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domingo, 29 de julio de 2018

¿Como crear una obra maestra?

Parte de lo que vamos a desarrollar en este texto se basa en lo escrito por Francesca Bonazzoli en un ensayo titulado ¿como nace un icono? que fue publicado en un libro que incluye algunas de las obras más conocidas de toda la historia del arte. El libro lleva por título De la Mona Lisa a los Simpson.
¿Como se transforma una obra de arte en un icono? ¿Por que se forman largas colas en un museo para verla?


Una obra de arte necesita cuatro elementos para ser famosa: lo que se dice de ella, cómo se dice, quién lo dice y dónde se dice. Aunque por si solo no es suficiente ya que influyen otros factores como la historia, sociología, psicología o religión.
Antiguamente se veneraban las reliquias de santos y la gente se desplazaba para contemplarlas, ahora veneramos obras de arte, viajamos para verlas y las protegemos. Antes se depositaban las reliquias en iglesias ahora utilizamos museos. Los museos son los nuevos templos de la historia del arte, donde las obras se contemplan con una veneración casi mística, acompañadas de un silencio que nos invita a la oración.
Para una obra es importante el lugar donde se encuentra depositada, no es lo mismo estar en el museo del Prado en Madrid que en un museo perdido de la ciudad de Oulu en Finlandia. La Mona Lisa fue robada del Louvre en 1911 y también fue posesión de numerosos monarcas franceses acumula fama. Una ubicación prestigiosa ayuda mucho a incrementar la fama.
Otro factor determinante para la fama de la obra es el autor y los mitos que existan sobre él. Pensemos por ejemplo en Caravaggio o Modigliani y una vida atormentada por el alcohol y las drogas antes de llegar a su fin.


Si existe duda sobre la autoría de la obra esta pierde por completo el valor y la admiración del público. El artista se ha convertido en una marca que por si solo da prestigio a la obra. 
La forma de ser del artista también influye en la obra, el éxito de las obras de Andy Warhol o Salvador Dalí es parejo a la personalidad de estos artistas.
Lo que se dice de una obra también es importante. Aquellos detalles o circunstancias que conocemos de ellas. Por ejemplo sobre la maja desnuda de Goya sabemos que existe una historia de engaño y desamor o incluso el nombre y apellidos de la persona representada.
Los años 60 son clave para la difusión de las imágenes y el fácil acceso a exposiciones y museos suponen una amplia expansión al alcance de todos. Carteles, televisión, cine, hacen que veneremos las imágenes. Es el momento en el que surgen algunos iconos. La reproducción masiva de imágenes como decía Walter Benjamin han aumentado su magnetismo sagrado y el deseo de peregrinar para ver con nuestros ojos el original porque no es lo mismo que la reproducción.


La copia y la versión también contribuye a la expansión del mito. pensemos en la gran cantidad de imágenes de la Gioconda que tenemos actualmente o incluso de la cara del Che Guevara como icono de no se sabe muy bien qué.
Algunas imágenes servirán para anuncios de publicidad, algo que será aprovechado desde los años 60 cuando el arte se apropia de la publicidad tal como hizo Andy Warhol en sus obras.
La iconografía creada por los artistas también ayuda a la repetición y asociación de algunas imágenes que para nosotros son icónonicas, La Piedad de Miguel Angel puede ser un buen ejemplo o bien la Creación de Adan de este mismo artista, que se repite en la posición de manos de La Vocación de San Mateo de Caravaggio o el dedo de la película ET.
La religión del arte no distingue fronteras ni continentes sino que aparece como la primera religión planetaria.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Los arrepentimientos de Diego Velázquez

Velázquez es uno de los grandes genios de la pintura, quizás uno de los mas grandes que ha dado España a lo largo de los siglos. Su manera de pintar, sus obsesiones y alguno de los avances que provoca en la pintura de su tiempo le convierten en un aventajado respecto a otros artistas tanto de su mismo tiempo, como posteriores a él.


Pero nadie es perfecto y como humano Velázquez también cometía errores cuando pintaba. Cuando cometía un error, bien de proporción o de distancia en vez de dejarlo como estaba lo corregía borrando o tapando con pigmentos la parte que no le interesaba y pintando la nueva parte al lado. En un primer momento nadie se daba cuenta, entre otras cosas porque la pintura estaba muy reciente, pero con el paso de los años algunos de los pigmentos aplicados se han perdido y han salido a la luz estas correcciones que pueden apreciarse perfectamente.
Una de las ventajas de Velázquez respecto a otros artistas es que las obras que fueron pintadas por él no se vendieron ni se trasladaron a otros lugares sino que se encontraban en su propio lugar de residencia, con ello era mucho más fácil poder darse cuenta de estos pequeños errores y ponerse a trabajar sobre ellos.
Y es que ponerse a pintar no es tan fácil como parece. Hay que tener una perfecta idea de la proporción, tanto en personas, animales o en paisaje. Me viene a la cabeza imágenes del maestro sevillano de Velázquez, Francisco Pacheco, cuya idea de la proporción estaba completamente distorsionada, pintando por ejemplo objetos excesivamente pequeños para su distancia respecto al primer plano. Zurbarán también cometía este tipo de errores.
Vamos a ver algunos de estos ejemplos de los arrepentimientos de Velázquez: 


Como podemos apreciar tanto en el original como en el detalle, este caballo en su parte trasera da impresión de tener una pata de mas.


En este retrato de Felipe IV como cazador si nos fijamos tanto en el brazo como en la pierna se nota perfectamente que la posición del monarca ha sido corregida


La calabaza que aparece en la parte derecha del cuadro ha sido pintada de nueva, quizás la posición inicial de la primera no le convencía del todo.


En esta representación del bufón Diego de Acedo se nota que no tuvo otro sitio donde limpiar los pinceles después de utilizar el negro que en la parte trasera del cuadro, luego lo cubrió con un paisaje, pero, como hemos dicho, el desgaste de los pigmentos han hecho volver a aparecer estas manchas negras sobre el paisaje de montañas posterior.

domingo, 22 de febrero de 2015

El pintor alemán Paul Klee para niños

Paul Klee es un artista difícil de calificar ya que a lo largo de su vida muestra influencias de varias de las corrientes que conviven en las primeras décadas del siglo XX y por las cuales, este artista nacido en Suiza, pero educado artísticamente en Alemania, no se decanta.
Así encontramos en su obra influencia del surrealismo, en una vertiente más cercana a Miró que a Salvador Dali, pero este tipo de corriente convive con el expresionismo y en muchos casos con la abstracción.
En lo que coincide la mayoría de la gente es que no existía un maestro para distribuir el color como Paul Klee ya que lo hacía de una forma genial, pasando de no tenerlo en cuenta al principio de su obra a tratarlo con verdadera pasión. Es una de las cosas que hace reconocible muchas de sus obra, el uso tan delicado y con gran cantidad de matices que otorgaba al color.
Todos estos estilos de los que hablamos y que aparecen en su obra posiblemente tienen que ver con la relación que Klee tenía con Wasili Kandinski, con el que coincidió en Munich cuando este fundó un grupo de artistas que se encontraban vinculados al expesionismo. Pero como sabemos Kandinski también evoluciona en su forma de pintar y en sus obras tanto la abstracción como el color jugarán un papel importante en su obra.
Klee también es conocido porque en alguna subasta algunas de sus obras ha adquirido un precio descomunal, aunque como sabemos estas cifras son efímeras y se superan con facilidad en cuanto pasa algo de tiempo, pero este artista se encuentra en el grupo de privilegiados que consiguen grandes cantidades por sus cuadros en las subastas.
Como vemos en la biografía de Paul Klee pese a nacer en Suiza, su padre era alemán con lo que su carrera artística se desarrolló en el país germano. Fue también profesor en la escuela de la Bauhaus  y en la Escuela de Bellas Artes de Dusseldorf, pero cuando los nazis llegaron al poder calificaron su obra como "arte degenerado", los últimos años de su vida los pasó en Suiza aquejado de una grave enfermedad los últimos cuatro, falleció en el año 1940.




domingo, 15 de febrero de 2015

El grito obra de Edward Munch explicado a los niños

Estamos ante una de las obras más conocidas de toda la historia del arte por la repercusión mediática que tiene, uno de los cuadros más famosos que fue pintado en el año 1897 aunque se conservan cuatro copias de esta obra, tres en Museos y una en manos de un coleccionista privado. De hecho en el año 2012 fue la pintura por la que más dinero se pagó en una subasta, luego superada por otras obras en una carrera sin fin a la cual no vemos mucho sentido. El precio que alcanzó El Grito fue de 119,9 millones de dólares.
El cuadro se considera un ejemplo de pintura expresionista ya que algunas de las características de este movimiento se pueden ver en la obra, por ejemplo la temática triste que observamos en el cuadro, en segundo lugar el uso de colores con tendencia al negro, a veces utilizando blanco y negro en contraste. En tercer lugar la deformación de las figuras que podemos observar perfectamente tanto en la cara como en las manos del personaje principal.
El tema representado en El Grito es extraño, se trata de una figura que se encuentra cruzando un puente, donde como podemos observar al fondo también se encuentran otros personajes en actitud de paseo. Pero esta figura ha visto algo que le atemoriza, que le hace llevarse las manos a la cabeza y abrir la boca para expresar su rabia, dolor, incapacidad o lo que sea, de ahí el título de el cuadro. El escenario es un puente desde el que se puede apreciar una vista de la ciudad de Oslo que aparecería al fondo de la obra completamente desdibujado en un uso de la pincelada completamente suelto.
La obra como dijimos fue pintada a finales del siglo XIX por Edward Munch que fue pintor hasta que se produjo su fallecimiento en el año 1944.
Hay quien alude en su obra a la realización de otra muy parecida que después sería modificada por el autor y que lleva el nombre de La desesperación, se trataría de una serie que el artista estaba realizando sobre distintos estados de ánimo. Esta obra tiene el mismo escenario que la anterior, pero el personaje, al cual se reconoce perfectamente, muestra una cara deprimida, de un conformismo impotente ante la situación que se le plantea. Es el personaje que cambia en el grito para adquirir una actitud completamente diferente y muy activa respecto al anterior.
Ese aura de misterio que tiene la figura representada en El Grito y el no saber que es lo que le provoca ese terror nos causa una gran angustia de la que no podemos abstraernos mientras observamos el cuadro.
No queremos citar sin citar al verdadero precursor del expresionismo y los cuadros de este tipo que es el pintor español Francisco de Goya que cumple todas las reglas citadas para los cuadros expresionistas en las pinturas negras que realizó en los muros de su casa y que ahora se pueden contemplar en el Museo del Prado, esas obras fueron realizadas 80 años antes de expresionistas como Munch trabajaran en este cuadro, de ahí el gran mérito del pintor aragonés.

La desesperación. Edward Munch