tener en cuenta: la mayoría de los nombres suelen ser los mismos y es uno u otro el que ocupa el top de la última subasta. Los artistas deben parecer modernos sin que existan grandes estridencias en sus obras. Las obras deben ser agradables para los coleccionistas rivales.
Joseph Beuys decía que el arte era esencialmente capital, según esta teoría bastará pagar una gran cantidad de dinero para que un artista u obra pase a ser reconocido o adquiera valor de cara a los diferentes agentes que forman parte del sistema del arte, entre ellos críticos, marchantes, coleccionistas y finalmente el público en general.
Aunque los pintores españoles no están entre los mas cotizados en las subastas deberíamos incluir artistas como Antonio Tapies, Antonio López, Benjamín Palencia, Eduardo Naranjo, Mikel Barceló o Manuel Millares. En España el postimpresionismo se ve sustituido por la generación informalista que tiene su m´maximo desarrollo a lo largo de la década de los 50 del siglo pasado.

El sueño de Picasso segundo cuadro mas caro de la historia

domingo, 12 de octubre de 2014

El papel del artista dentro del sistema del arte contemporáneo

Desde tiempo lejano se ha tenido una idea del artista como una persona "distinta, diferente", en la misma Grecia se consideraba al poeta como una persona elegida por la divinidad. El artista es un personaje al que se admira y se odia al mismo tiempo, se mantiene por tanto hacia él una imagen de resentimiento o desconfianza.
Por su parte el artista ve el camino hacia el éxito como un tramo lleno de dificultades y peligros que incluyen envidias, falta de sensibilidad, incomprensión, crisis económica...Hay multitud de factores que pueden llegar a influirle.
Se asocia muchas veces la palabra artista con alguien excéntrico, conectado en ocasiones a la bohemia, a una vida de escasez y marginalidad marcada por la incomprensión. Lo cierto es que la mayoría de los artistas actuales no viven del arte sino que lo compaginan con otra profesión, muchos como docentes o bien diseñadores u otras opciones. Son muy pocos los que pueden vivir solamente del arte, en España por ejemplo no llegaban a un centenar de personas en todo el país.
Según un estudio realizado en 2006 por la Asociación de Artistas Visuales de Cataluña en España había 5644 artistas, los ingresos medios obtenidos eran inferiores a 3000 euros anuales para el 26%, por su parte el 13% ingresaba entre 3000 y 6000 euros y eran solo el 6% los que obtenían ingresos superiores a los 48.000 euros anuales, un 10% de los artistas no recibían ningún ingreso por sus trabajos.
El artista a través de sus obras trata de conducir al espectador a una reflexión que explique el destino de la humanidad gracias a un mensaje que acude a la moral o a la política.
El profesor Fernando Castro indica que a veces tras estos estilos se esconde un afán claramente plagiario donde solo aparece un afán de notoriedad y solo vacuidad en las obras, son personas con gran urgencia por conseguir la fama, precaria, al precio que sea necesario pagar, asumiendo una ironía que funciona como coartada.
Pero deberíamos reflexionar sobre una sociedad como la nuestra que valora el escándalo por encima de otros valores. La rebeldía, lo raro o extraño sirve para obtener notoriedad pública y darse publicidad que es lo que vende en la época contemporánea. No tenemos más que pensar en artistas como Dalí, Andy Warhol o incluso Picasso a los que a veces se asocia con un perfil excéntrico.
Con todo el artista se debate entre aspirar al triunfo económico y la fama popular o bien al reconocimiento póstumo o bien obtener el aplauso de los entendidos lejos del reconocimiento público. O tal vez aspira a todo al mismo tiempo. Desconfía del artista (o del que se llame a si mismo artista) que diga que quiera crear obras sin obtener reconocimiento porque está mintiendo como un bellaco.
El artista-marca es aquel que no necesita presentación y que tampoco necesita poner mucho empeño en la obra que haga porque con solo su nombre es suficiente para que otra persona pueda presumir de tenerlo. "Mira mi Hirst" "Mira mi Tapies" "Mira mi Picasso" pueden servirnos como ejemplo de artista que ha superado la obra para vender solo por su nombre, haga lo que haga, aunque su creación sea un completo fiasco.
Otro término que se suele aplicar es el de artista emergente, alude a un artista desconocido o poco caro, sus obras se encuentran entre un valor de 3000 a 12.000 euros. De estos artistas dos de cada cinco no expondran en un galería cinco años después de su primera exposición, solo dos tendrán un éxito discreto, siendo uno solo rentable para la galería.

domingo, 20 de julio de 2014

El papel del Museo dentro del sistema del arte contemporáneo

La principal función del Museo sería sancionar lo que es artísticamente digno de ser expuesto o aquello que no debe colgar de sus paredes. Es decir en el museo solo entran aquellos artistas consagrados o aquellos que reciben la ratificación de que el camino en el que se encuentran es el correcto. Los museos son los guardianes del arte contemporáneo, así que sus decisiones no se cuestionan. El museo legitima al artista, aunque ese mismo artista pueda ser comprado en la galería que se encuentra en la misma calle donde se accede al Museo.

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

El profesor Castro Flórez comparaba el museo como centro de la nueva religión, el museo como templo moderno en el cual se guarda y se requiere silencio y se contemplan las obras como si fueran figuras de santos que adornan diferentes retablos y repisas. Pero ciertamente los objetos que encontramos en estas modernas iglesias serían de consumo, pensemos en catálogos, tazas, postales, camisetas y un largo etcetera.El profesor Castro Flórez decía que se acude al Museo igual que a la iglesia y en silencio se trata de interpretar aquello que allí se nos ofrece.
Pero también podemos ver el museo como un espacio para la reflexión sobre las diferentes obras y proyectos. Un lugar para el encuentro y la discusión, para la investigación acerca de reflexiones que tienen que ver con el pensamiento contemporáneo gracias a las obras expuestas.
El director es el responsable de todo lo que sucede en ese lugar, sería como el jefe de una gran empresa que tiene a su cargo un montón de atribuciones, por ejemplo dirigir la programación, conservar y reordenar los fondos para después ser mostrados, ganar público cada año y también si es posible dinero con el merchandising del museo, editar catálogos y en la mayoría de ocasiones escribir en ellos, controlar la información que genera el museo. Junto a ello el director participa como jurado en diferentes premios y crear o concebir las tendencias del arte contemporáneo a través de lo que debe ser mostrado y lo que no.
Las relaciones del Museo son muy variadas, por ejemplo comprando alguna obra de un artista del cual quiere hacer una exposición, buscando el beneficio mutuo. Al mismo tiempo admite donaciones, apoyos económicos en la producción de obras o catálogos y justificar el porqué alguno de sus artistas forma parte de una colección que debe tener un sentido o una línea personal.
El Museo puede contar con un cuadro estrella, como el Guernica de Picasso o una arquitectura estrella, como el Guggenheim de Bilbao. Otros en cambio deben luchar por la asistencia de un público que no va a encontrar ninguna de estas referencias entre sus muros.
La titularidad de los Museos, concretamente en España, suele ser pública. Puede ser de titularidad estatal, como el Centro de Arte Reina Sofía en Madrid, otros tienen titularidad regional, como por ejemplo el MUSAC de León, otros dependen de la diputación provincial, como ocurre en el Álava con el Artium de Vitoria o bien de titularidad municipal como ocurre con el Museo Patio Herreriano de Valladolid. Administraciones que en muchas ocasiones promueven o impiden la promoción de estos museos dependiendo de su conveniencia electoral, jugando con la rentabilidad que supone a nivel de imagen y glamour dependiendo del momento político que se vive ( en España se han vivido momentos de esplendor de muchos museos de arte contemporáneo y de total abandono y despido de la mayoría de sus trabajadores debido a la crisis).

domingo, 1 de junio de 2014

¿Para que sirve una Feria de Arte?

Existen varios tipos de Feria dedicada al arte, de todas las épocas y estilos, desde antigüedades, obras clásicas o una de las más conocidas la Feria ARCO, dedicada al arte contemporáneo y que se celebra en Madrid a mediados del mes de Febrero.
La finalidad de la Feria de Arte es la venta de obras, pero se produce un cambio respecto al papel que juega una Galería de Arte dentro del sistema, porque coinciden en la finalidad. En la Galería tenemos la posibilidad de mantener una conversación de tipo cultural con el dueño, mientras que en la Feria se produce el mismo efecto que si asistiéramos a un Centro Comercial, donde se juntan diversos factores que conviven, entre ellos se encuentra el arte, la fiesta, el glamour, la moda...
Quizás una Feria no sea el mejor sitio para la contemplación de obras de arte (recordemos que hemos dicho que se necesita en muchas ocasiones silencio y recogimiento, una devoción casi similar a la que obtenemos entrando en una iglesia), pero si aparece como un sitio ideal para la venta.
Los coleccionistas y el público en general suelen comprar de forma impulsiva, muchos de esos coleccionistas son invitados por la dirección de la Feria o por algunas galerías. Ellos pueden ver las obras antes que el resto de los mortales y así acceder a los mejores trabajos. Hay entonces en las ferias distintos horarios para los VIP (very important person) que para los VOP (very ordinary person).
Si trabajas como galerista asistir a una Feria supone tiempo y dinero, este último se trata de recuperar y obtener beneficios durante los días del evento, recordemos que en la mayoría de los casos hay que pagar por el stand que tienes en la Feria y al mismo tiempo tienes que estar fuera de la Galería con lo que necesitas contratar una persona que la abra o que atienda al público mientras el dueño se encuentra fuera de la ciudad.
A veces se pierde dinero con la asistencia a una Feria, pero también es una cuestión de imagen, si tu competidor está en la Feria, tu también debes estar, aunque solo sea por orgullo o por vender a tus clientes que has estado allí, eso si nunca reconocerás que has tenido pérdidas porque eso da mala imagen a la galería y a ti como vendedor (flojo puede ser la palabra más utilizada en estos casos).
Como vemos las ventas son muy importantes, pero no hay que engañarse, una feria de arte también es un lugar de reunión de todos los integrantes del sistema del arte, allí intercambias ideas y opiniones comisarios de exposiciones, críticos, coleccionistas, redactores de revistas, galeristas, artistas, directores de museos y muchos más.
Hablábamos de la idea de "compra compulsiva" que se da en este tipo de eventos, se trata de pasear por los pasillos, observar una obra que nos gusta y realizar una "compra frenética" no siendo que al volver por el mismo pasillo encontramos esa misma obra ya vendida a otra persona, un ambiente de "última oportunidad" que podemos encontrar en este tipo de eventos.

domingo, 18 de mayo de 2014

El papel de los medios de comunicación dentro del sistema del arte

La gran cantidad de productos dedicados al consumo cultural que tanto abunda en nuestro tiempo hace necesario personajes y medios que nos hagan distinguir aquello que merece la pena de lo que es un simple espectáculo, en el sentido en que Guy Debord se refería a esta palabra, destinado a obtener unos números decentes o colas interminables a las puertas de las exposiciones realizadas. Nos referimos a críticos de arte que realizan ese papel a través de diferentes canales.
Hasta ahora dos han sido los medios  tradicionales para que la crítica se exprese, por un lado los libros y por otro las revistas especializadas en arte en general y en arte contemporáneo en particular. Debemos decir que estos medios están siendo reemplazados, debido en parte a la crisis económica y también de valores culturales, por los periódicos que ocupan un espacio intermedio entre la información y la valoración crítica.
Por tanto encontramos dos tipos de medios, aquellos que están dedicados a un público selecto interesado en el arte, que consume este tipo de producto, quizás porque se encuentra o desee encontrarse dentro del sistema del arte y, la prensa ordinaria que se ocupa de asuntos que tengan relevancia pública, como grandes exposiciones, subastas, inauguraciones en todo tipo de instituciones, adquisiciones millonarias. Una abundancia de información que no sabemos muy bien si se trata de noticias o de crítica, reduciéndose a veces la cobertura a copiar la nota de prensa facilitada por la institución sin un cuestionamiento mayor de las obras que podemos contemplar en ella, solo algunas veces está noticia viene acompañada por un comentario de un supuesto experto. 
A este respecto debemos decir que algunos periódicos mantienen, suponemos que de forma ruinosa para el periódico, suplementos culturales donde algunos llamados críticos, desgranan las bondades y justifican exposiciones intentando dotarlas de un contenido que tenga que ver con las demandas de la sociedad actual. El ABC cultural, el Cultural de El Mundo o Babelia en El País (en este último la sección de arte ha quedado reducida al mínimo debido al empuje de la literatura y las acciones que la empresa posee o poseía en Alfaguara).
Los periódicos por si solos son capaces, en muchas ocasiones, de crear tendencia y orientar al público sobre si debe o no debe acudir a una exposición. También es cierto que una buena publicidad en cualquiera de estos rotativos puede mover al público 100 veces mas que una noticia o una crítica, porque indudablemente vivimos en la era de la imagen y si esta es impactante nos atrae mucho más que leer un denso texto de 500 palabras donde se relacionan las obras con filósofos contemporáneos que nos hablan sobre la velocidad y el sentimiento trágico de la obra postmoderna. La publicidad encuadra, jerarquiza y orienta el gusto del público a la hora de elegir su producto de consumo, bien sea un reloj, el lanzamiento de una nueva película de estreno o una exposición o evento relacionado con el arte. Vargas Llosa lo expresa muy bien en su libro-ensayo titulado "La civilización del espectáculo".

domingo, 27 de abril de 2014

El papel del público dentro del sistema del arte

Uno de los agentes mas importantes que participan dentro del sistema del arte es el público que asiste a las exposiciones y actividades culturales programadas por los Museos y Centros de Arte. En este blog ya hemos hablado del papel de otros agentes como por ejemplo el papel del curator o de una galería de arte.

Colas a la puerta del Museo del Prado en Madrid

Creo que fue el profesor Castro Flórez el que comparaba la asistencia a los museos con las personas que asistían a una iglesia, ya que normalmente el silencio que podemos encontrar en la sala, la distancia reverencial que existían entre las obras y las personas o las imágenes que requieren devoción y que podemos contemplar en obras como el Guernica de Picasso o las Meninas de Velázquez.
Pero en el momento actual el público ha sufrido una transformación en lo que se refiere a su actividad dentro del Museo. Hace tiempo, como indicaba Kant, el público se dedicaba a la contemplación de las obras. Pero en la actualidad se le exige una mayor participación, una reacción ante las obras y las cuestiones o actitudes que estas nos plantéan.
Antiguamente se mezclaban diferentes términos en los cuales primaba el encuentro con la belleza contemplativa, nos referimos a componentes como idealismo, espiritualismo, quietud, serenidad, paz interior, palabras que en la actualidad quedan un poco desfasadas.
En la actualidad tendríamos dos vertientes para el comportamiento del público:

  1. El turismo de masas nos impide una contemplación con la quietud requerida, sustituyendo la contemplación de la obra por una fotografía que indique a sus amigos que esa persona estuvo allí. Pensemos por ejemplo en la gran cantidad de gente que a diario se arremolina alrededor de la Gioconda en el Museo del Louvre de París y como para llegar a contemplar la obra tienes que traspasar cuerpos y cámaras que te impiden una contemplación activa y en detalle de la obra.
  2. La nueva actitud del arte requiere una participación activa del espectador, una reflexión y un análisis de la ora. Una actitud diferente de la contemplativa, más activa frente al simple disfrute de la obra.
Con todo ello el público se cuenta en números y aunque a veces no quieran reconocerlo los números, en muchas ocasiones cocinados y engordados, son muy importantes para los museos, porque es la carta de presentación antes los dueños institucionales. El éxito de una exposición se puede medir por las colas que ocasiona, pensemos que a mayor cantidad de público es posible atraer mas patrocinadores para el evento o para futuras exposiciones. Este hecho, aunque no nos parezca relevante, influye a la hora de programar una exposición. Otros agentes del sistema del arte como curators, críticos o artistas se ven implicados en este punto.
Por otra parte la mayoría de los responsables culturales se creen en la obligación de cumplir con la obra de caridad que indica que hay que enseñar al que no sabe, por ello encontramos en los museos cartelas y vinilos didácticos que nos ayudan a interpretar aquello que tenemos delante. El espectador debe encontrar una respuesta a las cuestiones que las obras le plantean, bien sean históricas o relativas al comportamiento y la ética contemporánea. No nos olvidemos que el público es al mismo tiempo votante, la mayoría de museos son institucionales, y comprador de recuerdos sobre la exposición que acaba de visitar.

domingo, 20 de abril de 2014

El papel del coleccionista dentro del Sistema del Arte

El coleccionista tiene un papel esencial dentro del sistema del arte contemporáneo, es más podríamos afirmar que sin él el mercado no existiría. El coleccionista es un comprador asiduo de obra artística, lo hace porque le gusta y en vez de comenzar un a colección de otra cosa lo hace con obras de arte de diferentes artistas o épocas.


Al coleccionista hay que cuidarlo y deben ser las galerías de arte las encargadas de ese papel. Las galerías con la promoción de los diferentes artistas deben incitar a sus clientes a la compra y meter dentro de las personas con sensibilidad artística el gusanillo para que inicien o bien para que completen una colección de obras de arte que, en muchos casos, se antoja interminable.
En España el coleccionista de arte es un  ser extraño de encontrar, en la época de expansión económica muchas galerías dependían de las compras institucionales que invertían dinero a raudales en comprar obras a veces sin mucho criterio y también es cierto que el sucio dinero negro se acercó al arte contemporáneo con el fin de blanquearse asociado a sectores como el  de la construcción. Pero todo eso se acabó, ya no hay dinero institucional ni de la construcción y al hacer repaso de los coleccionistas que quedaban, las propias galerías se dieron cuenta que habían dormido una gran siesta en este aspecto y que, como el dinero llegaba, no había previsto la época de vacas flacas con un coleccionista al cual estos vaivenes económicos le daban igual porque era fiel y constante en su compra.
En algunos casos se ha llegado a comparar al coleccionista con un mecenas de la actualidad, en realidad son las personas que sostienen el sistema del arte y los que con sus compras hacen prosperar a los artistas.
Pensemos además que una colección buena y completa no se ha hecho para quedar encerrada en un almacén, la mayoría de ellas, posiblemente quedarán depositadas en un Museo o en una Fundación y podrán ser contempladas por el público.
Al mismo tiempo también debemos señalar que hay coleccionistas y galerías con ellos que se dedican a especular con la compra de obras de arte, pensemos en Charles Saatchi y su colección de Young British Artist que se encuentra en Londres y que si quieres visitar debes pasar por taquilla para acceder a ella.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La figura del curator dentro del sistema de arte


El trabajo del curator dentro del sistema del arte consiste en organizar exposiciones, que pueden ser individuales o bien colectivas, las cuales suelen girar en torno a un tema concreto que ha sido tratado por varios artistas. Cuantos más recursos económicos requieran las exposiciones se supone que serán mejores, aunque no siempre se cumple esta premisa.
Estos eventos expositivos hacen que el curator se relacione con todos los integrantes del sistema del arte: artistas, galerístas, instituciones (en una doble vertiente, bien para pedir el préstamo de obra bien para intentar colocar allí alguna de sus exposiciones), políticos, esponsors, banqueros, ejecutivos.
Se supone que el curator es una persona con conocimientos de arte y también una persona que está atenta al nacimiento de nuevas tendencias y los nuevos valores del arte contemporáneo, aunque decimos que se supone porque no es imprescindible.
Un curator puede trabajar en un Museo o hacerlo por su cuenta de forma autónoma, aunque actualmente es cierto que todos los integrantes del mundo del arte se presentan como curators, los directores de museos comisarían exposiciones, los técnicos del mismo también lo hacen, los críticos de arte y periodistas se presentan como comisarios independientes (estas dos palabras resultan clave en el escenario del arte contemporáneo actual), los críticos de arte también ejercen como curators, hasta los galeristas que anuncian una exposición se presentan como comisarios de la misma, cuando hemos visto que la función de una galería de arte es diferente a esto.
Según afirmaba el malogrado Juan Antonio Ramírez el curator es una mezcla entre promotor cultural, seductor, jefecillo mafioso y conservador de museo. Aunque es cierto que para componer y ordenar una buena exposición hay que tener la cabeza bien amueblada, no solo para juntar obras sino para ofrecer un discurso conceptual del tema o del artista que estamos exponiendo. Esa labor de búsqueda y de contacto es la que debemos valorar en la figura de un comisario de exposiciones.

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Que es un crítico de arte y cual es su labor?

El profesor Fernando Castro es uno de los críticos más reputados del país.

En el mundo actual deberíamos ver la crítica de arte como una mediación entre los objetos artísticos y el público en general. La crítica de arte surge de un juicio de valor sostenido por argumentos intelectuales que jerarquiza la obra y orienta el gusto del público.
Antiguamente la crítica era parcial, apasionada, política, pero actualmente la condiciones y la dependencia de las instituciones hacen que el elogio y la justificación artística sea el escenario en el que se mueve la crítica actualmente. En algunos medios la publicidad juega un papel importante, ya que si hay inserción de publicidad posiblemente hay crítica, en caso contrario no se realiza.
Se supone que el crítico es una persona informada y cultivada, que tiene una visión diferente de los problemas artístico-culturales, se le supone un gusto mejor que al resto de los mortales.
Son personas que han estudiado historia del arte o que provienen del mundo del pensamiento, muchos de ellos ligados de una u otra manera a la estética. Pero no es suficiente con tener ideas sino que a ello se une la capacidad de escribir y hacerlo bien, al fin y al cabo se podría comparar con cierto tipo de literatura.
Así la labor del crítico sería orientar, pero cuando se lee una crítica hay que tener en cuenta la influencia de lo literario y de los contactos que tenga con las instituciones, este sería el primer pilar en el que se apoyan, a ello se une la historia y teoría académicas.
No es extraño que el crítico deba esconder sus verdaderos pensamientos llegando a justificar la obra de un artista de la institución que le ha encargado el texto bien para un catálogo o para una revista de arte contemporáneo.
Es curioso pero en el mundo actual todo el mundo quiere ser "curator" o comisario, no es extraño que muchos críticos de arte se presenten a si mismos como "comisario independiente".
Según el profesor José Jiménez la crítica debe ser una mediación interpretativa entre las obras y el público que intente demostrar que hay de verdad y de perdurable en las obras, separar la paja del grano dotando a las verdaderas obra de un valor estético.
La obra debe ir acompañada de un discurso lingüístico e intelectual, que las contextualiza y ayuda a ubicarlas en un tiempo concreto.
Pero lo cierto es que los críticos de arte tienen poca influencia en el sistema del arte, tanto si es periodista o bien un crítico que se dirige a un público más especializado. Pero la clave de la carrera de un artista no está en la crítica sino en el coleccionista. Su principal influencia está en mover al público para visitar una exposición, pero tiene mucha más influencia un anuncio impactante o el boca a boca que un texto leído en cualquier periódico o revista.
La mayoría son colaboradores freelance que alternan este trabajo con otro como la labor docente, son comisarios o antiguos artistas que no encontraron hueco dentro del sistema del arte.

domingo, 9 de febrero de 2014

El papel de la Galería dentro del Sistema del Arte


La Galería de arte se dedica a la promoción artística. En una doble vertiente, por un lado cultural, ya que se introduce en el circuito nuevos artistas o promociona los que ya pertenecen a la Galería. Por otro lado existe una vertiente económica porque no debemos olvidar que una Galería de arte es una empresa y como tal negocio está en esto para ganar dinero.
Lo cierto es que cualquier artista que quiera encontrarse dentro del sistema del arte debe estar representado por una galería, en caso de no tener una galería se encuentra fuera del sistema y tendrá que buscar circuitos alternativos para poder hacer circular sus obras, circuitos en los que no habrá contacto con otros agentes artísticos tan fácilmente, como críticos, comisarios, promoción pública, coleccionismo privado.
Para promocionar las obras de arte de los artistas representados los galeristas realizan exposiciones cada cierto tiempo, normalmente cada mes y medio o dos meses como máximo, exposiciones que sirven de curriculum para poder asistir a ferias de arte, bien de carácter nacional o internacional, donde exponen sus obras con intención de venderlas.
El galerista es una persona dedicada a la venta, puedes asistir a su local y es posible que te deje ver la exposición, pero si ve posibilidades de venta de dedicará a hablar contigo con interés de que adquieras la obra de un artista concreto del que cantará sus alabanzas como si fuera único y la obra se hubiera hecho solo para ti.
El galerista no tiene que tener ninguna formación, ni siquiera haber estudiado historia del arte, si dispone de un local amplio y bien situado, al mismo tiempo si dispone de buena labia y es buen vendedor, eso será suficiente para poder montar una galería de arte.
La venta en la galería es lo más importante, pero hay que dar una imagen de que eso no es así, cuanto menos se parezca a un local comercial mas cerca estaremos de una galería de gran altura.
Hay galeristas que tras mucho trabajo han consolidado una marca y una llamada suya es suficiente para que algún coleccionista acuda al local y se haga con alguna obra del nuevo artista expuesto en la misma, incluso a veces sin conocer el coleccionista de quien se trata, solo simplemente porque está representado y aparece expuesto en esa galería. Esto ocurre con grandes galerías que han consolidado su trabajo a lo largo de los años.
Una cosa que una galería nunca va a permitir es que un artista pierda valor, aunque haya una fuerte crisis y haya menos dinero y menos ventas, un galerista nunca dejará caer el valor de alguno de sus artistas porque habría decepcionado a sus compradores los cuales se sentirían engañados en caso de que el valor del artista sufra un descenso.
Una galería suele representar entre 15 y 25 artistas, los cuales consiguen una exposición individual y colectiva mas o menos cada 18 meses. Durante la exposición se promociona la obra entre otros miembros del sector como son coleccionistas, críticos de arte o comisarios de exposiciones y museos.