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domingo, 16 de junio de 2019

El concepto de envidia para Zizek

Me ha parecido interesante el concepto que en una entrevista hecha por periodistas daba el pensador y filósofo Slavoj Zizek acerca de la envidia. Esta entrevista se puede seguir en el libro publicado recientemente por Fernando Castro Flórez, con el título ...and so on and so on, se trata de una publicación de Cedeac de Murcia. Un librito de pequeño formato que cuenta con apenas 125 páginas y puede leerse de un tirón durante un buen rato libre.


Dice Zizek que la envidia es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Pero no se trata de una envidia de pobres contra ricos. No es la envidia de la posesión de riqueza la que amenaza nuestra sociedad. No se trata de que los pobres deban hacer la revolución porque ansían aquello que no poseen.
La mayoría de la gente que vive en las sociedades occidentales tiene sus necesidades básicas satisfechas. Por supuesto siempre pueden ser mejor o aspirar a más, algo que puede llegar o no hacerse realidad, pero eso en sí no importa.
Dice Zizek que la envidia actualmente se encuentra en el reconocimiento social. Es decir, teniendo las necesidades básicas satisfechas lo que aspira el ser humano es a ser reconocido por su valía en la sociedad. Ahí es donde principalmente se genera la envidia, entre los que llegan a ello y los que quieren llegar. Es ahí donde se dan las situaciones mas problemáticas y dramáticas, donde se ponen más zancadillas. A veces incluso no es una cuestión de que me vaya bien a mi sino que que le vaya mal al de al lado.
El propio Zizek lo ilustra con un chiste esloveno que dice: a un agricultor se le aparece un mago y le dice que le concederá lo que quiera. Puede pedir aquello que desee. Pero solo le pone una condición, de aquello que pida y reciba su vecino recibirá el doble. El campesino piensa durante un segundo y le dice al mago: sácame un ojo. 
Es muy macabro pero muy ilustrativo de lo que estamos hablando.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Medios de comunicación y arte contemporáneo

El papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad actual tiene gran importancia en nuestra vida diaria. Ávidos de información estamos deseosos y ansiamos conocer nuevas noticias, bien a través de las señales horarias que nos indican la hora en punto o bien gracias a nuevos instrumentos como las redes sociales, que nos acercan un poco más tanto a héroes como a personajes que nos resultan conocidos o a los que llamamos amigos.


La imagen del artista Michael Najjar revela muy bien el ambiente en el que actualmente se mueven muchos medios de comunicación, se trata de una periodista que está tratando de obtener información de primera mano y, como vemos, la forma de conseguirlo, es acostarse directamente con uno de los soldados que participan en el supuesto enfrentamiento. Esto nos revela dos situaciones que se producen en el contexto actual. En primer lugar la importancia de las noticias, curiosamente de las malas noticias, de aquellas que incluyen la palabra desastre, destrucción, muerte, caos, desgracia. Las noticias están basadas en la repulsión mucho más que en la seducción. Hemos apartado las noticias positivas de nuestra vida diaria y estas han sido sustituidas por otras que sentimos como lejanas. Lo cruel, que era aquello que no queríamos ver, como decía Platón, se ha convertido actualmente en un espectáculo. Cada vez nos afecta menos el número de muertos que se producen en cualquier enfrentamiento o desastre natural, lo consentimos con tal de que no nos influya a nosotros directamente, mientras los afectados sean otros todo esta bien y es correcto, ni siquiera es tema de conversación, deglutimos desgracias igual que comemos un filete de ternera, de hecho son creo cosas que podemos hacer al mismo tiempo[1]. La insensibilidad se ha adueñado de nuestra sociedad, cualquier cosa es válida con tal de llamar la atención durante unos pocos segundos, una muerte en directo puede ser un buen ejemplo, camuflada bajo el lema de que puede herir la sensibilidad o a estas alturas ni siquiera eso.
Por otro lado o en segundo lugar nos llama la atención la precariedad con la que muchos periodistas se enfrentan a su trabajo. Hemos podido escuchar como fotógrafos de guerra o corresponsales de guerra acuden a lugares de enfrentamiento en unas penosas condiciones laborales. Muchos deben ofrecer noticias impactantes, diferentes, llamativas con tal de que el gran grupo periodístico les compre la noticia. Por tanto estos profesionales con contratos precarios y sueldos miserables deben hacer todo lo posible porque su noticia sea mejor que las demás, porque en caso contrario se quedan sin la compra y sin el dinero necesario para sobrevivir, pese a estar arriesgando su vida por ofrecer información de primera mano. Esto conecta muy bien con la imagen que estamos viendo.
Todo ello nos lleva a la manipulación de la información y teorías de la conspiración. Manipular la información es algo que los grupos poderosos o los grandes grupos de comunicación realizan a su antojo, sesgando información o informando a medias dependiendo de su interés. Vamos a fijarnos en la que ha sido denominada como la primera gran obra de arte del siglo XXI[2], la destrucción de la Torres Gemelas en Nueva York. Seguro que recordamos como el día del atentado las televisiones de los medios occidentales mostraron a una mujeres árabes en actitud de celebración de lo que parecía un triunfo al caer uno de los emblemas de la cultura capitalista occidental. Pero poco tiempo después nos enteramos de que esas imágenes no correspondían al día de la destrucción de las torres sino que fueron grabadas unos años antes con motivo de una victoria, por supuesto parcial, en algún  otro atentado o pequeña escaramuza. ¿Cual es la pretensión de la televisión al mostrar al mundo occidental esas imágenes? Se trata sin lugar a dudas de un burdo ejercicio de manipulación en busca de la animadversión contra un nuevo enemigo que sustituya al que en ese momento parecía pacífico.
Por otro lado existen numerosas teorías conspirativas respecto a este atentado que pueden leerse y que no tienen porque ser ciertas pero que se hacen preguntas que ayudan a creer que todo esto parece una manipulación. Y es que a veces la vida de unos pocos miles de personas no importan en pos de un interés superior, como pueda ser tener controlada a la población, recortar sus derechos y libertades,  o, como ya hemos dicho, crear un nuevo enemigo.
La batalla de la propaganda es también como una guerra y hay que saber ganarla, cada grupo o medio lo hace a su manera, pero el que consigue tener el favor de la mayoría de la población tiene mucho ganado. Un ejemplo claro lo tenemos entre Israel y Palestina, donde los primeros han renunciado a una batalla perdida porque los palestinos tienen ganada esa guerra desde hace muchos años, por su parte los israelíes pasan de los medios pero mantienen sus objetivos claros.
Los medios de comunicación actualmente recuerdan a la Iglesia en tiempos pasados, por ejemplo pensemos en las epidemias de peste o cualquier otra enfermedad y como estas podían atribuirse no a la falta de higiene, sino al mal comportamiento o la moral laxa de una determinada comunidad. Nuestra sociedad necesita siempre un culpable, para cualquier tipo de situación, da impresión de que no estamos tranquilos hasta que no lo tenemos, hasta que no nos ofrecen una explicación válida para una situación concreta, algo que nos ayude a no reflexionar, a no pensar por nosotros mimos. Es que era maltratador, era pederasta, se drogaba, era gordo y seboso, cualquier tontería vale para explicar el porqué. No digamos a un nivel superior donde buscamos a Osama Bin Laden o a quien sea el hacedor de cualquier tipo de desgracia que afecte a la sociedad occidental.
Es el tiempo que nos toca vivir, pero debemos ser inteligentes, no conformistas. Buscar la verdad es complicado, pero tras tanta información que cada día se nos sirve desde tantos medios[3], debemos darnos cuenta de como estamos tremendamente manipulados[4]. Solo necesitamos un poco de reflexión, pararnos ante una obra como la que nos ofrece Michael Najjar y sacar nuestras propias conclusiones, no aceptar las que ya nos dan por hechas.

[1]"Un mundo donde la comunicación vierte noticias carentes de acción, no sucede nada, todo está ahí sin consecuencias. Lo real absorbe, confunde los términos y potencia lo que quiere expresar y lo contrario" Mario Perniola. El futuro de la Ilusión: acción artística, comunicación patafísica. Revista Archipielago Nº 79 Pag 39-51
[2]Fue el compositor Karl Heinz Stockhausen el que la denominó de esta manera. La poderosa atracción del horror encarna aquello que de sublime tiene el arte contemporáneo.
[3]Aldous Haxley afirmaba ya en 1935 que al proliferar el acceso a la información y aumentar paulatinamente el número de escritores o de personas dispuestas a serlo, el resultado es que crece la producción de escoria de manera que es la más grande que ha existido en la historia y así seguirá siendo, mientras la gente siga consumiendo las desmesuradas cantidades de material de lectura gráfico y sonoro que se consumen hoy.
[4]"Hace poco leí una noticia muy curiosa: se iba a crear en Estados Unidos una oficina de mentiras para esparcir rumores intencionados que beneficiaran, por ejemplo, la lucha contra el terrorismo. Al día siguiente salió un desmentido oficial sobre la creación de semejante agencia. Entonces muchos pensamos que esa había sido la primera tarea de la central de creación de mentiras, decir que no existía." Fernando Sabater. Los 10 mandamiento del siglo XXI. Randon Hause Mondadori. 2004

martes, 20 de mayo de 2014

El arte como excusa para la provocación

Vivimos en una época de demolición [1], del todo vale en el sentido estético y donde todo está permitido y justificado en aras de fines a veces un tanto extraños que nos impiden pensar con claridad. Ejercer la libertad de pensar exige silencio [2] y ese es un elemento más preciado que el oro en nuestra sociedad, tanto que cuando se consigue la nada, el silencio absoluto, emerge el miedo a lo siniestro, no escuchar nada es un símbolo de que algo malo está pasando o está a punto de suceder.
Pensaba últimamente en los recursos utilizados por la artista Miley Cyrus para seguir gozando de una fama obtenida gracias a uno de los principales elementos dedicados al no pesar, la televisión. Su público ha crecido con ella, ha consumido vorazmente sus productos, series, discos, merchandising variado, un consumo voraz y efímero, símbolo de nuestro tiempo. Cyrus fabrica o le fabrican una música desastrosa, que no llenaría ni una línea dentro de una futura historia del pop, pero en el mundo en el que nos movemos necesita destacar de alguna manera. ¿Como hacerlo? Ofreciendo aquello que clama por los más bajos instintos del ser humano masculino, mostrándose desnuda o semidesnuda con un único afán, que la estética del escándalo sea la que sirva para que se hable de su persona. El escándalo ha invadido nuestra sociedad, ha vencido al pensamiento y al razonamiento, los pechos de Miley, su lengua mas larga que la de Gene Simmons, guitarra de la mítica banda de rock Kiss, pueden generar y estirar una noticia mucho mas que cualquier descubrimiento positivo que facilite la comodidad y haga la vida un poco más fácil, no digo que sea necesario, sino simplemente más fácil.
Recurrir a los bajos instintos, al morbo por el simple hecho de serlo, me recuerda a las activistas de Femen que realmente nunca se lo que reclaman, pero las cuales me agrada ver con el pecho desnudo, porque como animal cualquier persona tiene sus instintos y en este caso los míos se inclinan hacia el sexo femenino. Solo me queda la duda de lo que las mujeres piensan sobre la utilización del instinto sexual para realizar no se que reclamaciones, porque hipnotizado por los pechos no me da tiempo a considerarlo.
No es la primera vez que se utiliza el escándalo para generar noticias, tenemos múltiples ejemplos de ello, no tenemos más que preguntar a Madonna o a Lady Gaga (y su estética del reciclaje contemporáneo[3]), pero resulta un tanto extraño que algunos de los artistas que últimamente presentan discos recurran a este tipo de bajezas para promocionarse en vez de utilizar lo que de artístico tiene el producto que deben vender. Aunque puede que el no arte o la carencia de contenido sea lo que les obliga a utilizar su cuerpo, en un ejercicio de libertad obligada y consentida, con el fin de vender más, como si aquellos que adquieran el nuevo cd de Miley Cyrus se hicieran con algo más que 40 minutos de canciones y unas páginas con fotos seguramente provocativas.
Estaba pensando que para presentar sus nuevos trabajos tanto Beyonce como Shakira y Rihanna (por favor estas últimas juntas en la misma cama y una le pone a la otra la mano en el trasero) se han caracterizado por este simulacro [4]en vez de por una realidad que se muestra enfangada por la falta de ideas y de calidad.
Quizás estos ejemplos se pueden aplicar al arte porque vivimos el mismo tiempo y las noticias son las que son, es mejor que te denuncie la Fundación Francisco Franco como le ocurrió al artista Eugenio Merino, por representar al dictador metido en una nevera, que analizar las razones por las cuales ese personaje (representado con un realismo cruel), era sacado y metido en la nevera a conveniencia de los políticos de turno
En toda esta falacia en la que nos movemos, ¿tu con que versión te quedas? ¿Prefieres escuchar o pasar a la acción?
Guy Debord decía que todos los elementos destinados a la distracción del ser humano, todo aquello que consideramos "espectáculo" está desviando nuestra atención para que no se reflexione sobre lo verdaderamente importante, sobre las cuestiones morales y éticas que afectan a cada uno de nosotros.
Mientras sigamos los debates televisivos que ya nos ayudan sobre aquello que debemos opinar, llenos de personajes que saben "de todo", que opinan sobre todo, que son especialistas en todo, que anulan nuestra capacidad de pensar, porque el tiempo corre a su favor. El tiempo que empleamos en ellos no lo dedicamos a cualquier otra labor que tenga que ver con el conocimiento de la estética o los valores importantes de la sociedad contemporánea[5]. Es un Matrix inducido para evitar el silencio[6], para anular el pensamiento, para girar en torno al morbo y a la crítica fundada en un conocimiento mínimo de la circunstancia.
Aprendamos a distinguir aquello que merece la pena, apartemos el "espectáculo" para dar paso al yo crítico, al que busca sus propias ideas y las expresa sin temor porque están basadas en los conocimientos adquiridos.

[1]El propio Theodor Adorno indica que los objetos que forman parte de un museo tienen connotaciones desagradables porque el espectador ya no tiene una relación vital con ellos y por tanto se encuentran en proceso de extinción.
[2]"Tiempo extraño este de una sociedad en la que el silencio se ha asociado a la muerte y donde entrar en un lugar vacío y no escuchar algún ruido hace cuestionarnos donde estamos y que estamos haciendo allí, invadidos por una sensación de desasosiego". Paul Virilio. El procedimiento Silencio. Buenos Aires. Paidos. 2001
[3]"Debemos diferenciar lo que es provocación en si y lo que es arte. En la proliferación de estilos plagiarios no aparece mas que un anhelo patético de notoriedad, una urgencia por conseguir a toda costa la fama, por precaria que sea, asumiendo una ironía que funciona como coartada". Fernando Castro Flórez. La Verdad pública, consideraciones críticas sobre el arte contemporáneo. Documenta Artes/UAM 2009.
[4]Utilizado en el sentido que lo hacía Braudillard, es decir una estrategia adoptada por el orden de producción capitalista para lograr su supervivencia a través del consumo ejemplificado en los objetos/signos que circulan en nuestra sociedad.
[5]"La televisión está embarcada en una consolidación del patetismo, acribillándonos con charlas sin sentido, gran alivio no tener nada que decir, el derecho a no decir nada. No es que exista un bloqueo en la comunicación sino un bloqueo en las declaraciones". Fernando Castro Flórez. Notas sobre el complot desactivado (artístico) contemporáneo. Dardo Magazine nº16 2/3 2001. Pag 25-42
[6]"El silencio, la falta de crítica, se puede convertir en consentidor de aquello que nos tiene silenciados sin opinión, como pueden ser los medios de comunicación. Guardamos silencio por miedo a meter la pata, por miedo a hacer el ridículo". Paul Virilio. El procedimiento Silencio. Opus Cit

miércoles, 14 de mayo de 2014

La estética Neobarroca en la sociedad contemporánea

El profesor Omar Calabrese rechazaba para nuestro tiempo la etiqueta de "postmoderno" como aglutinador de todas las artes que se protegían bajo el paraguas de la palabra cultura y decía que habría que definir nuestra época con una etiqueta diferente, mas cercana a lo que en realidad estaba ocurriendo, se trata de la palabra Neobarroco. 
Para ello el profesor Calabrese argumentaba una serie de características que aplicadas a la sociedad contemporánea, nos llevaban a concluir que algunas características típicas del movimiento barroco se estaban viviendo en la actualidad, en muchas ocasiones sin darnos cuenta o sin darle importancia.
Uno de esos principios enumerados por el profesor Calabrese hablaba sobre el límite y el exceso. Una tendencia general a acercar los temas a un lugar que se encuentra entre lo correcto y lo que no lo es. Llegando a empatizar con situaciones desesperadas, extrañas, disfuncionales o lejanamente separadas de lo que la estética define como común.
Todo esto viene a cuento de la supuesta cantante de nombre Conchita (cuyo nombre verdadero parece ser Tom) que representó a Austria en el Festival de Eurovisión y que fue la ganadora del festival, no porque tuviera la mejor canción, sino porque su imagen y su estética hicieron que el público se sintiera identificado con una situación en la que una (supuesta) mujer podía presentarse delante del público con barba. Lo extraño, lo siniestro, lo anormal, la tensión llevada al límite conduce a esta mujer (un hombre disfrazado de mujer recordémoslo) a empatizar con el el público, deseoso de reconocer y aceptar el exceso[1] mucho antes que cualquier expresión artística o cultural.
Tenemos otros ejemplos similares, en el año 2009, una cantante inglesa, de nombre Susan Boyle, se presentó al concurso Britain´s Got Talent, su aspecto físico, mas bien hombruno, llamaba la atención de todo el mundo, los comentarios despectivos y la identificación del público comenzaban a fraguarse anticipando su fracaso. Hasta que empezó a cantar y todo la gente que había prejuzgado se dió cuenta que tenía la voz como un ángel. Todo ello amalgamado y deglutido fueron razones suficientes para ganar ese concurso. Quizás porque era una persona normal, de la calle o tal vez porque la situación de esa mujer se estaba llevando al límite[2] como indicaba el profesor Calabrese. Rápidamente en este tipo de casos la identificación se transforma en fiebre por conocer detalles de la vida publica o privada de la persona, que no aportan nada a nuestra vida, pero que sacian el ansia de morbo que inunda y enfanga nuestra sociedad. ¿Esta casada? ¿Cuando tuvo su primera relación? ¿Posaría desnuda para una revista? ¿Es su novio hombre o mujer?
¿Alguien puede explicarme que trascendencia tienen estas preguntas y sus posibles respuestas?


Al hilo del debate de Conchita Wurst y Eurovisión 2014 pensaba en una fotografía tomada por Erwin Olaf en el año 2001-2002 y que pertenece a la serie Paradise. Olaf es uno de los más destacados fotógrafos contemporáneos que sabe captar como nadie muchos de los defectos de nuestra sociedad. En esa fotografía están representados algunos de los excesos que se cometían en la discoteca Paradise de Amsterdam en aquellos años, donde las fiestas locas se llevaban al extremo, en una bacanal de sexo y situaciones límite. En una de las fotos que componen la serie,  observamos a una mujer barbuda columpiándose de forma sonriente, mientras mira de reojo como un enano muerde la pierna de una supuesta y desenfrenada gogo y un payaso, entre lo sonriente y lo siniestro, observa al espectador. Es el mundo al revés, hemos tensado el extremo de la cuerda hasta llevarlo casi a romperse, toda la situación está pendiente de un hilo y un fanatismo[3] siniestro de percibe en el ambiente.
Todo ello enlaza con la estética barroca y el ejemplo más claro lo tenemos en el cuadro La Mujer Barbuda de José de Ribera, una obra pintada en la década de los 30 del año 1600, donde el autor Xetabense está describiendo una enfermedad que algunas mujeres padecían después de dar a luz. El exceso de hormonas masculinas, producidas tras el parto, les llevaban a perder pelo en la cabeza mientras les salía en otras partes del cuerpo como la barba o el pecho. Claro que en esta obra la situación también se lleva al extremo, porque si la observamos detenidamente nos daremos cuenta que el papel de la mujer está claramente representado por un hombre. Es decir Ribera, ha pintado un hombre[4] (las manos le delatan) al cual le ha añadido un pecho (forzado casi en una posición imposible) con el que amamanta a un niño. Todo ello para que tengamos la idea de que es una mujer. Es una idea similar a la de Conchita Wurst para ganar el Festival, se trata de un hombre, disfrazado con un traje de mujer, para intentar dar el pego y realizar un simulacro de lo que en realidad no es, una realidad superada por la propia realidad[5]. Se trata de una teatralización en toda regla, una actuación cargada de contenido simbólico que hace centrar toda la atención en aquello que se supone supérfulo frente a lo que en realidad (se supone que) tiene importancia.
El Neobarroco está entre nosotros, teatralidad, fingimiento, detalle, límite, caos, destrucción, laberinto, complejidad, distorsión, perversión, ritmo, repetición; reflexionemos sobre algunas de estas características que apuntaba el profesor Calabrese y nos daremos cuenta de que estamos mucho más cerca de ellas de lo que pensamos.

[1]"El exceso, en tanto que desbordamiento de un límite y de un confín, puede ser más desestabilizador. Toda sociedad tacha de excesivo lo que no puede o no quiere obasorver. En cambio en épocas barrrocas em el interior de los sistemas surgen fuerzas centrífugas que se proyectan fuera del sistema. Nuestra cultura vive fenómenos de exceso endógenos que son cada vez más numerosos y que se dan a todos los niveles". Omar Calabrese. La era Neobarroca. en Barrocos y Neobarrocos. El infierno de lo Bello. Salamanca 2005
[2]Nos encontramos en una situación difícil de definir, en un contraste que no sabemos calificar. Se trata de una lucha entre el concepto estético y el concepto artístico o cultural que es difícil de vencer o siquiera inclinarse hacia uno de los lados.
[3]Apliquemos esta tendencia a personas ligadas excesivamente al fenómeno fan en todas sus vertientes, deportivas, musicales, aligadas al coleccionismo, obsesionadas con una famoso, etc. "Creo que es posible definir al fanático como una persona excesivamente narcisista, en realidad alguien muy próximo a la psicosis depresiva, una persona que está completamente desconectada del mundo exterior. El fanático ha convertido su causa en un ídolo, encontrando en ello una razón para vivir". Erich Fromm. La Condición Humana Actual. Paidos 2009
[4]Walter Benjamin decía que en el cine occidental mantiene un argumento ilusorio que solo lleva a especulaciones inequívocas. La realidad se despoja de si misma para dar como resultado algo completamente artificial. Walter Benajmin. La obra de arte en la época de la revolución mecánica. Casimiro libros. Madrid. 2010
[5]Segun Mario Perniola Baudrillard se opone a Guy Debord, es decir, ya no vivimos en la sociedad del espectáculo, sino que este se ha sustituido por la hiperrealidad, el espectáculo se sustituye por lo obsceno, una realidad que supera la experiencia de la realidad. Lo real absorve, confunde los términos y potencia lo que quiere expresar y lo contrario. Mario Perniola. El futuro de una ilusión: acción artista, comunicación patafísica. Revista Archipielago nº79. Pag 39-51