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miércoles, 24 de junio de 2015

La expulsión del paraíso de Masaccio

Masaccio es uno de los pintores más importantes del cuatrochento italianao, un artista que ejercerá una influencia muy grande en otros artistas florentinos, como por ejemplo Miguel Angel a la hora de ejecutar el mismo tema. Vivió solo 27 años pero su corta vida no implica una obra que no sea destacada en la historia de la pintura.
La obra que hoy nos ocupa se encuentra en la ciudad de Florencia, concretamente en la Capilla Brancacci de la iglesia de Santa María del Carmine.
El tema está narrado en el génesis y representa el momento en que Adan y Eva son expulsados del paraiso después de comer la fruta del árbol prohibido o el árbol de la vida.
Existen algunas diferencias frente al relato bíblico que ahora vamos a destacar. La primera de ellas tendría que ver con el desnudo de los personajes, ya que de acuerdo con el génesis, una vez que comieron la fruta, se dieron cuenta que estaban desnudos y se cubrieron con unas hojas de parra porque sentían vergüenza, pero en ese caso vemos que durante la expulsión los dos se encuentran desnudos, aunque Eva trata de taparse con sus manos mientras es expulsada. Por su parte Adán se muestra completamente desnudo.
Da impresión, en segundo lugar, de que el acceso al paraíso se hace por un arco de forma semicircular del que estos personajes acaban de salir, ese arco tampoco se menciona en el génesis, así como la presencia del ángel, ya que una vez expulsados dice el texto que Dios colocó a la entrada del Paraíso un querubín para proteger el acceso.
Por último resulta muy interesante fijarse en los rostros de los personajes, desgarrados por el dolor tras el error que acaban de cometer y que les priva de una vida regalada y plácida. Adán se lleva las manos a la cara en una posición propia de los niños que tapan o cierran sus ojos cuando sienten vergüenza ante una situación comprometida. Por su parte el rostro de Eva, que podemos apreciar completamente, parece el de una mujer madura, terriblemente arrepentida por el momento que le está tocando vivir.
Esos rostros patéticos, cercanos a la tragedia, nos recuerdan algunas de las caras representadas por uno de los grandes maestros del trechento que es capaz de dotar a los rostros de esa expresión tan propia de una situación dolorosa, nos referimos a Giotto, que fue el que despojó al arte medieval de su hieratismo, introduciendo una energía en sus obras hasta entonces desconocida para una obra que se realiza en el primer cuarto del siglo XIV.

miércoles, 17 de junio de 2015

La nuez de Adan una tradición bíblica

Algunas veces las representaciones de algunas pinturas son fruto de la tradición mas que lo que realmente sucedió según los escritos que conservamos relativos al momento concreto. Ya hemos trabajado con algún ejemplo de este tipo, como por ejemplo cuando nos referimos a la muerte de la Virgen María por dormición.


Pero hoy nos ocupamos de un tema del antiguo testamento, concretamente de uno de sus libros mas antiguos, el Génesis, cuando todo comienza, en el momento en que Adan y Eva están viviendo todavía en el Paraiso.
Como sabemos, según indica el libro, Eva fue tentada para comer una fruta del árbol prohibido por el más astuto de los animales, la serpiente. El animal, símbolo del demonio, la convenció indicándole que si comían del árbol de la vida se les abrirían los ojos y serían como dioses, que era lo que el Creador trataba de evitar.
Eva comió y también le ofreció a su marido (un detalle curioso porque se culpa a la mujer de los males que existen en la tierra, algo parecido sucede en la mitología griega y la caja de Pandora, ya que esta mujer al abrir la caja deja escapar todos los males que asolan el universo). 
Adán al dárselo su mujer come sin preguntar, pero cuando va a tragar, de acuerdo con la tradición, como venimos diciendo, no puede tragar correctamente, se atraganta y comienza a toser, eso le provoca que la nuez empiece a sobresalir y se note cuando se le mira al cuello. Esa sería la razón de que a los hombres se le note la nuez en su cuello frente a las mujeres que no se les nota si hacemos una comparación física.
En la pintura de la Ermita de la Veracruz de Maderuelo, que se conserva en la actualidad en el Museo del Prado podemos contemplar dos escenas, una representa la creación de Adán y la otra el pecado original, que es la que tenemos en la fotografía. En ella observamos a Eva recogiendo el fruto que le ofrece la serpiente. También a Adán que al comer y atragantarse se lleva la mano a la garganta, conectando con la historia que acabamos de contar. Al mismo tiempo ambos al comer del fruto prohibido se dan cuenta de que se encuentran desnudos y sienten vergüenza por lo que tratan de taparse con unas hojas de parra, como también podemos comprobar tras esos desnudos realizados de forma bastante tosca y de acuerdo con los cánones estéticos medievales, donde lo importante no son las figuras sino el mensaje que trata de enviarse.