domingo, 16 de septiembre de 2018

El estudiante de Orgaz del Equipo Realidad

La llegada del arte pop en España tienen unas connotaciones especiales por las circunstancias políticas que se vivían en el país debido a la dictadura. Al mismo tiempo debemos destacar la Ley de prensa que sacó adelante Manuel Fraga en el año 1966 y que eliminaba la censura previa, algo muy importante para ganar en libertad de expresión. Había control pero mucho menos que antes. La gente puede enterarse de lo que ocurre en España (con matices) y también lo que está pasando en el extranjero.


El régimen de Franco se había unido desde época temprana al informlismo. Los artistas informalistas se prestaron a un juego que beneficiaba mutuamente a los creadores y al régimen. Por un lado en el contexto internacional el régimen de Franco enviaba a unos artistas que le daba un aire de novedad y apuesta por las últimas creaciones y los creadores se aprovechaban de esa proyección internacional para incrementar su ego y el conocimiento de su obra en el exterior.
El régimen de Franco estaba muy cómodo con el informalismo, entre otras cosas porque era abstracto y no le plantaba ningún problema desde el punto de vista político.
La llegada del arte pop sería un contraste muy grande con la situación que se había vivido hasta ese momento. Si el pop en Estados Unidos estaba mas unido a los productos de consumo, en España adquiere un tinte político que se encarga de reivindicar situaciones contradictorias para el régimen de Franco. Molesta más que se admira porque suele meter el dedo en la llaga. La figuración hace que el régimen no se sienta cómodo con este estilo.
El equipo realidad, al igual que el equipo crónica, se formaron en Valencia. Estaba compuesto por los artistas Joan Cardells y Jorge Ballester. Comenzaron su carrera en 1966 y la concluyeron en 1976, aunque el segundo continuó utilizando el nombre durante un tiempo.
La obra del estudiante de Orgaz fue pintada en 1966 y bajo un cielo en el cual se representa la parte superior del famoso Entierro del Conde de Orgaz del Greco, aparece en la parte inferior un solo personaje, un estudiante que parece herido o muerto quizás como consecuencia de la represión en alguna protesta. La pintura sorprende por su crudeza y resulta extraño que el régimen de franco no se diera por aludido con una obra de este tipo. Pero quizás esa ligera apertura hace que se permitan cosas de este tipo.
El equipo realidad estaba muy comprometido en sus obras con la realidad social del país, también representaban situaciones relacionadas con la economía y ambiente cultural en un periodo en el que la gente comenzaba a demandar cambios. Consumismo, opresión política o la influencia cada vez más grande de los medios de comunicación son algunos de los temas que observamos en sus obras. 

domingo, 9 de septiembre de 2018

El aura de Benjamin y la verdadera obra de arte


Walter Benjamin hablaba del aura de la fotografía para referirse a muchas de las obras que fueron creadas en el siglo XIX. Los artistas no tenían una intención artística pero con el tiempo las obras se habían convertido en obras de arte. Esos artistas no pretendían trascender sino documentar. Hablamos de obras como las de Eugene Atget o David Octavius Hill y algunos de los personajes representados en la constitución de la Iglesia Escocesa. Durante el siglo XX y con la democratización de la prensa escrita la fotografía perderá el aura porque se tiende a la reproducción masiva de imágenes, algo que ha ido creciendo de forma exponencial hasta nuestros días.


Antón Patiño en su libro titulado el Manifiesto de la mirada define el aura de Benjamin como una paradoja del espacio tiempo. Se trata de una irrepetible sensación de lejanía. Algo que pasó en un momento muy concreto y que es imposible de recuperar, ya no volverá a verse nunca más porque las circunstancias han cambiado tanto cuando vivía Benjamin y no digamos en el momento actual con la presencia de las redes sociales y el segundo de fama que nos proporciona un like o un corazoncito en Instagram.
El aura es parecida al nimbo que observamos en muchos de los cuadros que representan a los santos o figuras cercanas a la divinidad. El aura puede designar un prestigio especial que acompaña a ciertas obras cuyo resplandor justificaría el respeto y veneración de las que son objeto.
Pero también el aura podría aplicarse a cualquier objeto que se lleva a un museo, cambia su contexto de manera que adquiere una nueva imagen y no digamos si llega a exponerse. Por muy extraño que parezca podemos encontrar gente de todo tipo dando vueltas alrededor y tratando de escrutar la intencionalidad del autor para dotar de contenido artístico a un objeto cualquiera. Al estar en el museo la obra se carga de una fuerza especial, se trata de un campo magnético que parece atraer al espectador.
El aura es al mismo tiempo extrañeza y familiaridad. Siguiendo los pasos de Sigmund Freud que decía que lo siniestro es simplemente un hecho familiar que poco a poco se fue convirtiendo en algo extraño. El aura sería la sensación de perplejidad ante lo cotidiano.
El aura se nos presenta como algo lejano, es una sensación que se apodera de nosotros. Frente a ella tenemos la huella que es cercana y es algo que se encuentra a nuestro alcance, con facilidad de acceso.


Aplicamos el aura de Benjamin al arte pero en realidad abarca todas las ciencias humanas, psicología, historia, estética, sociología, ideas políticas, religión, de todas ellas podemos extraer diagnósticos reveladores del futuro.
Podríamos decir que se observa el aura en las esculturas de Giacometti, la mirada distante a lo próximo y cotidiano, la realidad más humilde y sencilla que produce una inquietante sensación de extrañamiento. Figuras que hieráticas nos contemplan fuera de tiempo, seres que arrastran su vivencia existencial como espectros del desasosiego, deambulando hacia ninguna parte, transportando su soledad y su drama.
Si a un aborigen le tomas una fotografía piensa que le has arrebatado el alma, eso mismo pensaba Walter Benjamin frente a la reproducción de las obras de arte que comenzaba a convertirse en algo masivo. Y no hablamos de la actualidad sino que los hacemos de los años 30 del siglo pasado. Se trata de una nueva pobreza, de la precariedad de la sociedad moderna para poder crear nuevos modelos, del ritmo y repetición del que nos habla Omar Calabrese como una de las características del Neobarroco, que enlaza con el momento en que vivimos.
Benjamin apostaba por un tipo de obras de arte que debían unir a la vez el compromiso y una apuesta por la transformación de las estructuras actuales. La obra debía ser transgresora y renovadora estéticamente. El Guernica de Picasso puede servir como ejemplo de lo que estamos hablando.
El aura nos vincula al mundo en el que vivimos y a nuestra sociedad. La obra de arte, como decía Theodor Adorno, posee en común con la magia un contexto que la sustrae de la realidad profana.
Benjamin decía que la verdadera obra de arte tiene un lugar donde el que se sitúa recibe un frescor como el de la brisa de un amanecer venidero. Quizás debamos analizarlo de esta manera cada vez que acudimos a un museo y así diferenciar aquello que aporta y todo lo que se trata de una simple reproducción.



domingo, 2 de septiembre de 2018

La lechera de Burdeos de Francisco de Goya

El pintor Francisco de Goya se exilió de forma voluntaria en la ciudad francesa de Burdeos y allí pasó los últimos años de su vida. Estuvo en la ciudad francesa entre 1824 y 1828, fecha en la que se produjo su muerte. 


La restauración del poder absoluto por parte de rey Fernando VII, que contó con ayuda de las tropas francesas y la represión de aquellos liberales que habían apoyado la constitución de 1812, mas conocida como "La Pepa", fueron los detonantes que hicieron que Goya quisiera dejar España.
Goya era un liberal partidario de las ideas de la revolución francesa y al mismo tiempo un gran patriota español que veía en la monarquía absoluta una de las causas del retraso de España respecto a otros países. Pese a trabajar para el rey era partidario de las ideas de libertad, igualdad y separación de poderes, cosa que en España no existía ni tenía visos de suceder tal como se planteaba la situación. Frustrado y quizás con miedo a ser perseguido decide marcharse a la ciudad francesa para pasar los últimos años de su vida.
Allí sería donde realiza esta obra que podemos fechar en el año 1827. Representa posiblemente a la chica que día tras día le servía la leche a nuestro maestro. Da impresión de que se encuentra sentada, es posible que el traslado de un lugar a otro de la ciudad lo hiciera montada en un burro, por eso aparece en esa posición.
La técnica nos muestra a un artista que utiliza una pincelada muy suelta, hay quien afirma que esta obra tiene conexiones con el impresionismo. Frente al detallismo de las primeras obras de Goya donde representa a los majos y las majas de Madrid, estamos en un momento en que el artista suelta la mano para pintar y realiza su trabajo con fuertes movimientos de muñeca.
También hay personas que afirman que esta no sería una obra de Goya, pero deberíamos recordar que esta forma de extender la pintura ya estaba presente en algunas de las Pinturas Negras que realizó en las paredes de su casa en Madrid, algunas de esas pinceladas sueltas provocan deformaciones en los rostros o cuerpos de los personajes representados. La diferencia entre aquellas y esta obra es que da impresión de que Goya recupera parte de la alegría y el colorido de sus primeros cuadros, frente a la oscuridad y temática fatalista de las obras pintadas en la Quinta del Sordo. 
La obra fue regalada a la última compañera del pintor Leocadia Zorrilla, que ejercía como ama de llaves del pintor. Debido a sus carestía económica se vio obligada a venderla a un pariente del pintor llamado Juan Bautista de Muguiro. Finalmente la obra fue cedida al Museo del Prado en el año 1946.

domingo, 26 de agosto de 2018

Cristo en casa de Marta y María de Diego Velázquez

Esta es una de las obras de primera época del pintor sevillano. Nos referimos a obras realizadas en su etapa de formación en Sevilla, antes de partir hacia Madrid para trabajar como pintor del rey. Serían obras hechas con anterioridad al año 1621, fecha de su traslado. Recordemos que Velázquez nació en Sevilla en el año 1599.


La obra que nos ocupa guarda semejanzas con otra realizada en la misma época y que lleva por título La Mulata. En ambas tenemos una serie de elementos que son similares a la hora de distribuir los personajes y objetos que aparecen en la obra. La primera idea importante sería la de cuadro dentro del cuadro, es decir aparecen dos escenas que en conjunto crean un todo. Una escena se encuentra en primer plano y otra escena parece como una ventana que se abre y nos informa de lo que sucede en otra habitación. Esta idea será aprovechada por otros artistas en el futuro, como por ejemplo Salvador Dalí que utiliza un sistema similar en su obra Muchacha apoyada en la ventana, realizada en el año 1925.
El segundo elemento común a los dos trabajos es la presencia del bodegón en primer plano. colocados encima de una mesa aparecen diferentes objetos en La Mulata y productos para cocinar en Cristo en casa de Marta y María. En ambos casos tratados con una excelente calidad y un realismo fotográfico que sorprende, sobre todo en los brillos que en la obra que comentamos nos ofrecen los platos o el mortero con el que parecen estar machacando ajo. Algo similar podríamos decir de los peces o los huevos que se encuentran en sendos platos en la obra.
El tema que se trata es religioso, se trata de la visita que Jesús realiza a sus amigos Marta, María y Lázaro. Mientras María se encontraba escuchando a Jesús. Marta se afanaba por realizar tareas en la casa y preparar la comida. Hay un momento en que Marta se acerca a Jesús para decirle que su hermana no le ayuda y le dice al maestro que la recrimine por ello. Jesús le contesta que María ha escogido la mejor parte y que ella está excesivamente preocupada por las tareas a realizar.
El momento escogido por Velázquez parece justo antes de que esta conversación suceda. Marta se encuentra trabajando en la cocina. María sentada en el suelo escucha las historias que Jesús le cuenta. Tenemos un nexo de unión entre las dos imágenes, se trata de una anciana que aparece en las dos escenas. Por un lado pasa junto a María y se da cuenta que ésta no está haciendo nada por ayudar. luego se acerca a la cocina y parece decirle a Marta señalándole con el dedo índice que su hermana no le ayuda en la cocina y se encuentra extasiada escuchando a Jesús. Marta gira ligeramente la cabeza tratando de prestarle atención mientras le transmite esta información. 

domingo, 19 de agosto de 2018

La tumba del rey Juan II e Isabel de Portugal

El lugar de descanso eterno de estos reyes de Castilla y León está en la ciudad de Burgos, concretamente en la Cartuja de Miraflores, donde fueron trasladados sus cuerpos por orden de su hija, la reina Isabel la Católica.


Ni el rey ni la reina fallecieron en la ciudad de Burgos, además hay bastante diferencia en las fechas de fallecimiento de uno y otro. El rey Juan II falleció en 1454, cuando la reina Isabel contaba con tan solo 3 años de edad. La reina, segunda esposa del Juan II, falleció en el año 1496 en la ciudad de Arevalo que pertenece a la provincia de Ávila.


Pero antes de esa fecha concretamente en 1486 la reina Isabel aprobó el proyeecto de construcción de la tumba que había encargado al escultor Gil de Siloe. No será la única obra que realice en este lugar ya que Gil de Siloe también realizó el retablo de la Cartuja y también la tumba del infante Alfonso, hermano de Isabel que falleció en unas circunstancias extrañas en la ciudad de Ávila. Alfonso quizás fuera envenenado por intereses políticos.
Gil de Siloe era un escultor extranjero, había venido a España como otros muchos artistas que habían llegado atraídos por el lujo de la corte castellana. Este artista, pese a que en España era lo normal en escultura trabajar en madera, también sabía manejar los materiales duros. De hecho el sepulcro que nos ocupa está realizado en alabastro, un material ajeno a la tradición española.
El sepulcro tiene forma de estrella de ocho puntas. Cuenta con decoraciones de personajes en cada una de sus puntas que incluyen representaciones de santos, apóstoles o evangelistas, que aparecen representados en las esquinas mayores.
Los reyes aparecen representados en la parte superior. El rey sujetaba un cetro con su mano derecha, mientras que la reina aparece leyendo un libro.
Hay que destacar el virtuosismo y el buen hacer del artista trabajando este material. Podemos apreciar diferentes detalles de calidad tan pequeños como difíciles de realizar. No tenemos más que observar los trajes con los que se encuentran ataviadas las esculturas o bien observar las manos, los pliegues de los guantes o los anillos que llevan en algunos de sus dedos.


domingo, 12 de agosto de 2018

El segador obra desaparecida de Joan Miró

El Guernica de Picasso es la obra estrella que pintó el artista malagueño ttras ser nombrado director del Museo del Prado en Septiembre de 1936. El destino del trabajo era la exposición universal que se celebraba en París en 1937 y que aparecería junto a otros trabajos de artistas españoles como Joan Miró, José Gutiérrez Solana, Julio González o Guillermo Ciruelos entre otros.
El pabellón mostraba al mundo los horrores de la guerra y la lucha del gobierno republicano contra el fascismo.


Picasso y Miró serían los artistas más representativos de la muestra, pero la obra de Miró llamada "El Segador" desapareció tras la celebración de la exposición. La obra, junto al Guernica, debía viajar por Europa, para recaudar fondos para la causa republicana.
Acabada la exposición el Guernica comenzó la gira mientras El Segador desapareció. Miró lo pinto directamente sobre la pared del edificio así que pudo ser destruido con el resto del pabellón. Algunas personas dicen que fue dividido en seis partes y trasladado a Valencia, sede en ese momento del Museo del Prado, aunque nunca llegó a su destino.
Los únicos testimonios conservados de la obra son en blanco y negro.


Durante la guerra civil algunas pinturas de Miró aumentan la presencia de color negro y la alegría de los colores de sus obras no aparece en este momento, sirvan como ejemplos obras como Hombre y Mujer frente a un montón de excrementos o bien Naturaleza Muerta con Zapato Viejo. Así que deberíamos estar ante una obra con un colorido similar a estas pero con un tamaño mucho mayor.
La obra representa un personaje hendido en la tierra y tocado con una barretina que intenta alcanzar con su mano una estrella como símbolo de libertad, mientras con la otra mano sujeta una hoz. 
Decía Miró hablando de la obra que "el campesino simboliza la fuerza, la independencia y la resistencia. La hoz no sería el símbolo comunista sino su herramienta de trabajo y su arma porque ve amenazada su libertad". 
La obra también se conoce como "El payés catalán en rebeldía". Su tamaño era de 5.50 metros de alto por 3.65 metros de largo.
La postura política de Miró tampoco parece muy clara pese a participar en este proyecto. Huiría de España en 1936 debida al asesinato de un familiar por unas milicias republicanas. También abría recibido amenazas de muerte de los anarquistas. Regresaría a España en 1940 sin ser cuestionado por el fascismo, quizás la fama del artista fue suficiente para que el régimen de Franco no preguntara por su pasado. Miró se integró en el ambiente cultural de la época tanto en Barcelona como en Mallorca. Colaboró con el régimen de Franco en diferentes exposiciones en el exterior o campañas de promoción como las realizadas tras la dictadura como una imagen para el mundial de futbol de 1982 o la que servía para promover el turismo en España. El propio Miró presumía que "para el rey y para el gobierno todo gratis".


domingo, 5 de agosto de 2018

¿Cómo traducir una obra de arte?


El papel del traductor es tremendamente complicado. No se trata solo de traducir un texto sino de expresar con las palabras adecuadas del idioma lo que dice el original. Walter Benjamin escribió un texto temprano en el que hablaba de la tarea del traductor en el año 1921 donde alude a la complejidad que supone captar el espíritu de las palabras que han sido expresadas en el texto primitivo.


Las palabras no significan lo mismo en distintas lenguas ya que el sentido que se puede dar a las mismas las eleva a un referente casi espiritual que los traductores deben tratar de captar cuando se enfrentan a un texto. Un día cuando trabajaba en un museo de arte contemporáneo llegó una traducción del alemán sobre un artista que íbamos a exponer, el director cambió parte de la traducción y no tenía ni idea de alemán, quizás el camino por el que iba la traducción no estaba acorde con las ideas del artista.
Vamos a imaginar que estamos traduciendo un texto griego clásico al lenguaje actual. Lo primero que debemos hacer es conocer la forma de pensar de esta gente, cuáles eran sus inquietudes, en que creían, cuáles eran sus miedos y temores. Además los griegos por ejemplo no expresaban situaciones en pasado ni en futuro porque vivían el presente, el futuro era tan incierto que no se podía preveer y el pasado casi parecía un presente continuo. Así que cuando traducimos un texto griego clásico deberíamos tener en cuenta todos estos factores porque quizás no estamos haciendo una correcta interpretación de lo que el texto intenta transmitir.


Normalmente para las personas que se dedican a la fotografía de arquitectura se recomienda conocer perfectamente la historia del edificio, si el arquitecto está vivo hablar con él para que nos comente cuales son los mejores puntos de vista o si eso no es posible empaparnos tanto de las circunstancias históricas y el estilo artístico al que el edificio pertenece. Cuando tomamos una fotografía del edificio no estamos haciendo una copia sino una interpretación que debería ser capaz de transmitir el espíritu del edificio, transmitir la información suficiente para que el espectador pueda tener acceso a algo más que una bonita fotografía.
Con una obra de arte sucede lo mismo, para poder admirarla deberíamos conocer los detalles relativos a la misma. No se trata solo de acudir al museo porque queremos ver el original de uno de los grandes iconos del arte y hacernos un selfie para informar a todo el mundo que hemos estado allí. Cuando estamos frente a un icono del arte el silencio y la reflexión sería importante para poder apreciar cada uno de estos detalles. A veces esta situación es difícil. Si estamos frente a la Gioconda parece imposible intentar traducir lo que la obra quiere decirnos, el número de filas, cámaras y palos de selfie a esquivar para llegar a la obra hacen que nuestra tranquilidad no sea la adecuada. Pero sería bueno poder tener esos momentos y poder apreciar las características del expresionismo en El Grito de Munch, los entresijos del ataque a la ciudad de Gernica en la obra de Picasso o el ideal de belleza representado por Sadro Boticelli en El Nacimiento de Venus.
Así que frente al arte debemos actuar como traductores que interpretan las obras, que son capaces de conocer la historia, el estilo del cuadro y las circunstancias por las que el autor la realiza. La didáctica parece esencial para una perfecta comprensión de cada trabajo que incite a una reflexión y nos lleve a descubrir la originalidad que hace a ese trabajo completamente diferente a otros.
La persona que acude a un Museo lo hace como un traductor, un receptor que asume el mensaje y amplia gracias a ello su bagaje cultural.