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domingo, 22 de octubre de 2017

Julie Mehretu y la pintura del caos

La artista de origen etíope aunque afincada en Nueva York Julie Mehretu se presenta como una de las grandes pintoras contemporáneas. No solo ha llamado la atención por la calidad y el discurso que podemos observar en sus obras sino también por el alto precio que han alcanzado en su precio de compra o en alguna subasta.


Tenemos la oportunidad en España de contemplar su primera retrospectiva en el Centro Botín de Santander, aunque ya pudieron verse obras de la artista en la exposición Barrocos y Neobarrocos celebrada en Salamanca en el año 2005 o una exposición individual que el MUSAC de León realizó en el año 2007.
Quizás podríamos comparar las obras de Julie Mehretu con algunas pinturas que los hombres primitivos realizaban en las cavernas, llenas de símbolos o de líneas de todo tipo que muchas veces nos resultan difíciles de interpretar. No conocemos datos acerca de sus rituales o creencias religiosas y puede que muchos de ellos estén asociados con estos temas.
La primera impresión que tenemos al ver una de las obras de Julie Mehretu es que nos encontramos ante un paisaje donde el caos se ha convertido en el rey. Líneas, vectores, diagramas, formas orgánicas se mezclan con líneas rectas, curvas, que se mezclan con la arquitectura en lo que podríamos describir como un paisaje contemporáneo donde la figura del hombre se muestra como algo efímero e insignificante.


Quizás ese caos al que aluden sus obras sea uno de los signos de nuestro tiempo. Solo tenemos que escuchar las noticias en la radio o en la televisión. La mayoría de ellas aluden a desgracias (casi siempre ajenas) que han causado muertos, heridos provocados por guerras, terrorismo o desastres naturales. Existen pocas noticias positivas y la mayoría de ellas son descorazonadoras. Ese es un aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de contemplar una de sus obras. La catástrofe es uno de los signos de nuestro tiempo.
Ella misma alude a que las revueltas sociales surgidas después de la crisis que tuvo lugar en el año 2008 provocaron en su obra un  cambio en la forma de pintar, pasando del color a las tonalidades en blanco y negro, como sabemos mucho más oscuras y pesimistas respecto al comportamiento humano.
Sus obras aparecen de esta manera como auténticos mapas en los cuales observamos dos vertientes: por un lado la relación de la artista con sus propio pasado, por otro lado la actitud que mantiene frente al mundo. En ellas se dan cita el dibujo y la pintura donde se mezclan sucesos de la historia contemporánea y recuerdos de la propia artista.El caos se vuelve orden cuando se revisita el pasado y se observa desde la perspectiva del tiempo.
Tres elementos tienen una gran importancia en su obra. En primer lugar el dibujo como el elemento vertebrador de la obra, con múltiples influencias. Por otro lado la arquitectura, edificios que se muestran ligados a las estructuras de poder, de los cuales podemos observar sus planos. Por último la resistencia, como las minorías se resisten pero al final acaban por rebelarse, migraciones o asociaciones que en muchos casos son provocadas o terminan en una guerra.


domingo, 5 de abril de 2015

El pintor español Luis Gordillo para niños

Gordillo es uno de los pintores vivos contemporáneos más representativos de la segunda mitad del siglo XX en España y también ha estado muy activo en estos primeros años del siglo XXI. Es un pintor que no reduce su mercado a España ya que es bastante conocido en el ámbito internacional, donde varias galerías se dedican a comercializar su obra.


Si tenemos que trazar una pequeña biografía de Luis Gordillo debemos decir que nación en Sevilla en el año 1934, allí realizó estudios de derecho, aunque no tenía ninguna intención de continuar su labor como abogado y, una vez que terminó, se matriculó en la Escuela de Bellas Artes donde finalizó sus estudios. Su incorporación al ambiente pictórico se produce con cierto retraso ya que sus primeras obras no llegaran hasta el año 1956 y su primera exposición no tendrá lugar hasta 1959 en Sevilla, Fruto de sus viajes a París donde entró en contacto con algunos de los artistas y estilos imperantes en ese momento, justo cuando el mercado del arte y el centro neurálgico se estaba trasladando de la capital de Francia a la ciudad de Nueva York donde el expresionismo abstracto comenzaba a florecer.
Luis Gordillo es un artista difícil de clasificar en cuanto a su estilo, ya que ha recibido diferentes influencias a lo largo de su vida. Vamos a destacar tres de ellas, en primer lugar el informalismo, un estilo que alcanza gran desarrollo a finales de los años 50 y principios de los sesenta, no tenemos mas que recordar algunos ejemplos como su artista más representativo, Antonio Tapies.
Una segunda influencia será del arte pop, que en España alcanza su desarrollo en los años setenta y principios de los ochenta, aunque debemos decir que Luis Gordillo puede clasificarse como un pintor abstracto, pese a sus incursiones en la pintura pop, donde quizás Eduardo Arroyo o Eduardo Urculo sean algunos de sus máximos representantes en España.
Una tercera influencia, que se puede apreciar en las formas que adquieren muchas de sus obras, es la del surrealismo, dotando sus obras de un discurso conceptual que no se reduce a la mera expresión plástica, sino que busca una reflexión sobre el desarrollo de la expresión estética.
En ocasiones su trabajo se vuelve obsesivo llegando a ofrecer diferentes puntos de vista de un mismo objeto o escena
Luis Gordillo es un artista muy reconocido entre el mundo contemporáneo, tanto artistas como críticos le admiran por su brillante trayectoria profesional y su actitud conceptual frente a  las obras de este pintor (y fotografo) sevillano.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

Oportunismo y arte contemporáneo


Hace poco tiempo el artista español Toño Velasco presentaba una serie de retrato entre los que se encontraba uno de Luis Barcenas sacando la lengua, con intención de hacer burla a todo el mundo que lo estuviera contemplando. Sin duda el retrato está más de moda que nunca ya que el personaje actualmente está todos los días en los medios de comunicación debido a sus andanzas y presuntos robos y reparto de dinero negro en el partido con más apoyo actualmente en España.
Cuando observamos una obra de arte contemporáneo, en estos momentos de nueva figuración, queremos que la obra observada nos transmita un mensaje, una idea sobre la cual podamos reflexionar, algo que nos sirva para pensar sobre el hecho que el artista quiere que nos fijemos y actuemos en consecuencia tras nuestra reflexión.
Lo que ocurre es que una obra de arte debe ser trascendente, debe perdurar en el tiempo para jugar algún papel. Si una obra es descontextualizada de su entorno pierde la fuerza con la que inicialmente se hizo. En este momento el retrato que podemos contemplar podría ser reconocido por la mayoría de la gente de este país, pero imaginemos que lo mostramos en Portugal, aunque el título de la obra sea Luis Bárcenas, los portugueses no sabrán a que hace referencia a no ser que tenga al lado una somera explicación de los antecedentes y consecuencias de la obra que estamos observando.
Lo mismo sucederá cuando pase un poco de tiempo, bien es sabido que unas noticias se solapan con otras y en estos momentos se habla mucho de Luis Bárcenas, pero quizás dentro de un año no sea el tema de moda y quizás en ese momento sea Manuel Chaves o Juan Antonio Griñán los que estén todos los días en los medios de comunicación presuntamente implicados en cualquier cosa que podamos imaginar. 
Este cuadro mostrado cinco años después del momento en que fue pintado necesitará una somera explicación de los antecedentes y consecuencias que el mismo provoca.
Por eso hablamos de oportunismo, porque ahora está bien, está de moda y ha servido para que se hable de la obra y el artista, lo cual es muy bueno, pero la trascendencia de la obra se nos antoja mínima, por lo que si alguien la compra no pasará de ser una mera anécdota sin repercusión alguna en el devenir del arte contemporáneo, donde lo obvio generalmente aburre.